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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-01-2005

Los siete captulos editados en DVD por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematogrfica (ICAIC) sobre uno de los episodios ms apasionantes y controvertidos de la historia contempornea: la Revolucin cubana
Resea: Cuba en el corazn. Captulo 4.- Una isla en la corriente

Manuel Talens
Rebelin









Esos nios nunca van al limbo.
Rosa Irigoyen, de la Operacin Peter Pan

El cuarto captulo de la serie, Una isla en la corriente, narra las consecuencias a corto y largo plazo, tanto interiores como exteriores, a que ha dado lugar la poltica de hostilidad de los Estados Unidos hacia la Revolucin cubana. Este DVD slo consta de dos films: el documental que Daniel Daz Torres ha realizado ex profeso para la serie con material de archivo y una impactante pelcula de 1995, Del otro lado del cristal, en la que ocho mujeres cubanas del exilio comentan la amarga experiencia de sus vidas cuando, siendo nias, se vieron inocentemente atrapadas en el torbellino de la contrarrevolucin.

Una isla en la corriente se inicia con las imgenes del huracn Flora, un cicln que arras el oriente de Cuba en 1963 quiz como preludio de lo que a sus habitantes se les vena encima, pues fue justo aquel ao cuando los Estados Unidos consolidaron el bloqueo absoluto de la isla y la declararon nacin enemiga de manera oficial. Tambin, como por ensalmo, fue aquel mismo ao cuando naci en el imaginario de las gentes la nueva y menesterosa figura del balsero, emigrante ilegal cubano que se lanza al mar en una embarcacin de fortuna para huir de su pas y alcanzar la tierra prometida del norte. Establecidas estas premisas, Daniel Daz Torres da un paso atrs en el calendario y, de manera sistemtica, establece los hechos tal como son, no como los cuentan los medios hegemnicos. As, el espectador se entera de que en 1958, es decir, antes del triunfo revolucionario, Cuba era el segundo pas emisor de emigrantes hacia los Estados Unidos, detrs de Mxico. Hoy, sin embargo, es el octavo, y eso que en los Estados Unidos sigue vigente la denominada Ley de ajuste cubano, aprobada en aquellos aos, mediante la cual el gigante admite sin problemas y legaliza a todo cubano llegado ilegalmente a su territorio despus del 1 de enero de 1959. El parcialsimo carcter poltico de una ley redactada en tales trminos es notorio seala ante la cmara Ricardo Alarcn de Quesada, el Jefe de la Delegacin Cubana para los Acuerdos Migratorios con los EEUU y no hace falta ser muy perspicaz para comprender que, si existiese una ley similar aplicable al resto de los pases latinoamericanos o del mundo, las oleadas de indigentes que llegaran a las fronteras estadounidenses seran incalculables. Sin embargo, tal como acabamos de ver, pese a esa ley tan aparentemente favorable a sus ciudadanos, hoy en da hay siete pases por delante de Cuba en nmero de emigrantes hacia los Estados Unidos. Dnde est el truco de una paradoja tan incuestionable? Daniel Daz Torres dedica el resto de su film a la deconstruccin sistemtica de la enorme superchera que difunde en los medios occidentales la idea de que Cuba es una inmensa crcel y los cubanos un pueblo oprimido.

Ya desde el primer da de la Revolucin, en enero de 1959, se inici la primera gran salida de emigrantes ilegales, que entonces no escapaban en balsas, sino en aviones o en barcos. Eran criminales, torturadores, oficiales del ejrcito y corruptos de cualquier pelaje, que sacaron en poco tiempo del pas ms de 400.000.000 de dlares de aquella poca. Adems, entre 1959 y 1962 se fueron decenas de miles ms, sin que nadie en el gobierno revolucionario les dijese nada: las comunicaciones por mar y aire con los Estados Unidos seguan siendo constantes, como en el pasado. Los viajeros sin billete de regreso eran el ncleo duro de la burguesa cubana, aquellos que nunca aceptaron la nueva sociedad y eligieron la emigracin no como refugiados polticos nadie los persegua sino por motivos puramente econmicos, para no repartir su trozo de pastel. Pero la sedicin buscaba siempre nuevas frmulas destinadas a hacer dao y poco despus, en diciembre de 1960, a consecuencia de una falsa noticia difundida con el fin de aterrorizar a los bienpensantes, se inici la trgica Operacin Peter Pan, de emigracin infantil, a la que volver ms adelante al disertar sobre Del otro lado del cristal. Por ltimo, en 1962, tras una escalada continua de agresiones, los Estados Unidos suspendieron todos los vuelos y transportes martimos con la isla, medida que interrumpi de manera abrupta el xodo de cubanos. He aqu lo que dej escrito I. D. Mallory, del Departamento de Estado de los Estados Unidos, con fecha del 6 de abril de 1960: Debe utilizarse cualquier medio concebible para debilitar la vida econmica de Cuba a fin de causar hambre, desesperacin y el derrocamiento del Gobierno. En estas sencillas palabras se halla la clave para entender el porqu del bloqueo y la utilizacin a posteriori de los balseros como carnaza poltica para desprestigiar la Revolucin. Veamos: a partir de 1962 dej de existir una forma legal para que los cubanos pudiesen emigrar a los Estados Unidos como haban venido haciendo de manera natural y fluida durante los sesenta primeros aos del siglo XX. Al mismo tiempo, el bloqueo caus y sigue causando enormes dificultades econmicas, que no son vividas con la misma entereza por todos, pues sera ilusorio pensar que la poblacin al completo es revolucionaria y est dispuesta a sacrificarse por un mundo justo en el que se comparte lo que hay, sea mucho o poco. Es esa franja de la ciudadana, frustrada en sus sueos de consumo y convencida de que al otro lado del estrecho atan los perros con longaniza, la que quiere irse de Cuba, pero los Estados Unidos no se lo permiten de manera legal. Se trata de una jugada absolutamente perversa: se empieza por cortarle todos los vveres a un pas, a continuacin se reducen a una cantidad irrisoria las visas para salir de l de manera legal y, al mismo tiempo, se publicita a bombo y platillo que todo cubano que huya del infierno recibir ex oficio el estatuto de refugiado poltico. En tal sentido, los balseros emigrantes econmicos surgidos como consecuencia directa del bloqueo y utilizados luego a modo de arma arrojadiza son una creacin artificial de los Estados Unidos, fomentada durante ms de cuarenta aos con enorme xito propagandstico. El lector avisado debe percatarse de que, con esta esquizofrnica poltica, aceptan a cualquier cubano que escape de Cuba, pero simultneamente expulsan sin contemplaciones a los balseros haitianos (que tambin son emigrantes econmicos, pero vienen de un pas al que no necesitan doblegar, pues ya lo est) y cierran a cal y canto la frontera estadounidense con Mxico, lo que equivale a decir con el resto de Amrica Latina. La contradiccin es palmaria y cualquier persona con un mnimo de sentido crtico la detecta enseguida, pero la sociedad de la desinformacin en que estamos inmersos hace que casi todo el mundo en Occidente se trague sin rechistar sapos de este calibre, y an mayores.

En 1965, con el fin de contrarrestar aquella propaganda malsana, Cuba abri durante un tiempo un puerto en Camarioca (Matanzas) y avis a la poblacin deseosa de partir para que lo hiciera. Cientos de barcos recogieron a miles de cubanos. Por supuesto, aquello no le interesaba al imperio, que para sus fines necesita prfugos, no pobres, y si los infelices se escapan, vale, pero si Fidel los deja salir, no vale, de manera que los actos espectaculares de sabotaje no hicieron sino aumentar, pues el caso ha sido siempre hacer dao: pronto la CIA hizo estallar un avin de Cubana en el espacio areo de Barbados, atentado en el que murieron 73 personas. Con Jimmy Carter hubo una ligera distensin, pero continuaron las malas artes. En 1977 tuvo lugar una de las ms sonadas: un autobs con diez individuos se precipit en el recinto habanero de la embajada peruana y, al hacerlo, atropell y mat a uno de los guardianes cubanos. Per respondi a esto de manera provocadora (como si el gobierno cubano fuese el responsable en vez de la vctima de un acto a todas luces preparado para subvertir) y Cuba respondi retirando todos los guardianes. En menos de cuarenta y ocho horas la embajada se llen a rebosar con ms de diez mil insatisfechos, buena parte de ellos marginales y delincuentes. Forzada de nuevo a enfrentarse con un problema que le haban creado desde fuera, Cuba abri el puerto de Mariel y, a lo largo de seis meses, 125.000 emigrantes econmicos en busca de castillos en el aire los marielitos se fueron a los Estados Unidos, donde recibieron un trato desigual.

La era de Reagan hizo que el futuro se volviese todava ms incierto. Durante su administracin firm con Cuba unos acuerdos migratorios puramente nominales que prevean la emisin de 20.000 visas por ao, pero durante los diez aos siguientes, en vez de los 200.000 emigrantes legales que el acuerdo haba establecido, los Estados Unidos slo dieron 11.000, lo cual demuestra hasta qu punto no les interesaba normalizar nada, pues para la poltica estadounidense el potencial migratorio deba seguir siendo, ante todo, una fuente de desestabilizacin interna.

A partir de 1994, harto ya de las manipulaciones migratorias, el gobierno cubano tom la decisin de no obstaculizar nunca ms con sus guardacostas las balsas que desearan irse y, as, en este tira y afloja lleg el asunto del nio Elin, sobradamente conocido del pblico actual, con el que concluye el film. Las imgenes nos muestran lo irracional de aquel episodio y el elevado valor moral de un padre que, tentado por los dlares, se neg a traicionar a su pas y regres con su hijo a La Habana, junto a su pueblo.

Una isla en la corriente es, ante todo, un film didctico, un artefacto narrativo imprescindible para entender las engaifas de la propaganda poltica imperial contra Cuba y para asombrarse una vez ms de la admirable resistencia del pueblo cubano ante el acoso inacabable a que est sometido.

Por su parte, el documental extra Del otro lado del cristal, dirigido por Guillermo Centeno, Marina Ochoa, Manuel Prez y Mercedes Arce, es un emotivo film del ICAIC rodado en los Estados Unidos en 1995, que se hace eco de las consecuencias dramticas que tuvo una de las muchas artimaas desestabilizadoras con que la reaccin intentaba minar al gobierno revolucionario desde sus inicios. En 1960, en plena campaa alfabetizadora, miles de escolares cubanos fueron enviados al campo durante cortos periodos de tiempo para ensear a leer y escribir a una poblacin que nunca antes haba tenido acceso al estudio. Aquel acto puramente solidario de la parte de un gobierno que no le tiene miedo a la cultura, sino que muy al contrario la fomenta hasta lmites increbles, dio lugar a que grupos derechistas y catlicos de la isla y de los Estados Unidos difundiesen entre la poblacin una falsa ley en la que se afirmaba que el Estado cubano iba a privar a los padres de la patria potestad de sus hijos. El bulo tuvo el efecto de alarmar en grado sumo a buena parte de una burguesa ya contrariada por el cambio, que a partir de 1961 decidi curarse en salud enviando a los Estados Unidos a ms de 14.000 nios cubanos de entre seis y diecisis aos de edad, en un viaje que se supona temporal (Fidel Castro no va a durar ms de seis meses, decan) y que pas a la historia con el nombre de Operacin Peter Pan. Pero un ao ms tarde los Estados Unidos rompieron sus relaciones diplomticas con la isla, impidieron la emigracin legal y aquellos nios se quedaron en tierra de nadie, sin sus familias y en un ambiente extrao.

La bondad de este film maravilloso radica en que deja hablar a sus anchas a ocho de aquellas nias cubanas, hoy adultas y residentes en diversos lugares de los Estados Unidos, que fueron vctimas inocentes del enfrentamiento de sus familias burguesas con la Revolucin. No hay odio en ellas y slo una se permite tratar a Fidel Castro de cacique, macho recontramacho y padre de todos y a afirmar que tiene miedo a volver a Cuba tras haber expresado abiertamente lo que piensa. Otra, en cambio, cuenta con sorna que uno de sus recuerdos infantiles ms persistentes es de cuando su abuelo espaol se adivina que lo era, pues la nieta imita el acento se quedaba estupefacto ante los largusimos e ininterrumpidos discursos de Fidel y deca: Este hombre no va al bao a orinar?. En todas ellas se vislumbra la huella imborrable que les dej una situacin incomprensible a su corta edad, la represin inconsciente del dolor durante largos aos, el desamparo, la extraeza del reencuentro con sus familias no todos aquellos nios volvieron a ver a los suyos, el desbarajuste familiar que la aventura acarre. Los padres que se desprendieron de sus hijos mientras aguantaban en la isla a la espera de poder vender sus pertenencias no se dieron cuenta de que, al hacerlo, perdieron la patria potestad que tanto defendan y ahora sus hijas les reprochan amargamente que los ladrillos de la cabrona casa eran ms importantes que mi soledad en un pas extrao. Lo curioso la fuerza increble de la cubanidad es que estas ocho mujeres hayan conservado un espaol tan perfecto en un medio en que el espanglish hace estragos, pero todava ms curioso y enternecedor es que todas se definan a s mismas como cubanas y extranjeras en una tierra donde han pasado la mayor parte de sus vidas. De hecho, dice una, ya no son de ningn sitio y la nica ventaja de su situacin es que los nios que no son de ningn sitio van al limbo, no al infierno. Ojal que as sea.

Prxima resea:
Captulo 5.- Entre al arte y la cultura

Reseas anteriores:
Captulo 1.- Che Guevara, donde nunca jams se lo imaginan 
Captulo 2.- Antes del 59 
Captulo 3.- Los 4 aos que estremecieron al mundo

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Manuel Talens es escritor espaol (www.manueltalens.com)



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