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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-09-2009

Entrevista de la revista Punto Final realizada por Hernan Soto
Amrica Latina entra en una nueva fase

Franck Gaudichaud
Punto Final


Politlogo e historiador especialista en Amrica Latina, Franck Gaudichaud es acadmico en la Universidad de Grenoble 3 y est terminando la coordinacin de un libro colectivo sobre "Izquierdas, movimientos sociales y neoliberalismo en Amrica Latina (Abya Yala, Quito, 2010). Visit recientemente Chile con motivo del Congreso Mundial de Ciencia Poltica y particip, adems, en actividades acadmicas y sociales. Es un buen conocedor de la realidad chilena y sus procesos sociopolticos. En 2004 public el libro Poder popular y cordones industriales (LOM Ediciones, Santiago, Chile), bien acogido por su rigor documental y enfoque crtico. Es miembro del equipo editorial de rebelion.org , el prestigioso diario digital.

Cmo caracterizara el actual momento en Amrica Latina?

En los ltimos cinco aos ha habido muchos anlisis en torno al giro a la Izquierda en el continente. En la mayora de las doce ltimas elecciones presidenciales en la regin, ha triunfado la Izquierda o ms bien la centro Izquierda. Se han iniciado en varios pases procesos de cambios importantes, por lo menos en el plano institucional, con Asambleas Constituyentes, integraciones regionales y en polticas sociales. Sobre todo, desde hace diez aos la regin ha vivido un ciclo ascendente de luchas sociales y movilizaciones populares en contra del modelo neoliberal, con experiencias muy valiosas como empresas bajo control obrero (Zanon, en Argentina), consejos comunales en Venezuela, consejos de buen gobierno zapatistas en Chiapas, juntas del agua en Bolivia, comunidades indgenas, gestin por asambleas de barrios perifricos enteros, medios de comunicacin alternativos, etc. Estas nuevas relaciones entre las clases sociales se han traducido, de una manera u otra, en el campo electoral e institucional, aunque de manera mediatizada y diferenciada. Se ha iniciado una nueva fase?

Para dar una respuesta hay que aclarar algunas cosas. En Amrica Latina, la crisis de hegemona del neoliberalismo comenz antes de la crisis global actual. En 2005, en la cumbre de Mar del Plata, se rechaz al Alca, algo muy importante. Hay figuras como Lula y Fernndez-Kirchner que mantienen relaciones complejas con Estados Unidos que, en ciertos momentos, producen fricciones e intentan defender su propia burguesa frente a las transnacionales. Por otra parte, la aparicin del proyecto bolivariano y de Hugo Chvez, en 1998, encarna una oposicin ms clara al imperialismo y, en ciertos aspectos, al modelo neoliberal. Lo siguen Morales en Bolivia, Correa en Ecuador y otros. En todos esos casos la dinmica de los movimientos sociales y populares ha sido determinante. A mi juicio, en Amrica Latina es mejor hablar de Izquierdas y no solamente de Izquierda. No hay una sola. De manera muy esquemtica podramos decir que hay tres.

Una Izquierda en Chile completamente dentro del orden neoliberal, con una presidenta socialista que encabeza una coalicin guiada por criterios capitalistas neoliberales. Por su lado Lula, Fernndez-Kirchner y posiblemente Vzquez intentan dar una imagen ms de centro que algunos llaman Izquierda social liberal: es decir poltica econmica de mercado, liberal, con algunos planes sociales de corte asistencialista para los ms pobres. Creo en todo caso que Lula ha resultado una gran decepcin para los que creyeron que el PT en el gobierno iba a significar un cambio social profundo en Brasil, octava economa del planeta. Por ejemplo, en relacin a las polticas agrarias: no ha impulsado la reforma agraria y los grandes consorcios industriales y financieros siguen inclumes, incluso se reforzaron con Lula.

El tercer grupo de gobiernos de Izquier-da est constituido bsicamente por Chvez, Correa y Morales, que yo definira por su discursividad y programa como nacionalistas radicales, lo que significa confrontacin parcial con EE.UU., programas de nacionalizacin de recursos naturales y de algunas empresas importantes -aunque con indemnizaciones-, Asambleas Constituyentes y Estados plurinacionales, diversas formas de regulacin estatal de la economa capitalista, relaciones directas y a veces contradictorias con sectores populares movilizados, principios de reforma agraria, incentivo a experiencias cooperativas y organizaciones comunitarias indgenas o de cogestin obrera, etc.

No es casualidad que all donde hubo grandes movimientos sociales y luchas de clases existan procesos ms interesantes de reforma o democratizacin. Bolivia es un ejemplo.

Respecto a estos gobiernos nacionalistas radicales se habl mucho de gobiernos en disputa, es decir gobiernos que vacilan entre una orientacin neodesarrollista, como en los aos 50, con formas de capitalismo de Estado que ponen de nuevo al Estado en el centro de la economa y, del otro lado, una orientacin ms radical, producto de la movilizacin desde la base, desde las clases populares e indgenas, donde se intentan procesos de redistribucin real del ingreso (o no slo de las rentas) y donde se plantea la necesidad de una marcha hacia el socialismo del siglo XXI, es decir un ruptura con el capitalismo. Estos vaivenes entre dos posiciones se ven claramente en el proceso bolivariano, proceso sumamente contradictorio. Se ven tambin en la radicalidad de los discursos, no siempre en relacin con la prctica concreta, muy pragmtica.

En los aos 60 y 70 en Amrica Latina se hablaba claramente de revolucin o de cambios estructurales. En este ltimo perodo cambi el panorama y las Izquierdas. No hay procesos revolucionarios actualmente en la regin, hay intentos de procesos democratizadores dentro de la economa dependiente de mercado. Por otra parte, los que anunciaban el fin del imperialismo en el patio trasero de Estados Unidos se equivocaron profundamente. Han surgido, claro, proyectos alternativos de integracin que son valiosos como el Alba -y en otro mbito la Unasur-, pero no creo que haya sido derrotada la estrategia imperialista.

Honduras y la derecha

Se pensaba que ya no volveran los golpes militares. Y no ha sido as. Lo demuestra el golpe en Honduras y no olvidemos que en 2002 hubo un golpe fallido contra Chvez, o la actuacin del embajador estadounidense en Bolivia. Siguen las conspiraciones opositoras, siempre con el apoyo -al menos indirecto- de Estados Unidos. Honduras ha sido un caso particularmente interesante. Lo que pas, a mi juicio, es que Estados Unidos quera desplazar a Zelaya (un liberal, pero que se acerc al Alba) pero no en la forma en que ocurri, porque la oligarqua local se sali de libreto. Zelaya fue derrocado. Luego se hizo intervenir a la OEA y despus a Oscar Arias, que siempre ha sido muy cercano a Estados Unidos. Es probable que se termine con un consenso entre el presidente legtimo y los golpistas, a pesar de las grandes movilizaciones populares. Es por lo menos lo que busca Hillary Clinton, lo que es muy grave y sentar un precedente funesto.

Volviendo al comienzo, a la posible nueva fase que se estara abriendo. Los ltimos meses muestran que la derecha latinoamericana est todava muy presente, porque tiene el poder econmico y tambin fuerza poltica. Gobierna en Mxico, Colombia y Panam y tiene fuerza en Per. En otros pases, tiene podero como oposicin, incluyendo Venezuela. En Argentina, los grandes agricultores pusieron en jaque al gobierno que baj fuertemente su votacin en las ltimas elecciones. La oposicin separatista y racista en Santa Cruz es muy fuerte en Bolivia, etc.

Los procesos de reforma impulsados durante el ciclo de ascenso de las luchas sociales en Amrica Latina parecen haberse agotado. Los gobiernos progresistas o de Izquierda han tenido que gestionar situaciones complejas, negociar nuevos contratos con las multinacionales petroleras, e incluso retroceder como ocurri con Bolivia en el caso de la Constituyente y tambin de la reforma agraria o en Ecuador, en relacin a proyectos de extraccin de petrleo en territorios indgenas. Lo ms llamativo de este nuevo perodo es que se advierte una baja de la conflictividad social, entre otras cosas, por la cooptacin y neutralizacin total o parcial de los movimientos sociales por estos mismos gobiernos.

Junto con la recuperacin de posiciones y prestigio por parte de la derecha en Amrica Latina y una baja de la conflictividad social en la regin, hay, segn creo, una visin ilusoria de la gestin real que tiene el presidente Obama. No es Bush, por supuesto, es mucho ms fino e inteligente, pero los intereses norteamericanos existentes en la regin son demasiado importantes como para abandonarlos. Obama no los va a sacrificar porque, adems, es de alguna manera representante de la clase dominante en Estados Unidos, y la nueva poltica de extensin de la presencia militar estadounidense con nuevas bases en Colombia es una prueba de ello.

Hay, tambin, otro tipo de contradicciones en la regin. Brasil, por ejemplo, juega en ocasiones el papel de subimperialismo con un efecto negativo en los procesos de integracin. Es el caso en las relaciones con Bolivia acerca del tema del gas, o de la energa hidroelctrica en las relaciones con Paraguay. Brasil privilegia, por ejemplo, el Mercosur, que es una integracin liberal para competir en el mercado mundial. Si Venezuela propone el Alba con integracin ms alternativa que reconoce asimetras, y postula cooperacin y solidaridad, Brasil se resiste y se queda afuera. En el caso del proyecto de Banco del Sur, Lula rehsa aceptar el principio democrtico de una organizacin internacional basada en el concepto de un pas, un voto y privilegia el voto representativo en relacin al poder econmico (como en el Banco Mundial).

Movimientos sociales

Por otra parte, no comparto los anlisis que sostienen que todos los Estados y los partidos son intrnsecamente malos y que lo nico que vale son los movimientos sociales. Es cierto, que los procesos de cambio en la regin se dinamizan por los movimientos sociales y gracias a las luchas que se dan en el barrio, en la fbrica, en el campo, en las universidades, etc. Por ejemplo, en el ltimo Foro Social hubo una Carta de los movimientos sociales que llama a democratizar los procesos de integracin, incluso el Alba y a romper con el capitalismo productivista.

Los movimientos sociales plantean la necesidad de una visin del siglo XXI, que yo llamara una visin ecosocialista, que considere los aspectos medioambientales, la situacin de los pueblos indgenas, la defensa del agua, del patrimonio gentico y de la biodiversidad como otros aspectos esenciales. La carta es una expresin de un asunto central; s al cambio, a la transformacin social pero con nosotros, s a la democracia pero desde abajo y con control social. No basta que el Estado sea bolivariano o de otro carcter progresista para resolver los problemas del pueblo desde arriba, el desafo es construir sociedades pos-capitalistas, lo que significa romper con los formas verticales de poder, al mismo tiempo que socializar los principales medios de produccin, comunicacin y servicio en una perspectiva ecosocialista, sustentable para el planeta.

En el surgimiento de los movimientos sociales hay una protesta legtima ante una institucionalidad ficticia, no democrtica, en la cual estn inmersos de un modo u otro muchos partidos revolucionarios de Izquierda del siglo XX. En un sentido profundo, los movimientos sociales son agentes democratizadores, que irrumpen frente al orden dominante. Pero, desde el punto de vista de la lucha de clases (que yo creo que existe!) el nivel de la institucionalidad y de la coordinacin poltica es tambin crucial; hay que movilizarse, hay que resistir pero tambin hay que ir hacia la creacin de alternativas concretas de poder popular. Para esto necesitamos instrumentos polticos coordinados, es decir nuevas organizaciones de Izquierda: frente a la centralizacin de los adversarios del cambio, frente a su fuerza coercitiva y de represin es una ilusin proclamar el fin de los partidos o de los Estados. Porque frente a la atomizacin de los movimientos sociales y su carcter a menudo transitorio, los regmenes neoliberales tienen una alta capacidad de adaptacin y cooptacin.

En este sentido, creo yo, es necesario concebir fuerzas polticas anticapitalistas, de transformacin social, que sean herramientas al servicio del movimiento, un apoyo para consolidar la autoorganizacin y autodefensa popular, pero que no pretendan ser la vanguardia autoproclamada o sustituir al pueblo. Este el desafo de las izquierdas del siglo XXI.

Eleccin chilena

Se trat en el Congreso Mundial de Ciencia Poltica el tema de la eleccin presidencial chilena?

Fue uno de los temas de inters y provoc debates inusuales en ese tipo de encuentros. Ms all de esas discusiones, se avizora un desgaste casi terminal de la Concertacin. Hay un xodo de lderes y dirigentes que escapan del barco antes de que se hunda. Veinte aos de Concertacin neoliberal encabezando la transicin-transaccin democrtica son demasiados, existe un agotamiento de la democracia tutelada, como la llama el socilogo Felipe Portales, hay una crisis que afecta a todo el sistema poltico.

En ese contexto debe situarse el fenmeno de Marco Enrquez-Ominami. En parte producto de la crisis del sistema poltico y de la Concertacin y tambin producto de una hbil manipulacin que tiene que ver con encuestas, farndula y manejo de medios de comunicacin. Lo que me asombra es que dentro de la Izquierda haya quienes lo ven como alternativa Incluso unos investigadores lo calificaron -con razn- de outsider inventado, de outsider , es decir alguien que no es parte del sistema. Aunque de eso tiene poco, es de una familia de la Concertacin, ligado a la farndula meditica, con un dinamismo sorprendente y ojo! con un programa econmico que en varios aspectos est a la derecha de Frei. Es una figura joven, atractivo, con gran capacidad de comunicacin que ha sido inflado hasta el extremo por la prensa. Y eso de ser inflado por los medios en Chile quiere decir mucho, porque los principales medios, que dominan abrumadoramente el mercado, estn en manos de la derecha.

Hay otra gran pregunta, qu pasa con la Izquierda? Es un tema importante porque ahora es cuando ms se necesita una Izquierda radical e independiente. Y aparece ese pacto con la Concertacin. Entiendo que es un pacto instrumental. Hay sin embargo dos problemas. Dada la fluidez y complejidad de la situacin poltica puede que no resulte ese instrumento para llegar al Parlamento. Y hay algo mucho ms grave. Se est pactando con una alianza neoliberal en crisis terminal. Para qu? Para conseguir en el mejor de los casos unos pocos cupos en el Parlamento, pero sin que se haya derogado el sistema binominal. Longueira dijo que si llegaban algunos comunistas al Congreso, el binominal podra durar veinte aos ms, porque se habra demostrado la flexibilidad del sistema. Hay que reconstruir desde abajo y desde una perspectiva de independencia total de la Concertacin y del sistema heredado de Pinochet.

Finalmente, lo que ocurre en Chile con la campaa electoral es un fenmeno mundial, porque ya no hay poltica popular de base. Se ha reemplazado por efectos mediticos, marketing , manipulacin de encuestas que producen efectos polticos y actan a nivel masivo. El ciudadano crtico, el sujeto popular participativo o revolucionario, las clases movilizadas parecen haber desaparecido de los debates. Y eso es muy preocupante

(Publicado en Punto Final, edicin N 693)



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