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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2009

Presiones e intereses dificultan la concrecin del proyecto
Una corte mundial para las multinacionales?

Juan Hernndez Zubizarreta y Pedro Ramiro
Diagonal


El debate sobre la necesidad de una legislacin internacional que controle a las empresas multinacionales vuelve a estar de actualidad.

Con la difusin de dos informes elaborados por el relator de la ONU para los derechos humanos, Martin Scheinin, y por el relator para la tortura, Manfred Nowak, se ha puesto de nuevo sobre la mesa la pertinencia de instaurar una Corte Mundial para los Derechos Humanos en la que puedan juzgarse los abusos cometidos por las grandes corporaciones.

Este debate viene de lejos: ya en los 70 tuvo lugar en el seno de la ONU una discusin sobre la firma de unas normas internacionales que regulasen las operaciones de las transnacionales. Pero a lo largo de los aos 80 y, sobre todo, de los 90, las presiones empresariales hicieron que se fuera desactivando la posibilidad de exigir una normativa vinculante al respecto. A la vez, impulsado por las escuelas de negocios y las propias compaas multinacionales, fue ganando peso el discurso de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), un paradigma de gestin empresarial basado en la autorregulacin, la unilateralidad y la no exigibilidad jurdica. Y la creacin del Global Compact (Pacto Mundial) cuyo objetivo, segn Kofi Annan en su lanzamiento en Davos hace diez aos, era tejer una alianza creativa entre la ONU y el sector privado supuso el aldabonazo definitivo para dar por buena toda esta evolucin desde la lgica de la obligatoriedad hacia la filosofa de la voluntariedad.

Derechos humanos Con tales antecedentes, no parece fcil que pueda cuajar una propuesta de este tipo. En enero de 2009, la ONU dejaba claro, por boca de su secretario general, el camino a seguir: Nuestro tiempo exige una nueva constelacin en la cooperacin internacional: gobiernos, sociedad civil y sector privado trabajando juntos en pro de un bien colectivo mundial, deca Ban ki-moon. Eso s, quizs sea posible que la idea de crear una Corte Mundial para los DD HH un proyecto impulsado por los gobiernos suizo, noruego y austriaco con motivo del 60 aniversario de la Declaracin Universal de los DD HH signifique un cambio de tendencia en la ONU: De repente el viento sopla en direccin distinta y las cosas se mueven deprisa. Hay que estar preparados y aprovechar el momento, afirma Scheinin.

Ahora que, para ello, tendra que modificarse la postura del actual representante especial para DD HH y Transnacionales de la ONU. En ese sentido, la posicin de John Ruggie, que vino apostando en sus informes de 2006 y 2007 por el Global Compact como la va ms eficaz y realista para el control de las multinacionales, ha variado en los ltimos tiempos: ahora considera que las prcticas de las transnacionales afectan a todos los DD HH y que las medidas tomadas por los Estados para proteger a la ciudadana son insuficientes.

En cualquier caso, ms all de que slo el tiempo permitir comprobar hasta dnde da de s esta propuesta an en el caso de concretarse, difcilmente se hara efectiva antes de diez aos, desde el punto de vista de los movimientos sociales es positivo que este debate pueda ser incluido en la agenda pblica. Y es que no tiene sentido que, por un lado, los derechos de las grandes corporaciones se protejan mediante la fuerza de la lex mercatoria, mientras que, por otro, sus obligaciones a nivel ambiental, laboral y social se dejan en manos de la tica. Por eso, la creacin de un cdigo normativo internacional que delimite las responsabilidades legales de las multinacionales, junto con la puesta en marcha de un Tribunal Internacional de transnacionales y de un Centro de Estudios y Anlisis sobre multinacionales en la ONU, constituyen una reivindicacin impostergable.

Algunas empresas en el punto de mira

REPSOL YPF ha sido acusada de operar en 17 resguardos indgenas en Bolivia, de contaminar el territorio mapuche en Argentina y el Parque Nacional Yasuni en Ecuador, as como de violar los derechos humanos en Colombia.

UNIN FENOSA se ha visto muy cuestionada por la mala prestacin del servicio elctrico (apagones, alza de tarifas, falta de mantenimiento) en Nicaragua, Guatemala y Colombia. ENDESA se ha enfrentado a diferentes movilizaciones y denuncias por la construccin de sendas centrales hidroelctricas en el alto Bio-Bio y en Aysn, ambas en Chile.

BANCO SANTANDER est siendo duramente criticado por financiar varias represas en el ro Madera, en Brasil.

El BBVA ha sido denunciado por financiar, entre otros, el proyecto gasfero de Camisea (Per) y el Oleoducto de Crudos Pesados (Ecuador), proyectos muy agresivos social y ambientalmente.

Juan Hernndez Zubizarreta, profesor de la UPV/EHU y P.R. y Pedro Ramiro, investigador del Observatorio de Multinacionales en Amrica Latina (OMAL) - Paz con Dignidad

http://www.diagonalperiodico.net/Una-corte-mundial-para-las.html



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