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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2009

La memoria de los desaparecidos nos interpela

Rubn Kotler
Rebelin


estn en algn sitio / nube o tumba
estn en algn sitio / estoy seguro
all en el sur del alma
es posible que hayan extraviado la brjula
y hoy vaguen preguntando preguntando
dnde carajo queda el buen amor
porque vienen del odio
(Desaparecidos Mario Benedetti)


Han pasado ms de 33 aos desde que la ltima asonada militar asaltara el poder a sangre y fuego en Argentina. 33 aos en los que la justicia sigue en deuda con los desaparecidos del rgimen militar. 33 aos de impunidad en los que la memoria de los desaparecidos ha sido usada de manera perversa. Sin embargo hoy, esa memoria, tozuda, obstinada y tenaz nos interpela. Dos sucesos me han evocado en la conciencia la necesidad de seguir profundizando la historia pasada y sobre todo buscar los mecanismos para narrarla. El primero tiene que ver con un proyecto audiovisual por el momento truncado. El segundo con la historia que un amigo, profesor de historia, me ha contado. El origen son dos geografas totalmente distintas pero con un punto de unidad: los desaparecidos que reaparecen permanentemente para recordarnos que en el pas del no me acuerdo todava no se ha hecho justicia y que las bestias del horror siguen sueltas, impunes, vergonzantes.

Juan, como si nada hubiera pasado

El 16 de septiembre me llega un mail que inmediatamente recorre mi alma y me eriza los pelos. El mail es de Felicidad Carreras quien me recuerda que ese 16 se han cumplido 33 aos de la desaparicin de Juan. Tambin se han cumplido 33 aos exactos de la llamada Noche de los Lpices, en la que jvenes estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata fueron secuestrados por los grupos de tarea. La historia de Juan y la de sus compaeros de militancia ha sido pensada para llevarla a la pantalla. Y en eso estamos.

Juan Francisco Carreras era estudiante de la facultad de Bioqumica, parte del cuerpo de delegados de esta facultad (casi todo el grupo desaparecido), militaba en el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS), un frente organizado por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y que reuna a distintas expresiones del socialismo. Tena 26 aos. Este joven catamarqueo, nacido el 26 de julio de 1950 en la ciudad de Beln, fue secuestrado desde dentro del edificio universitario cuando sala de rendir un examen. Juan es uno de los 30.000 desaparecidos de la ltima dictadura militar. Su caso es indito en Tucumn, ya que se trata de uno de los pocos secuestros que se conocen en la provincia producidos dentro de una sede universitaria. Esto demuestra cmo la dictadura se ensa, muy particularmente, con los jvenes estudiantes comprometidos, con la generacin de los Tucumanazos.

Juan Carreras deba presentarse a un examen final el 16 de septiembre de 1976. Juan haba sido sealado por la dictadura militar y estaba en las listas negras. Cuando el 2 de mayo de ese mismo ao un grupo de tareas irrumpi en su domicilio de calle Chacabuco al 400 y no lo encontr, Juan salv su vida, regresando inmediatamente a Beln, en Catamarca, a la casa de sus padres. Sin embargo y contra todas las opiniones que le sugeran a Juan no regresar a Tucumn, el joven catamarqueo decidi presentarse a rendir el examen final ese 16 de septiembre.
Juan deba encontrarse momentos antes del examen con Enrique Snchez, un amigo y compaero de carrera. Sin embargo Snchez fue secuestrado la noche anterior al examen y el encuentro entre los amigos no se produjo. Sin embargo la desaparicin de Juan involucra al propio Enrique. El grupo de tareas que secuestr a Juan us de seuelo a Snchez, llevndolo en un coche al momento de encontrarse con Juan. Al pasar a la par del coche, Juan saluda a Enrique, quien estaba en el interior, sin que ste le devolviera el saludo. Juan estaba entonces ya sealado por su amigo.

Carreras entr a rendir sin saber por qu su amigo no le haba saludado. Promediando el examen tres hombres ingresan en la sala y preguntan si se encontraba all Juan Carreras. La Doctora Elsa Brauckman, quien estaba tomando el examen, respondi afirmativamente. De all en ms todo cambi para Juan. Carreras fue el ltimo estudiante en salir de la sala. Desde el mismo momento en que entraron los hombres a buscarle Juan comenz a dibujar lneas en el papel del examen. Al salir de la sala, el joven pidi ayuda al profesor titular de la Ctedra, el Dr. Francisco Barbieri quien se encontraba en el pasillo del edificio universitario. Barbieri no atin a hacer nada por el estudiante, quien acto seguido fue sacado de la facultad por los hombres que le buscaban. El joven blicho[1] fue visto por ltima vez en el centro de exterminio Arsenal Miguel de Azcunaga. El centro universitario de donde fue secuestrado Juan lleva el nombre de Barbieri, quien no hizo nada para evitar la desaparicin del joven. En el centro universitario central una placa solo recuerda a quienes pudieron haber sido sus egresados sin dar mayores explicaciones. En el listado de nombres se encuentra Juan. Esa es nuestra memoria, aquella que prefiere olvidar que pudieron haber egresado de la carrera si la dictadura no los hubiera secuestrado y hecho desaparecer.

Vale aqu el recuerdo de los otros dos desaparecidos de Beln: Yolanda Borda y Oscar Gervan.

La doble desaparicin de Tina

El mismo 16 de septiembre me reno con un amigo profesor secundario de historia. Le ha tocado en suerte dar clases en una escuela de la localidad de Los Pereyra, en el departamento de Cruz Alta, en Tucumn. La zona es territorio de represores. Los casos que hoy son portada de peridicos como el del ex comisario Camilo Orce y el de Oscar el Malevo Ferreyra, nos remiten al pasado, cuando stos dos represores asolaban la zona, atormentando a vecinos dentro del esquema del plan sistemtico de desaparicin de personas.

Mi amigo me cuenta entonces que tras una actividad con sus alumnos sale a la luz el caso de una maestra de la escuela donde l ensea, quien desaparece en 1976. Al buscar mayor informacin, ni sus alumnos, ni los vecinos, supieron darle precisiones sobre quin se trataba. Tuvo por el contrario, todo tipo de versiones sobre la maestra, incluso aquella que sealaba que la misma haba sido secuestrada por las organizaciones armadas de izquierda. Todos los testimonios, sin embargo, coincidan en dos aspectos sobre Tina: era buena y linda. Si, incluso aquellas personas que la sealaban como extremista (trmino que en la jerga del rgimen era sinnimo de subversiva y por ende deba ser aniquilada), destacaban estos rasgos de la maestra: Linda y Buena.

Mi amigo acudi a m sabiendo que poda averiguar datos sobre Tina Gonzlez. Mi primera fuente de consulta ha sido entonces el Informe de la Bicameral sobre la violacin a los derechos humanos en Tucumn, y encuentro all la referencia a Mara Celestina Gonzlez Gallo, desaparecida el 23 de noviembre de 1976, maestra y estudiante de la Facultad de Filosofay Letras de la Universidad de Tucumn. La mujer haba sido secuestrada del Juzgado de Paz de Los Pereyra y la ltima vez que fue vista, ha sido en el campo de exterminio, el Arsenal Miguel De Azcunaga. Igual que Juan.

Hay otros detalles de la vida de Tina, como los hay en la vida de cada uno de los desaparecidos de la dictadura. Porque si el rgimen procur borrar la memoria de los luchadores sociales setentistas, a 33 aos, la tesn de la memoria se fija tozudamente en quienes buscamos saber la verdad. Y aqu, casi como si de un milagro se tratara, ellos, los militantes represaliados, vuelven a estar presentes entre nosotros, nos interpelan, nos claman desde las entraas mismas de la tierra que no olvidemos sus nombres. Como lo pidieron, en otras geografas y en otros tiempos, por ejemplo, las Trece Rosas, esas que gritaron que sus nombres no sean borrados de la historia. Y aqu estamos, para evitar que los nombres de los 30.000 no sean borrados una vez ms de la historia. Juan y Tina estn ah por eso, porque obstinada la memoria se enfrenta al olvido y triunfa.

Los desaparecidos estn siempre presentes
Todava cantamos, todava pedimos,
todava soamos, todava esperamos
que nos digan adonde
han escondido las flores
que aromaron las calles
persiguiendo un destino,
dnde, dnde se han ido?
(Todava Cantamos Vctor Heredia)


El ltimo18 de septiembre se cumplieron tres aos de la desaparicin de Julio Lpez. La fingida democracia argentina carga sobre sus espaldas la desaparicin de una persona, como en las peores pocas de la dictadura, sin que este gobierno, auto denominado de los derechos humanos, hiciera lo suficiente (por no decir que no hizo absolutamente nada) para que Lpez apareciera con vida. Cuando han pasado 33 aos de la desaparicin de Juan y de Tina, y de los 30.000, sus memorias nos interpelan. Lpez nos interpela. Y nosotros, como sociedad debemos responder. Debemos dar cuenta sobre qu hemos hecho para que se haga justicia, para que el pas que tenemos se convierta finalmente en el pas que soaron los 30.000. Pero como paso previo a la lucha por recuperar nuestra dignidad humana, la justicia es el imperativo esencial bajo el cual los dictadores deben ir a la crcel y terminar all sus das, pagando por el genocidio, por el crimen. Solo as los 30.000 y Lpez dejarn de mirarnos de reojo a cada instante, porque la memoria no puede estar llena de olvido en un pas que se proclama democrtico. No basta con sentar en el banquillo a dos viejos decrpitos llorosos, aqu deben pagar del primero al ltimo de los represores, el aparato represivo, hoy intacto en Argentina, debe ser desmantelado urgente, Lpez debe aparecer con vida YA y la memoria debe triunfar sobre el olvido para siempre. Mientras esto no ocurra los desaparecidos nos seguirn interpelando siempre, nos seguirn preguntando siempre qu hemos hecho. Debemos entonces saber que ellos, los Juan, las Tinas y los Lpez, siempre estarn presentes, cada ao, en cada rincn del pas, en cada libro de poemas, en cada paisaje de nuestra geografa. Como en Beln, como en la Facultad de Bioqumica de la Universidad de Tucumn, como en la escuela de Los Pereyra. Y para que sus nombres no se borren nunca ms de la historia: Ser Justicia!!

Fuente original: De igual a igual

Con permiso del autor



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