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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2009

Afganistn
En qu piensa esta gente?

Conn Hallinan
Foreign Policy in Focus-Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Uno de los contactos ms extraos por cierto, surrealistas respecto a la guerra en Afganistn tiene que haber sido un llamado telefnico del pasado 27 de julio. A un extremo de la lnea estaba el historiador Stanley Karnow, autor de Vietnam: A History. Al otro el enviado especial del Departamento de Estado Richard Holbrooke y el comandante militar de EE.UU. en Afganistn, general Stanley McChrystal. La pregunta era: cmo puede evitar EE.UU. el tipo de derrota que sufri en el Sudeste Asitico hace 40 aos?

Karnow no divulg lo que dijo a los dos hombres, pero dijo a Associated Press que la leccin de Vietnam fue que no debamos estar all, y que, mientras Obama y todos los dems parecen querer estar en Afganistn, l, Karnow, se opone a la guerra.

Apenas puede sorprender que Washington vea paralelos con la debacle en Vietnam. El enemigo es un enemigo elusivo. La poblacin local es neutral, si no hostil. Y el rgimen gobernante es corrupto y virtualmente no cuenta con apoyo fuera de la capital de la nacin.

Pero de muchas maneras Afganistn es peor que Vietnam. De modo que es cada vez ms difcil imaginar por qu un gobierno estadounidense aparentemente inteligente parece determinado a aferrarse al desastre que se prepara. Es casi como si hubiera algo en ese inclemente pas centroasitico que trastorna a sus ocupantes.

Espejismo N 1

En su discurso ante los Veteranos de las Guerras en el Extranjero, Obama caracteriz a Afganistn como una guerra de necesidad contra el terrorismo internacional. Pero la realidad es que los talibanes son una coleccin polglota de corrientes polticas conflictivas que son locales, no un yihad universal.

La insurgencia est lejos de ser monoltica, dice Anand Gopal, periodista del Christian Science Monitor basado en Afganistn. Hay sombros mullahs de ojos oscuros y estudiantes de religin, claro est, pero tambin hay eruditos estudiantes universitarios, pobres campesinos analfabetos, y veteranos comandantes anti-soviticos. El movimiento es una mezcla de nacionalistas, islamistas y bandidos compuesto de comandantes en competencia y diferentes ideologas y estrategias que sin embargo estn de acuerdo en un objetivo esencial: expulsar a los extranjeros.

El portavoz de los talibanes Yousef Ahmadi dijo a Gopal: Luchamos por liberar nuestro pas de la dominacin extranjera, y agreg: Incluso los estadounidenses se levantaron una vez para liberar a su pas.

Aparte de los talibanes, hay por lo menos otros dos grupos insurgentes: Hizb-I-Islam es dirigido por el ex aliado de EE.UU. Gulbuddin Hekmatyer. El grupo Haqqani, mientras tanto, tiene estrechos vnculos con al-Qaeda.

La justificacin del terrorismo internacional de la Casa Blanca es un paralelo de la tragedia del Sudeste Asitico. EE.UU. caracteriz Vietnam como parte de una conspiracin comunista internacional, aunque el conflicto era esencialmente una guerra de liberacin nacional generada en el pas.

Espejismo N 2

 

Una vctima de Vietnam fue la doctrina de la contrainsurgencia, la teora de que una guerra asimtrica contra guerrillas pueda ser ganada capturando los corazones y las mentes de la gente. Por cierto corazones y mentes eran una quimera, aniquilada por masivas vctimas civiles, el uso generalizado de defoliantes, y la creacin de aldeas estratgicas que tenan ms en comn con campos de concentracin que con aldeas.

Despus de Vietnam, la contrainsurgencia perdi popularidad, y fue reemplazada por la Doctrina Powell basada en un poder de fuego masivo para ganar guerras. Con esa estrategia EE.UU. aplast al ejrcito iraqu en la primera Guerra del Golfo. A pesar de que se redujo el tamao de esa doctrina para la invasin de Iraq una dcada despus, sta sigui siendo el alma del ataque.

Sin embargo, dentro de semanas despus de capturar Bagdad, los soldados de EE.UU. fueron acorralados por una insurgencia que no formaba parte de la leccin. Emboscadas y bombas al borde de la ruta causaron continuas bajas a las tropas de EE.UU. y Gran Bretaa y, previsiblemente, las agresivas contramedidas volcaron a la poblacin contra la ocupacin.

Despus de cuatro aos de martilleo por los insurgentes, el Pentgono redescubri la contrainsurgencia, y su profeta fue el general David Petraeus, ahora comandante de todas las fuerzas de EE.UU. en Oriente Prximo y Asia Central. Le sacaron el polvo a corazones y mentes, y las contraseas fueron despejar, retener y construir. Los soldados deban permanecer con la gente del lugar, cavar pozos, construir escuelas, y medir el xito no por los recuentos de cuerpos del enemigo, sino por la seguridad de la poblacin civil.

La teora llev al gobierno de Obama a enviar una oleada de 21.000 soldados a Afganistn, y a considerar el envo de otros 20.000 en el futuro cercano. La idea es que una oleada reducir la violencia, como una oleada semejante de 30.000 tropas lo hizo en Iraq.

Espejismo N 3

Pero como descubri Patrick Cockburn de The Independent, la oleada no funcion en Iraq.

Con la posible excepcin de Bagdad, no fueron los soldados de EE.UU. los que redujeron la violencia en Iraq, sino la decisin de insurgentes sunes de que no podan seguir librando una guerra en dos frentes: contra el gobierno iraqu y EE.UU. El cese al fuego del clrigo chi y lder del Ejrcito Mahdi Muqtada al-Sadr tambin ayud a calmar las cosas. En todo caso, como han demostrado los recientes eventos, la paz fue en gran parte ilusoria.

No slo es poco probable que una oleada similar en Afganistn tenga xito; la frmula detrs de la doctrina de la contrainsurgencia predice que el gobierno de Obama va camino a una catstrofe.

Segn el periodista investigativo Jordan Michael Smith, el Manual de campo de contrainsurgencia del Ejrcito y el Cuerpo de Marines de EE.UU. co-escrito por Petraeus recomienda un mnimo de 20 contrainsurgentes por cada 1.000 residentes. En Afganistn, con su poblacin estimada en 33 millones, eso significara por lo menos 660.000 soldados. Y eso requiere no slo cualesquiera soldados, sino soldados entrenados en la doctrina de la contrainsurgencia.

Las cifras no cuadran.

EE.UU. y sus aliados de la OTAN tienen actualmente unos 64.000 soldados en Afganistn, y esa cifra aumentar a casi 100.000 cuando se complete la presente oleada. Unos 68.000 de ellos sern estadounidenses. Tambin existe la posibilidad de que Obama agregue otros 20.000, llevando el total a 120.000, ms que el ejrcito sovitico que ocup Afganistn. Pero todava es slo un quinto de lo que recomienda el manual de contrainsurgencia.

Mientras tanto, el pblico estadounidense se desilusiona cada vez ms con la guerra. Segn un reciente sondeo de CNN, un 57% de los estadounidenses se opone a la guerra, un aumento de un 9% desde mayo. Entre los partidarios de Obama la oposicin es abrumadora: Casi dos tercios de los demcratas comprometidos sienten fuertemente que no vale la pena librar la guerra.

Espejismo N 4

Afganistn no es como Iraq, porque la OTAN est detrs de nosotros. Muy por detrs.

Los britnicos cuyos soldados realmente combaten, a diferencia de hacer reconstruccin como la mayora de los de las dems naciones de la OTAN han perdido el apoyo de la gente en su pas. Los sondeos muestran una profunda oposicin a la guerra, un sentimiento que se repite en toda Europa. Por cierto, el ministro de defensa alemn Franz-Joseph Jung todava no ha utilizado la palabra guerra al referirse a Afganistn.

Esa pequea obra de ficcin se puso a centellear en junio, cuando tres soldados de la Bundeswehr [ejrcito alemn] fueron muertos cerca de Kunduz en el norte de Afganistn. Por cierto, mientras los marines de EE.UU. pasan a la ofensiva en el sur del pas, los talibanes levantan campamento y se van al este y al norte a atacar a los alemanes. La tctica es tan vieja como la guerra de guerrilla: Donde el enemigo es fuerte, hay que dispersarse. Donde el enemigo es dbil, hay que concentrarse.

Mientras la actual coalicin gobernante de socialdemcratas y conservadores respalda silenciosamente la guerra, los demcratas libres que probablemente se unirn al gobierno de la canciller Angela Merkel despus de la prxima eleccin llaman a hacer volver a casa a los 4.500 soldados alemanes.

El partido de oposicin La Izquierda se ha opuesto desde hace tiempo a la guerra, y esa oposicin le ha dado un impulso en las recientes elecciones estatales.

EE.UU. y la OTAN no pueden o no quieren suministrar las tropas necesarias, y el ejrcito afgano es pequeo, corrupto e incompetente. No importa cmo se sumen las cantidades, la tarea es imposible. Por qu entonces sigue el gobierno un curso de accin insoportable?

Por qu combatimos

Existe el oleoducto del Caspio del que nadie quiere hablar. El control estratgico de la energa es ciertamente un factor importante en Asia Central. Luego, tambin existe el temor de que una derrota de la OTAN en su primera guerra fuera del rea podra daar fatalmente la alianza.

Pero cuando todo ha sido dicho y hecho, tambin parece haber una cierta confusin estudiada sobre todo el asunto, una confusin que qued en evidencia el 12 de julio cuando el primer ministro britnico Gordon Brown dijo al parlamento que la guerra muestra signos de xito.

Las fuerzas britnicas acababan de sufrir 15 muertes en poco ms de una semana, ocho de ellas en un perodo de 24 horas. Ahora ha perdido ms soldados de los que perdi en Iraq. Es la cuarta guerra de Gran Bretaa en Afganistn.

El gobierno de Karzai ha robado la eleccin. La eleccin se ha ampliado y contribuye a desestabilizar y empobrecer a Pakistn con sus armas nucleares. El pblico estadounidense y europeo se opone cada vez ms a la guerra. Julio fue el mes ms mortfero para EE.UU., y el gobierno de Obama enfrenta un dficit de 9 billones de dlares.

En qu piensa esa gente?

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Conn Hallinan es columnista de Foreign Policy In Focus.

http://www.zmag.org/znet/viewArticle/22586



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