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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-09-2009

Un encuentro, dos voces
Visita a Mumia Abu Jamal

Mireille Fanon-Mends France
Fondation Frantz Fanon

Traducido para Rebelin por Juan Vivanco


 

Una vez ms, tras el recodo de Progress Drive, un poco ms abajo, se alzan dos filas de alambre espinoso sobre las vallas que rodean la crcel de Greene, idnticas a las que se ven a lo largo del muro del apartheid y la vergenza en Palestina, pero tambin en la frontera mejicana, en la frontera hispano-marroqu de Melilla y en muchos otros lugares del mundo.

A lo lejos se divisa el sector donde est encerrado Mumia Abu Jamal desde hace 27 aos. Un espacio-tiempo como el que separa a una generacin de otra. Veintisiete aos de crcel por un asesinato que no cometi, 27 aos luchando, da a da, para que se reconozca su derecho a un juicio justo, 27 aos desmontando las pruebas falsas que se presentaron en el primer juicio, denunciando la forma en que se seleccion al jurado, las frases racistas del fiscal; 27 aos de esperanza.

Todo este tiempo le han robado a Mumia, a los suyos, a sus amigos y a todos los que, en el mundo, se movilizan por su derecho a un juicio que respete los derechos fundamentales de todo ser humano. Veintisiete aos de injusticia. Veintisiete aos de espera. Veintisiete aos de encierro, y siempre en pie.

Hoy me acompaa Sion Assidon, ex preso poltico durante el reinado de Hasn II, que estuvo apadrinado por Amnista Internacional. Tras una parodia de juicio pas 12 aos y medio en la crcel de Kenitra. Intent fugarse con otros dos retenidos, pero le capturaron. Cuando sali de la crcel, al cabo de 25 aos, lo primero que hizo fue baarse en el mar. Qu ser lo primero que har Mumia?

Dos presos polticos procedentes de lugares muy distantes, pero ambos luchadores por la emancipacin social y el fin de unos sistemas polticos dominantes y dominadores, van a conocerse.

Para Sion, que viene de Marruecos, es urgente que en el espacio del Magreb tambin cunda el respaldo poltico a Mumia, y que se organice con rapidez.

Tenemos que esperar a que nos digan si estamos en la lista. Otra vez el tiempo suspendido S, estn nuestros nombres. Son las ocho y media de la maana de este domingo 23 de agosto. Dentro de poco veremos a Mumia. Pasado el primer control, esperamos en una cmara que no se abrir hasta que no saquen a Mumia de lo que l llama su jaula. Largo pasillo silencioso, limpio y vaco. En el fondo aparece Mumia, con el mismo mono naranja, los dreadlocks an ms largos, una sonrisa en los labios.

Despus de los primeros saludos, del placer de volver a verse, de transmitirse mutuamente noticias, dejo que se vayan conociendo.

Conversacin de presos. Descubrimiento de las condiciones de aislamiento mximo a las que est sometido Mumia. Es difcil arrancarle a Mumia detalles de su vida diaria. Slo al final de la visita descubriremos que cuenta con un nuevo recurso porque Mumia, de entrada, est totalmente volcado hacia el mundo, hacia el exterior. Su mirada atraviesa el horizonte estrecho de los muros y de la rutina diaria.

Como de costumbre, Mumia slo habla del mundo y de las movilizaciones que debera haber si queremos que cambie. Hablamos largo y tendido sobre la necesidad imperiosa de obtener elementos de transformacin social, y para ello, de la importancia de movilizarse a partir de los derechos econmicos, sociales y culturales, pero tambin civiles y polticos.

Bromeamos sobre el short guy, tambin llamado el pequeo Napolen, que tuvo que ponerse de puntillas para no parecer tan bajito al lado de su mujer y de la pareja Obama.

Si muchos activistas pensaron que con la eleccin de Obama podra producirse un cambio, quiz les aclarase las ideas una conversacin con Mumia, quien, a partir de las noticias de la radio, la televisin y los peridicos que los guardias le dejan leer cuando estn de humor, ha comprendido enseguida que este nuevo presidente usamericano no va a cambiar la poltica de su pas, limitndose, si acaso, a dar algunos retoques. Una piel negra con mscara blanca. Est Mumia en lo cierto? Desde luego, el discurso de El Cairo es importante y pareca que anunciaba cambios. Pero no los ha habido. Ya habamos odo antes algo as: no sera con Clinton?

Son las doce. Enfrascados en la conversacin, el tiempo ha pasado volando. La palabra fluida. Dnde estamos? Encerrados en una celda dividida en dos por un grueso vidrio, el tiempo se ha esfumado, el espacio se ha abierto. Estamos los tres fuera de los muros. Han cado. Los hemos derribado. Somos libres. Mumia nos hace libres. Esa es su fuerza y la paradoja del encierro en que se encuentra. Es l quien alienta a los que acuden a verle. Ni la sentencia inicua y monstruosa ni el encarcelamiento han podido esclavizar a este espritu libre y constructivo. En vista de las triquiuelas jurdicas indescifrables en las que andan enredados la mayora de los presos y los condenados a muerte, ha sacado tiempo para escribir un libro que les ayuda a entender, a aprender para defenderse mejor. Pues bien, tanto en Washington como en Nueva York hemos buscado intilmente este libro, publicado en abril de 2009: Jailhouse Lawyers: Prisoners Defending Prisoners V. the USA. No est en ninguna librera. Es Mumia tan peligroso como para que se prefiera vulnerar la constitucin a garantizarle su derecho a un juicio justo? Hay que rendirse a la evidencia: tal monstruosidad es posible. No es el nico preso poltico al que se niega este derecho. Leonard Peltier tambin espera un juicio justo desde que fue condenado hace ms de 30 aos sin ninguna prueba.

Cuando Sion, que ahora es liberado-libre, y Mumia, todava libre-encerrado, se conocen, Mumia, que segn nos dijo lleva varios meses yendo a clase de canto ―en el espacio cerrado donde estamos― se saca del bolsillo un papelito doblado. Lo desdobla y lo pega al cristal: una sola lnea musical escrita con su fina letra. Sion la tararea. Es una cancin para su mujer. Toda ternura, dulzura, esperanza, tristeza.

Esta msica cantada con voz frgil pero intensa es portadora de esperanza. Reclama espacio. Todo se detiene Sion, tambin l aprendiz de canto, responde con una meloda de Faur, Les berceaux ―que mecen manos de mujer― esa fuerza que retiene las almas, o contiene el mundo en una nota

Las noticias, en el aspecto legal, no son halageas. Se mantiene la condena a muerte, sobre todo despus de que hayan rechazado algunos de sus recursos. An le quedan dos pendientes, ante el Tribunal Supremo de EEUU y ante el Tribunal de Causas Civiles de Filadelfia.



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