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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2009

Hurra! La recesin qued atrs!

Michael R. Krtke
Freitag


Crisis? Qu crisis? La crisis pas, lo peor qued atrs; estamos de nuevo en marcha. Tal es, desde hace semanas, la cantilena que reproducen todos los medios de comunicacin. E inmediatamente antes de las elecciones federales alemanas, es, huelga decirlo, un mensaje reconfortante, sobre todo para la coalicin de gobierno. Viene a dar lustre a su pretendido xito, y proclama: no os preocupis, Merkel y el mercado lo han dispuesto, ahora estamos otra vez en marcha. No necesitamos ya ms programas de coyuntura; no se hable ms de los inmensos costes de las recientes acciones de rescate; cllese sobre la distribucin de las cargas de la crisis. O acaso no vamos todos, los ganadores de la crisis lo mismo que sus vctimas, en el mismo barco? El barco est de nuevo a flote; la consigna, como siempre, no puede ser otra que la del "crecimiento"; y del crecimiento oficialmente estimado en un 0,3% tiene que alegrarse todo el mundo.

Un populista es quien cuenta a las gentes lo que stas quieren or. Un populista es quien despierta falsas esperanzas y juega sin escrpulos con los miedos de otros. Un bobo peligroso es quien cree en las propias mentiras y toma por remedios los ensalmos milagreros. Un aguafiestas es quien llama mentira a la mentira. Un buen ciudadano es quien no se deja tomar el pelo por la superioridad.

Cmo se miente con estadsticas

Cmo se miente con estadsticas: he aqu el ttulo de un curso que, aunque debera ser obligatorio para los economistas, los cientficos sociales y los periodistas, no se imparte en las universidades alemanas. Si no fuera por eso, podra suponerse con la mejor de las conciencias que nuestros gobernantes y sus portavoces mediticos mienten a sabiendas. Las cifras que acaba de publicar la oficina federal alemana de estadstica muestran lo que cualquier experto ya saba o poda saber: no puede en absoluto hablarse de un final de la crisis. Por lo pronto, el famoso 0,3% con que el PIB alemn ha crecido estadsticamente en el segundo trimestre de 2009 resulta de una comparacin con el trimestre anterior: si, en cambio, se compara con el trimestre del pasado ao, el PIB ha seguido bajando. Y no poco: digamos que un 7,1% (descontando precios) o un 5,9% (descontando factores estacionales). En el primer trimestre de 2009, el retroceso en comparacin con el trimestre del ao anterior represent todava un 6,4%. De modo que el desplome entre abril y junio se ha acelerado, ms que ralentizado. Si la pretendida recuperacin prosigue de esta guisa, a fin de ao llegaremos a un menos 8%. Crecimiento negativo se llamaba antes a eso, sin sombra de irona.

Otro fenmeno que merece atencin: en comparacin con el trimestre del ao pasado, el llamado "tejido productivo" alemn ha experimentado en el segundo trimestre de 2009 una nueva cada de un 23,6%. La tendencia al derrumbe de la industria alemana no ha sido, pues, sanada, y slo en Japn halamos un paralelo tan peligroso.

Pero si los pedidos crecen desde mayo, y hasta las exportaciones, inopinadamente, han vuelto a crecer! No es razn para ponerse a tirar cohetes: los pedidos y las exportaciones siguen un 25% por debajo del nivel del ao pasado, y la ligersima remontada de ninguna manera apunta a un auge incipiente, sino que se explica por una sencillsima razn: tras varios meses de crisis, en Alemania, como en tantos otros pases industriales, las existencias se han agotado, y hay que volver a producir.

Don Mecreque es pariente de Don Tonteque, y es tontera creer que, tras algunas "turbulencias", la crisis pasar. Como se ve, no se ha tocado todava fondo: no se ha dejado atrs la erosin de la industria exportadora, ni la crisis bancaria, ni las crisis inmobiliarias, por no hablar de la crisis crediticia. Hay que hacerse a la idea de que nos hallamos ante la ms grave crisis econmica mundial de los ltimos ochenta aos.

La primera ronda

Por lo dems, el jueguecito con el pretendido crecimiento del 0,3% revela hasta qu punto resulta til polticamente hablar cada vez ms o seguir hacindolo de recesin, y no de crisis: permite, con el auxilio de una convencin estadstica superlativamente cuestionable, esquivar cualquier anlisis de la crisis.

Pues aun si estuviramos en puertas de un fin de la recesin, ni de lejos significara eso un fin de la crisis. En todas las grandes depresiones de la historia del capitalismo moderno hubo varias "recesiones" y pequeas "fases de recuperacin", tambin alguna vez un intermedio alto, y pequeas o no tan pequeas olas especulativas en los mercados financieros. Como hoy. Vale la regla: tras la recesin, se est en puertas de otra recesin. Presumiblemente, hemos dejado atrs la primera ronda de la gran crisis.

Todo indica que Alemania entrar en la prxima ronda de la crisis poco despus de las elecciones del 27 de septiembre. Qu hacen las empresas privadas ante tal pronstico? Justificadamente, lo que hacen es ahorrar costes, racionalizar como alma que lleva el diablo, manejarse para, al menos, aplazar la quiebra. Se libran a una inclemente competicin para desplazarse unas a otras de unos mercados que encogen a ojos vistas. La ola de quiebras e insolvencias en la industria y en el sector financiero est a los alcances. En 2010 podremos disfrutar de ella plenamente. Un buen tercio de los desvalorizados ttulos en papel existentes en todo el mundo se hallan en los depsitos de los bancos alemanes. La nica buena noticia: Alemania no dispone de un "sector financiero" tan desoladoramente sobredimensionado como la Gran Bretaa o Suiza.

En vez de perderlos en el "sector financiero", la gran masa de puestos de trabajo se perder en Alemania en la industria. Si la economa encoge entre un 7 y un 8 por ciento, eso significa que sobrarn entre 2,8 y 3 millones de empleados. Ya hoy 1,2 millones trabajan menos tiempo: una "flexibilizacin" del mercado de trabajo generosamente alimentada por el contribuyente. Sin solucin que alcance a la vista, la ola de despidos masivos avanzar imparable: en otoo, tras las elecciones. En apenas dos semanas, el artificial auge inducido por los incentivos pblicos para substituir los coches viejos (Abwrackprmie) quedar atrs. Entonces comenzar la ola de quiebras en las casas de venta de automviles, cuya cada, a su vez, repercutir en la industria automotriz.

Bancos bunkerizados

Todas las industrias que llevan la batuta en el mercado mundial en todas las naciones industriales se hallan actualmente tocadas por la crisis: el sector informtico, no menos que la industria automotriz, la fabricacin de maquinaria y la industria del acero. Entre ocho y doce grandes compaas de alcance mundial estn enfrascadas en una lucha a cara de perro. Los fieles del mercado en los gobiernos y en los medios de comunicacin fantasean con que los primeros indicios de recuperacin en los EEUU y en China vendrn otra vez al punto en auxilio de las exportaciones alemanas. Lo fan todo al xito de los programas pblicos de coyuntura de terceros, los cuales terceros, en efecto, han abandonado todo aquello en que hasta ahora ha confiado el gobierno federal alemn. Se olvida demasiado a la ligera que los ms importantes mercados de salida para la economa exportadora alemana, antes como ahora, se hallan a la vuelta de la esquina, es decir, en los pases del vecindario europeo. All va a aparar el 60% de las exportaciones. Y all se desploman las inversiones, particularmente en el sector industrial, de una manera ms dramtica que nunca: en Gran Bretaa, cerca de un 25%. Puesto que el necio Tratado de Maastricht, forjado por los idelogos del mercado, impide cualquier cooperacin econmica efectiva en la crisis, la salvacin slo cabe esperarla de un auge europeo conjunto.

Se congratulan los gobernantes porque, merced a unas cuantas fintas estadsticas, han logrado contabilizar hasta ahora una cifra inferior a los 4 millones de desempleados. Pero [el ministro federal de trabajo Olaf] Scholz y sus adlteres se hacen trampas jugando al solitario. La marca de los 5 millones de desempleados se alcanzar fcilmente, y aun se rebasar, en 2010/11. El desapoderado ataque a los salarios, a la proteccin frente al despido, a los restos subsistentes del Estado social, se mantendr. Don't waste a good crisis, no desperdiciemos una buena crisis, dicen los ingleses. Nuestras sedicentes elites no perdern ni un minuto, y aprovecharn la crisis para acabar de desarticular un maltrecho Estado social al que han conseguido llevar ya a una situacin de crisis financiera duradera. Una creciente ola de subocupacin y despidos masivos, as como el cdigo de pauperizacin llamado Hartz IV (1) propiciado por el gobierno se encargarn de que el consumo privado caiga ms rpida y ampliamente que en otros pases.

Qu queda, pues? Segn las encuestas, vuelve a aumentar la "confianza" de los crculos econmicos, y eso es lo que permiten sospechar tambin los ndices publicados. Buena cosa para los bolsistas, para los analistas, para los banqueros y para otros logreros de la crisis: las ayudas pblicas han venido a parar, y por mucho, en las manos equivocadas. Una crisis de liquidez propiamente dicha no la tuvimos nunca, ni la tenemos. El dinero existe en abundancia, porque los bancos se han bunkerizado, prolongando mes tras mes el bloqueo crediticio. Tenemos ya los primeros indicios de un auge en los mercados de valores, las prximas burbujas especulativas sern hinchadas con ardiente celo, bombeando dinero a otras gentes. Lo que se ha cambiado es nfimo. Los colocadores de dinero y los inversores, a quienes durante aos se present como a semidioses y verdaderos genios, han aprendido que slo puede ganar el especulador que se retira a tiempo. As pues, se apean a las tres semanas para hacer caja. De aqu el sube y baja de los mercados de valores y la obscena alegra de los bolsistas.

NOTA T.: (1) "Hartz IV" es un programa de contrarreforma en sentido neoliberal del Estado social de la Repblica Federal de Alemania. El programa recibe su nombre de Peter Hartz, un ejecutivo de la empresa automovilstica Volkswagen, a quien el anterior gobierno federal rojiverde de Schroeder y Fischer encarg un estudio para un plan de "reformas". Entretanto, el seor Peter Hartz, smbolo del desmontaje del Estado social en Alemania, ha sido procesado y condenado por corrupcin.

Michael R. Krtke, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de poltica econmica y derecho fiscal en la Universidad de msterdam, investigador asociado al Instituto Internacional de Historia Social de esa misma ciudad y catedrtico de economa poltica y director del Instituto de Estudios Superiores de la Universidad de Lancaster en el Reino Unido.

Traduccin para www.sinpermiso.info: Amaranta Sss

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2760


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