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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-09-2009

En relacin al informe de la ONU sobre el hambre
El dilema del capitalismo con la "poblacin sobrante": mercanca sin rentabilidad

Manuel Freytas
IAR


Segn la ONU, con "menos del 1%" de los fondos econmicos que han utilizado los gobiernos capitalistas centrales para salvar al sistema financiero global (bancos y empresas que han desatado la crisis econmica), se podra resolver la calamidad y el sufrimiento de miles de millones de personas (casi la mitad de la poblacin mundial) que son vctimas de la hambruna a escala mundial. Y porqu no se hace? Por una razn de fondo: Los pobres, los desamparados, la "poblacin sobrante", no son un "producto rentable" para el sistema capitalista.

En medio de la euforia desatada por lo que los analistas del sistema llaman el "comienzo del fin" de la crisis recesiva internacional, la ONU advirti el mircoles, que el hambre aument "significativamente" y ha batido un rcord en los dos ltimos aos.

En un primer captulo, en 2008, y a causa del aumento de los precios del petrleo, hubo una escalada mundial del precio de los alimentos que increment el proceso de hambruna que padecen habitualmente las poblaciones ms desprotegidas de Asia, frica y Amrica Latina.

En un segundo captulo, con el desarrollo de la crisis recesiva global, ese proceso se agudiz arrojando a ms poblacin desposeda a la marginalidad y a la carencia de alimentos para subsistir, aunque slo sea a escala precaria.

Segn la ONU, en el mundo ya hay ms de 1.000 millones de personas que padecen hambre, la cifra ms alta de la historia, y en todo el planeta hay 3.000 millones de desnutridos, lo que representa casi la mitad de la poblacin mundial, de 6.500 millones.

Los datos fueron difundidos casi al mismo tiempo por la directora del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Josette Sheeran, en Londres, y el relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentacin, Olivier de Schutter, en un foro en Mxico.

La directora del PMA cifr la cantidad de hambrientos, es decir, personas que no acceden ni siquiera a los requerimientos bsicos de alimentacin, en 1.020 millones, y advirti que el flujo de ayuda humanitaria est en "un mnimo histrico".

Para Sheeran: "Este ao tenemos ms personas hambrientas que nunca" y remarc que "muchos se despiertan y no cuentan ni con una taza de comida".

"El problema con la crisis alimentaria y la crisis financiera es que se han permeado silenciosamente en todo el mundo, afectando selectivamente a los miles de millones que se encuentran en el fondo del mundo (en trminos de pobreza), que son los ms vulnerables", dijo Sheeran a Reuters en una entrevista.

De acuerdo con la funcionaria responsable del organismo humanitario de la ONU, esa situacin es una "receta para el desastre" y resulta "crtica para la paz, seguridad y estabilidad en muchos lugares del mundo".

Adems, Sheeran avis de que el PMA afronta "un grave dficit presupuestario", pues este ao slo recibi2.600 millones de dlares deun total de6.700 millones e dlares necesarios para dar de comer a 108 millones de personas en 74 pases. Sobre el terreno, esa falta de fondos se traduce en el recorte de programas que se desarrollan en distintos pases.

Hay que aclarar, a modo de ejemplo ms esclarecedor, que los6.700 millones de dlares del programa para "combatir el hambre mundial", equivalen solamente a un 10% de la fortuna personal de Bill Gates, el hombre que encabeza la lista de millonarios a escala global.

La directora del PMA remarc que, con "menos del 1%" de las inyecciones econmicas que han hecho los gobiernos para salvar al sistema financiero global, se podra resolver la calamidad de millones de personas que son vctimas de la hambruna.

Las fbricas del hambre

Dentro del mercado y de la sociedad de consumo capitalista, la lgica de produccin no se mide por la satisfaccin de las necesidades bsicas de la sociedad (comida, vivienda salud, educacin etc.) sino por los parmetros de optimizacin de la rentabilidad privada.

La produccin de bienes y servicios (esenciales para la supervivencia) controlada por el capitalismo est socializada, pero su utilizacin est privatizada: No responde a fines sociales de distribucin equitativa de la riqueza producida por el trabajo social, sino a objetivos de bsqueda de rentabilidad capitalista privada.

En este marco, y fuera de la orbita del control estatal de los gobiernos, los recursos esenciales para la supervivencia estn supeditados a la lgica de rentabilidad capitalista de un puado de corporaciones trasnacionales (con capacidad informtica, financiera y tecnolgica) que los controlan a nivel global, y con proteccin militarnuclear de EEUU y las superpotencias.

En ese escenario, la produccin y comercializacin de alimentos no est supeditada a la lgica del "bien social", sino a la ms cruda lgica de la rentabilidad capitalista.

Segn la FAO, diez corporaciones trasnacionales controlan actualmente el 80% del comercio mundial de los alimentos bsicos, y similar nmero de megaempresas controlan el mercado internacional del petrleo, de cuyo impulso especulativo se nutre el proceso de subida de los alimentos, causal de la hambruna que ya se extiende por todo el planeta.

Detrs de este fabuloso negocio con los recursos esenciales para la supervivencia humana, se encuentran los principales bancos y grupos financieros de Wall Street, que juegan un rol determinante en la especulacin que se ejerce en los mercados energticos y de materias primas y que impulsan la actual escalada de los precios de los alimentos.

Entre los primeros pulpos trasnacionales de la alimentacin, se encuentran la empresa suiza Nestl SA., la francesa Groupe Danone SA. y la Monsanto Co., que lideran mundialmente la comercializacin de alimentos y que, adems de controlar la comercializacin y las fuentes de produccin, poseen todos los derechos a escala global sobre semillas e insumos agrcolas.

Los niveles de produccin no se realizan atendiendo a las necesidades humanas de la poblacin, sino atendiendo a las necesidades del mercado y de la ganancia capitalista.

Despojados de su condicin de "bien social" de supervivencia, esos recursos se convierten en mercanca capitalista con un valor fijado por la especulacin en el mercado, y los precios no se fijan slo por la demanda del consumo masivo, sino bsicamente por la demanda especulativa en los mercados financieros y agroenergticos.

Y los gobiernos, al no tener poder de gerencia sobre sus recursos agroenergticos se convierten en tteres de las corporaciones que los controlan y que se apoderan de la renta producida por el trabajo social de esos pases.

Y como el capitalismo trasnacional (las corporaciones que controlan el petrleo y los alimentos) slo produce para quien tiene capacidad de comprar esos productos, la falta de poder adquisitivo de las mayoras empobrecidas del planeta, lleva su vez a que las corporaciones reduzcan la produccin para achicar costos y preservar la rentabilidad vendiendo menos pero ms caro.

El mundo atraviesa por una sobredemanda de alimentos y de petrleo que, a su vez, reproduce la rentabilidad de los grupos que hegemonizan el poder sobre la produccin y comercializacin, y sobre los mercados de la especulacin financiera de las materias primas.

De esta manera, a los pulpos petroleros y alimentarios no les interesa producir ms, sino ganar ms produciendo lo mismo con rebaja de costos de personal e infraestructura.

Y por ms apelaciones que hagan las instituciones "asistencialistas" del sistema capitalista como la ONU y la FAO (que suceden a la caridad religiosa) las corporaciones transnacionales establecen su dinmica productiva a partir de la relacin costobeneficio.

Esto es, y atendiendo a la lgica esencial que gua el desarrollo histrico del capitalismo, slo producen atendiendo a la ley de la rentabilidad, a la ley del beneficio privado, y noa la lgica del beneficio social.

Por lo tanto, no hay "crisis alimentaria" (como sostienen la FAO, la ONU, el Banco Mundial y las organizaciones del capitalismo como el G8) sino un incremento de la hambruna mundial por la especulacin financiera y la bsqueda de rentabilidad capitalista con el precio del petrleo y los alimentos.

El control de las fuentes, de la produccin, de la comercializacin internacional y de la masa de recursos financieros emergentes por las corporaciones trasnacionales, vuelven impotentes a los gobiernos dependientes (sin poder de gerencia sobre esos recursos) para resolver los problemas de la hambruna que aquejan a sus pueblos.

Por otra parte, los fondos que destinan la ONU, el Banco Mundial y dems organizaciones del capitalismo trasnacional, son mendrugos comparados con la ganancias multimillonarias de los pulpos petroleros y de la alimentacin y el crecimiento de las fortunas personales de sus directivos y accionistas.

El dilema con la "poblacin sobrante"

En este escenario, y dentro de los parmetros funcionales del sistema capitalista (establecido como "civilizacin nica") la "poblacin sobrante" (los desposedos y famlicos de la tierra) son las masas expulsadas del circuito del consumo como emergente de la dinmica de concentracin de riqueza en pocas manos.

Estas masas desposedas, que se multiplican por las periferias de Asia, frica y Amrica Latina, no renen los estndares del consumo bsico (supervivencia mnima) que requiere la estructura funcional del sistema para generar rentabilidad y nuevos ciclos de concentracin de activos empresariales y fortunas personales.

Pero de esta cuestin estratgica, vital para la comprensin de la crisis global y de su impacto social masivo en el planeta, la prensa internacional no se ocupa. Los medios locales e internacionales estn ocupados en dilucidar cmo la crisis produce la disminucin de las fortunas de los ricos y la prdida de rentabilidad de las empresas.

Tanto el "milagro asitico" como el "milagro latinoamericano" (del crecimiento econmico sin reparto social) se construyeron con mano de obra esclava y con salarios en negro. Esto lleva a que, al caerse el "modelo" por efecto de la crisis recesiva global, el grueso de la crisis social emergente con despidos laborales en masa se vuelque en esas regiones.

Adems, esa masas expulsadas del circuito del consumo, requieren (para darle una pantalla "compasiva" al sistema) de una estructura "asistencialista" compuesta por la ONU y las organizaciones internacionales que representan una carga y un "pasivo indeseable" en los balances de gobiernos y empresas trasnacionales a escala global.

Durante las crisis (como la que hoy vive el sistema capitalista) las empresas y bancos preservan sus rentabilidad "achicando costos".

Y las primeras vctimas, las variables de ajuste, son las masas asalariadas y los sectores ms vulnerables de la sociedad que pagan la crisis de los ricos con despidos y reduccin de sus salarios, mientras que los sectores ms desprotegidos sufren el impacto directo de los recortes de los planes sociales y de ayuda a la pobreza de los gobiernos.

Quien trate de quitarles el control de los recursos esenciales a las empresas y bancos trasnacionales, antes deber derrotar al poder militar nuclear de EEUU y de las potencias aliadas de la Unin Europea, gendarmes y reaseguros polticos de las corporaciones capitalistas que han convertido el planeta en una economa de enclave al servicio de la rentabilidad privada.

Dentro de esta ecuacin (de un sistema de produccin mundial solo orientado a la bsqueda de rentabilidad) se desarrollan dos efectos inversamente proporcionales: Un crecimiento rcord de las fortunas personales y de los activos empresariales capitalistas, y un crecimiento rcord (como consigna la ONU) de los pobres y hambrientos que ya alcanzan la mitad de la poblacin mundial.

En el desenlace de este proceso (de concentracin de riqueza con "poblacin sobrante") se incuban las bases y el detonante de un "Apocalipsis social" que el sistema y sus analistas todava no registran ni prestan atencin.

Es un dilema que no figura en ningn debate ni discusin internacional, sencillamente, porque el pobre, el hambriento, no es mercanca rentable, est fuera del circuito del consumo y no genera dividendos.

Y el desenlace, no es proftico sino matemtico: Qu va a pasar cuando la mitad de la humanidad que no come avance sobre sus verdugos?

La plaga del hambre que ya se extiende como una epidemia por las reas empobrecidas del planeta genera las condiciones para un "Apocalipsis social".

Casi la mitad de la poblacin del planeta segn la ONU sobrevive en estado de pobreza o por debajo de la escala de supervivencia, sin satisfacer sus necesidades bsicas de alimentacin.

No hace falta mucha imaginacin (el fenmeno ya se verifica en la realidad) para mensurar el factor apocalptico masivo que representara para el sistema el avance de ejrcitos de hambrientos buscando comida para sobrevivir en las grandes urbes, enfrentndose con la violencia a la represin militar o policial.

Qu puede detener a un hambriento? Que puede perder un hambriento ms all de su vida que ya casi ni la tiene? Se trata del instinto de conservacin, el primer sistema de seales que gua la conducta de un ser humano o de un animal en situaciones extremas de lucha por la supervivencia.

Acaso se utilizaran tanques, aviones y arsenales nucleares para detener a los miles de millones de pobres atacados de "hambre celular" que se abalanzaran masivamente sobre las ciudades para conseguir alimentos por los medios que fuesen?

Con qu discurso los polticos del sistema podran contener a los atacados de incontinencia alimentaria y reencauzarlos por la senda de la "civilizacin" y de la "gobernabilidad democrtica" capitalista?

Cunta propiedad privada concentrara un "empresario" capitalista antes de que las multitudes de hambrientos saqueen su casa y destruyan todo lo que encuentran a su paso, incluso su vida y la de su familia?

Cuntas balas o misiles alcanzaran a disparar las tropas militares antes de ser destrozadas por las multitudes enfurecidas por el hambre y la reaccin instintiva de la bsqueda de supervivencia a cualquierprecio?

No se trata de una revolucin racional y planificada por la toma del poder poltico, se trata de la "barbarie" en su escala primitiva, una regresin al hombre prehistrico, sin ningn molde de "civilizacin" o de "convencin social" que lo contenga en su bsqueda de alimentos para sobrevivir en la inmediatez.

Se trata, en ltima instancia, de una reaccin inconmensurable de la masa de "poblacin sobrante", que el estpido, irracional y criminal sistema capitalista todava no registra.

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(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicacin estratgica.

Fuente:http://www.socialismo-o-barbarie.org/economia/090920_i_informeonusobrehambre.htm



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