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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2009

Los estados canallas latinoamericanos

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada



De qu otra forma puede denominarse a los estados cuyos principios tienen como fin cometer premeditadamente actos viles contra sus semejantes? La definicin, propia del diccionario del uso del espaol de Mara Moliner, subraya: es el epteto ms duro aplicable contra un ser humano. Trasladado a un comportamiento de contenido poltico podra definir decisiones soeces colectivas tomadas conscientemente contra los conciudadanos. En este sentido, nos estamos refiriendo al cmulo de medidas apoyadas por leyes, decretos y normas cuyo objetivo consolida en el poder a una elite plutocrtica que se aduea de los recursos naturales, del gobierno, de las instituciones, del territorio en beneficio propio. Para conseguirlo no escatima esfuerzos represivos. Deja sin trabajo a millones de conciudadanos. Entrega la soberana a potencias extranjeras para justificar guerras contrainsurgentes, antiterroristas o asesinar opositores. Vende, subasta o alquila a las empresas trasnacionales las riquezas del subsuelo y los mares a precio de saldo. Aplica polticas excluyentes, fomentando el miedo y la represin como estrategia de gobierno.

Sus hacedores se sienten cmodos practicando dichos principios. No les duelen prendas a la hora de esquilmar las arcas pblicas en favor de sus amigos banqueros y empresarios. No sienten vergenza si cobran comisiones por la realizacin de grandes megaproyectos inmobiliarios, construccin de autopistas o embalses. Reniegan de la inversin pblica para salud o educacin.

En el Estado canalla, la corrupcin es una forma aceptada de convivencia social. No hay sancin poltica, slo judicial y en casos extremos. Muy raramente se produce la inhabilitacin de los imputados. La corrupcin se configura como un engranaje desde el cual se proyecta la accin del Estado. La funcin pblica se considera subsidiaria de la gestin privada, y pasa a regirse por los principios del beneficio econmico. La aplicacin de leyes redactadas ex profeso a tales efectos es la demostracin de lo dicho. Cuando no es as, se da rienda suelta a los despachos de asesores jurdicos para otorgar cobertura a la violencia de Estado.

No hay que ir muy lejos para constatar el recorte de las libertades civiles y de los derechos democrticos de la poblacin, sean obreros industriales, trabajadores autnomos, campesinos, mujeres o pueblos originarios. Se congelan sueldos, se fomenta el despido libre, la flexibilidad laboral y de paso se amenaza con el fin de las pensiones y los derechos laborales adquiridos durante dcadas, por no decir siglos, como las pagas extraordinarias, el descanso dominical o el jornal de ocho horas diarias. Tampoco cumplen el principio: igual trabajo igual remuneracin para hombres y mujeres. Las formas democrticas de negociacin, mediacin, participacin, representacin y coaccin brillan por su ausencia.

Si vamos poniendo cara a estas polticas podemos visualizar posibles estados que caen bajo la denominacin genrica de estados canallas. Colombia cede parte de su soberana territorial y permite el uso de bases militares a Estados Unidos. Asimismo, con el pretexto de luchar contra el narcotrfico y la guerrilla, instaura un proyecto de democracia protegida donde las fuerzas armadas y los paramilitares se transforman en verdugos de su pueblo, asesinando campesinos, sembrando el terror en las ciudades y asesinando a quienes los denuncian. Colombia es el pas, junto a Mxico, donde ms periodistas caen vctima de atentados por parte de los sicarios del Estado. Igualmente, en Mxico, asistimos a una unin entre clase gobernante y mafia de narcotraficantes tendiente a destruir la conciencia nacional, desvirtuar la historia y avanzar en la poltica de exterminio de los pueblos indgenas. La guerra contrainsurgente contra el EZLN y sus comunidades, la accin calculada al milmetro para desarticular las organizaciones campesinas y la venta del pas a la banca extranjera y las trasnacionales le sitan en un lugar de privilegio como Estado canalla. En Chile se criminaliza la lucha del pueblo mapuche; aplicando la ley antiterrorista, es considerado un enemigo contra la seguridad nacional. Hay ms de 200 lderes mapuches encarcelados bajo la poltica instaurada con el gobierno de Ricardo Lagos llamada Nuevo Trato y continuada por Michelle Bachelet. Una forma eufemstica de expulsarlos de sus tierras y facilitar la represin bajo el allanamiento de sus hogares sin orden judicial, consumando las amenazas de detencin y las acciones punitivas de las organizaciones paramilitares de los latifundistas y hacendados, entre ellos ni ms ni menos que el ex ministro de la concertacin Enrique Krauss, latifundista e impulsor de la aplicacin de la ley pinochetista. Tambin, el control de la prensa por parte de dos grupos monoplicos y la elite poltica demuestra la nula libertad de expresin y el miedo a la libertad de prensa. El caso Clarn lo atestigua. En Honduras tenemos otra demostracin. El gobierno de facto, nacido de un golpe de Estado, instaura un orden ilegtimo, donde Roberto Micheletti es reconocido por una parte de la clase dominante interesada en proteger sus intereses y propiedades en contra del pueblo, que pide a voces el retorno del presidente constitucional. Las fuerzas armadas reprimen y asesinan selectivamente, dando la imagen de estabilidad con argumentos de ficcin. En Per se hacen odos sordos a las demandas de autonoma de los pueblos originarios y se les combate para favorecer las prospecciones petroleras de las grandes compaas trasnacionales.

En todos los casos citados se toman decisiones cuya voluntad poltica va contra las clases populares; es decir, contra una mayora de la poblacin. Lo ms significativo de los nuevos estados canallas se encuentra en la administracin autocrtica de lo cotidiano. Por este motivo no estamos hablando en Amrica Latina de estados fallidos, sin capacidad de gobernar o escaso poder institucional. Por el contrario, son gobiernos fuertes, y se fundamentan en el desprecio por la democracia. Es la forma ms perfecta de ejercer el poder una vez consolidada la refundacin neooligrquica del orden poltico.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/09/20/index.php?section=opinion&article=022a1mun



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