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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-06-2004

Sobre el terrorismo individual contra la dominacin

Simn Royo
Rebelin


La Historia la hacen los hombres colectivamente y a la vez queda determinada por estructuras construidas por stos y devenidas autnomas de su voluntad. Pero entre ambos movimientos tambin hay individuos que, para bien o para mal (segn acten para dominar o para no ser dominados), toman en un determinado momento un papel importante en el devenir histrico. 
 
En esa direccin se expresaba Bertrand Russell al principio de su excelente libro Libertad y Organizacin publicado en 1934 y traducido en 1936 al espaol por el poeta Len Felipe, al decir ya en el Prefacio que: Yo no creo que si Bismarck se hubiese muerto de nio la historia de Europa durante los ltimos setenta aos hubiese sido exactamente igual a como ha sido. Pero lamentablemente ningn anarquista nos libr de Bismarck como los bolcheviques nos libraron de los zares en Rusia y la historia qued afectada por un solo hombre que contribuy decisivamente a la futura constitucin del nazismo.
 
En 1878 Bismarck, aprovechndose de dos atentados contra la vida del emperador (con los cuales el socialismo no tena nada que ver), promulg un decreto por el cual el socialismo quedaba sujeto a diversas penas. Ley que permaneci en vigor hasta 1890, y entre tanto, el canciller del Kaiser Guillermo trat de ganarse a los trabajadores con sus medidas de seguros contra enfermedad, accidentes y vejez (primer sistema de Seguridad Social) que fue el modelo sobre el que se elaboraran los sistemas de proteccin social europeos. Varios profesores inventaron una doctrina que llamaron socialismo de Estado que consista en extraer del socialismo lo que era bueno y desechar lo que era malo, doctrina a la que se adhiri Bismarck confraternizando con Lasalle. Lo que haba de malo en el socialismo eran su atesmo, su republicanismo, su internacionalismo, su deseo de privar al rico de las ganancias adquiridas por su detentacin de la propiedad y su plan de traspasar el poder al proletariado, es decir, todo el socialismo de Marx. Lo que haba de bueno era que el Estado poda hacer mucho por fomentar la eficiencia nacional que, en general, deba ser amable con el pobre trabajador y reparar los desperfectos de su mquina de producir; y que haba que eliminar a mucha gente como los socialistas revolucionarios o quienes no fuesen alemanes y de la raza aria (1). 
 
El 8 de octubre de 1908 Adolf Hitler es rechazado en las pruebas de ingreso para la Academia de Bellas Artes de Viena. En una magnfica novela de Eric-Emmanuel Schmitt La Part de lautre (2001), ste toma pi en tal hecho para jugar con la historia contrafctica novelando otra historia posible s Hitler hubiese ingresado en Bellas Artes. Esa pequea variacin en la vida de un solo hombre, como en la Teora del Caos, hubiese cambiado el rumbo del planeta. Ya no hubiese sido Adolf Hitler el dictador sino Adolf H. el artista mediocre quien hubiese pasado por este mundo, esta vez sin destruirlo. El libro mencionado lleva una dedicatoria: A la memoria de Georg Elser, instalador de bombas artesanales, que fue el primer terrorista que intent asesinar a Hitler, lamentablemente sin conseguirlo.
 
Recientemente falleci con 90 aos el lder del equipo llamado terrorista que llev a cabo la Operacin Antropoide en plena Segunda Guerra Mundial y que mat al gobernador nazi de Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich. El 27 de mayo de 1942 el Grupo Especial D de los servicios secretos del Gobierno checoslovaco en el exilio hera de muerte al gobernador nazi. Los soldados del Eje en represalia ejecutaron a todos los varones de los pueblos de Lidice y Lezaky, las mujeres adultas fueron enviadas a un campo de concentracin y los nios y nias adoptados por familias alemanas. Siete hombres del equipo terrorista fueron traicionados ante la Gestapo y tras pelear toda la noche decidieron suicidarse antes de caer en manos de las SS. Una historia sta ltima que no difiere mucho de lo sucedido recientemente en Leganes (Madrid, Espaa) cuando un comando terrorista musulmn, tras quedar cercados por los Geo, se suicidaron antes de ser presos hacindose volar por los aires. Lo que ocurre es que ahora no somos informados de las represalias que George Bush toma constantemente contra los musulmanes aunque las prcticas de la nueva Gestapo han salido superficialmente a la luz a travs de las imgenes que se filtraron de las torturas y violaciones en las crceles iraques.
 
El que quiera ver un homenaje de Estado a un "suicida" no tiene ms que observar con atencin la estatua que hay en la plaza de Cascorro (en el Rastro de Madrid, Espaa), pues se trata de un uniformado, con fusil al hombro y bayoneta calada, que porta bajo un brazo una enorme lata llena de gasolina y en la otra mano una antorcha como la que Prometeo rob a los dioses y entreg a los hombres. Ese soldado se llama Eloy Gonzalo (tambin hay una glorieta con su nombre) y se le ha elevado una estatua en los altares de la posteridad porque se le considera un hroe nacional; y se le considera un hroe nacional porque se "inmol" luchando contra el "enemigo" en la guerra que Espaa libr contra los Estados Unidos cuando stos le arrebataron las ltimas colonias. Ahora bien, si alguien prefiere considerarle un enajenado por la religin catlica de la Espaa Imperial de 1898 no slo estar en tu derecho, sino que adems, no le faltar algo de razn. El 8 de agosto de 1897 el conservador Canovas del Castillo haba sido asesinado por el anarquista italiano Michelo Angiolillo que colaboraba con los independentistas cubanos, ya que Canovas era el mayor obstculo para la causa cubana; pero eso lo que produjo es que dej la gestin de la guerra hispano-norteamericana y la crisis de la prdida de las colonias en manos del liberal Sagasta (quien da nombre a una larga y cntrica calle de Madrid) que preferir tambin la entrega a EEUU de las tierras cubanas antes que ceder a la autodeterminacin de la isla. Otro presidente de Espaa con calle en Madrid fue asesinado por un equipo anarquista el 8 de marzo de 1921, el liberal Eduardo Dato, nadie erigi una estatua a ese equipo ni puso sus nombres a las calles de una ciudad.
 
Por qu entonces nos extraamos ahora tanto de que haya naciones que consideren a quienes nosotros llamamos terroristas como hroes y estn dispuestos a erigirles estatuas y dar su nombre a las calles de sus ciudades? No han asesinado Reagan y George Bush con sus ordenes y sin mancharse las manos de sangre a muchas ms personas que todos los terroristas individuales de la historia de la humanidad? El terrorismo de Estado de Israel junto al terrorismo Imperial de Estados Unidos son junto al terrorismo paramilitar que alientan y fomentan, con mucho los mayores asesinos del planeta. No asesinan para ser libres de ninguna opresin sino para dominar y sojuzgar.
 
Deca Hegel al final de su Prlogo a la Fenomenologa del Espritu que la actividad que al individuo le corresponde en la obra total del espritu slo puede ser mnima, pero se equivocaba, puede ser bastante ms importante. A pesar del individualismo neoliberal de tomos mediocres y consumistas que consagran sus existencias a alimentar con su trabajo la mquina de la plusvala, junto a la accin conjunta de los pueblos nacionales y las multitudes revolucionarias, existen individuos que inciden no poco en la obra total de la Historia. Un terrorista (sea del bando que sea) puede llegar a ser uno de tales individuos, tanto como un estadista, aunque el primero tenga una base social ms difusa que el segundo. Su accin individual, tenga respaldo social o no lo tenga, slo ser determinante si el objetivo es importante. Muchos intentaron matar a Franco o a Pinochet sin conseguirlo. Y si positivo fue para el mundo el asesinato de Carrero Blanco negativo fue para el planeta el asesinato de varios miembros de la familia Gandhi. Hay un terrorismo paramilitar que busca la destruccin de individuos benefactores de la humanidad y liberadores de los pueblos y un terrorismo revolucionario que busca la destruccin de los dictadores y de los reyes. No son lo mismo.
 
Mientras haya una tan elevada opresin, represin y dominacin como la ahora existente habr respuesta violenta tanto individual como colectiva. Por eso si el Imperio actual quisiera acabar con el terrorismo internacional lo primero que tendra que hacer es dejar de matar y de sojuzgar y dominar a la mayor parte del planeta; tendra que dejar de causar la respuesta desesperada que sus agresiones provocan.
 
 
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Notas:
 
(1) Cfr. Bertrand Russell Libertad y Organizacin. Parte Cuarta: Nacionalismo e imperialismo. Seccin B: Competencia y monopolio en Amrica. Captulo XXX: Desarrollo econmico del imperio alemn. Editorial Espasa-Calpe. Madrid 1970, pg.401. 1edicin espaola 1936. Traduccin: Len Felipe. Ttulo original: Freedom and Organization. 1edicin, original ingls, de 1934.



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