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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2009

Amrica Latina y el fin del "socioliberalismo

James Petras
Rebelin

Traducido para Rebelin por Christine Lewis Carroll y revisado por Caty R.


La actual recesin mundial y la recuperacin potencial de algunos pases revelan todas las debilidades del tradicional mercado de exportacin y el libre comercio: la doctrina de la ventaja comparativa. En ningn lugar esto es ms evidente en la actualidad que en Amrica Latina.

A pesar de las recientes revueltas populares y el ascenso de gobiernos de centro izquierda en gran parte de los pases de la regin, las estructuras, estrategias y polticas econmicas perseguidas por sus predecesores perduran, en particular en relacin con las prcticas econmicas de cara al exterior.

Influidos por la fuerte demanda y el aumento de precios de las materias primas, sobre todo agro-minerales y energticas, los gobiernos latinoamericanos han desistido de realizar cambios en varias reas cruciales y se han adaptado a las polticas y herencias econmicas de sus predecesores neoliberales. En consecuencia, y con la llegada de la recesin mundial de 2008, se constat un fuerte declive, con graves consecuencias sociales.

La crisis socioeconmica resultante proporciona importantes lecciones y refuerza la idea de que son imprescindibles profundos cambios estructurales en inversiones, comercio y sectores econmicos estratgicos para el crecimiento equitativo, sostenido y estable.

El libre mercado y la doctrina del libre comercio en los aos 90

Desde mediados de los aos 70, con la llegada de regmenes civiles autoritarios y militares pro estadounidenses y bajo la tutela de acadmicos estadounidenses defensores del libre mercado y de economistas educados en EEUU, Amrica Latina se convirti en un laboratorio para la aplicacin de polticas del libre mercado y comercio.

Las barreras comerciales se rebajaron o eliminaron para que pudieran introducirse sin obstculos los productos agrcolas europeos y estadounidenses subvencionados, diezmando el nmero de agricultores que cultivaban sus productos para el consumo local. Bajo la doctrina de la ventaja comparativa, las polticas buscaron financiar y promocionar a las grandes empresas agrcolas especializadas en las exportaciones bsicas: trigo, soja, azcar, maz, ganado, etc., apostando por precios y mercados favorables, precios razonables en productos alimenticios, maquinaria agrcola e importaciones no agrcolas.

La desregulacin total de la economa y la privatizacin de empresas pblicas abrieron las compuertas a la inversin extranjera, la toma de posesin de sectores econmicos estratgicos y la dependencia, cada vez mayor, de la inversin extranjera para sostener el crecimiento y la balanza de pagos.

La estrategia general de los regmenes fue la dependencia de los mercados exportadores en detrimento de los mercados internos (consumo local popular); una poltica que se basaba en el abaratamiento de los costes laborales locales y el mantenimiento de altos beneficios de la clase dominante agro-mineral. La presencia de sta en todos los ministerios econmicos importantes de los regmenes aseguraba no slo que las polticas beneficiasen a esta clase, sino que tambin se vistieran de una apariencia ideolgica sobre la nocin de mercados eficientes racionales, sin tomar en consideracin la historia de inestabilidad intrnseca de los mercados globales.

La crisis de los regmenes neoliberales tradicionales

El sistema financiero desregulado y la recesin mundial de 20002001, el pillaje salvaje de la economa y tesorera por los profesionales del libre mercado, la tremenda corrupcin y la explotacin absoluta de trabajadores, campesinos y empleados pblicos, causaron revueltas regionales. Se derroc y/o derrot en las elecciones a toda una serie de regmenes apoyados por Estados Unidos. Ecuador, Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay y Paraguay fueron testigos de revueltas populares que terminaron en gobiernos de centro izquierda, especialmente tras las campaas que prometieron profundos cambios estructurales, incluidos cambios en la estructura econmica del poder y un aumento significativo del gasto social y la redistribucin de la tierra.

En la prctica, las derrotas polticas de los partidos de derecha y la lite econmica debilitada no sirvieron para realizar transformaciones socioeconmicas a gran escala y que perdurasen en el tiempo. Los nuevos gobiernos persiguieron polticas socioeconmicas que intentaban reformar a las lites econmicas, forzndolas a encaminar sus esfuerzos hacia la reactivacin de la economa y la asistencia a pobres y parados. Las lites polticas fueron relevadas, algunos elementos implicados en represiones masivas llevados a juicio, pero sin un esfuerzo serio para transformar el sistema poltico de partidos. En otras palabras, las lites neoliberales y sus polticas de libre mercado se quedaron donde estaban, slo frenadas temporalmente por las polticas de intervencin estatal de los gobiernos de centro izquierda.

Polticas de centro izquierda: gestin de la crisis y el boom econmico

Los nuevos gobiernos de centro izquierda adoptaron toda una serie de polticas, desde incentivos econmicos para los negocios, regulaciones financieras, mayor gasto para luchar contra la pobreza, incrementos salariales generalizados y consultas con dirigentes de organizaciones populares. Repudiaron a sus enemigos polticos y responsables del perodo anterior, junto con la intervencin de algunas empresas privadas en bancarrota. Estas polticas de gran alcance y simbolismo lograron, temporalmente, el apoyo popular del electorado, aislando y dividiendo a los sectores ms radicales de los movimientos populares.

No obstante, las demandas de cambios ms amplios y profundos seguan en la agenda, mientras los gobiernos de centro izquierda hacan equilibrios entre las demandas radicales que surgan desde abajo y sus compromisos polticos para normalizar y estimular el desarrollo capitalista, incluyendo a todas las lites existentes: multinacionales extranjeras, agro-minerales, financieras, comerciales y de manufactura. El dilema del centro izquierda se resolvi gracias al aumento sbito de los precios de las materias primas, estimulado mayormente por la demanda y el dinmico crecimiento de las economas asiticas, principalmente China.

Los gobiernos de centro izquierda abandonaron cualquier idea de perseguir los cambios estructurales y se sumaron al crecimiento exportador basado en la exportacin de productos bsicos-. Al abandonar la crtica de la inversin extranjera y las demandas de renacionalizar empresas privadas estratgicas, los gobiernos de centro izquierda abrieron la puerta a la entrada masiva de capital extranjero, suspendiendo la aplicacin de algunos de sus controles reguladores.

El boom de las materias primas de 20032008 permiti a los gobiernos de centro izquierda (y la derecha) comprar a la oposicin: los sindicatos consiguieron incrementos salariales sustanciosos, el sector de los negocios recibi incentivos cuantiosos, se acogi con entusiasmo a los inversores extranjeros y se fomentaron las remesas procedentes de trabajadores en el extranjero; todo contribua a reducir la pobreza.

En una palabra, toda la estructura socioeconmica del alto crecimiento de Amrica Latina orientada a la estrategia exportadora se ciment en la demanda del mercado mundial y las condiciones econmicas de los pases imperialistas. Pocos expertos econmicos, columnistas financieros y polticos que alaban los mercados racionales expresaron sus dudas sobre la sostenibilidad del modelo del mercado exportador.

La extraordinaria vulnerabilidad de estas economas, su dependencia de mercados inestables, de un nmero limitado de productos de exportacin, de uno o dos mercados, y de las remesas procedentes de trabajadores en condiciones tremendamente precarias, deberan haber alertado a cualquier economista o responsable de las polticas seguidas a poco que reflexionara. Los carsimos asesores contratados, procedentes de la Harvard Business School, la Penns Wharton School y otros prestigiosos centros de educacin superior (enamorados de sus ecuaciones matemticas que demostraban sus premisas), argumentaron que los mercados menos regulados son los que ms xito tienen, y convencieron a sus colegas latinoamericanos, desde el centro izquierda hasta la derecha, de la conveniencia de reducir las barreras comerciales y dejar que corriera el flujo de capitales.

Despus de slo cinco aos de crecimiento rpido inducido por el mercado exportador, las economas latinoamericanas se derrumbaron. Segn la Comisin Econmica de las Naciones Unidas, en 2009, las exportaciones procedentes de naciones latinoamericanas y caribeas sufrirn la mayor cada de los ltimos 72 aos (desde la ltima depresin mundial), un 11% en volumen, mientras las importaciones caern un 14%, la mayor cada desde la recesin mundial de 1982.

Las trampas de la dependencia de las exportaciones de materias primas

Las fechas de referencia son indicativas de los compromisos y vulnerabilidades antiguos en la estructura comercial: las recesiones pasadas y presentes tienen un impacto acusado en Amrica Latina porque, tanto en el pasado como en la actualidad, sus economas dependen de las exportaciones agro-minerales a los mercados imperiales, quienes rpidamente trasladan sus crisis internas a sus socios comerciales latinoamericanos. El descenso histrico del comercio inevitablemente duplica, y hasta triplica, la tasa de desempleo entre los trabajadores de los sectores exportadores y tiene un efecto multiplicador en las empresas econmicas satlites vinculadas al gasto y consumo generados por el comercio de ultramar. La especializacin en exportaciones agro-minerales limita la posibilidad de empleo alternativo, al contrario que una economa ms diversificada. La dependencia del Estado de los ingresos procedentes de las exportaciones energticas y agro-minerales implica recortes automticos en inversin pblica y gasto social.

La crisis comercial de Amrica Latina ha afectado en especial a los pases con la configuracin ms tradicional en exportacin de productos agrcolas, minerales y energticos: Venezuela y Ecuador (petrleo), Colombia (petrleo y carbn), y Bolivia, han sufrido una cada del 33% en 2009, mucho mayor que la media de la regin. Mxico, que depende en un 80% de su comercio con Estados Unidos (petrleo, turismo, remesas, automviles), ha experimentado la mayor cada de todos los pases del hemisferio: el 11% del Producto Nacional Bruto.

Aunque todas las economas dependientes de las exportaciones se vieron muy afectadas por la crisis, los pases que mantenan un comercio ms diversificado (manufacturas, agricultura, servicios) cayeron casi un 20%, mientras que los pases especializados en exportaciones petroleras y minerales cayeron ms de un 50%.

Las trampas de la dependencia del mercado nico

Los pases con mayor diversidad de mercados y socios comerciales, en especial los que comerciaron con Amrica Latina y China, experimentaron una cada menor en comparacin con pases como Mxico, Venezuela y los de Amrica Central, que dependan ms de los mercados de Estados Unidos y la Unin Europea, y que cayeron ms del 35%.

Pero el comercio slo fue uno de los cuatro frentes que impactaron negativamente en Amrica Latina: la inversin extranjera directa, las remesas procedentes de los trabajadores emigrados y los precios de las materias primas tambin contribuyeron a la crisis.

Las trampas de la dependencia de la inversin extranjera

Una de las principales causas de la crisis en Amrica Latina fue dejar la puerta abierta a la inversin extranjera. Los flujos de capital extranjero escalaron en respuesta al crecimiento interno, aprovechndose de los altos beneficios generados por el boom comercial. Con la posterior cada del comercio, los ingresos y los beneficios, la inversin extranjera ces y repatri sus beneficios, exacerbando la crisis y haciendo crecer el desempleo. La inversin extranjera sigue las prcticas de fcil entrada y rpido abandono un elemento tan poco fiable como inestable para el desarrollo-.

Las trampas de la dependencia de las remesas procedentes de los trabajadores emigrados

Los gobiernos latinoamericanos se acostumbraron, en sus polticas y proyecciones econmicas, a las multimillonarias transferencias de dlares procedentes de sus trabajadores en el extranjero, sin tener en cuenta las condiciones econmicas y legales de sus ciudadanos emigrados. La gran mayora de stos se encuentra en situacin muy vulnerable: muchos estn indocumentados (los llamados inmigrantes ilegales) y cuando aparecen las recesiones se les despide repentinamente; trabajan en sectores como la construccin, el turismo, la jardinera y la limpieza, duramente afectados por las recesiones; no tienen antigedad, o muy poca, y son los ltimos a quienes se emplea pero los primeros a quienes se despide; y, por ltimo, muchos no reciben ninguna ayuda econmica cuando se quedan sin trabajo y se enfrentan a la deportacin si no pueden mantenerse. Los resultados de esta alta vulnerabilidad son visibles en la disminucin de las remesas, lo que ha agravado la pobreza y ha desequilibrado la balanza de pagos.

La inestabilidad de los precios de las materias primas

Al poner todos los huevos en la cesta de los altos precios de las materias primas y los mercados de ultramar, los gobiernos de centro izquierda perdieron una gran ocasin para profundizar en los cambios del mercado interno mediante la industrializacin, la reforma agraria y las inversiones pblicas en infraestructuras, vinculando stas con los recursos mineros, manufactureros y energticos, con el fin de proteger la economa nacional ante crisis inducidas desde el exterior.

Los lmites del socioliberalismo (Centro-Izquierda) y la crisis econmica

Durante la primera dcada del nuevo milenio, los nuevos gobiernos de centro izquierda arremetieron contra el neoliberalismo y se autoproclamaron socialistas del siglo XXI. En la prctica, esto significaba aumentar los desembolsos en servicios sociales dentro de las estructuras econmicas y polticas comerciales existentes, con pequeos ajustes con los socios comerciales y las empresas conjuntas establecidas con inversores extranjeros. En el transcurso de este perodo, todos los gobiernos practicaron polticas socioliberales parecidas a las seguidas por los gobiernos socialdemcratas europeos contemporneos: combinaron el libre comercio y la inversin extranjera con ms gasto en programas de lucha contra la pobreza, prestaciones por desempleo y salario mnimo. Por otra parte, se generaron grandes beneficios para las lites agro-minerales y el sector bancario, que financiaron el comercio, el consumo y las refinanciaciones de la deuda externa.

Todo el modelo socioliberal se fund, sin embargo, sobre los frgiles cimientos de la estrategia exportadora, vulnerable a las crisis, los ingresos comerciales altamente inestables y las remesas de los trabajadores en situacin precaria en el extranjero. Cuando los mercados exportadores de Amrica Latina se secaron y cayeron los precios, los ingresos cayeron igualmente y los trabajadores fueron despedidos. El modelo socioliberal se derrumb, causando el crecimiento negativo y revirtiendo los anteriores avances en empleo y reduccin de la pobreza.

Lecciones del desplome del modelo socioliberal

  1. Los programas sociales positivos no son sostenibles sin cambios estructurales que reduzcan la vulnerabilidad externa.
  1. La reduccin de la vulnerabilidad externa exige la propiedad pblica de los sectores econmicos estratgicos con el fin de evitar la fuga de capitales, comportamiento tpico del capital extranjero.
  1. La reduccin de la vulnerabilidad econmica depende de la diversificacin de los mercados, desvinculndolos de los centros imperialistas, controlados financieramente y muy susceptibles de padecer las crisis. Una mayor sostenibilidad econmica depende de la intensificacin del mercado interno, con el incremento del comercio entre regiones y su reorientacin hacia las regiones de mayor crecimiento.
  1. Los subsidios sociales son necesarios para afrontar las urgencias, pero no atacan a la raz de las rentas bajas y la pobreza. Los programas a largo plazo de distribucin de la tierra, vinculados a la financiacin del desarrollo a gran escala y la inversin en la produccin local de alimentos y las industrias internas de produccin agro-mineral disminuirn la dependencia de los mercados exteriores y estabilizarn la economa.
  1. El control estatal del comercio exterior y las empresas minerales estratgicas permite la consolidacin del excedente econmico para financiar la diversificacin econmica y la innovacin.
  1. La integracin regional debe pasar de las declaraciones retricas a su realizacin prctica. Venezuela -presidida por Hugo Chvez, el mayor defensor de la integracin regional y promotor del ALBA (Asociacin Bolivariana para Amrica Latina) todava depende de los mercados estadounidenses en un 80% de su venta de petrleo, un 70% de sus ingresos gubernamentales en concepto de exportacin, y ms del 50% de sus importaciones de productos alimentarios de Colombia, cliente militar de Estados Unidos. La integracin regional ser posible siempre que se base en la planificacin de inversiones complementarias y empresas conjuntas de propiedad pblica para industrializar los productos minerales, el petrleo y otras materias primas.
  1. Los pactos de seguridad entre los gobiernos latinoamericanos, destinados a contrarrestar las bases conjuntas de Estados Unidos y Colombia y su estrategia de militarizacin, tambin tienen una funcin econmica la creacin de empresas conjuntas para la industria armamentista-, de forma que se reduzcan las compras al exterior.
  1. La diversificacin del comercio hacia Asia y la reduccin de la dependencia de Estados Unidos y Europa son necesarias pero insuficientes si la exportacin sigue consistiendo principalmente en las materias primas. Cambiar de socios comerciales sin cambiar los modelos coloniales no disminuir la vulnerabilidad. Amrica Latina, y en especial Bolivia, Brasil, Per y Ecuador, debe insistir en la industrializacin de sus productos bsicos y su valor aadido antes de la exportacin a China, India, Japn y Corea.

En resumen, la actual crisis mundial revela las limitaciones y la insostenibilidad de las polticas y los gobiernos socioliberales. El reconocimiento de las vulnerabilidades y la inestabilidad sentara las bases para una transformacin estructural ms profunda basada en cambios en la propiedad de la tierra, los modelos comerciales y la propiedad de las industrias estratgicas. La crisis actual ha desacreditado tanto las recetas neoliberales como las socioliberales, y abre la puerta a una nueva forma de pensar que vincule el gasto social con la propiedad pblica.

Ver el ltimo libro de James Petras: Global Depression and Regional Wars: The United States, Latin America and the Middle East (Depresin global y guerras regionales: Estados Unidos, Amrica Latina y Oriente Prximo)



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