Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-09-2009

La Tendencia Militarista del Imperio: Uribismo y Pentagonismo se dan la mano

Wladimir Ruiz Tirado
Rebelin


El ao pasado examinbamos la tendencia militarista del imperio destacando que ste colocaba al mundo en la senda de una guerra global contra la humanidad. De hecho la racionalidad del sistema-mundo capitalista opera en ese sentido, en s mismo, es un sistema autodestructivo de la naturaleza y de los hombres, pero la tendencia militarista, sobre todo en su expresin americana estadounidense, con su crecimiento exponencial, conlleva una amenaza global contra todo signo de vida en el planeta tierra. Esta amenaza cada vez es ms explcita y ms extendida en el mundo. Estamos en presencia de un plan de liquidacin de los mtodos pacficos para dirimir diferencias y controversias internacionales. (1)

La magnitud de tal tendencia es evaluada en forma muy bien documentada por el autor americano Chalmers Johnson, quin destaca que este envin a los gastos en el presupuesto de Defensa, por parte del imperialismo americano, busca propiciar el control y el dominio sobre el mayor nmero de pases del que se tenga conocimiento hasta ahora. Como lo comenta Jalife-Rahme: Las siete bases militares adicionales de EU en Colombia elevarn su total planetario a 872, lo cual no tiene equivalente con ninguna potencia pasada o presente: EEUU invadi literalmente al Mundo (2)

Solo para comparar, y siguiendo a Johnson: Resulta muy interesante que las treinta y ocho instalaciones militares estadounidenses de tamao grande y medio diseminadas por el planeta en 2005 (la mayora bases areas y navales para nuestros bombarderos y flota) casi igualan con exactitud las treinta y seis bases navales y guarniciones britnicas en la poca de su cenit imperial en 1898. El imperio romano en su momento de plenitud en el ao 117 (a.c.) necesitaba treinta y siete grandes bases para vigilar sus posesiones, desde Bretaa hasta Egipto, de Hispania a Armenia. Quizs el nmero ptimo de grandes fortalezas y guarniciones para una potencia imperialista aspirante a dominar el mundo se mueva ente treinta y cinco y cuarenta. (3)

Cuando un imperio apela al uso indiscriminado de la fuerza para imponer su hegemona est dando claras seales de su decadencia. Diferentes autores, adems del ya citado Johnson, dan cuenta de ello, un ejemplo lo podemos encontrar en Berman Morris, quin en su obra: El Crepsculo de la Sociedad Americana , hace un anlisis que resalta la explicacin del declive de la cultura americana como un proceso de carcter estructural, donde se juntan, adems de aquellos factores endmicos de dicha sociedad, como la brecha entre ricos y pobres, el creciente clima de apata, cinismo y corrupcin, y las dramticas cadas en los niveles de alfabetizacin y conciencia intelectual, y ahora, se superponen los problemas de la legitimidad americana en el mundo a partir de la ausencia de polticas de consenso para actuar en el escenario internacional. (4)

El ncleo duro del imperio est constituido por un oligopolio de capitales que adoptan la forma corporativa para desde all tomar las grandes decisiones del gobierno mundial desde el tejido de instituciones que le brindan legitimidad democrtica, fundada en la primaca de lo privado sobre lo pblico. Se cuentan entre ellas la ONU ; las instituciones surgidas de Bretton Woods, el Banco Mundial, El FMI y la OMC ; igualmente, el Council on Foreing Relations (CFR) y el Royal Institute for International Affairs (RIIA), constituidas como expresin de los intereses angloamericanos de las finanzas y el petrleo. Su funcin es filtrar y adecuar las grandes opciones de carcter estratgico que faciliten las orientaciones para el dominio del mundo.

La existencia de un Estado Profundo, tambin llamado Aparato Securitario de Estado, en los EEUU se conform en el marco de la denominada guerra fra y no es ms que un dispositivo poltico-militar-industrial para gobernar en la trastienda. Como lo seala Meyssan: La lgica del Aparato Securitario de Estado ahog poco a poco la de las instituciones que ese mismo aparato deba proteger. El complejo militar-industrial utiliz su poder para modificar las instituciones segn su propia conveniencia, en vez de ponerse al servicio de stas (5)

El objetivo central de dicha entidad militar-industrial es el de apoderarse del Estado hasta el punto no slo de imponer ese macartismo global a escala internacional, y esa ofensiva interna represiva de toda disidencia contra su propia poblacin y ciudadana, sino ahora hasta el punto de intentar reorganizar integralmente al propio aparato de Estado de Estados Unidos, disciplinndolo y rearticulndolo para hacerlo totalmente funcional a todos sus designios. (6)

Este complejo aludido es quien ha elaborado la Doctrina de Seguridad Nacional, documento que delinea los principios estratgicos de la nacin americana y que, adems, sirve de marco conceptual para definir la Guerra Global Contra el Terrorismo. Mecanismo que lleva implcitas variantes del militarismo arriba mencionado: guerras preventivas, guerras irregulares, guerras menores, entre otras modalidades del uso de la panoplia militar.

No es nueva esta concepcin de la Guerra Total. Ludendorff, a comienzos del siglo pasado, la argument como un mtodo para aniquilar al adversario de manera absolutamente irracional. Y luego, en manos de Hitler se convirti en moneda comn. Con esta herencia, el pentagonismo actual concibe la guerra como un aplastamiento absoluto sobre el adversario, por todos los medios (invasiones, guerra sucia, satanizacin cultural, guerra meditica) no ya de un ejrcito enemigo, sino de cualquier pueblo y cualquier sociedad mayoritariamente identificado con un territorio, un sentido originario de pertenencia y, finalmente, con un proyecto poltico nacional que aspire afianzar esa identidad construyendo un modelo econmico, poltico y cultual independiente (7)

Las guerras en la secular historia de la humanidad han tenido diversas motivaciones, pero, tal como est planteada la doctrina antes referida, y, adems, por la larga cadena de antecedentes injerencistas de los EEUU en el mundo, la que hoy ya vivimos y las que vendrn en prximas dcadas, son y sern conflictos por apoderarse de los recursos energticos, la biodiversidad y el agua. ste es el fondo del asunto en cuestin. Paradjicamente, los poseedores de tales recursos, mayoritariamente son Estados soberanos que han producidos importantes avances en el ejercicio de su autodeterminacin para defenderlos.

La carencia de tales componentes, indispensables para la vida o el funcionamiento de la maquinaria industrial de la trada imperial, EEUU, Unin Europea y Japn, son el incentivo bsico para obtenerlos a como d lugar. La visin unilateral de los principales dirigentes de los Estados imperiales, particularmente de los EEUU, es el principal aspecto a tener en cuenta a la hora de valorar las iniciativas y la construccin de los escenarios blicos por parte de las naciones ms poderosas del planeta.

Ilusos quienes pensaron que con Barak Obama iba a cambiar la poltica exterior norteamericana. Son innumerables los argumentos que desmienten tal apreciacin. El primero de ellos ya ha sido mencionado ms arriba, ningn presidente americano puede gobernar contra el Estado Profundo, Obama es prisionero de una lgica que le impide tomar decisiones en forma independiente, la realidad de un gobierno de facto detrs de la presidencia hace que su capacidad de maniobra poltica sea poco menos que un remedo. Dicho por Chomsky: bajo el control del Pentgono, no hay reglas, todo es vlido. (8)

Dos datos previos configuraron, adems, la definicin del lo que es hoy el actual gobierno de Obama y su especial predileccin por darle continuidad a las polticas guerreristas de su antecesor, George Bush. El primero, su activa vinculacin con el lobby israel en los EEUU, Las conferencias que dio ante el American Israel Public Affairs committe (AIPAC) fueron ilustrativas de hacia dnde iban sus preferencias. All se explay en el tema de la Jerusaln indivisa. Y, luego, con el nombramiento de Rham Emanuel como jefe de gabinete de su gobierno, conocida su filiacin pro-israel, se terminaron de despejar quienes fueron sus financistas de campaa. (9)

No resulta descabellado pensar que la ofensiva militar de EEUU contra Palestina en fecha previa a la llegada de Obama a la presidencia le fuese desconocida. Necesit de la desgastada imagen de George Bush, ya en los ltimos das de su mandato en diciembre de 2008, para asestar un terrible golpe genocida al pueblo palestino. Muchos otros indicios nos hacen suponer que la enorme influencia del lobby israel en la definicin de la poltica exterior americana est en el centro de su orientacin estratgica. Variadas son las conexiones del ahora presidente estadounidense con las empresas productoras de armas, como la firma juda Aeronautics Defense Systems Ltd, la cual, en alianza con la General Dynamics , formaron parte del financiamiento de la campaa electoral de Obama. (10)

Adems, bajo el concepto de Guerra Global Contra el Terrorismo el discurso de Obama se aline con la pasada administracin Bush en el apoyo al incremento en los gastos militares y defensa nacional, amplindose, a ms del cincuenta por ciento del presupuesto de esa nacin para el ao 2009. Estos enormes gastos fueron aprobados, tanto por el partido republicano, como por el demcrata, en una elocuente demostracin de hacia dnde iba el gobierno de los EEUU independientemente de quien ganara las elecciones. (11)

Esta excesiva aficin de los EEUU por los gastos militares, tanto dentro de esa nacin, como en el resto del mundo, tiene como teln de fondo una de las crisis econmicas ms severas de la historia del capitalismo. Crisis de sobreproduccin, como ha sido definida por diversos autores, y conceptuada, adems, como de larga duracin. Con sus etapas bien diferenciadas, desde el fin del keynesianismo a comienzo de la dcada del setenta del siglo pasado, hasta los das de hoy: neoliberalismo a ultranza (aos 80), globalizacin (aos 90) y financiariciacin (aos 2000), han sido el recorrido de un sistema-mundo capitalista que ha estado asociado a dos componentes alrededor de los cuales se ha perfilado sus contradicciones. Ellos son, el mantenimiento del dlar americano como moneda de reserva internacional y el dominio de las fuentes de energa en todo el planeta.

En lo que respecta a lo primero, hay que recordar que desde el abandono del patrn oro como respaldo de las reservas internacionales en 1971, durante el gobierno de Richard Nixon, hasta fecha reciente, el imperio del dlar como moneda emblemtica del podero estadounidense ha sido una herramienta bsica para gobernar el mundo. Hoy ya no es as, al menos, sabemos que emergen en la nueva geoeconoma internacional otras propuestas y opciones alternativas para distanciarse de la yunta petrofinanciera angloamericana que ha estado en un papel de dominio casi absoluto desde la pretrita dcada del 70. Hay iniciativas tendientes a establecer, o bien, cestas de monedas, u otras modalidades, de reserva y de pago que suplanten el dlar americano. Lo anterior supone, sino una quiebra inmediata de la hegemona de EEUU sobre el resto del mundo, al menos una fuerte sacudida de su inconmensurable poder como ductor de las finanzas internacionales.

Y en cuanto a lo segundo, un dato muy simple: la triada del imperio (EEUU, UE y Japn) no dispone de recursos energticos de carcter estratgico, a la par que tienen un consumo de ellos en una proporcin del ochenta por ciento de la energa mundial. Slo un ejemplo, los EEUU tiene un consumo diario promedio de 21 millones de barriles de petrleo diarios, lo cual representa un tercio de la produccin mundial diaria. Esta situacin contrasta con el hecho de que los Estados soberanos propietarios de los recursos, han, no slo tomado conciencia de la importancia estratgica de las reservas energticas, sino que, adems, hacen uso de ellos como instrumento poltico y econmico.

Como lo expresa Samir Amn: Es necesario que los pueblos del sur retomen el control absoluto de sus recursos naturales y desarrollen estrategia de uso; primero, para favorecer su propio desarrollo, oponindose a los conservadores del norte si es necesario. Esto puede ser una fuente de conflicto militar (12)

Venezuela est en el ojo del huracn. Por un lado, porque ha sido puntera en asumir posiciones soberanas en la defensa y desarrollo de sus fuentes de energa, como lo resea la Agencia Bolivariana de Noticias, la cual seala que: Con la reciente culminacin de la fase de cuantificacin del bloque Junn 7 de la Faja Petrolfera del Orino (FPO), donde los clculos de Petrleo Original en Sitio (POES) arrojan unos 30,4 mil millones de barriles, Venezuela, a travs del Proyecto Orinoco Magna Reserva, avanza con mayor fuerza para alcanzar los 314 mil millones de barriles necesarios para ocupar el primer lugar en reservas probadas de petrleo a nivel mundial (13) Y, por el otro, porque la decisin de los gobiernos de Colombia y de EEUU de asentar bases militares de este ltimo pas en territorio neogranadino concuerda con la visin de Amn en el sentido de que ste es un escenario de guerra.

No es nueva la planificacin estratgica del imperio para ejercer su dominacin en Amrica Latina, ni tampoco est circunscrita al mbito exclusivamente militar, como lo puede sugerir la tendencia anteriormente descrita. La institucionalidad de la OEA ha servido de marco para desplegar el SIAD o Sistema Interamericano de Defensa, cuyo objetivo sera asegurarse para los Estados miembros de la comunidad americana de naciones, con la tutela de los EEUU, tanto el uso conjunto de las fuerzas militares de la regin para el mantenimiento de la paz, como el hacer frente al terrorismo y al narcotrfico, entre otros adversarios de nuevo cuo para el continente o hemisferio occidental.

Se destacan tres ejes o pilares para el logro de tal cometido. (14) Uno, de carcter econmico, formalizado como el ALCA, y cuyo principal objetivo sera instituir el modelo neoliberal en las economas americanas abriendo y eliminando toda clase de barreras para expansin de la economa estadounidense. Este proyecto comenz con el impulso a los acelerados procesos de privatizaciones y endeudamientos masivos en los pases latinoamericanos, desde comienzo de la dcada de los setenta, continu con los denominados tratados de libre comercio, luego de la derrota que sufriera el ALCA en la Cumbre de Mar del Plata en 2005 y se relanz con la denominada Iniciativa de Caminos hacia la prosperidad en 2008.

Un eje de contenido poltico lo constituye el compromiso de instalar las llamadas democracias representativas establecido en el llamado Compromiso de Santiago con la Democracia y la Renovacin del Sistema Interamericano, Santiago de Chile 1991 y resolucin 1080 de junio de ese mismo ao, que determin que no ser reconocido ningn gobierno que sea resultado de un golpe de Estado. (15) Concepcin que fue subvertida cuando la posicin de Venezuela, con una democracia participativa y protagnica, aprobada va constituyente en 1999, esto oblig a un aparte en la declaracin final de la Cumbre de las Amricas en Quebec (2000) donde se dejaba constancia de dicha diferencia con respecto a las simplemente representativas.

Resulta contrario al inters del imperio el que los pueblos de Amrica Latina, haciendo uso de los mecanismos formales de la democracia representativa, hayan conquistado posiciones de gobierno y, adems, promovido formas democrticas de mayor contenido popular, como es el caso de Bolivia y Ecuador, incluyendo el ya conocido de Venezuela. Pero, en la concepcin de Hillary Clinton, segn lo concepta Jos Vicente Rangel, en lo que l denomina la Doctrina Hillary, esta es una versin devaluada de la democracia. Dice Rangel: En la concepcin que comienza a manejar la seora Hillary Clinton se devala - si no gusta el trmino, se minimiza - lo que en el pasado fue fundamental: la decisin del pueblo expresada en comicios; y, luego, se potencia la pretensin de que la democracia la define la gestin de gobierno.

Pero en la teora universalmente aceptada, es el voto popular lo que otorga legitimidad y constituye el origen de la democracia, mientras que el acto de gobierno es circunstancial y siempre polmico, ya que se evala en funcin de criterios polticos y por lo regular, lo hacen grupos de presin nacionales e internacionales. Mas este planteamiento sobre la valoracin de conceptos como sufragio y gobierno, ya no slo es teora sino prctica. Y acaba de resolverse en Honduras. (16)

Muy clara la argumentacin de Rangel. Cuando los gobiernos y los Estados de Amrica Latina, aun acogindose a los preceptos de la democracia representativa, evolucionan hacia formas y propuestas que no cuadran con la lgica del imperio, son justificables los golpes de Estado y las intervenciones militares de EEUU.

Un tercer eje, siguiendo la argumentacin de Garca y Bruzzone, es el militar, el cual ocupa la atencin de este articulo. Nunca antes, en la historia militar del hemisferio, se haba concretado una definicin de tanta envergadura en el plano de las estrategias militares como la que se acaba de plasmar con la alianza Colombia-EEUU. Si bien es cierto que hay un antecedente como el TIAR (1951), adems de las sucesivas convocatorias de Reuniones de los Ministros de Defensa de las Amricas, hoy, con la Reunin de Comandantes en Jefe de las Amricas en territorio colombiano, se est fraguando el pacto del Uribismo con el Pentagonismo, valga decir, una alianza militar cuyos objetivos son dividir y agredir a Amrica Latina y, en particular, a Venezuela.

El Uribismo, como lo define Rangel, es absolutamente compatible con las polticas del imperio. No hay que subestimar a lvaro Uribe y a quienes estn detrs de l. El uribismo, como expresin de una poltica no slo para Colombia y la regin andina, sino para toda Latinoamrica, requiere de un anlisis menos velado por el inmediatismo o movido por la emotividad. Por la urgencia de dar respuesta a determinados hechos. Si alguna poltica demuestra coherencia, soporte ideolgico y capacidad para operar, es la que dirige el presidente colombiano (17)

Y es as. El alineamiento de la poltica exterior de la oligarqua colombiana, plan reeleccionista de Uribe incluido, se ajusta perfectamente al plan expansionista de EEUU, configurado desde 1823 con la denominada Doctrina Monroe, actualizada en forma continua y sucesiva ya por tres siglos consecutivos.

En lo que respecta al pentagonismo, trmino acuado por Juan Bosch, presidente dominicano derrocado por la intervencin militar estadounidense de 1965, para designar el contenido de las agresiones y golpes militares contra gobiernos democrticos en Amrica Latina desde ese entonces, podemos decir que parece recobrar nueva vida con el gobierno de Barak Obama y su secretario de Defensa Robert Gates.

Con relacin al tema comenta Armando Hart Dvalos, refirindose a la obra de Bosch: Una tesis fundamental de este texto es que ya desde los aos 50, tras la Segunda Guerra Mundial, el poder se distribuy en Norteamrica de la siguiente forma: las decisiones fundamentales de poltica exterior y su confirmacin pasaron al Pentgono, el gobierno o las administraciones civiles iban quedando para las tareas de orden interior. Habra que estudiar hasta dnde, a partir de la administracin de Bush con sus antecedentes en Reagan y Bush padre, esta relacin se trastoc, pues el gobierno y la administracin civil parecen hoy estar en unas solas manos, y ellas se sustentan a partir del complejo militar industrial que ha sido y es el apoyo principal del pentagonismo. (18)

Otro autor, Javier Biardeau, desprende de su anlisis una conclusin que es reveladora de la manera como EEUU, apoyndose en la permisividad de las oligarquas locales y en las grietas constitucionales existentes en algunos de nuestros pases vecinos, abren la puerta y los espacios para la entronizacin de las bases imperiales. Dice Biardeau: Que cada quin saque sus conclusiones. Desde nuestro punto de vista, EE.UU se cola entre los vacios y ambigedades constitucionales. Por all mete sus cuas en el rea andino-amaznica-caribea. Cuas del proyecto imperial pentagonista. (19)

De lo anteriormente expuesto quedan pocas dudas, o casi ninguna, de la creciente y sostenida escalada militarista de EEUU en Amrica Latina. Ya no se trata de las clsicas intervenciones militares, que servan de apoyo a fuerzas locales para el derrocamiento de gobiernos ajenos a los intereses del imperio, generalmente hechas desde afuera de sus territorios o tuteladas para tal fin; ahora, el plan es posesionarse de pases (Colombia y pueden ser otros), de territorios y de bases ya existentes para tener una fuerza militar activa, con gran capacidad operativa y de inteligencia, apoyada con los ms avanzados equipos y tecnologa militar. Claro est que lo anterior supone unas soberanas alquiladas o, sencillamente, entregadas al ms vil de los designios.

Grandes son los desafos que tiene Amrica Latina por delante. Unos referidos a profundizar los cambios generados en los ltimos diez aos, los cuales le han llevado a perfilar una regin con rasgos propios en el concierto de las naciones del mundo y, por otra parte, a constituirse en referente en el debate acerca del modelo de sociedad que aspira la humanidad. Cuando se pensaba que el socialismo era cosa del pasado, el slo plantear su viabilidad y necesidad ante la opcin depredadora y devastadora del capitalismo y su variante imperial, constituye un aporte de significacin invalorable. No son poca cosa los logros alcanzados en lo poltico, econmico, social y cultural. Como pocas veces en su historia Amrica Latina est ante el umbral de una nueva era, en el camino de transicin hacia una etapa de superacin de rmoras del pasado y, mirando hacia el futuro, con posibilidad inmensa para resarcirse de los daos ocasionados por otros.

Poco a poco ha ido construyendo espacios para la integracin y encuentros de pueblos y Estados, con paso firme, aunque a veces lentos, pero seguros. Ejemplos de ellos son la ALBA , MERCOSUR, la UNASUR , entre otros, proyectos de concrecin de autonomas regionales y de independencia poltica respecto de las tutelas del imperio; hoy, tales avances se ven amenazados por su panoplia militar y la manera como, apelando a su superioridad tecnolgica y de fuerza, quiere imponer su hegemona. Con el establecimiento de bases militares en territorio suramericano EEUU est obligando a nuestras naciones a debatir y definir estrategias de defensa y de desarrollo en un escenario distinto al de la paz.

Como lo ha expresado Zibechi: Una de las peores consecuencias de la ofensiva de Estados Unidos en la regin sudamericana es que la desva de los objetivos que se haba trazado: integracin y creciente autonoma a travs de un banco, una moneda y un consejo de defensa regionales. La ampliacin de la presencia militar del Comando Sur en Colombia mediante un acuerdo que permite al Pentgono utilizar siete bases, dos de ellas navales, puede suponer un giro tan decisivo en el balance militar de la regin, que los dems pases no pueden sino colocar el asunto en lugar destacado de sus agendas, como sucede estos das en la cumbre de Unasur en Bariloche, Argentina. (20)

El gran objetivo del imperio es dividir y fraccionar los intereses comunes de Suramrica. Golpear a Brasil, principal economa de la regin, y crear las condiciones para detener el proceso revolucionario en Venezuela, punto de partida y palanca de los cambios latinoamericanos en la ltima dcada. Hay quienes sostienen que stos son irreversibles y no tienen vuelta atrs. Como por ejemplo lo asume el ya citado Hart Dvalos: El pentagonismo y su complejo militar industrial a estas alturas no pueden tener xito porque estamos en presencia de un proceso econmico y social de gran envergadura que slo es posible asumir con medidas radicales de este carcter (21)

Sea cual sean los escenarios, tanto en el mediano como en el largo plazo, como por la complejidad y la velocidad de los acontecimientos, adems del marco regional de la UNASUR , los Estados y sus jefes buscan aliados y refuerzan sus relaciones bilaterales con otros pases del mundo, en busca de apoyos y contrapesos para lo que se viene en la regin.

El presidente de Venezuela, Hugo Chvez Fras, realiz una gira que le llev al norte de frica, Oriente Medio y Europa. Asuntos militares, energticos, econmicos, culturales y de promocin de la Cumbre frica-Amrica del Sur, estn en su agenda y, en el centro poltico de sta, por supuesto, la promocin del mundo pluripolar y la paz como antdoto contra el hegemn del norte.

El balance de dicha gira fue resumido de esta manera por el propio Chvez: Ante tantos propsitos y celadas que quieren desviarnos del camino, debemos crear nuevas formas de mancomunidad y a la vez propiciar nuestras propias estrategias de resistencia. Resistencia y creacin mltiple para poder convertir el destino en conciencia, como deca el escritor francs Andr Malraux.

Por eso mismo, Venezuela sigue y seguir luchando --con la misma consecuencia de siempre-- por la creacin de un mundo multipolar. Ahora bien, el mundo multipolar que queremos no est a la vuelta de la esquina.

Esta gira me ha permitido mirar con mayor claridad el panorama.Quiero retomar lo que dije en la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos en Mosc: hoy podemos decir que el mundo ha dejado de ser unipolar. Pero ni se ha reproducido un escenario bipolar, ni hay indicios tangibles de la marcha hacia la conformacin de cuatro o cinco grandes polos de poder mundial. Es evidente, por ejemplo, que la estructuracin de Nuestra Amrica como un solo bloque poltico no se ve en el horizonte inmediato: no se har realidad en el corto plazo. Pero igual pasa en frica, Asia y Europa. (22)

Como lo decamos ms arriba, no slo Chvez se ha movido y evaluado la nueva situacin internacional, tambin Brasil, pas que tuvo una respuesta casi elctrica ante el implante de las bases de EEUU en Colombia, recibi la visita del presidente francs Sarkozy, con quin, no slo relanz las relaciones bilaterales entre los pases, sino que a decir de Zibechi: Nace un complejo militar-industrial autnomo en el que alguna vez fuera el patio trasero del imperio, que consigue blindar la Amazonia y las reservas de hidrocarburos descubiertas en el litoral martimo brasileo. Por si fuera poco, se inform que Brasil est en condiciones de fabricar armas atmicas. (23)

Los alcances de la magnitud de los acuerdos y convenios estratgicos entre Francia y Brasil son difciles de evaluar de inmediato, pero, s dan luces acerca de la independencia de criterios que despliega el Estado y la cancillera del sureo pas, no digamos exclusivamente ante la escalada militar estadounidense en la regin, sino, tambin en cuanto a la manera como asume su papel como importante economa mundial, miembro del BRIC, y tambin parte del G20.

En ese sentido, Zibechi comenta las declaraciones del comandante de la marina brasilea: Ms claro fue el comandante de la marina, Julio Soares de Moura Neto, quien respondi a un cuestionamiento del conservador Folha de Sao Paulo sobre el elevado gasto militar: Los brasileos precisan tener conciencia de que tenemos riquezas inconmensurables en el mar, y la marina debe estar preparada para defender nuestra soberana sobre ellas. Agreg que la reactivacin de la Cuarta Flota no fue ni poltica ni diplomticamente informada a Brasil, con lo que la pretendida alianza entre la Casa Blanca y Planalto se disolvi en las nieblas del militarismo. (24)

Lo expresado por Chvez, en su apreciacin acerca del escenario internacional actual, nos sirve de marco de referencia para calibrar el nuevo mundo en construccin y, a la vez, para introducirnos en la compleja madeja del surgimiento de mltiples expresiones contrahegemnicas que recorren el planeta tierra. En Amrica del Sur falta camino por recorrer, ahora con el obstculo de una bases militares hostiles, sin embargo, compartimos el optimismo de Hart Dvalos ya sealado ms arriba. Podr superarse la poltica del hegemn militarista de EEUU contraponindole la fuerza y la voluntad de los pueblos que ya han consagrado procesos liberadores y autonomas en la regin.

Como lo dijimos en la presentacin del libro Los movimientos sociales del siglo XXI. Dilogos sobre el Poder (25) , el pasado 26-08-2009 en la Universidad de El Salvador, Ante la creciente ofensiva militarista de los EEUU en Amrica Latina la lucha por la paz y la unidad de nuestros pueblos se convierten en un imperativo de vida o muerte.

BIBILOGRAFIA.

(1) Ruiz Tirado, Wladimir. La Hermandad del Maz . Imprenta Los Planes. San Salvador. 2008. p. 36

(2) Jalife-Rhame, Alfredo. Ms siete de Colombia? Las 865 bases militares de EEUU en 40 pases. La Jornada. 10-08-2009.

(3) Johnson, Chalmers. El imperio mundial: 737 bases militares estadounidenses. Alternet. 04-04-2007. (Captulo del libro: Nmesis: The Last Days of the American Republic.)

(4) Berman, Morris. El crepsculo de la cultura Americana. Sexto Piso. Mxico. 2005. P. 19

(5) Meyssan, Thierry. Cmo se mantiene el Estado profundo a pesar de la alternancia poltica partidaria. Red Voltaire. 09-03-2008.

(6) Aguirre Rojas, Carlos A. Para comprender el siglo XXI. El Viejo Topo. Novagrafik. Espaa. 2005. P 131.

(7) Ruiz Tirado, Leonardo. Palabras de la Polis . Fundacin Editorial El Perro y la Rana. Caracas. 2008. p. 60

(8) Chomsky, Noam. Entrevista en VTV. 29-08-2009. Caracas. Eva Golinger.

(9) Abunimah, Al. Rham Emanuel, jefe de gabinete de la Casa Blanca . The Electronic Intifada. 08-11-2008

(10) Cockburn, Alexander. Cambio? Qu cambio? CounterPunch. Rebelin. 17-06-2008.

(11) Chossudovsky, Michel. Los demcratas adoptan la guerra global contra el terrorismo: Obama persigue a Osama. Global Research. Rebelin. 04-09-2008

(12) Amin, Samir. Debemos aprender las lecciones del siglo XX para aplicarlas al comienzo del siglo XXI. Aporrea/CIM. 08-07-09.

(13) Agencia Bolivariana de Noticias. Caracas. 13-08-2009.

(14) Garca, Jos Lus; Bruzzone, Elsa Mara. La crisis de Honduras en el marco del nuevo Sistema Interamericano de defensa. ALAI AMLATINA. 05-08-2009.

(15) IBID.

(16) Rangel, Jos Vicente. La doctrina Hillary. Aporrea. 10-08-2009.

(17) Rangel, Jos Vicente. Plan Uribe. El Salto Estratgico. Aporrea. 31-08-2009.

(18) Hart Dvalos, Armando. El pentagonismo, sustituto del imperialismo. www.doctoc.com 22-12.2008.

(19) Biardeau, Javier. El pentagonismo avanza: nueva doctrina de ocupacin de Nuestra Amrica. Aporrea. 22.08.2009

(20) Zibechi, Ral. La UNASUR acosada . La Jornada. 29-08-2009.

(21) Hart Dvalos, Armando. El pentagonismo, sustituto del imperialismo. www.doctoc.com 22.12.2008

(22) Chvez Fras, Hugo. Las lneas de Chvez. Aporrea. 13-09-2009

(23) Zibechi, Ral. El definitivo adis al patio trasero. La Jornada. 12-09-2009

(24) IBID.

(25) Martnez, Ricardo y otros. Los movimientos sociales del Siglo XXI. Dilogos sobre el poder. Ediciones de El Perro y la Rana. 2008. Caracas.

 


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter