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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2009

Soberana alimentaria, algo se mueve en Europa

Esther Vivas
El Viejo Topo


En Europa, ms de mil explotaciones agrcolas desaparecen cada da, segn datos de la Coordinadora Europea de la Va Campesina (2008). La falta de voluntad poltica por parte de los gobiernos y de las instituciones internacionales por respaldar una agricultura local, familiar y campesina es la principal causa de este fenmeno. La Poltica Agraria Comn (PAC), en el marco de la Unin Europea (UE), y la regulacin agraria de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC) son un buen ejemplo de este proceso de globalizacin agroalimentaria al servicio de los intereses de la agroindustria y de las instituciones que las amparan. Unas polticas que anteponen el afn de lucro corporativo a las necesidades alimenticias de la poblacin y a una produccin local y respetuosa con el medio ambiente.

La PAC actual, segn la Coordinadora Europea de la Va Campesina (2008), es resultado de una mala PAC desde antes de 1992 y de unas malas reformas segn los criterios de la OMC en 1992, 1999 y 2003. La aplicacin de la PAC, con la industrializacin de la agricultura y el estmulo de los precios garantizados, gener un aumento de la produccin agrcola y la consiguiente cada de los precios, reforzando una dinmica productivista con un fuerte impacto social y ecolgico (Soler, 2007). Adems, la PAC destina la mayor parte de sus ayudas a los grandes productores, en detrimento de las pequeas explotaciones familiares. Como seala el informe Goliat contra David. Quin gana y quin pierde con la PAC en Espaa y en los pases pobres (Intermn Oxfam, 2005): Las millonarias ayudas de la PAC sostienen un modelo de produccin intensiva que premia al que ms tiene y provoca importantes distorsiones en mercados internacionales, a menudo a costa de los pases en desarrollo y aade que tras la maraa legal y tcnica que acompaa el funcionamiento del sistema se esconde un principio muy simple: cuanto ms produces y ms tierras posees es decir, cuanto ms rico eres-, ms apoyo pblico recibes.

Segn datos de la Comisin Europea/1, en el ao 2000, unos 2,3 millones de agricultores europeos recibieron tan slo el 4% de las ayudas, mientras que el 5% de los mayores productores obtuvieron la mitad de las subvenciones. Ponemos algunos ejemplos. En Gran Bretaa, familias al frente de los rankings de las principales fortunas del pas recibieron cuantiosas ayudas por parte de la UE: el duque de Westminster, 470.000 euros; sir Adrian Swire, 300.000 por su granja en Oxfordshire; el duque de Malborough, 535.000 por su explotacin de cereales, entre otros. La misma lgica se repite en pases como Francia, Alemania o el Estado espaol. Segn datos del gobierno francs, un cuarto del total de los agricultores no recibe ninguna ayuda, mientras que el 15% de las mayores explotaciones concentran seis de cada diez euros en subsidios (Watkins, 2003). Esta dinmica ha conducido a que, por ejemplo, en el Estado espaol, el 17% de los propietarios de las mayores explotaciones tengan unos ingresos muy por encima de la media general, mientras que el 60% de las explotaciones ms pequeas est por debajo de la misma (Intermn Oxfam, 2005).

Otro de los frentes de batalla en Europa, se da en la lucha contra los Organismos Modificados Genticamente (OMG). El Estado espaol es el nico pas de la Unin Europea que cultiva transgnicos a gran escala y en consecuencia se ha convertido en la puerta trasera de entrada de OMG en el continente. Anualmente importa unos nueve millones de toneladas de soja y de maz de pases que han optado por el uso masivo de transgnicos como Estados Unidos, Argentina y Brasil, aproximadamente la mitad de los cuales procede de cultivos transgnicos que se incorporan a la cadena alimentaria humana y animal. Sus importadores (Cargill, Bunge, Simsa, ADM, etc.) no separan los cereales convencionales de los modificados genticamente, contaminando masivamente las partidas (Greenpeace Espaa, 2004). En Europa, al no darse una proteccin sistemtica de las semillas convencionales y ecolgicas y al aceptarse un umbral de contaminacin accidental por transgnicos en las mismas, se atenta contra la libertad de eleccin de los campesinos y de los consumidores, a la vez que se ponen en peligro la produccin agrcola convencional y orgnica.

Este modelo de agricultura industrial e intensiva, apoyada por la Unin Europea y los respectivos gobiernos, tiene un fuerte impacto social y medioambiental. En el Estado espaol, entre los aos 1999 y 2003, desaparecieron 147.000 explotaciones familiares, provocando el despoblamiento de las zonas rurales, su empobrecimiento y la retirada de los servicios pblicos esenciales (Intermn Oxfam, 2005). El impacto sobre el ecosistema no poda ser menor. La erosin de la tierra debido al uso excesivo de pesticidas y fertilizantes y su agotamiento por la ausencia de cultivos rotativos y perodos de barbecho; la prdida de biodiversidad como consecuencia de la extensin de los monocultivos, el creciente uso de variedades hbridas y la degradacin del ecosistema; y la contaminacin y el agotamiento del agua, con un gasto excesivo en cultivos de regado y con un impacto directo en el proceso de desertificacin del territorio, han sido algunas de sus consecuencias.

Alternativas y resistencias

La imposibilidad para llevar a cabo una vida y un trabajo digno en el campo europeo ha generado una respuesta social activa. Sindicatos campesinos, organizaciones ecologistas, grupos de consumidores, entidades de comercio justo, redes de economa solidaria, entre muchas otras, se han puesto manos a la obra en distintos pases para denunciar el impacto de las polticas agrcolas de la Unin Europea y la necesidad de plantear alternativas reales a las mismas. Unas respuestas que han sido dispares entre unos pases y otros, en funcin del tejido asociativo local, pero que en mayor o menor medida han consistido en: la creacin y el fortalecimiento de alianzas entre distintos sectores afectados por estas polticas agroalimentarias y la elaboracin de alternativas prcticas en el mbito de la produccin agrcola, la distribucin y el consumo.

En Francia, por ejemplo, se han desarrollado redes de solidaridad entre productores y consumidores a travs de las AMAP (Association pour le Maintien de l'Agriculture Paysanne). Una experiencia que parte de un contrato solidario entre un grupo de consumidores y un campesino local agroecolgico, en base el cual los primeros pagan por adelantado el total de su consumo por un perodo determinado y el campesino les provee semanalmente de los productos de su huerta. Desde la creacin de la primera AMAP, en abril del 2001 entre un grupo de consumidores de Aubagne y la explotacin agrcola de las Olivades en la regin de la Provenza, la experiencia se ha multiplicado por todo el pas sumando hoy a 750 AMAP y suministrando a un total de 30 mil familias.

En otros pases de Europa, experiencias como las de las AMAP se remontan a los aos 60, cuando en Alemania, Austria o Suiza se empezaron a desarrollar iniciativas similares como consecuencia de la creciente industrializacin de la produccin agrcola. En Ginebra (Suiza), por ejemplo, es bien conocida la experiencia de Les Jardins de Cocagne, una cooperativa de productores y consumidores de verduras ecolgicas que agrupa hoy a unos 400 hogares.

En Gran Bretaa, estas experiencias, que llevan funcionando desde los aos 90, reciben el nombre de CSA (Community-Supported Agriculture) o Vegetable box scheme. A principios del 2007, existan en el pas unas 600 iniciativas de este tipo, un 53% ms respecto al ao anterior, segn datos de Soil Association/2, llegando a igualar el nmero de mercados locales campesinos que funcionan en el pas (Times, 03/03/08)/3. En Blgica, estas experiencias se han venido desarrollando ms recientemente, a lo largo de los aos 2006 y 2007, sobretodo en Bruselas, donde en la actualidad podemos encontrar a unos 200 hogares que reciben peridicamente fruta y verdura fresca a travs de los GASAP (Groupes d'Achat Solidaires de l'Agriculture Paysanne).

En el Estado espaol, existen varias iniciativas de este tipo, algunas tienen un modelo muy parecido al de las AMAP francesas, como las cooperativas unitarias de produccin-distribucin-consumo de agricultura ecolgica que reciben el nombre de Bajo el Asfalto est la Huerta (BAH), principalmente en Madrid y sus alrededores. Otras, representan distintos modelos de funcionamiento y de relacin con el productor, como las ms de 70 cooperativas existentes en Catalua, algunas de las cuales agrupadas en la coordinadora Ecoconsum. En Andaluca, iniciativas similares existen desde principios de los aos 90.

Todas estas experiencias ponen de relieve que es posible llevar a cabo otro modelo de distribucin y consumo de alimentos a partir de una relacin directa con el campesino y en base a unos criterios de justicia ambiental y social. Unas prcticas que se han venido multiplicando en toda Europa en los ltimos aos, as como otras iniciativas que apuntan en la misma direccin: mercados campesinos, distribucin directa, modelos de certificacin participativa, huertas urbanas, etc.

A nivel poltico, se han desarrollado y fortalecido redes de coordinacin de actores que trabajan en la produccin, la distribucin y el consumo de alimentos y que se ven afectados por el impacto de las polticas neoliberales en el sector. En Francia, se han dado varias experiencias de colaboracin entre redes de economa solidaria como Minga, que agrupa a unas 800 asociaciones que trabajan a favor de un comercio justo local e internacional, el sindicato campesino Confdration Paysanne y otras organizaciones agroecolgicas, campesinas y de consumo responsable.

En el Estado espaol, la Plataforma Rural es el espacio ms amplio y diverso que agrupa desde campesinos a consumidores, pasando por ecologistas, ONGs... que apuestan por crear mayores lazos de solidaridad entre lo rural y lo urbano, fortalecer la vida en el campo y promover una agricultura social, ecolgica y de proximidad. Desde la Plataforma Rural, se promueven campaas unitarias contra los transgnicos, las grandes superficies, la PAC, los agrocombustibles y a favor de la soberana alimentaria, un comercio local, un turismo responsable, unos servicios pblicos y de calidad en el campo, entre otros.

En el continente, una de las principales redes de referencia es la Coordinadora Europea de la Va Campesina que agrupa a organizaciones y a sindicatos agrarios de Dinamarca, Suiza, Francia, Italia, Pases Bajos, Espaa, Grecia, Malta y Turqua. Su objetivo es luchar contra las actuales polticas agrcolas y alimentarias promovidas por la Unin Europea en el marco de la PAC y apostar por una agricultura campesina diversa, vinculada al territorio y por un mundo rural vivo. La Coordinadora Europea de la Va Campesina trabaja en coordinacin con otros movimientos sociales en el marco del Foro Social Europeo y en otras campaas unitarias contra la PAC, contra los transgnicos, etc.

Un reto importante en el continente consiste en aumentar la articulacin y la coordinacin entre las distintas redes que se sienten partcipes del movimiento altermundialista y conseguir un trabajo conjunto y coordinado a favor de la soberana alimentaria. El Foro Internacional por la Soberana Alimentaria, celebrado en Mal a principios del ao 2007, con la participacin de redes de mujeres, campesinos, pescadores, consumidores, pastores... es un buen ejemplo a repetir en Europa/4. De hecho, en pases como Hungra o en el Estado espaol se est empezando a trabajar en esta direccin a partir de foros de carcter nacional. En definitiva, se trata de coordinar estrategias de accin a favor de la soberana alimentaria a nivel local, nacional y continental e incluir a nuevos actores y sumar fuerzas para avanzar en esta lucha.

El reto no es nada fcil, pero resulta alentador comprobar cmo frente a las crecientes agresiones del sistema capitalista, quienes combaten la globalizacin neoliberal se unen en un frente comn siguiendo la llamada de la Va Campesina: Globalicemos la lucha, globalicemos la esperanza.


1/ Ver: informe de Intermn Oxfam (2005).
2/ Ms informacin en la pgina web: http://www.soilassociation.org
3/ Para obtener ms informacin de estas experiencias en Gran Bretaa ver el informe Cultivating communities farming at your fingertips (Soil Association, 2005).
4/ Para ms informacin acerca del Foro Internacional por la Soberana Alimentaria ver: Vivas (2007).

Bibliografa
Coordinadora Europa de la Va Campesina, (2008) Creacin de la Coordinadora Europea Va Campesina en: http://www.viacampesina.org/main_sp/index.php?option=com_content&task=view&id=537&Itemid=1
Greenpeace Espaa, (2004) Espaa es la puerta trasera de entrada de transgnicos a Europa en: http://www.greenpeace.org/espana/news/espa-a-es-la-puerta-trasera-de
Intermn Oxfam (2005) Goliat contra David. Quin gana y quin pierde con la PAC en Espaa y en los pases pobres en: http://www.intermonoxfam.org/UnidadesInformacion/anexos/2970/0_2970_170305_Goliat_contra_David.pdf
Soil Association, (2005) Cultivating communities farming at your fingertips en: http://www.soilassociation.org
Soler, M. (2007) OMC, PAC y globalizacin alimentaria en Viento Sur, n94, pp. 37-45.
Vivas, E. (2007) Foro por la Soberana Alimentaria, nuevas alianzas en Ecologa Poltica, n33, pp. 133-135 .
Watkins, K. (2003) Northern agricultural policies and world poverty: will the Doha development round make a difference?, documento presentado en la conferencia ABCDE del Banco Mundial, Pars.

*Artculo publicado en El Viejo Topo, n 255.




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