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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-09-2009

Entrevista a Jean-Franois Dupaquier, presidente de la asociacin Memorial International
Genocidio de los tutsis de Ruanda: el atentado del 6 de abril de 1994, una manipulacin de cabo a rabo

Billets dAfrique
Survie.org

Traducido para Rebelin por Caty R. y revisado por Roco Anguiano


El juez antiterrorista Jean-Louis Bruguire fue el encargado de identificar y procesar a los responsables del atentado del 6 de abril de 1994 en Kigali (Ruanda), que cost la vida al presidente ruands Juvnal Habyarimana y dio el pistoletazo de salida al exterminio de los tutsis. Su auto se basa, en gran medida, en las piezas de conviccin de Richard Mugenzi, radio espa que presuntamente intercept, el 7 de abril de 1994, los mensajes en los que el Frente Patritico Ruands reivindicaba el atentado. En la actualidad, Richard Mugenzi afirma que dichos mensajes de reivindicacin fueron totalmente inventados por los extremistas hutus, sin duda para ocultar su propia responsabilidad en el atentado. Estas revelaciones debilitan notablemente la tesis del juez francs.

Seor Dupaquier, el diario Le Monde ha revelado que usted se entrevist con uno de los testigos que al parecer convencieron al juez Jean-Louis Bruguire de la responsabilidad del Frente Patritico Ruands (FPR) en el atentado del 6 de abril de 1994; atentado que cost la vida al presidente ruands Juvnal Habyarimana y sirvi de detonante para el genocidio de 1994 en Ruanda. Segn Le Monde, el Nouvel Observateur, Le Soir de Bruxelles, la Agence France-Presse y otros medios de comunicacin, ese testigo, Richard Mugenzi, al contrario que la tesis planteada por el juez Bruguire, parece que en la actualidad exonera al FPR de dicho atentado. En qu condiciones recogi usted ese testimonio que da tanto que hablar, y cules son sus consecuencias?

No fue fcil localizar a Richard Mugenzi, y agradezco al juez Bruguire su ayuda involuntaria. Ocurri as: desde hace varios aos trabajo en la redaccin de un libro sobre los orgenes del genocidio de 1994 que caus el exterminio de alrededor de un milln de tutsis y numerosos hutus demcratas. Como periodista y escritor, y como testigo experto y consultor en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR, tribunal encargado desde 1994 de identificar y juzgar a los principales genocidas), puedo acceder con una relativa facilidad a las audiencias pblicas del Tribunal en Arusha (Tanzania). El proceso ms notable es el de la comparecencia del coronel Thoneste Bagosora, considerado el artfice del genocidio, y de varios oficiales superiores ruandeses, entre ellos su mano derecha, el coronel Anatole Nsengiyumva. Ese proceso dur varios cientos de jornadas de audiencias; produjo decenas de milesde actas y documentos diversos y por l desfilaron los testigos claves del genocidio de 1994.

Me impresion la larga declaracin, en 2002, de un hombre cuya identidad fue objeto de una proteccin extraordinaria, hasta el punto de que se censur parte de su declaracin. Bajo el pseudnimo de ZF y oculto tras una cortina, proporcion un testimonio abrumador sobre la organizacin del genocidio en Gisenyi, ciudad fronteriza del Zaire, que era el refugio de los extremistas hutus en la poca. A pesar de la censura, se puso de manifiesto que ZF era un operador reclutado en octubre de 1990 por el ejrcito ruands para interceptar los mensajes de radio de los rebeldes del Frente Patritico Ruands.

Me pareci imprescindible entrevistarle en el marco de mis investigaciones, pero a pesar de mis esfuerzos no consegu identificarle. En el TPIR, su nombre figuraba entre los secretos mejor guardados del equipo de proteccin de testigos. Nadie quera arriesgar su puesto para informarme de su nombre y direccin.

En noviembre de 2006, cuando el juez Jean-Louis Bruguire difundi el texto de su auto (que se puede encontrar en Internet) en el que acusaba a nueve altos oficiales del ejrcito ruands de haber sido los principales organizadores del atentado del 6 de abril de 1994, cit el nombre del principal testigo de cargo: Richard Mugenzi, operador de radio en Gisenyi (pgina 30). Al hacerlo, parece que el juez antiterrorista viol un compromiso con el Tribunal Penal Internacional: tena autorizacin para interrogar a Richard Mugenzi en 2001 en Arusha, con la condicin de que preservara su anonimato. Pero, desde mi punto de vista, esa es la menor de las anomalas de la instruccin llevada a cabo por Jean-Louis Bruguire. En cualquier caso, me permiti poner un nombre a la persona a quien quera entrevistar desde haca tantos aos. Despus necesit tres aos para encontrarle. Sin entrar en detalles, consegu localizar a Richard Mugenzi el 29 de mayo de 2009. Concertamos una entrevista el 31 de mayo. En el curso de esa entrevista me revel que Jean-Louis Bruguire se equivoc al utilizar su testimonio para acusar del atentado al Frente Patritico Ruands.

Puede explicar por qu es tan importante el testimonio de Richard Mugenzi?

Richard Mugenzi aparece en las pginas 29, 30, 31, 51 y 52 del auto Bruguire. Lo que muestra la importancia que le atribuye el juez antiterrorista. El 7 de abril de 1994 por la maana, hacia las 8:45, supuestamente Richard Mugenzi intercept un mensaje de radio del Frente Patritico Ruands que reivindicaba el atentado cometido doce horas antes en Kigali. Ese mensaje se difundi en abierto, al contrario de los habituales cifrados del Frente Patritico Ruands y, huelga decirlo, de todos los ejrcitos en guerra. El mensaje deca aproximadamente esto: El invencible (apodo que haban dado sus cortesanos al presidente Juvnal Habyarimana) ha muerto en su avin, los gorilas (hutus) han perdido, los aguzanieves (tutsis) han ganado, la victoria est prxima, felicitaciones al escuadrn reforzado, la guerra contina, etc..

Richard Mugenzi habra transcrito a continuacin otros tres mensajes, siempre difundidos en abierto, mezclados con numerosos mensajes cifrados, que confirmaban que el Frente Patritico Ruands era sin duda el autor del atentado, puesto que lo reivindicaba e incluso se vanagloriaba.

Entonces, no poda existir la menor ambigedad sobre los responsables de un atentado que caus las muertes del presidente ruands, el presidente de Burundi que le acompaaba, varios ministros y altos funcionarios y tres franceses: el piloto, el copiloto y el mecnico, y que desencaden el genocidio?

Con esos cuatro telegramas reivindicativos, el juez Jean-Louis Bruguire pens que tena la prueba definitiva de la responsabilidad del FPR en el atentado.

Tengo que reconocer que tras su auto del 17 de noviembre de 2006 y las revelaciones de su instruccin que se filtraron, el contenido de los presuntos mensajes me haba confundido. Desde su creacin en 1988, el Frente Patritico Ruands reivindicaba un rechazo visceral al racismo del rgimen de Habyarimana, que se apoyaba en cuotas tnicas entre hutus y tutsis. El movimiento rebelde de mayora tutsi- condenaba un apartheid que slo segua vigente en Ruanda y Sudfrica. Sus miembros rechazaban llamarse hutus o tutsis, se proclamaban nicamente ruandeses. Es extrao, por lo tanto, que al da siguiente del atentado del 6 de abril el FPR difundiera y adems en abierto- mensajes que estigmatizaban a los hutus, calificados de gorilas por oposicin a los tutsi, asimilados a los elegantes pjaros aguzanieves. Como coautor del libro Les mdias du gnocide (Los medios de comunicacin del genocidio), estoy bien ubicado para saber cmo era la prensa de los hutus extremistas de la poca, que afirmaba que el FPR consideraba al conjunto de los hutus como gorilas y difunda caricaturas de ese tipo.

El asunto de los cuatro telegramas del 7 de abril no centr toda mi atencin porque el atentado contra el avin de Habyarimana no es el origen del genocidio, como espero explicar en un prximo libro. Pero me promet interrogar a Richard Mugenzi sobre ese punto. Empec preguntndole si durante los cuatro aos que intercept los mensajes del FPR, haba recogido alusiones a las divisiones tnicas entre los hutus y los tutsis. Me respondi que no. Despus le los cuatro presuntos mensajes de los radio operadores del FPR interceptados el 7 de abril. Fue entonces cuando Mugenzi me hizo esta confesin: esos mensajes no fueron interceptados al FPR, sino que fueron dictados por el coronel Anatole Nsengiyumva. En realidad Nsengiyumva, uno de los altos oficiales ms extremistas, le tendi un trozo de papel y le exigi que lo copiara como si se tratase de un mensaje interceptado al FPR. Confieso que me qued estupefacto por esa revelacin. Despus le los otros tres mensajes y me dio la misma respuesta.

Qu conclusin saca de esa declaracin de Richard Mugenzi?

La revelacin del ex espa radiofnico aclara de un golpe ese episodio: nos encontramos frente a una manipulacin deliberada. Exactamente 12 horas despus del atentado, el coronel Nesengiyumva, adjunto directo y cmplice del coronel Bagosora (como se demostr en el juicio del Tribunal Penal Internacional del pasado mes de febrero que conden a ambos a cadena perpetua), intent que se creyera que el atentado haba sido cometido por el FPR inventando un documento falso.

Usted no haba imaginado antes una manipulacin semejante?

Desde las audiencias del proceso de Bagosora en 2002, yo saba que en Gisenyi haba un centro de espionaje de radio considerado tcnicamente muy avanzado. Descubr que los militares franceses haban desempeado un papel en ese centro y que Richard Mugenzi se haba beneficiado de una formacin de radioespa impartida por dichos militares franceses. Pero en mi carrera como periodista nunca haba tenido que tratar cuestiones relativas al espionaje y de repente me di cuenta de que el centro de espionaje de Gisenyi constitua tambin un centro de desinformacin, que la desinformacin es uno de los componentes del espionaje. Sin duda no le con la suficiente atencin el libro de Gabriel Peries y David Servenay Une Guerre Noire, que trata especialmente de esa contribucin de los militares franceses en Ruanda, en la misma lnea que los mtodos utilizados durante la guerra de Argelia

En la misma entrevista, Richard Mugenzi me confirm que en otras ocasiones el coronel Nsegiyumva le haba dictado presuntos mensajes que se supondran interceptados de la radio del FPR y slo eran operaciones de desinformacin.

Cul era la finalidad de los falsos mensajes del FPR?

Todos los que estn un poco informados de la tragedia ruandesa saben que a continuacin del atentado los extremistas hutus machacaron con el siguiente mensaje, especialmente en las ondas de la radiotelevisin Mille Collines (RTLM): Los tutsis del FPR han matado al Padre de la Nacin, todos los tutsis merecen la muerte por eso. Una propaganda que radicaliz a las masas hutus y las empuj, con ms energa que nunca, a exterminar a sus vecinos tutsis: hombres, mujeres, nios, ancianos, todos sin excepcin Y con gran eficacia, puesto que la poblacin ya vena concienciada desde haca mucho tiempo por una propaganda del odio, adiestrada por las propias milicias armadas y entrenada para matar. Entendemos, por lo tanto, que los mensajes falsos formaban parte de un sofisticado dispositivo que desembocara en el genocidio de los tutsis, satanizando a estos ltimos y buscando convertir a los hutus en asesinos.

Pero entonces, por qu Richard Mugenzi minti al juez Bruguire cuando ste le interrog en Arusha?

En ese momento, estaba tan sorprendido por la revelacin que se me olvid plantear esa pregunta obvia. Ms tarde llam a Richard Mugenzi. Entonces me explic que aunque declar en el TPIR en 2002 contra Bagosora y Nsengiyumva, nadie le pregunt por los famosos telegramas. Se sabe que para la fiscala del TIPR, el escenario del atentado del 6 de abril es un tema tab, el juez Bruguire lo ha expuesto claramente en su auto con razn-. Y durante el contra interrogatorio del testigo que los atosigaba sobre su papel en el genocidio en Gisenyi, ni Bagosora ni Nsengiyumva levantaron esa liebre, ahora se entiende por qu.

Jean-Louis Bruguire afirma que interrog a Richard Mugenzi el 5 de junio de 2001 (pgina 52). En realidad nunca habra interrogado a ese testigo que sin embargo describe como capital. Richard Mugenzi dice que el equipo del juez en Arhusa slo le avis una media hora antes de su declaracin. Cuenta que se encontr frente a un polica francs que se conform con hacerle reconocer su escritura en la transcripcin de los supuestos mensajes del FPR, incluso sin tomarse la molestia de preguntarle si se trataba de transcripciones autnticas. sta es la versin de Richard Mugenzi. Sera interesante leer el acta de esa declaracin en el informe Bruguire, por desgracia protegido por el secreto de sumario.

Usted alude a posibles incompetencias de los policas del entorno del juez Jean-Louis Bruguire Puede ser ms claro?

Parece que la instruccin se ha llevado nicamente de cargo, en una sola direccin, con un culpable designado muy pronto: el FPR. Por ejemplo, al leer el auto nos damos cuenta de que entre los testigos del juez se encuentra un periodista ruands que conozco bien, Jean-Pierre Mugabe. En su peridico, LeTribun du Peuple, public un largo artculo en Ruanda acusando a cuatro miembros de la guardia presidencial de Habyarimana de haberle asesinado. Una hiptesis refutada de inmediato por Bruguire. Ms tarde Mugabe, refugiado en Estados Unidos, acus esta vez al FPR de haber dirigido el atentado. El juez pareci regocijarse y se explay sobre esa nueva pista, forzosamente la buena. Sin preguntarse por la credibilidad de un testigo que declara una cosa y la contraria.

Es un detalle!

Bueno, hablemos de indicios ms importantes, como la famosa caja negra del Falcon presidencial. Como revel el periodista Patrick de Saint Exupry en Le Monde del pasado 8 de abril, la clebre grabacin de las voces de la cabina encontrada en condiciones misteriosas despus del atentado, ha sido identificada por los especialistas como la caja negra de un Concorde. La caja se habra cambiado en el aeropuerto de Roissy en Francia, probablemente en un taller de mantenimiento, despus se habra trucado para que contuviera la grabacin de conversaciones en el aeropuerto de Kigali y habra sustituido a la autntica caja negra del Falcon 50 presidencial que nunca se ha encontrado.

No es difcil adivinar a qu servicios puede pertenecer la persona que cometi una manipulacin tan sutil y estpida a la vez. En abril de 1994, enfrentados al genocidio y a la reanudacin de la guerra, los militares del Frente Patritico Ruands tenan otras preocupaciones y seguramente no disponan de esa capacidad para falsificar los indicios.

Por lo tanto, esa caja negra es un seuelo, pero parece que la polica antiterrorista no ha investigado quien rob, transport y deposit ese falso indicio en el lugar apropiado: el lugar del accidente.

Tercer indicio falso: los dos lanzamisiles encontrados el 24 25 de abril en una colina prxima al aeropuerto de Kigali en condiciones ms que sospechosas. El juez Jean-Louis Bruguire se refiere ampliamente a esos dos caones lanzamisiles, que lamentablemente desaparecieron despus, planteando la suposicin de que sirvieron en el atentado contra el avin presidencial.

Los diputados franceses, en el marco de la Misin informativa Quils de 1998, observaron que la fotografa de uno de los dos caones lanzamisiles, entregado por los militares ruandeses en mayo, mostraba todava sus dos capuchones, que estaba nuevo y por lo tanto no se poda haber utilizado. El juez Bruguire tampoco menciona esta observacin de sentido comn. Pierde cualquier capacidad crtica cada vez que se le presenta una prueba dirigida a responsabilizar al Frente Patritico Ruands.

Cmo puede estar tan seguro?

En su auto, el juez Bruguire seala (pginas 40 a 43) que el FPR posea, desde su ofensiva de octubre de 1990, misiles SAM 7 y SAM 16 lo que est demostrado por numerosas fuentes fiables y concordantes-. Quienes han analizado la guerra civil de Ruanda, desencadenada el 1 de octubre de 1990 por la incursin del Frente Patritico Ruands, saben que este ltimo haba robado un surtido de armas pesadas de las existencias del ejrcito ugands, entre ellas un nmero importante de misiles tierra-aire vendidos a Uganda en 1987 por la ex Unin Sovitica. Esas armas antiareas, muy eficaces, estaban destinadas a compensar la inferioridad estratgica de los rebeldes, que operaban en terreno casi desrtico, apenas sin cobertura vegetal, a merced de los seis helicpteros Gacela del ejrcito ruands, armados con ametralladoras y misiles, que demostraron su terrible eficacia contra ellos.

Interrogu a este respecto a James Kabarebe, jefe del estado mayor del Ejrcito Patritico Ruands (APR). Me cont que en octubre de 1990 su columna rebelde motorizada fue prcticamente destruida. Un helicptero Gacela, violando el espacio areo tanzano, la sorprendi en pleno da, incendi con ametralladoras todos los vehculos y caus numerosos muertos y heridos.

Sin embargo, hasta el atentado del 6 de abril de 1994, durante cuatro aos de guerra, ningn avin del ejrcito ruands haba sido derribado o daado por un misil.

Jean-Louis Bruguire dice todo lo contrario en su auto. El juez multiplica los testimonios de pilotos franceses y ruandeses que afirman que los aviones de las FAR fueron derribados por misiles tipo SAM

Se entiende la razn de esa acusacin que refuerza la tesis del juez: demostrara que el FPR tena experiencia en el manejo de los SAM y que la destruccin del Falcon 50 de Habyarimana no era el primer hecho de armas de ese tipo. Y sin embargo el juez Bruguire se equivoca. El FPR no derrib ningn avin con ayuda de misiles durante los cuatro aos de la guerra civil.

Qu pruebas tiene de que el juez se equivoca en su auto?

El juez Bruguire afirma que un helicptero y un avin de reconocimiento fueron derribados por los misiles del FPR en octubre de 1990 y principios del 91. Esa afirmacin est refutada por una nota del general Quesnot, jefe del estado mayor particular del presidente Mitterrand y, por su cargo, destinatario de todos los informes del agregado de Defensa en Kigali, as como de los informes de los servicios de inteligencia en Ruanda. En esa nota, dirigida al presidente de la Repblica con fecha de 23 de mayo de 1991, y que se puede consultar en los fondos de los archivos Mitterrand, el general Quesnot, en efecto, muestra su preocupacin por los misiles del FPR, pero no menciona ningn avin derribado por ese medio. Al contrario, se preocupa de un caso concreto de proliferacin anrquica de misiles tierra-aire, armamento que presenta grandes peligros para todo tipo de aviones, civiles o militares.

Por qu motivo se emiti esa nota?

Aqu es donde esto se pone interesante. Durante una ofensiva del FPR los das 17 y 18 de mayo de 1991 al noreste de Ruanda, los rebeldes sufrieron una derrota aplastante. Huyeron abandonando las existencias de material. En el campo de batalla, el ejrcito de Habyarimana recogi, en particular, una serie de misiles SAM 7 y SAM 16. Haba tantos, que sin duda regalaron uno de esos misiles SAM 16, totalmente nuevo, en su can de lanzamiento, al agregado de Defensa de la embajada de Francia, lo que explica la nota del general Huchon.

Una partida de otros misiles que el juez Bruguire califica de chatarra -un trmino inapropiado- se expuso triunfalmente en la Escuela Superior Militar de Kigali, a la vista de todo el mundo. El coronel Nsengiyumva, entonces jefe de los servicios de espionaje del ejrcito ruands, se interes personalmente por este asunto, un hecho normal, por otra parte, dada su funcin. Lo que es menos normal es que despus esos misiles y caones lanzamisiles desaparecieran. El juez Bruguire y sus policas no se preguntan qu fue de ellos. Y sin embargo es sospechoso que dichos misiles, que valen en total varios millones de dlares, fueran perdidos por todo el mundo. Hay dos cosas seguras:

1) En esa guerra civil, en la que la recogida de armas en el campo de batalla jug un papel importante, no podemos afirmar como lo hace el juez Bruguire- que despus del 18 de mayo de 1991, las FAR no disponan de los misiles.

2) Por el contrario, despus del 18 de mayo de 1991, al parecer, el FPR perdi todas sus existencias de misiles. Esta deduccin procede del hecho de que ningn avin fue derribado por el FPR con la ayuda de misiles entre el 18 de mayo de 1991 y el 6 de abril de 1994.

Hay serias razones para pensar que los dos caones lanzamisiles, extraamente encontrados el 24 25 de abril de 1994 cerca del sitio desde el que presuntamente se dispar al Falcn presidencial, formasen parte de la denominada chatarra expuesta durante varias semanas en la Escuela Superior Militar de Kigali. Pero parece que el equipo del juez Bruguire no ha seguido esa pista que conducira, hay que subrayarlo, al coronel Anatole Nsengiyumva, el inventor de los falsos telegramas de reivindicacin del atentado por el FPR y guardin, en la poca, de la chatarra. Hay que aadir que parece que el juez Bruguire y su equipo se quedaron prendados del coronel Nsengiyumva, a quien interrogaron ampliamente en su prisin de Arusha, y al cual hicieron mucho caso, como cuentan actualmente algunos magistrados del TIPR que todava no salen de su asombro

Cree que el equipo de Jean-Louis Bruguire podra haber sido intoxicado por los detenidos de Arusha, es decir, los grandes genocidas?

Francamente, s. Basta con observar otra anomala enorme: la decisin de Jean-Louis Bruguire de elegir como intrprete a Fabien Singaye, un ex espa ruands famoso por su odio patolgico a los tutsis. Hasta el genocidio, aprovechando un modesto puesto de vicesecretario de embajada en Berna (Suiza), Fabien Singaye multiplic los informes sobre la oposicin democrtica ruandesa en el exilio. Uno de sus empeos era denunciar a los diplomticos y militares ruandeses que se haban casado discretamente con tutsis, lo que, obviamente, los desacreditaba a los ojos del rgimen. Tras el descubrimiento de esos informes en la embajada y otras irregularidades, expulsaron a Fabien Singaye de Suiza en el verano de 1994. Es cierto que tambin se le acus de haber intentado introducir fraudulentamente en Suiza a su suegro, Flicien Kabuga, el financiero del genocidio y de la RTLM, uno de los hombres ms buscados todava hoy por la justicia, junto con Osama Bin Laden, y con la misma prima por su captura: 25 millones de dlares.

Fabien Singaye influy en la investigacin del juez Bruguire? Es legtimo plantear la pregunta. En la mayora de los Estados de derecho, la eleccin como intrprete de un individuo tan controvertido podra llegar a invalidar el conjunto de la instruccin.

Al final de sus investigaciones y preguntas, cul es su conclusin?

Los falsos telegramas que reivindicaban el atentado del 6 de abril de 1994 en nombre del FPR llevan a pensar, de manera inevitable, en el informe falso del Caso Dreyfus de finales del siglo XIX. Hay que desconfiar de los anacronismos y las mezclas, pero me sorprenden las similitudes entre lo que actualmente se denomina El caso Bruguire y el Caso Dreyfus. Soy francs, amo a mi pas, pero por otra parte me duele. Con la excusa del secreto de Estado, secreto de Defensa, secreto de sumario, vemos desarrollarse peridicamente una especie de tumor poltico-judicial como un psicodrama colectivo que se alimenta de las peores pulsiones. Aqu el judo, forzosamente traidor, forzosamente innoble, forzosamente culpable; all el tutsi, descrito por los periodistas y escritores que hacen el caldo gordo al juez Bruguire como bellacos, carroeros, de una crueldad y un cinismo ilimitados. Hay que releer la parte del auto del magistrado Bruguire, que supuestamente acta en nombre del pueblo francs, donde acusa a la rebelin del FPR de haber programado el exterminio de los tustis de Ruanda con el fin de conquistar un poder no compartido. Qu diramos de un hombre que acusara a los judos de haber empujado a Hitler al Holocausto para obtener el Estado de Israel? Pero aqu hablamos del frica negra, de pueblos sobre los cuales todava se puede, en Francia, despotricar con total impunidad. Cuntos se han alzado para gritar su indignacin? Qu ministro de Justicia, tras el 17 de noviembre de 2006, ha pedido al Consejo Superior de la Magistratura que se haga cargo del Caso Bruguire?

Hay que recordar que los primeros demcratas que se alzaron para gritar la inocencia de Dreyfus fueron acusados de elementos antinacionales, la anti-Francia, exactamente como quienes se atreven a criticar la investigacin Bruguire, por parecidos escritores subvencionados. Recordemos que, llevados por su pasin antisemita, pero tambin por una concepcin singularmente corporativista y limitada del honor del ejrcito, los jueces condenaron dos veces a Dreyfus, violando la evidencia y todos sus derechos, y exculparon a Esterhazy, a quien todos saban culpable. Es necesario aadir que se adivina en la actualidad quin es el Esterhazy del atentado del 6 de abril de 1994 y quines son sus cmplices? Y esperar que el poder poltico deshaga el nudo gordiano de una instruccin atascada desde hace once aos en sus prejuicios y sus falsas pistas?

* Jean-Franois Dupaquier, escritor y periodista francs, ha publicado numerosos artculos sobre Burundi y Ruanda. Dirigi la edicin de la obra: La justice internationale face au drame rwandais (Kartala, 1996) y colabor en: Rwanda. Les mdias du gnocide (Kartala, 1995), con Jean-Pierre Chretin.

Texto original en francs: http://billetsdafrique.survie.org/Genocide-des-Tutsi-rwandais-L



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