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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2009

La mezquina injerencia del FMI y el Banco Mundial en la Repblica Democrtica del Congo

Renaud Vivien, Yvonne Ngoyi, Victor Nzuzi, Dani Ndombele, Jos Mukadi y Luc Mukendi
Rebelin/CADTM

Traducido para Rebelin por Caty R.


El FMI ha conseguido una nueva victoria al final de su ltima misin en la Repblica Democrtica del Congo (RDC) al obtener la revisin del famoso contrato chino firmado en 2007. La supresin de la garanta del Estado congoleo en dicho contrato, de esta forma, rebaja el controvertido prstamo de China de 9.000 a 6.000 millones de dlares. El convenio, calificado errneamente de contrato del siglo, en principio prevea una inversin de 6.000 millones de dlares para el desarrollo de infraestructuras (construccin de carreteras, vas de ferrocarril, hospitales, universidades, alojamientos sociales) y 3.000 millones para el sector minero. Por lo tanto, el FMI ha ganado el pulso contra China, pero sobre todo mantiene su dominio sobre la poltica econmica de la RDC.

Esta nueva injerencia del FMI en los asuntos internos de la RDC demuestra, una vez ms, toda la hipocresa de las potencias occidentales que utilizan las instituciones financieras internacionales (IFI) para saquear los recursos naturales que pertenecen a los congoleos. En efecto, durante las negociaciones para la revisin del contrato chino, el Banco Mundial, respaldado por la embajadora de Canad y Hillary Clinton durante su paso por Kinshasa, presion al gobierno congoleo para que revisara su decisin de cancelar la sociedad KTM (Kingamyambo Musonoi Tailings), establecida ilegalmente entre la empresa canadiense First Quantum, el Estado congoleo, la empresa pblica congolea Gcamines, la sudafricana Industrial Development Corporation y la SFI (Societ Financire interntionale), que no es otra que la filial del Banco Mundial encargada de apoyar al sector privado (1). Hay que subrayar, por lo tanto, que los contratos leoninos no plantean problemas a las IFI cuando los intereses de las potencias occidentales estn en juego. Esos dos hechos simultneos en la RDC demuestran con claridad que el Banco Mundial y el FMI son instrumentos que utilizan los pases del Norte con fines geoestratgicos y econmicos.

No cabe ninguna duda de que el contrato chino, pieza esencial para la realizacin de las cinco obras del presidente Kabila, no es un contrato ganador-ganador como pretende China (2), sino ms bien una nueva ofensiva del gigante asitico para acaparar los recursos mineros del continente negro. Con ese contrato, China tiene acceso a 10 millones de toneladas de cobre, 620.000 toneladas de cobalto y 300 toneladas de oro, mientras que los congoleos debern reembolsar la deuda generada por ese contrato de prstamo. Oficialmente, es ese riesgo de sobreendeudamiento el que ha impulsado al FMI a intervenir en este convenio bilateral. Blandiendo el estandarte de la buena gobernanza y practicando un chantaje inaceptable, el FMI ha conseguido finalmente su objetivo, manteniendo as su tutela sobre la RDC. Es un chantaje doble: sin la revisin del contrato, la RDC habra podido despedirse de un nuevo acuerdo trienal con el FMI en concepto de Crdito para la reduccin de la pobreza y para el crecimiento (FRPC), as como del punto de terminacin de la iniciativa PPTE (Pases pobres muy endeudados), presunta aliviadora de su deuda externa que en la actualidad llega a 12.300 millones de dlares. Es casi la misma suma que ya se reclamaba a la RDC a la muerte de Laurent Dsir Kabila en 2001, justo antes de que el Banco Mundial y el FMI se presentaran como caballeros andantes para organizar una gran operacin de reduccin de deudas que el CADTM haba denunciado como malversaciones. Hay que sealar que los servicios del FMI todava tienen que confirmar que el acuerdo as enmendado es conforme a la viabilidad de la deuda (3) antes de aprobar el nuevo programa trienal (2009-2011), y que la RDC es un rehn de ese punto de finalizacin desde 2003, puesto que este ltimo ya se prorrog en tres ocasiones por decisin del FMI.

Ahora bien, esta deuda que el Estado congoleo sigue reembolsando a pesar de la crisis econmica mundial, es el arquetipo de una deuda odiosa, puesto que una gran parte fue contrada por el dictador Mobutu con la complicidad de los acreedores occidentales, especialmente el FMI y el Banco Mundial. Dicha deuda no tiene ningn valor legal y el gobierno congoleo debera declararla nula. Para basar la nulidad de esta deuda y rechazar su reembolso, los poderes pblicos deberan, como exige la Declaracin de la Octava Cumbre de los pueblos de la SADC (4), celebrada en Kinshasa del 5 al 6 de septiembre de 2009, proceder inmediatamente a la auditora de dicha deuda con el fin de sacar a la luz la parte ilegtima: la que no ha beneficiado a la poblacin. Todos los aos, el servicio de la deuda acapara alrededor de 500 millones de dlares, es decir, casi tres veces la ayuda de emergencia concedida por el FMI el pasado mes de marzo.

La RDC no es un caso aislado. En el conjunto de los pases en desarrollo, el reembolso de las deudas ilegtimas, combinado con los condicionamientos dictados por los proveedores internacionales de fondos, constituye un obstculo para la satisfaccin de las necesidades humanas fundamentales, as como una violacin manifiesta del derecho de los pueblos a disponer de s mismos y especialmente de sus recursos naturales. Por lo tanto, la emancipacin de las poblaciones del Sur tiene que pasar necesariamente por la anulacin incondicional de la deuda del Tercer Mundo y la ruptura tajante de los acuerdos con las IFI. En efecto, los pases en desarrollo no tienen nada que esperar de esas instituciones incapaces de librarse del credo neoliberal conocido con el nombre de Consenso de Washington, responsable del empobrecimiento de miles de millones de personas desde la crisis de la deuda de 1982. Tampoco hay que olvidar que esas instituciones se han convertido en cmplices de graves violaciones de los derechos humanos al apoyar financieramente dictaduras como la de Mobutu o financiando el apartheid en Sudfrica. As, el Banco Mundial y el FMI, imperativamente, deben rendir cuentas ante la justicia y ser sustituidos por nuevas organizaciones internacionales democrticas y respetuosas de los derechos humanos fundamentales.

(1) Ver www.digitalcongo.net/article/60245

(2) Damien Millet y Eric Toussaint, 50 Preguntas/50 Respuestas Sobre La Deuda, El Fmi Y El Banco Mundial, p. 153.

(3) Ver www.imf.org/external/french/np/sec/pr/2009/pr09286f.htm

(4) SADC: Comunidad para el Desarrollo de frica Austral.

Renaud Vivien, Yvonne Ngoyi, Victor Nzuzi, Dani Ndombele, Jos Mukadi y Luc Mukendi son miembros de la red internacional CADTM (Comit para la anulacin de la deuda del Tercer Mundo)



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