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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-09-2009

Reflexin de Fidel
El Obama serio

Fidel Castro Ruz


El presidente bolivariano Hugo Chvez fue realmente original cuando habl del enigma de los dos Obamas.

Hoy habl el Obama serio. Hace poco reconoc dos aspectos positivos de su conducta: el intento de llevar la salud a 47 millones de norteamericanos que carecen de ella, y su preocupacin por el cambio climtico.

Lo que ayer expres sobre la amenaza inminente que se cierne sobre la especie humana, podra parecer pesimista, pero no se aleja de la realidad. Est por conocerse ahora la opinin de muchos Jefes de Estado sobre el tema ignorado y olvidado del cambio climtico.

Obama fue el primero en emitir su opinin como pas sede de la Reunin de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre ese tema.

Qu dijo? Transcribo las palabras esenciales de sus pronunciamientos:

Reconocemos que la amenaza contra el planeta es seria y creciente.

La respuesta a este reto ambiental ser juzgada por la historia.

No hay nacin, por grande o pequea que sea, que escape al impacto del cambio climtico.

Cada da aumentan las mareas altas que azotan las lneas costeras, tormentas e inundaciones ms fuertes amenazan nuestros continentes.

La seguridad y estabilidad de todas nuestras naciones peligran.

Hemos puesto el clima en el tope de las prioridades de nuestra agenda internacional, de China a Brasil, de India a Mxico, frica y Europa.

Unindonos, estos pasos son significativos.

Entendemos la gravedad de la situacin y estamos determinados a actuar.

Pero no vinimos hoy aqu a celebrar progresos.

Queda mucho trabajo por hacer.

Y ese trabajo no ser fcil.

Notamos que la parte ms difcil del recorrido est frente a nosotros.

Esto ocurre en momentos en que la prioridad para muchos es revivir las economas.

Todos enfrentamos dudas en cuanto al desafo climtico.

Las dificultades y las dudas no son excusas para no actuar.

Cada uno de nosotros debe hacer su parte para que nuestras economas crezcan sin poner en peligro el planeta.

Debemos hacer de Copenhague un paso significativo de avance en cuanto al debate climtico.

Tampoco debemos permitir que viejas divisiones obstaculicen la bsqueda de soluciones, unidos.

Las naciones desarrolladas han causado la mayor parte del dao y deben asumir su responsabilidad.

No sobrepasaremos este reto a menos que nos unamos.

Sabemos que estas naciones, especialmente las ms vulnerables, no tienen los mismos recursos para combatir los retos climticos.

El futuro no es una opcin entre crecimiento econmico y planeta limpio, porque la supervivencia depende de ambos.

Tenemos la responsabilidad de proveer ayuda financiera y tcnica a estas naciones.

Buscamos un pacto que permita aumentar la calidad de vida de los pueblos, sin afectar al planeta.

Sabemos que el futuro depende de un compromiso global.

Pero el camino es largo y duro y no tenemos tiempo para hacer el recorrido.

El problema ahora es que todo lo que afirma est en contradiccin con lo que Estados Unidos viene haciendo desde hace 150 aos, particularmente desde que, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, impuso al mundo el acuerdo de Bretton Woods y se convirti en amo de la economa mundial.

Los cientos de bases militares instaladas en decenas de pases de todos los continentes, sus portaaviones y sus flotas navales, sus miles de armas nucleares, sus guerras de conquista, su complejo militar industrial y su comercio de armas, son incompatibles con la supervivencia de nuestra especie. Las sociedades de consumo y el despilfarro de los recursos materiales son igualmente incompatibles con la idea del crecimiento econmico y un planeta limpio. El derroche ilimitado de recursos naturales no renovables, especialmente el petrleo y el gas, acumulado durante cientos de millones de aos y que en apenas dos siglos se agotarn al ritmo actual de consumo, han sido las causas fundamentales del cambio climtico. Aun cuando se reduzcan los gases contaminantes en los pases industrializados, lo que sera loable, no es menos cierto que 5 mil 200 millones de habitantes del planeta Tierra, es decir, las tres cuartas partes de la poblacin, viven en los pases que en mayor o menor grado estn por desarrollar, los cuales demandarn enormes consumos de carbn, petrleo, gas natural y otros recursos no renovables que, de acuerdo con patrones de consumo creados por la economa capitalista, son incompatibles con el objetivo de salvar la especie humana.

No sera justo culpar al Obama serio del mencionado enigma por lo ocurrido hasta hoy, pero es menos justo todava que el otro Obama nos hiciera creer que la humanidad pueda preservarse bajo las normas que hoy prevalecen en la economa mundial.

El Presidente de Estados Unidos admiti que las naciones desarrolladas han causado la mayor parte del dao y deben asumir la responsabilidad. Fue sin dudas un gesto valiente.

Sera justo reconocer tambin que ningn otro Presidente de Estados Unidos habra tenido el valor de decir lo que l dijo.

 



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