Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-09-2009

En Honduras la historia se repite
El Sindicato de Trabajadores bananeros aplica las lecciones aprendidas de la Huelga General de 1954 en la Resistencia al Golpe

Beln Fernndez
The Narco News Bulletin


A mediados de agosto de este ao, un contingente de policas hondureos se concentr cerca de la sede de la Coordinadora de Sindicatos Bananeros y Agroindustriales de Honduras COSIBAH en el pueblo La Lima, en el noroeste hondureo. Fundado en 1994, COSIBAH es una federacin de siete sindicatos, tres de los cuales estn fuertemente involucrados en la resistencia al golpe del 28 de junio que derroc al presidente Mel Zelaya. De acuerdo a los dirigentes de la organizacin, la polica tena la intencin de arrestarlos, pero que stos haban cambiado de opinin luego de percatarse del gran nmero de personas presentes en la sede para una reunin; los miembros de la Coordinadora, sin embargo, siguieron la reunin con algunas medidas cautelares extras, tales como el monitoreo de vehculos sospechosos en el rea y el mantener la puerta principal del edificio bajo llave.

En cuanto a recientes intentos policiales que no han sido frustrados, Iris MunguaCoordinadora del Trabajo de la Mujer en COSIBAHdescribe su experiencia en un corte de camino antigolpista en San Pedro Sula el 2 de julio. Ese da despus de huir de los gases lacrimgenos, fue empujada al fondo de una camioneta de la polica y posteriormente conducida a la crcel.

Luego de un posterior anlisis de dichos incidentes, Mungua y sus colegas llegaron a la conclusin de que la represin policial en Honduras trae el tema de gnero consigo, mientras a los hombres se les golpea, generalmente, en la cabeza y la espalda, a las mujeres se les golpea en las piernas y en los glteos. Mungua, describe tambin otras formas del trato que la polica otorga a las mujeres, tales como el gritarles Por qu no ests en la casa cocinando?, o el meter sus lenguas en los odos de las monjas.

Aparte de Mungua, mis anfitriones de esa tarde en COSIBAH incluyeron a la coordinadora de seguridad, Gloria Garca, al coordinador de medios, Jos Mara Martnez y al organizador experto Nelson Nuez. Todos ellos, antiguos trabajadores de plantaciones, me ofrecieron los detalles logsticos de la recoleccin de frutos y del proceso de empaque luego de apreciar un colorido mural del tema en la pared de la sala de reuniones. La decoracin de otra de las paredes consiste en un cartel con la lista de los derechos laborales y de un llamado a erradicar el empleo de temporada. Martnez me explic que ste es el obstculo principal para la sindicalizacin. l mismo aadio que los trabajadores tienen la posibilidad de llamar a uno de los cinco programas de radio gestionados por COSIBAH, para preguntar acerca de sus derechos.

Nuez trajo a tema las infracciones que se estn aplicando a los trabajadores de meln en el sur de Honduras, a los cules se les paga 80 lempiras al da, casi 4 dlares, mientras que el salario mnimo era de 135.17 lempiras. La campaa de COSIBAH para organizar a los trabajadores del meln no solo est centrada en este robo, cmo Nuez se refiri, sino tambin en la negativa de las compaias de otorgar prestaciones mdicas, adems de la prctica de informarle a los trabajadores que sino estn contentos con las condiciones laborales, hay muchos nicaragenses listos para reemplazarlos.

Nuez anunci, hablando de otros tipos de reemplazo, que muchas de las plantaciones de pltano en las cercanas de La Lima haban sido replantadas con palma africana, que produce aceite de palma y biodiesel. La profesora de la Universidad de California, Dana Frank, conocida por todos en COSIBAH, ofrece en su libro El Poder de las Mujeres es Poder Sindical: La transformacin de los sindicatos bananeros en Amrica Latina, una explicacin para la proliferacin de la palma africana. Segn Frank, las empresas bananeras, como Chiquita, se aprovecharon de la destruccin de la mayora de las plantaciones de pltano hondureo que caus el huracn Mitch en 1998 para amenazar con retirarse de las plantaciones sindicalizadas s stas no se replantaban con palma africana, la cul requiere menos fuerza de trabajo y as, por consiguiente, menos exigencias de los trabajadores.

Otro de los objetivos de la proliferacin de la palma africana, fueron sugeridas por Nuez. Uno de ellos es la expropiacin de tierras a los pequeos agricultores que haban sido alentados a cambiar a la palma africana, para luego caer en bancarrota debido al incremento en la produccin asitica de la palma, disminuyendo as su precio en el mercado. Nuez nombr al poltico y empresario hondureo, Jaime Rosenthal, como un ejemplo de alguien que podra terminar en posesin de las tierras expropiadas, y continuo listando algunas de las otras posesiones de la familia Rosenthal, tales como: bancos, cocodrilos, el diario El Tiempo, y el equipo de futbol Marathn al cual, aadio con picarda, le iba la coordinadora de seguridad Gloria Garca. Garca protest riendo que el coordinador de medios, Jos Mara Martnez era todava peor que ella, ya que, tena afinidad por el equipo de futbol Olmpia, propiedad del golpista Rafael Ferrari. En cuanto a los efectos ambientales destructivos de la palma africana, que al parecer deja la tierra incultivable para otros cultivos, Garca remarc el peligro de ser inmediatistas sin tomar en cuenta el futuro.

Martnez, a su vez subray la importancia de tomar en cuenta el pasado, especialmente cuando se trata del paro general de 69 das en 1954, impulsado por los trabajadores bananeros de la nacin y que paraliz la economa hondurea y logr la formacin de SITRATERCO, el Sindicato de Trabajadores de la Tela Railroad Company. La Tela Railroad Company fue la filial de la estadounidense United Fruit Company, y su sindicato fu el primero en la historia hondurea. Martnez llam la atencin sobre el hecho de que la actual resistencia al golpe de Estado en Honduras estaba, al momento de la charla, rayando en los 69 das de existencia, y destacando que para que un paro general pudiera paralizar una economa, ste tendra que ser verdaderamente general. El describi una reciente reunin del Frente de Comunicadorestrabajadores de medios de comunicacin en contra del golpedurante el cual algunos participantes haban propuesto llevar a cabo foros en Tegucigalpa y San Pedro Sula para considerar las lecciones que dej la huelga del 54, as como los mtodos que los huelguistas haban usado para reunir el apoyo pblico.

Revelando un libro titulado La Verdad de la Huelga de 1954 y de la formacin de SITRATERCO, Martnez insinu en que la resistencia puede reescribir el libro algn da con su propia historia, un proceso que puede llegar a ser sencillo dada su afirmacin de que la historia se repite. Citando evidencia de tal repeticin, Martnez menciona la rpida maduracin de la conciencia pblica, as como la poltica de represin a manifestaciones pacficas, aunque reconociendo que ahora las calles estn pavimentadas. A continuacin respondi a la pregunta sobre el paradero de los tramos de las vas del ferrocarril de la Tela Railroad, explicando que esa infraestructura haba desaparecido con el huracn Mitch, aadiendo as a los trenes y a la gran cantidad de lluvia a la lista de temas actualmente compartidos por La Verdad de la Huelga de 1954 y Cien Aos de Soledad, los que ya incluan huelgas de trabajadores bananeros y repeticiones en la historia.

Nelson Nuez sealo similitudes adicionales entre 1954 y el presente, como es que, en ambos casos influencias externas fueron acusadas de fomentar las aspiraciones de los trabajadores locales a los derechos fundamentales. Tambin comparti que cuando COSIBAH haba informado en su sitio web sobre la concentracin de la polica cerca del sitio de la reunin que se llevaba a cabo a mediados de agosto, la organizacin recibi respuestas como: Comunistas hijos de puta de ciudadanos aparentemente preocupados por la influencia venezolana en Honduras. En cuanto a la influencia externa de 1954, sta consisti en el intento del Presidente de Guatemala, Jacobo Arbenz, de usurpar la tierra guatemalteca a la United Fruit Company; mientras tanto, an cuando no fueron consideradas como influencias externas, el acuerdo de asistencia militar entre los Estados Unidos y Honduras de 1954, facilit el golpe de Estado contra Arbenz.

La revista Time tiene una opinin diferente de los paralelismos histricos de la presente crisis poltica en Honduras. En un artculo del 1 de julio titulado Los Hondureos toman partido y toman las calles determinan que las escenas de las multitudes divididas que protestan en la repblica tropical pueden parecer una suspensin en el tiempo de la guerra llevada a cabo en los 80s. La multitud se divide an ms cundo grupos de jvenes renen en las esquinas llantas quemadas y rompen ventanas antes de que las tropas regresen con macanas y gases lacrimgenos. Una secuencia de eventos que no explica qu pasa con las personas que no son parte del grupo de jvenes, como el caso de la Coordinadora del Trabajo de la Mujer de COSIBAH, Iris Mungua en un corte de ruta del 2 de julio. La capacidad de la revista Time para distinguir la causa y el efecto se pone una vez ms en entredicho cuando en una frase describe como mientras la oscuridad desciende, todo el mundo corre a sus hogares para ganarle al toque de queda que dura toda la noche, frase que se yuxtapone con el enlace siguiente: (Lea sobre los pandilleros en Estados Unidos deportados a Honduras.)

La colocacin del enlace en este artculo de Time de 2008 genera un sinnmero de interpretaciones posibles. Algunas podran ser: que el confinamiento forzado a la propia casa es de hecho preferible en un pas infestado por pandilleros cortesa de los Estados Unidos, o que la violencia de la polica no es nada si consideramos que los miembros de la Mara Salvatrucha han cortado a tajos a rivales con machetes para luego tirarlos por el retrete. En cuanto a otra de las aportaciones de los Estados Unidos para la violencia en Centroamrica, Dana Frank, seala en su libro que la insurgencia regional de la dcada de los 70 y 80s no tuvo eco en Honduras debido en parte a su funcin como base estadounidense para las operaciones de contrainsurgencia y a que la Federacin Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO por sus siglas en ingls) apoyaba los sindicatos hondureos durante la guerra fra.

El antiguo control estadounidense sobre los sindicatos hondureos no menoscaba la importancia otorgada a la huelga general de 1954. El evento ocupa un lugar destacado en los materiales de lectura publicados por COSIBAH. Los temas de los panfletos incluyen legislacin laboral, cuestiones de gneroa menudo explorado en conversaciones con el argot hondureo entre dibujos de trabajadores bananerosas como el salario mnimo para 2009, el que Zelaya subi a aproximadamente usd$290 al mes en las zonas urbanas. El artculo de la revista Time sobre los hondureos que toman partido brinda la opinin de un representante de uno de los bandos, quien dice que al aumentar al salario mnimo el presidente declar la guerra a los negocios; mientras tanto, la naturaleza de los negocios damnificados se sugiere en la observacin anterior en que [e] n otra retrospectiva a la poltica de los aos 80, los partidarios de la expulsin han denunciado a Zelaya como un comunista que quera hacer de la nacin de los talleres clandestinos y de las plantaciones de pltano una fortaleza de estilo sovitico.

El artculo no menciona ninguna retrospectiva a 1954, aunque si especula que Honduras podra estar anclado en el pasado, mientras que la mayor parte del resto del mundo parece haber cambiado. De acuerdo a Time, la prueba de que el resto del mundo ha cambiado consiste en el hecho de que los Estados Unidos han condenado el golpe derechista; mientras tanto las posibilidades de movilidad de Honduras aumentan si el estar anclado en el pasado es mejor visto como la repeticin de la historia.

http://www.narconews.com/Issue60/articulo3811.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter