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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2009

Yemen afronta una situacin muy delicada

Txente Rekondo
Rebelin


Los ataques contra los refugiados del norte del pas y los enfrentamientos armados del gobierno central con rebeldes en esa regin han sacado a Yemen del ostracismo informativo al que se le suele someter. Noticias relacionadas con violencia o conflictos armados son las nicas ocasiones en que este pas accede a las primeras pginas de los medios de comunicacin occidentales.

Uno de los estados ms pobres del mundo rabe, con un 27% de inflacin, cerca del 45% de desempleo y unas cifras de malnutricin cercanas al 50% entre la poblacin infantil (ms de la mitad de la poblacin es menor de diecisis aos), son algunos datos que prefieren ocultarse a la hora de acercarnos a aquella realidad.

Sin embargo, para comprender mejor la situacin es necesario reconocer la existencia de toda una serie de factores, internos y externos a Yemen, que interrelacionados entre s estn condicionando el desarrollo y el futuro de la poblacin yemen. La organizacin tribal de la sociedad y las consiguientes subdivisiones de dicho sistema, la presencia de un importante movimiento jihadista, los conflictos religiosos, la corrupcin, la ausencia efectiva de gobierno central en buena parte del pas; unido todo ello a las consecuencias de la crisis econmica, con unas perspectivas muy negativas en torno a los recursos petrolferos, la cada vez mayor dependencia social del qat (y sus consecuencias en torno al acceso al agua y al desarrollo agrcola), el imparable crecimiento demogrfico (se espera que dentro de veinte aos se duplique la poblacin actual), conforman un difcil panorama venidero.

Tres focos mediticos centran la actuaidad. Uno de ellos lo encontramos en torno a los enfrenamientos de estos meses entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes del norte de Yemen. Desde hace cuatro aos, en la zona montaosa de Sadah los miembros de la familia Houthi mantienen un violento pulso con el gobierno central. Diferencias religiosas (los rebeldes son chies, frente a la mayora sun del pas), marginacin econmica, privados de servicios e infraestructuras, y posturas polticas abiertamente enfrentadas (los Houthi rechazan la alianza de Yemen con Estados Unidos) han convertido el norte yemen en un foco de violentos enfrentamientos.

Desde la capital se ha respondido con inusitada violencia contra los rebeldes, poniendo al frente de las tropas militares a un destacado salafista y no dudando en atacar objetivos civiles, como hace unos das contra el campamento de desplazados.

Aunque de una intensidad menor, pero con consecuencias futuras impredecibles, el sur de Yemen tambin ha asistido a un rechazo hacia el gobierno central. Durante el verano del 2007 se sucedieron las protestas en Aden, el motivo esgrimido era las bajas pensiones que perciban los miembros del antiguo ejrcito del sur. Sin embargo, esa era la punta de un iceberg mucho ms complejo. Los agravios hacia el sur englobaban los problemas en torno a la confiscacin de tierras, el retiro obligatorio para los oficiales del sur, la exclusin de la poblacin de las redes de influencia y de los beneficios del gobierno central. Adems, teniendo en cuenta que la riqueza petrolfera se encuentra en esta zona de Yemen, sus habitantes protestan por el reparto de los beneficios de esa riqueza, que van a parar en su casi totalidad a los bolsillos del gobierno central y sus aliados tribales.

Las demandas secesionistas siguen aumentando, a pesar de la represin gubernamental. Adems, otro factor ha entrado en escena, la formacin de una nueva alianza en torno al movimiento que puede poner en serios aprietos al gobierno de Sanaa. La frustracin contra la lite de la capital ha logrado aglutinar a algunos lderes tribales, dirigentes sociales, antiguos oficiales del ejrcito del sur, e incluso de algunos destacados dirigentes de la izquierda que viven en el exilio. A todo ello habra que aadir el apoyo pblico de un antiguo aliado presidencial y con un importante pasado como mujaidin en Afganistn, e incluso las manifestaciones de un alto dirigente local de al Qaeda que habra dado su respaldo a las demandas del sur.

El gobierno yemen ha estado centrado en estos dos conflictos, dejando de lado el tercer foco de violencia. Y ste no sera otro que el resurgir de la segunda generacin de al Qaeda. A finales del 2003, tanto Sanaa como Washington pregonaron el final de esa organizacin en Yemen, con la muerte de sus dirigentes, con buena parte de sus miembros en prisin, los nuevos reclutas de al Qaeda optaban por luchar en otras zonas como Iraq.

Sin embargo, las cosas cambiarn rpidamente. La formacin de una nueva direccin de al Qaeda (en parte facilitada por la fuga de prisin de varios de ellos en 2006), y el uso de mensajes adecuados para la audiencia local (desde Palestina hasta Iraq) han posibilitado que esta organizacin anunciase en 2007 (tras un ataque contra turistas occidentales) su vuelta al pas, lo que certific con una serie de ataques contra la embajada de EEUU o contra turistas extranjeros.

Tras meses preparando y tejiendo toda una red por el pas (algunos analistas apuntan que a da de hoy puede ser la organizacin ms representativa del pas, ya que ha sido capaz de superar las diferencias e identidades tribales, de clase o regionales) el pasado mes de enero anunci la confluencia de sus ramas de Yemen y Arabia Saud en una sola organizacin, al Qaeda de la Pennsula Arbiga. Este grupo tendra su centro en Yemen, pero su campo de actuacin se extendera por los pases vecinos tambin. De hecho, el reciente ataque contra un destacado miembro de la familia real saud hay que enmarcarlo en esa nueva coyuntura.

Algunos sealan que el presidente Saleh est bailando con serpientes, y su alianza estratgica con Washington no ha hecho sino aumentar la peligrosidad de la situacin. Para Occidente, Yemen es un estado en la lnea del frente en la guerra contra el terror, si acaba convirtindose en un estado fallido las consecuencias para esa estrategia seran nefastas. Por ello muchos analistas coinciden en sealar que si la situacin sigue deteriorndose uno de los escenarios posibles sera una repeticin de lo que acontece en Afganistn o en Somalia.

La importancia geoestratgica de Yemen (si a todo lo anterior aadimos adems el conflicto de la piratera) es ms que evidente, y el pas est haciendo frente a un abanico de mltiples problemas, interrelacionados entre s. Por ello, no es de recibo sealar que con la solucin a esos tres focos mediticos se resuelve el problema. Esos mismos anlisis evitan afrontar las consecuencias de la poltica de intervencin mundial impulsada por Occidente, y tampoco hacen hincapi en los obstculos domsticos mencionados anteriormente.

Las prximas elecciones presidenciales deberan tener lugar en 2013, y si el actual presidente ha gobernado desde la unificacin del pas en 1990, todava no ha anticipado su posicin de cara a las mismas. De aqu a entonces la situacin yemen puede entrar en una va sin retorno, y las consecuencias de la explosiva situacin son difciles de anticipar.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)



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