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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2009

Irn explota
Democracia, lucha de clases y justicia social

David Karvala
En Lucha


Las elecciones presidenciales en Irn del pasado junio provocaron las mayores protestas en el pas desde la revolucin de 1979. Aqu se analiza el significado del conflicto y los debates que se han abierto en la izquierda anticapitalista occidental.

Las elecciones presidenciales celebradas en Irn el viernes 12 de junio fueron la culminacin de una campaa electoral excepcionalmente activa. Los resultados oficiales, anunciados a las dos horas de cerrarse las urnas, dieron una mayora del 62,3% al actual presidente, Ahmadineyad, frente al 33,7% de su principal rival, Mir Husein Musav. Se produjo una gran e indita reaccin inmediata, con manifestaciones en la calle, que denunciaban un fraude por parte del Estado, y en las que se preguntaba : dnde est mi voto?. Las protestas, que llegaron a involucrar a millones de personas, fueron recibidas con represin por parte del Estado iran, as como de las fuerzas paramilitares leales al rgimen.

Los medios occidentales se hicieron eco de las acusaciones de fraude y condenaron la represin. El contraste con su reaccin ante casos de fraude electoral y represin, ms cercanos a casa, es ms que evidente.

Ante esta hipocresa, una parte de la izquierda internacional reaccion condenando las protestas como una maniobra del imperialismo y aplaudiendo a Ahmadineyad. Un buen ejemplo es el acadmico estadounidense de izquierdas, James Petras, que declara que Los neoconservadores, los conservadores libertarios y los trotskistas se unieron a los sionistas para aclamar a los manifestantes de la oposicin como avanzadilla de una revolucin democrtica.

Estamos, entonces, ante una maniobra de la CIA? O bien, representa Musav la esperanza de un Irn democrtico?

La verdad es mucho ms compleja, y nos obliga a considerar la relacin entre las amenazas, muy reales, del imperialismo y la realidad de una sociedad de clases como es Irn.

Imperialismo y revolucin

Irn lleva ms de un siglo bajo la sombra del imperialismo. En la primera dcada del siglo XX, Gran Bretaa y la Rusia zarista se repartieron el pas; en los aos 20, los britnicos apoyaron la instalacin de un militar como Sha, o rey, para proteger sus intereses petroleros; en 1941 Gran Bretaa y la Rusia estalinista instalaron a otro Sha Reza Pahlavi, hijo del anterior; y en 1953 EEUU acab con las reformas del gobierno nacionalista del Primer Ministro Mosadeq mediante un golpe militar y restaurando la dictadura del Sha.

Durante las siguientes dcadas, Irn fue junto a Israel una parte esencial del dominio estadounidense de la regin.

Por eso, la revolucin de 1979 fue un duro golpe para EEUU que an duele.

Ahora se la conoce como la revolucin islmica, pero empez como otra cosa.

El proceso revolucionario se inici en 1977 con las protestas de intelectuales y estudiantes. A principios de 1978, el clero y sus fieles iniciaron un ciclo de manifestaciones contra la represin. Las protestas fueron importantes, pero el Estado pudo hacerles frente.

El cambio lleg en el verano de 1978, cuando los trabajadores salieron a la calle en combativas huelgas, con demandas polticas: sindicatos libres frente al sindicato vertical controlado por la brutal polica secreta, SAVAK; una semana laboral de 5 das; mejores prestaciones sociales; e incluso guarderas en los lugares de trabajo. En octubre, los trabajadores petroleros se declararon en huelga, pidiendo el fin de la ley marcial, libertad para los presos polticos, el fin de la discriminacin contra las trabajadoras y empleadas, la ruptura de relaciones con Sudfrica e Israel, etc.

Fue el principio del fin para el rgimen; las huelgas traspasaron los lmites de las fbricas y refineras, y se convirtieron en la punta de lanza de una masiva oposicin social. El Sha abandon Irn en enero de 1979, y en febrero los restos de su administracin cayeron ante una breve sublevacin armada por parte de las organizaciones guerrilleras.

Jomeini toma el poder

El dirigente islamista, el ayatol Jomeini, volvi de su exilio en Francia el 1 de febrero de 1979, y 5 das ms tarde se declar jefe de Estado. Se dedic inmediatamente a revertir los logros sociales de la revolucin.

Muchas fbricas cuyos directivos haban huido estaban bajo el control de las shoras, comits de trabajadores. En los lugares de trabajo donde haba jefes muchos de ellos nuevamente nombrados por el Estado islmico las shoras limitaban su poder. Huelgas, por cuestiones econmicas y polticas, explotaron por doquier.

Incluso antes de volver a Tehern, Jomeini haba creado un comit para investigar las huelgas; uno de sus 5 integrantes fue el ayatol Hashemi Rafsanyani. El nuevo rgimen tach a los huelguistas, y luego a todos los integrantes de las shoras obreras, de contrarrevolucionarios.

Sus palabras fueron reforzadas por las acciones de la Guardia Revolucionaria, o Pasdaran, y su brazo adjunto paramilitar, los Basiyi. Estas fuerzas, totalmente leales a Jomeini, fueron reclutadas entre los sectores ms pobres del pas, que no podan organizarse como lo hacan los trabajadores industriales, y que tenan como puntos de referencia la religin y la mezquita. Actuaban como fuerza de choque para destrozar las shoras obreras. En su lugar, crearon shoras islmicas, compuestas de fieles, tanto trabajadores como jefes, y cuyo objetivo era luchar en los lugares de trabajo por la ideologa del nuevo rgimen y contra el comunismo.

Dnde, entonces, estaba la izquierda? Los trabajadores haban liderado la revolucin, y los grupos guerrilleros, los Fedayines y los Mujaidines, haban protagonizado la insurreccin final. Hubo un partido importante pro Mosc, el Tudeh, que tena fuertes tradiciones de lucha obrera.

Lo increble es que casi toda la izquierda apoy la disolucin de las shoras, y se hizo eco de las acusaciones de contrarrevolucionarios que el rgimen islamista verti contra los huelguistas, las minoras nacionales, las mujeres que reivindicaban la igualdad, etc.

Su justificacin fue que Jomeini estaba enfrentado al poder estadounidense. El Tudeh, por ejemplo, declar que el Islam es la ideologa de la revolucin antiimperialista. La hostilidad de EEUU hacia el nuevo rgimen era real: Washington le culpaba por haber derribado a un aliado clave de EEUU.

La tensin aument en noviembre de 1979, cuando estudiantes jomeinistas ligados a un grupo llamado Daftar-e tahkim-e vahdat (Oficina para consolidar la unidad) tomaron la Embajada estadounidense, con 53 rehenes.

Y en 1980, Sadam Husein, instigado por EEUU, atac Irn, desatando una terrible guerra que dur 8 aos (y que de paso proporcion a Jomeini una excusa perfecta para endurecer la represin).

Pero imperialismo no es simplemente un sinnimo de EEUU, sino que es, en palabras de Lenin, una fase del capitalismo.

Una lucha antiimperialista consecuente requiere de un movimiento obrero combativo, la liberacin de las mujeres y, en un Estado plurinacional, como es Irn, la libertad de las naciones oprimidas.

Entre 1979 y 1981, la izquierda iran se olvid de todo esto, y respald la represin antiimperialista. Cuando Jomeini hubo acabado con los movimientos independientes, reprimi lo que quedaba de la izquierda. Incontables activistas sufrieron crcel, torturas y ejecucin, o bien se fueron al exilio. A principios de los aos 80, Jomeini haba invertido los logros de los trabajadores en la revolucin, y haba consolidado el poder del nuevo sistema.

El nuevo rgimen

El capitalismo estaba seguro en Irn, pero ya no era el capitalismo pro occidental de la poca del Sha.

Desde 1979, Irn tiene un sistema poltico hbrido, donde cargos electos conviven con el poder decisivo de rganos teocrticos, como el Consejo de Guardianes. Y por supuesto, el Lder Supremo hasta su muerte en 1989, Jomeini, y desde entonces, Jamenei, que no es un mero smbolo.

La economa tiene un gran sector estatal, as como enormes fundaciones, entidades semi estatales, llamadas Bonyad. La mayor de stas, la Bonyad Mostazafin, o fundacin de los oprimidos, actualmente posee centenares de empresas y emplea a unos 700.000 trabajadores.

La clase dirigente iran es compleja, y abarca desde los altos cargos del Estado, la cpula de las fuerzas armadas especialmente la Pasdaran, la cpula religiosa, directivos de las Bonyad, hasta los capitalistas tradicionales.

Esta diversidad, as como las dificultades inherentes de controlar una economa nacional dentro de un mundo globalizado y militarizado, a la vez de hacer frente a las demandas desde abajo, produce importantes discrepancias entre los dirigentes iranes. Pero stas no se resumen en una simple distincin entre conservadores tradicionalistas fuertemente opuestos a EEUU y reformistas liberales y pro occidentales.

Hashemi Rafsanyani reformista fue nombrado por Jomeini como jefe de las fuerzas armadas en 1988, y se hizo presidente en 1989. Durante su mandato, impuls polticas neoliberales, con el beneplcito del Lder Supremo Jamenei, que ahora es el principal valedor del conservador-populista Ahmadineyad.

Su sucesor, Muhammad Jatami, arras en las elecciones de 1997, porque la gente esperaba mejoras econmicas y libertades democrticas. Jatami es ms digno del trmino reformista que Rafsanyani, y su presidencia inspir importantes movimientos por la democracia, de mujeres, etc. An as, en 1999, estudiantes que se manifestaban a favor de sus reformas fueron brutalmente reprimidos, y l los denunci a los ellos, no a sus represores. Este hecho, as como su pasividad cuando los conservadores del Consejo de Guardianes excluyeron a centenares de sus candidatos en las elecciones legislativas de 2004, desprestigi a los reformistas ante los ojos de muchos iranes.

As que en las presidenciales de 2005, frente al impopular Rafsanyani, Ahmadineyad se present como una cara nueva aunque ya era alcalde de Tehern y populista, y sali victorioso (aunque es posible que entonces tambin hubiera fraude). Mucha gente pobre vot por Ahmadineyad porque prometi poner el dinero del petrleo en las mesas de los pobres.

Salvo algunos gestos, esta promesa no se ha cumplido. El Estado iran excluye el cuestionarse, ni mnimamente, los intereses de la clase dirigente del pas.

Lucha de clases en Irn

Lo importante es que, igual que en 1979, la cuestin de clase en Irn no se limita a quin distribuir las limosnas entre los pobres. Existe una lucha de clases real, aunque como siempre desigual.

Esta lucha la llevan a cabo con ahnco los dirigentes iranes los que unos escritores llaman los muls millonarios que hacen todo lo posible por defender su poder. Manejan en su propio inters las empresas estatales, as como las Bonyad, y se pelean por beneficiarse del programa actual de privatizaciones en el pas. Ahmadineyad no es nada ajeno a esto. Su gobierno aplica una poltica totalmente capitalista y, en lo esencial, neoliberal.

En la primavera de 2008, el ministro de Asuntos Econmicos y Finanzas se jactaba de que slo en los 9 meses anteriores, Irn haba recibido en inversin directa extranjera casi 11 mil millones de dlares, ms del doble que durante el mismo perodo del ao anterior. Anunci tambin que la privatizacin desde 2005 mediante la venta de acciones de empresas estatales haba superado en ms de tres veces la de los 15 aos anteriores.

Mientras tanto, millones de iranes viven por debajo de la lnea de pobreza; el 7,3% de la poblacin vive con menos de 2 dlares diarios. El 10% ms rico de los iranes tiene 17 veces ms ingresos que el 10% ms pobre, duplicando la desigualdad de Egipto, que no es ningn modelo de justicia. La tasa de paro es del 17%.

Incluso los que trabajan sufren la precariedad: muchos encadenan contratos temporales, o incluso trabajan sin contrato. Mucha gente necesita 2 o incluso 3 empleos para llegar a fin de mes. El impago del salario es muy frecuente, incluso en las empresas estatales y las Bonyads.

La inflacin en Irn es masiva, llegando en octubre de 2008 a una tasa anual del 30%. En las elecciones Ahmadineyad mantuvo que haba bajado a slo el 14%, afirmacin cuestionada por otros candidatos. De todas formas, se ha producido una fuerte reduccin en el valor real de los salarios.

La nica organizacin obrera reconocida es el sindicato vertical establecido tras la revolucin, el Khane Kargar, o Casa del Trabajador.

Pero Irn vive desde 2004 un resurgimiento de las luchas obreras. Al igual que en la transicin espaola, o en Egipto hoy, los nuevos activistas obreros (y obreras) combinan la creacin de nuevas organizaciones con trabajo ms o menos clandestino dentro del sindicato vertical.

En la fbrica de coches, Irn Khodro, mediante una serie de huelgas, los trabajadores consiguieron el pago de los salarios atrasados. Ms impresionante an, este mayo lograron la reconversin de empleos temporales y subcontratados en trabajos fijos en la propia empresa. Las luchas en la empresa de buses de Tehern han impulsado el sindicato independiente de 17.000 conductores, Sherkat-e Vahed, cuyo dirigente, Mansour Osanloo, lleva varios aos en la crcel. El profesorado de las escuelas del que un 80% son mujeres, y un 80% vive por debajo de la lnea de pobreza ha realizado huelgas masivas y manifestaciones pidiendo mejoras salariales.

En los ltimos aos, el Primero de mayo ha visto manifestaciones muy importantes no oficiales. El 1 de mayo de 2006, el sindicato vertical decidi convocar su propia manifestacin, a favor del programa nuclear iran. Los manifestantes 100.000 personas, segn algunas fuentes pasaron de los lemas oficiales para gritar reivindicaciones laborales y a favor de seguir el ejemplo francs de huelgas masivas.

En el mismo ao, incluso el sindicato vertical tuvo que criticar una propuesta de Ahmadineyad para dar inmunidad jurdica a las empresas de menos de 15 trabajadores. Debe quedar claro que el descontento en Irn antes de las recientes elecciones no se limitaba a unos jvenes ricos que soaban con un estilo de vida occidental.

Las elecciones y las protestas

En las elecciones presidenciales de junio, el Consejo de Guardianes slo permiti participar a cuatro candidatos, de los centenares que se haban presentado.

Como se sabe, uno de los 2 principales candidatos, Ahmadineyad, llevaba 4 aos en el poder. Bajo su mandato la mayora de la gente no ha visto ninguna mejora en lo econmico, mientras que en los derechos sociales y polticos ha habido retrocesos, incluso respecto a las limitadas reformas de Jatami.

El candidato reformista no fue el impopular millonario Rafsanyani aunque l dio pleno apoyo a la campaa sino Hosein Musav. l fue Primer Ministro en los aos 80, como representante del sector ms purista de la revolucin islamista; sabemos que en aquel perodo hubo represin, pero mucha gente tambin sabe que reparti ms a los pobres incluso en plena guerra de lo que hace Ahmadineyad ahora, con el precio del petrleo a niveles rcord.

An as, el programa econmico de Musav implicaba mantener el neoliberalismo actual.

Lo que anim a sus seguidores de a pie fueron sus promesas de cambio social; por ejemplo, la de eliminar las patrullas que van por la calle controlando la vestimenta de las mujeres, as como otros aspectos de la opresin machista.

Su campaa alcanz una dinmica inusitada en Irn, por lo que hubo sospechas de fraude cuando se anunci la victoria de Ahmadineyad en la primera vuelta, con ms del 60% de los votos. En 2005, no lleg al 20% en la primera votacin, y parece poco probable que su presidencia y las promesas incumplidas hayan multiplicado su voto por tres.

De todas formas, millones de iranes no se creyeron los resultados, y salieron a la calle para protestar. Los medios occidentales enfocaron, como siempre, hacia la gente ms acomodada de los barrios ms ricos del norte de Tehern. Incluso es posible que las protestas empezasen all: la clase media debi sentir menos miedo a manifestarse que la gente trabajadora que lleva aos sufriendo la brutal represin hacia sus huelgas y sus manifestaciones del Primero de Mayo.

Pero muy rpidamente, como se poda ver de los vdeos colgados en YouTube, las protestas se extendieron a la parte ms obrera del sur de Tehern, y fuera de la capital. Hubo manifestaciones masivas en Isfahan una ciudad industrial a unos 300 km al sur de la capital as como en Tabriz y otras ciudades azeris y kurdas, en el norte del Estado iran.

Es muy significativo que las organizaciones clandestinas obreras de Irn Khodro, la fbrica de coches, y de los buseros de Tehern apoyasen las protestas Las manifestaciones masivas continuaron durante muchos das, antes de decaer. Al igual que en 1979, el rgimen utiliz sus fuerzas paramilitares reclutadas entre los ms pobres los basiyi para reprimir a los dems. An as, las protestas continuaron, por ejemplo el 9 de julio, cuando miles de manifestantes conmemoraron el dcimo aniversario de las protestas estudiantiles de 1999.

En el momento de escribir es difcil saber cmo se desarrollar la situacin, pero se pueden sacar algunas conclusiones iniciales.

Frente al imperialismo y los jefes

Los y las propios iranes son muy conscientes del problema de la presin imperialista contra su pas. Aparte de las amenazas militares, en 2008 EEUU presupuest 100 millones de dlares para promover la democracia en Irn.

Pero esto no significa que quien lucha contra los jefes iranes sea necesariamente un agente comprado y pagado del gobierno de EEUU, como dijo un comentarista acerca de Musav, en un artculo publicado en Rebelin. Los que argumentan as como Petras cuando acepta como buena la retrica antiimperialista de Ahmadineyad repiten la poltica desastrosa de la izquierda iran de 1979.

Adems, como ya se ha comentado, el imperialismo no es simplemente EEUU.

Ahmadineyad se lleva mal con el imperialismo estadounidense, pero tiene fuertes lazos con Rusia poder imperialista histrico en Irn y hoy carnicero en Chechenia y con China, que oprime a los uigures y a los tibetanos.

No hay que limitarse de forma unidimensional a (algunos) factores internacionales. Hay que incluir el anlisis de las divisiones de clase en Irn, algo complejo pero clave. Todas las facciones de la clase dirigente iran quieren defender sus intereses como clase, tanto frente al capital extranjero como ante su propia clase trabajadora. Su problema es que no se ponen de acuerdo.

La crisis en torno a las elecciones ha explotado, en parte, porque algunos dirigentes reformistas estn ya hartos de su trato a manos de Jamenei, que ha abandonado la neutralidad entre facciones que requiere su papel de Lder supremo. Tras aos de jugar segn las reglas del sistema, se sumaron a las movilizaciones en la calle. Esta divisin en la cpula cre una grieta que contribuy a la explosin desde abajo.

En cuanto las protestas se iniciaron y en el barrio que fuese todas las tensiones acumuladas en Irn empezaron a estallar: las luchas obreras; la cuestin nacional; las demandas de las mujeres, etc.

Esto plantea la necesidad de una izquierda consecuente, capaz de impulsar estas luchas desde abajo. En 1979, la izquierda iran dio por bueno el antiimperialismo de Jomeini. Hoy el peligro es que se crean las promesas de los reformistas. La alternativa es participar en las movilizaciones a la vez que se intenta organizar de forma independiente a la gente trabajadora, los estudiantes radicales, etc.

La vieja izquierda, con toda seguridad, no est por la labor: existe casi exclusivamente en el exilio, y sufre de un fuerte sectarismo, pre Seattle, digamos. Pero hay indicios de nuevas fuerzas que quiz se desarrollen en este sentido.

La misma organizacin estudiantil que tom la embajada de EEUU en 1979 Daftar-e tahkim-e vahdat y que fue efectivamente el sindicato estudiantil del rgimen en los aos 80, forma parte de la oposicin desde finales de los 90 y hoy participa en las protestas. La forman corrientes muy diversas, algunas de ellas francamente pro imperialistas. Pero otras han recorrido la trayectoria desde el islamismo conservador hasta posiciones de izquierdas.

Es slo un ejemplo de cmo hay que romper los esquemas preconcebidos al mirar hacia un pas como Irn.

Solidaridad frente a la represin... y contra las bombas

Si bien las semillas de una izquierda anticapitalista en Irn tienen una enorme tarea por delante la de luchar contra su propia clase dirigente a la vez que mantener una oposicin fuerte contra el imperialismo en todas sus formas, la de la izquierda anticapitalista occidental tampoco es fcil.

Como se ha argumentado antes, debemos apoyar a nuestras hermanas y hermanos en Irn en sus luchas, no alinearnos con el rgimen que los reprime. Pero menos an debemos alinearnos con los gobiernos occidentales que utilizarn cualquier excusa para fortalecer su influencia en Oriente Medio.

Ya lo dijo claramente la Plataforma Aturem la Guerra de Barcelona, en una declaracin a favor de los derechos democrticos en Irn: la situacin interna de Irn no justifica ninguna intervencin poltico-militar ni sanciones contra el pas por parte de Occidente y el Estado de Israel. Si los pases occidentales quieren ayudar a los pueblos de la zona, pueden empezar con la retirada de las tropas de Iraq y Afganistan, y dejando de armar y apoyar a los gobiernos autoritarios de la regin, especialmente a Israel.

Esta amenaza sigue siendo muy real. Ninguna mejora vendr de la mano de la intervencin occidental, sea cual sea el adjetivo humanitaria, democrtica que le pongan. Toda la regin est en convulsin. Se nos plantearn cuestiones difciles, que requerirn de anlisis, y tambin de movilizacin. No bastar con los viejos esquemas de la Guerra Fra, ni con la nostalgia que ve a Ahmadineyad como a un Castro o Daniel Ortega iran.

Nos servirn mucho ms los instintos que hemos desarrollado estos ltimos aos en los movimientos anticapitalista y antiguerra, contra el imperialismo y por la solidaridad desde abajo.

Fuente: http://www.enlucha.org/?q=node/1585



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