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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2004

Izquierda Unida en la encrucijada

Enrique Santiago y otros
Rebelin


El futuro de Izquierda Unida puede verse an con optimismo, pues en el contexto de la VIII Asamblea, hemos abierto una va de esperanza. Frente al declive mantenido en la ltima poca, la militancia vuelve a levantar su voz exigiendo el mantenimiento de un movimiento poltico y social capaz de ilusionar con un proyecto plural, impulsor de la democracia participativa y con un programa de transformacin socialista de la sociedad.

Y que esta esperanza se mantenga se debe, en primer lugar, a una militancia que ha aguantado el chaparrn, que ha reaccionado para defender lo que tanto esfuerzo nos ha costado construir, y que resulta tan necesario para mantener viva la ilusin de que otra forma de hacer poltica es posible y que, en definitiva, nuestra lucha tiene un futuro que conquistar.

La expectacin ante la Asamblea Extraordinaria de Izquierda Unida por parte de los militantes y de nuestro entorno ha demostrado estar justificada. Era evidente que nos jugbamos mucho y que no todos estaban dispuestos a aceptar las normas de una confrontacin poltica democrtica acerca del proyecto que defendemos para IU.

La imagen que se ha transmitido es la de una direccin que ha fracasado de nuevo; no ha dado respuesta a las aspiraciones y esperanzas de la militancia, ni ha cubierto sus propios objetivos. La coyuntura en la que nos ha colocado este nuevo intento desnaturalizador del proyecto de IU es la ms crtica desde los inicios de nuestro movimiento. No se podra entender el desarrollo de la VIII Asamblea y analizar la situacin, si previamente no abordamos la naturaleza del conflicto que estamos viviendo, qu representan cada una de las posiciones a debate.

La teorizacin del fracaso

Con una riqueza de matices que nos aporta la pluralidad que, a pesar de todo, ha sobrevivido en IU, podemos centrarnos en los dos bloques que se han perfilado en este proceso. Uno de ellos, el del llamazarismo, ya estaba consolidado de antemano. Ms que un proyecto es la teorizacin del declive de IU, su justificacin poltica, la resignacin ante la ausencia de proyecto: es la materializacin de una tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y actuar como mera plataforma electoral en lugar de pretender ser actores directos de transformacin en la sociedad y las instituciones. La ya famosa consigna de oposicin influyente y exigente ante el gobierno de ZP, parecera un chiste de no ser porque tiene muy serias repercusiones. Refleja la falta de proyecto de un sector que ha renunciado a luchar por la hegemona de la izquierda, que no aspira a la transformacin socialista de la sociedad, que tiene puesta la vista en la administracin del PSOE en lugar de en aquellos sectores sociales cuyos intereses representamos, en definitiva han renunciado al proyecto de IU como Movimiento Poltico y Social. Si toda teora poltica, todo proyecto, es el resultado de un contexto histrico concreto, podemos decir que lo nico que han hecho es teorizar el fracaso, y revestir con el nombre de proyecto lo que no pasa de ser una claudicacin ante la presin del gobierno del PSOE.

El grupo PRISA ha contribuido a despejar cul es la postura en la que algunos quieren ver a IU: El Gobierno y otras fuerzas de la izquierda tenan mucho inters en que ganara Llamazares, porque l, entienden, garantiza el entendimiento con Jos Luis Rodriguez Zapatero - su relacin personal es extraordinaria - y compromete el apoyo de sus imprescindibles diputados. (El Pas, 13/12/04).

Podemos discutir acerca de los problemas que hered la direccin encabezada por Llamazares, si el declive de IU se haba iniciado antes o no. Lo que no tiene discusin es que ese equipo, y la lnea poltica que representa, nos ha llevado por una pendiente sin lmite que amenaza con la conversin de IU en fuerza extraparlamentaria. En estas condiciones, pretender que la crisis es debida a una coyuntura electoral, y buscar la solucin en terminar de dar el giro hacia la subsidiariedad del PSOE, son dos incongruencias encadenadas que conforman la huida hacia delante del llamazarismo. No slo eso, an es mucho ms grave el intento de negar la realidad, de prescindir de que la mayora de IU Federal se ha opuesto a esta pirueta. Nos oponemos al abandono del proyecto, a una poltica que supone poner los intereses particulares por delante de los intereses del conjunto de IU, que no son otros que los de los sectores de la sociedad que esperan de nosotros una alternativa: las familias obreras, los jvenes, los sectores que luchan contra las discriminaciones de lo diferente, aquellos que se oponen a las guerras imperialistas y a la destruccin del medioambiente en pos de los intereses de las grandes corporaciones.

Resulta paradjico que se empeen en profundizar en una poltica que nos ha llevado a la crisis, ha provocado la convocatoria de la Asamblea. A corto plazo lleva a la extincin de IU, al menos a la extincin del proyecto que era IU. Lo que ha representado nuestra candidatura, que ya ha sido calificada por algunos como la rebelin de los capitanes, es la necesidad de una reaccin ante esta perspectiva. El resultado de las elecciones del 14 de marzo no fue la causa de la crisis, pero contribuy a desencadenarla, jug un papel de catalizador que puso al descubierto los errores y debilidades. Todas las luces de alarma se encendieron: si la organizacin no era capaz de reaccionar en esta coyuntura ya no lo hara nunca.

En ese momento eran pocos los que apostaban por nosotros como lo que ramos: un movimiento slido de respuesta desde la base, capaz de aglutinar la sana reaccin ante los derroteros por los que era conducida IU. Algunos tardaron demasiado tiempo en comprender que no se trataba de un globo sonda, o un tapado... para llegar a aceptar que no ramos algo accidental, sino la expresin de una necesidad, y que no se estaban reproduciendo las mecnicas de siempre.Y ah ha residido la clave de nuestro apoyo. A pesar del poco tiempo que hemos tenido hemos demostrado que representamos los deseos de la mayor parte de IU y de su base social, que somos el futuro, que debemos y podemos romper con esa forma anquilosada de hacer poltica que ha desvirtuado el proyecto original de IU. Sera un error interpretar esta Asamblea en clave de viejos procesos y dinmicas del pasado. Definitivamente, ha tomado cuerpo un importante proceso de transicin en el seno de Izquierda Unida.

Un resultado extrao

Y este movimiento DE RENOVACIN Y CAMBIO GENERAL que representamos es el que ha ganado la VIII Asamblea, aunque no se haya reflejado en la eleccin del Coordinador General. Qu ha pasado para obtener un resultado tan extrao?

En primer lugar debemos dejar claro que se han precipitado al proclamar a Gaspar Llamazares como Coordinador General de IU, en una situacin en la que haba obtenido 54 miembros en el Consejo Poltico Federal, mientras que las otras dos listas, partidarias de un cambio de Coordinador que simbolizase una renovacin y una recuperacin del proyecto, sumbamos 56.

Si habitualmente el control de los resortes de la organizacin proporciona una situacin de cierta ventaja para la obtencin de apoyos, no ha sido suficiente en esta ocasin y han tenido que recurrir a dos mtodos que provocan un serio dficit democrtico en la decisin anunciada.

Por un lado el incluir la votacin de los coordinadores de las Federaciones, nica manera en que se nos poda negar la mayora en el CPF, apoyndose en una enmienda a los estatutos aprobada ad hoc, como medida para blindar su mayora burlando la decisin de la Asamblea y violando el Reglamento aprobado y que se mantena en vigor hasta la clausura, en el que pone claramente que en la votacin slo pueden participar los miembros del CPF elegidos en las listas presentadas. Por otro, la vulneracin de los estatutos, ya que no han sufrido ningn cambio en su exigencia de que para un tercer mandato en un cargo interno es necesario ser elegido por un 60% del rgano correspondiente, condicin que no se ha cumplido an habiendo cometido la irregularidad referida.

Es penoso que se hayan llevado las cosas a este terreno, aplicando mtodos que haran que cualquier jurista se sonrojase. Pero sobre todo porque se lleva al terreno de los estatutos y la vulneracin de la legalidad lo que es en primer lugar y fundamentalmente un problema poltico, de vulneracin de nuestras tradiciones y de la tica de la izquierda. Habiendo perdido el apoyo de la mayora de la Asamblea Federal, se enrocan en sus posiciones, ignorando la voluntad de la militancia, demostrando nula capacidad de integracin y de direccin colectiva.

La actitud del sector de Gaspar Llamazares, en su mayora, era rupturista. Rechazaron un preacuerdo para dejar en suspenso la eleccin del Coordinador, hasta el Consejo Poltico Federal que se convocar prximamente, y que, mientras tanto, se mantuviese Gaspar Llamazares con carcter interino. En ese contexto slo nos dejaban dos opciones: la ruptura, abandonando la reunin, o lo que hicimos, aplazar la candidatura de Enrique Santiago hasta el prximo CPF. Y esto debe quedar muy claro; no retiramos la candidatura, la aplazamos hasta la celebracin del prximo CPF, que como prevn los estatutos fija la eleccin definitiva del Coordinador General.

Mantenemos la candidatura

Debemos combatir cualquier tentacin de ruptura, nuestro objetivo es fortalecer Izquierda Unida. Adems de las protestas y natural sentimiento de frustracin que provoca ganar una Asamblea y que no se refleje en la proclamacin del Coordinador, se escuch muy claro el grito de Unidad! Unidad!, al trmino de la reunin. Y lucharemos por la unidad, sabiendo que no puede construirse sobre las cenizas de la democracia interna.

En primer lugar volveremos a presentar la candidatura de Enrique Santiago a Coordinador General en el prximo Consejo Poltico Federal, y si sale elegido ofreceremos lo mismo que exigiremos en caso de no ser as: la capacidad para responder al mandato de una Asamblea que slo puede interpretarse como capacidad de integracin y corresponsabilidad en la direccin de IU, pero esa corresponsabilidad slo puede venir del cogobierno entre todos los sectores de IU, y de una necesaria sntesis que nada tiene que ver con la uniformidad o la imposicin. Reclamaremos all donde nos encontremos la urgente necesidad de poner en marcha dentro de IU rganos que realmente dirijan trabajo y concreten poltica, rganos que se encuentren enfocados hacia el desarrollo del trabajo colectivo del conjunto de personas que formamos parte de este proyecto.

Es un momento que exige la implicacin activa de todas las compaeras y compaeros, que debe convertir a las Asambleas de base no en espectadoras pasivas del proceso, que slo son tenidos en cuenta para pegar carteles en las campaas electorales, sino en protagonistas, como piedra angular sobre la que se construye IU, porque slo podemos ser un movimiento poltico y social si tenemos races en los movimientos reales que impregnan de vida la sociedad, y eso no se puede hacer slo ni principalmente desde las instituciones, sino desde la militancia de base.

La candidatura que Enrique Santiago ha encabezado quiere representar la vitalidad de la base en primer lugar, y eso significa tambin pluralidad, y renovacin, no slo generacional sino de dar paso a los cuadros intermedios, y a la juventud, es decir a las personas imprescindibles para nuestro proyecto, la columna vertebral de IU sin lo que lo dems (apoyo social, representacin institucional...) no sera viable en nuestra organizacin.

Representamos pues, como ha demostrado el desarrollo de la Asamblea, una posicin cuantitativamente decisiva, pero, ms an, cualitativamente imprescindible para el proyecto de transformacin social, porque, nadie lo dude, somos el futuro.

Este texto est firmado por:
Enrique Santiago, Alberto Arregui, Manuel Monereo, Francisco Prez, Jorge Garca Castao, Ral Gmez, Virginia Daz, Miguel ngel Gmez y Henar Moreno



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