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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-09-2009

Anlisis de la ruptura del partido liberal con la alianza de gobierno en Paraguay
Los dilemas de Lugo

Diego Gonzlez
Programa de las Amricas

A un ao de su asuncin, Fernando Lugo debe administrar al mismo tiempo varias crisis. Por un lado, su flamante paternidad que manch su imagen pblica tanto dentro como fuera del Paraguay. Pero al da de hoy ese escndalo no es lo que desvela al presidente paraguayo. Sucede que su estrategia de navegar sin barco propio sobre un conglomerado de fuerzas casi antagnicas est rozando el abismo. As, los viejos liberales pelean espacio por espacio, tribuna por tribuna con la izquierda, que avanza en un proceso de unidad sectorial. A su vez, los liberales se desangran en eternas internas, pujando por una sucesin que deje a su lnea interna lo mejor parada posible de cara a las presidenciales de 2013. La circunstancia es de tal tensin que hasta el mismsimo vicepresidente ya impuls el juicio poltico para el presidente para luego romper la alianza gubernamental, que una derecha e izquierda. Ahora, desde una posicin ambigua, los liberales no terminan de ser gobierno ni oposicin. Lo que ahora exigen, en boca del senador Blas Llano, es "cogobernar".



El 2 de abril de 2008 la "Alianza Patritica para el Cambio" encabezada por Lugo sac 40,83% de los votos que lo catapultaron a la presidencia. El debate ineludible giraba en torno a la conformacin del frente gubernamental. Sucede que ya desde que su figura ganaba adeptos en oposicin al tradicional Partido Colorado del por entonces presidente Nicanor Duarte Frutos, haba un dilema. La izquierda, pequea y dispersa, por s sola no acumulaba lo suficiente como para quebrar la hegemona de 61 aos de los colorados. El Partido Liberal Radical Autentico (PLRA), los azules, slo podan tener expectativas si se colaban detrs del fenmeno del outsider Lugo, quien prometa reforma agraria y renegociacin con Brasil por el Tratado de la represa de Itaip. As fue como se conform este nuevo frente, gelatinoso, inestable, en el que conviven derecha e izquierda.

Hoy, los liberales representan el 82% de la Alianza en las cmaras de senadores y de diputados. El 17% restante pertenece a representantes de izquierda. Es por esto que Lugo los necesita para la gestin, para el da a da. Y esto los liberales lo saben. Es por eso que lo utilizan como moneda de cambio negociando apoyos y presiones con su supuesto propio gobierno.

Sin ir ms lejos, a menos de un ao de haber asumido, el vicepresidente Federico Franco, del PLRA, ha impulsado sin xito el juicio poltico en contra del presidente, amparado en la crisis por la paternidad del ex obispo. Ya en aquel entonces anunciaba sin eufemismos que estaba "listo para gobernar".

La novedad de los ltimos das est dada en que el otrora aliado fiel a Lugo, el ahora senador y antes ministro de justicia y trabajo Blas Llano, se plant y exigi cogobernar mientras anunciaba el retiro del partido de la alianza pero no del gobierno. Como explic el titular del PLRA, Gustavo Cardozo, su partido no devolver los tres ministerios que les dio Lugo: "Esos cargos nos pertenecen como mayora absoluta, por ser nuestros electores los que votaron mayoritariamente por el presidente Lugo en las elecciones de 2008".

Los liberales hoy se debaten internamente sobre las medidas a tomar. Tres son las tendencias: una, encabezada por Efran Alegre, Ministro de Obras Pblicas, que por la envergadura del Ministerio que maneja ha ido convirtindose en un actor de peso. Su estrategia es acercarse a Lugo y esperar desde all a las presidenciales del 2013. Otra ala, liderada por el senador Blas Llano, con un pie dentro y otro fuera, busca la mejor correlacin de fuerzas posible para su sector, negociando y retaceando apoyos de acuerdo a la estricta coyuntura. Pero tambin existe una tercera lnea, encabezada por el vicepresidente, abiertamente rupturista. Las dos ltimas son las principales y antagnicas.

Perspectivas

Ya antes de asumir, en el fragor de la campaa el ex obispo seal: "No creo en el estatismo ni en la desregulacin total"; "Mbytetpe, poncho yuricha" (estoy en el centro mismo, como la boca del poncho), o "en el nuevo Paraguay que hay que construir todos tienen algo que aportar, incluso los oviedistas y hasta los stronistas". El mapa tanto nacional como al interior de su frente era complicado, y Lugo deba moverse cual equilibrista. A un ao de haber sumido el poder, las cosas siguen parecidas. O incluso peores.

"Hay una equivocacin de fondo cuando se habla de Lugo. Se lo compara con Correa, Chvez, Evo. Y no, se lo debe comparar con lo que fueron Carlos Mesa en Bolivia, con Rafael Caldera en Venezuela, o en el peor de los casos con Lucio Gutirrez en Ecuador. Toda gente que transita de un sistema a otro. Pero no crea que este vaya a ser un gobierno de izquierda. No lo fue, no lo es, ni lo ser". La afirmacin es del politlogo Marcelo Lacchi. Pero no slo de l, es una sentencia que comparten amplios sectores de la izquierda paraguaya.

Al consultar a Sixto Pereira, al actual senador del Tekojoja, movimiento social de base campesina aliado a Lugo, por la tesis de mxima de su organizacin respecto del actual proceso, respondi: "Este gobierno es una oportunidad. No es revolucionario, ni socialista. Es apenas un gobierno democrtico-burgus que aspira a recuperar la institucionalidad. Estos son momentos de acumulacin poltica en los que hay que ir fortaleciendo a las organizaciones populares con miras al 2013".

Los partidos de izquierda que siguen apoyando a Lugo son el Partido Comunista Paraguayo, Partido Popular Tekojoja, Partido Convergencia Popular Socialista, Partido del Movimiento Patritico y Popular y el Partido del Movimiento al socialismo. A modo de balance, podra afirmarse que las herramientas que las diferentes organizaciones pudieron acumular a lo largo de este lapso son relevantes, mucho ms si se tiene en cuenta que antes de iniciarse este proceso su capacidad real de influir polticamente en la realidad nacional era lisa y llanamente marginal. Hoy gestionan desde algunos ministerios: Emergencia Nacional y Cancillera el P-MAS, Tekojoja maneja la Entidad Binacional Yacyret y el Ministerio de Salud, mientras que la Secretara de Accin Social qued en manos de Pablino Cceres, un cura amigo de Lugo y cercano a Tekojoja.

La Cancillera resulta estratgica. Sucede que fue en esos pasillos en donde se resolvi el eterno conflicto por la represa binacional de Itaip, bandera insigne de la campaa luguista y emblema nacional por la larga disputa que implic con el Brasil. Con un Estado casi famlico, una urgencia que tena Lugo para concretar sus promesas sociales era recaudar ms. Por un lado, plante una reforma tributaria que fue duramente rechazado por las elites. La otra fuente era la represa compartida con el Brasil. Pero la situacin era compleja.

Basado en la firma de 1973, Brasil alega que la mecnica debe seguir siendo como siempre fue: la produccin total se divide en dos y cada cual consume lo que precise. Luego, de haber un excedente por parte de cualquiera de los dos pases, este est obligado a vendrselo al otro a precio de produccin. En trminos concretos implica que la burguesa paulista, cual aspiradora, se lleva la gran mayora de la produccin total de Itaip.

El nuevo acuerdo firmado el pasado 25 de julio consta de 31 puntos y establece pasar el coeficiente de compensacin a pagar por el Brasil al Paraguay de 5,1 a 15,3, lo que implica un incremento del 200%. O sea, aumentar los ingresos para el fisco de US $120 a $360 millones anuales. El Estado brasileo tambin compensar al paraguayo con toda otra batera de inversiones en infraestructura como puentes, ferrocarriles y lneas transmisoras de alta tensin, lo que slo en el ltimo de los casos mencionados implica un gasto del orden de los US $450 millones. Todo esto, sin embargo, todava deber pasar por ambos parlamentos.

Pero lo cierto es que en trminos polticos, para la izquierda es todo un capital que haya sido un exponente suyoel canciller Hctor Lacognata, antes del conservador Patria Querida, hoy del P-MASquien haya gestionado el nuevo tratado.

En el campo de la oposicin quedan los otrora todopoderoso colorados, hoy totalmente fragmentados y en crisis. Jos Mara Ibaez, quien fuera ministra de Duarte Frutos, hace un balance: "El Colorado es hoy un partido dbil, dividido en porciones y pedazos con liderazgos egostas y caprichosos que no logran establecer un dilogo que permita reconciliacin interna". Sucede, como l mismo afirma, que "el coloradismo era un partido de gobierno", y que, sin l, se encuentran a la deriva. "La autoestima est disminuida, lastimada." El dirigente y afiliado colorado siente el peso de estar fuera del poder porque es castigado socialmente. Entonces cuesta retomar esa autoestima y esa actitud que sostiene que el partido puede ser una herramienta de intermediacin entre la sociedad civil y el Estado. Esto es as porque hoy el partido no tiene la fuerza del estado para resolver los problemas concretos". Y lo resume: "Hoy somos la lepra de la sociedad".

As las cosas, la oposicin orgnica hoy se encuentra en la Unin Nacional de Ciudadanos ticos (UNACE), donde su lder es Lino Oviedo, ejerce un mando duro, vertical y nepotista. Es con esa cohesin interna y con su liderazgo carismtico que el coloradsimo UNACE no tiene que aguardar agazapado el momento de avanzar e ir por todo.

La reforma agraria

Paraguay es hoy el cuarto productor mundial de soja. Entre 1995 y 2006, la extensin sembrada casi se cuadruplic, pasando de 735.000 a 2.400.000 de hectreas, equivalentes a casi el 25% de la superficie cultivable. Su produccinequivalente al 10% del PBI y al 40% de las exportaciones paraguayas1es indisociable de lo que en tierras guaranies se denominan la "invasin brasilea". Segn una estimacin del investigador Sylvain Souchaud, el nmero de brasileos y sus descendientesllamados popularmente "brasiguayos"en Paraguay se acerca al medio milln. Ante esta realidad, unas de las principales promesas del por entonces candidato presidencial Fernando Lugo era la reforma agraria. A poco de la toma de posesin del ex obispo, los movimientos sociales campesinos iniciaron la toma de tierras de propietarios brasileos sin el aval explcito del gobierno. Fue entonces que Brasil moviliz tropas a las zonas fronterizas.

Pero la respuesta no slo fue externa. Internamente tambin se vivi un sismo. As lo demuestra una solicitada firmada por Mario Centurion en la pgina 13 del diario ABC Color del mircoles 20 de mayo: "Desde hace 7 aos somos atacados sin piedad por supuestos campesinos sin tierra en la estancia 'Toro Blanco' (Caazap), quienes ocupan las mejores tierras y nos impiden trabajar en la agricultura y la ganadera como la ley manda; cada vez que intento entrar en el lugar con los empleados recibo una lluvia de balas de su parte, por lo que no podemos hacer nada all. () Como el gobierno no nos protege, pese a que soy un gran contribuyente sin recibir nada a cambio del maldito estado paraguayo: slo perjuicio, pero como no voy a rendirme ante forajidos de esta calaa sin importar los millonarios perjuicios recibidos, busco e invito a por lo menos 20 hombres valientes que supongo deben existir an en este pas para trabajar 1000 ha. mecanizadas de nuestra propiedad. () Ofrezco compartir los beneficios que resultan. El objetivo es salvar la propiedad () Pienso que con 20 hombres corajudos, armados hasta los dientes, podemos repeler a los bandidos y trabajar tranquilos all. Aclaro que hago esto porque el estado Paraguay administrado ahora por el cura guerrillero Lugo y su equipo de marxistas nos protegen y porque no me voy a rendir".

En este contexto, hasta la izquierda luguista comprende la parsimonia gubernamental: En trminos polticos, Cunto puede esperar una reforma agraria?, le pregunt CIP Americas al senador Pereira de Tekojoja.

"Lo primero es hacer un catastro, o sea identificar las tierras pblicas y recuperar al Estado. Eso va a implicar necesariamente confrontacin, porque los latifundistas no se van a quedar de brazos cruzados.Lo cierto es que todava no hay margen para plantear el tema agrario, cuando la fiscala y el poder judicial siguen intactos. Esto, sumado a que gran parte del gobierno y junto a la oposicin votan en bloque en el congreso contra cualquier intento. En resumen, dada la correlacin de fuerzas, dudo que haya una poltica de Estado al respecto. Es por eso que los movimientos sociales y populares tienen que organizarse movilizndose activamente por el cambio."

Lo que se le cuestiona desde ese campo es lo dubitativo de la gestin de Lugo. As lo ve Lacchi: "Lugo no tiene espina dorsal, cambia de opinin cada soplo de viento y no tiene fuerzas para imponer una visin, que ciertamente no es socialista. Lugo es un liberal-democrtico-progresista-moderado, ms moderado que progresista."

Sin embargo, ms all de los cuestionamientos, todos reconocen que algo ha cambiado en Paraguay con la asuncin de Lugo. Y no se refieren slo a algunas iniciativas progresistas, como las reformas en el campo de la salud que habilitan la atencin gratuita en hospitales pblicos. Se nota en la calle, dnde hay un resurgir del debate poltico, donde la filiacin e identidad ya no est dada por la tradicin y los colores (azules los liberales y colorados los colorados), sino que hay algo que se ha trastocado en el modo de hacer poltica.

Un ejemplo son los sindicatos y movimientos sociales, que a lo largo de los 61 aos de coloradismo se han vinculado con el Estado a travs de la represin o la prebenda. "En el Paraguay el vnculo entre el Estado y las diferentes organizaciones fue siempre personal, no como contrapartes. El trato era de cuate, de amigo, de correligionario. Ahora lo que est cambiando es la relacin con la autoridad, se reconocen como actor poltico. Se dan cuenta de que ahora lleg el turno de exigir como sector, no de mendigar. Es por eso que el prximo gobierno no va a tener fcil la relacin con los sindicatos. Ahora van a tener que negociar las cosas, no encontrarse con el diputado en su casa para charlar", agrega Lacchi. Y este tipo de cambios, ms all de lo que determine la estricta coyuntura y las falencias de gestin, son los que permanecen, perduran.

Nota:

1. Ver Fin de "poca en Paraguay" de Pablo Stefanoni. Edicin Cono Sur de Le Monde Diplomatique, julio 2007.

Diego Gonzlez es periodista independiente en Buenos Aires y analista para el Programa de las Amricas
[email protected]
http://www.diegofgonzalez.blogspot.com

Fuente: http://www.ircamericas.org/esp/6417


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