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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2009

Sobre el negocio de la gripe A

Eduard Brull i Piqu
Rebelin


Por si alguien no se ha enterado, hay un nuevo tipo de gripe en el Mundo. Bueno, ms bien es una recombinacin de una cepa conocida desde hace tiempo, la H1N1, un Influenzavirus tipo A. Esta nueva gripe ha sido bautizada como la gripe A. Y si escuchamos atentamente a los medios de comunicacin descubrimos alertados que esta gripe, una autntica pandemia descarnada a la altura de las medievales peste bubnica y viruela, puede hacer tambalear los cimientos de la demografa humana en pleno siglo XXI. El Ministerio de Sanidad, conciente de esta terrible amenaza, recomienda a conciencia a todos los espaoles que se tapen la boca al estornudar y que lancen a las papeleras los pauelos de papel usados para frenar el avance impetuoso del virus mortal. Adems, muchos gobiernos mundiales han destinado partidas presupuestarias extraordinarias para avituallarse de los antivirales pertinentes.

Y no es para menos. En el invierno del 1918 al 1919 la gripe espaola se llev la vida de varios millones de personas en un solo invierno (ms que la Primera Guerra Mundial, coetnea a ella). La gripe asitica tambin se llev alrededor de un milln de personas las dos veces que se manifest, en 1899 y en 1958. La de Hong Kong tuvo unos ndices de mortalidad parecidos en el invierno del 1968. Conocedora de estos mortferos datos, la Organizacin Mundial de la Salud ha subido ya a 6 el nivel de alarma de la pandemia gripe A.

Es una medida lgica si tenemos en cuenta que la gripe A ha matado ya a 3000 personas en todo el mundo segn estimaciones a la alza de la OMS. Y anteriormente, bajo su antigua denominacin (la gripe porcina), se llev -en los diez aos que se sabe de su existencia- doscientas cincuenta y dos vctimas humanas. Eso son 25 por ao. Eso convierte a la gripe A en una causa de muerte menos probable que el morir electrocutado por un rayo o por la cada accidental de un tiesto sobre la cabeza mientras se camina por la calle. Y el Ministerio de Sanidad an no ha puesto en marcha ninguna campaa de concienciacin ciudadana sobre ninguno de esas dos peligrosas pandemias.

Una cifra de tres mil personas muertas es respetable o, al menos, digna de reconocimiento. Pero para nada es comparable con los dos millones de muertes anuales que se calcula que provoca la malaria, o el milln que provoca la diarrea o la cantidad de gente infectada por el SIDA en el mundo (aproximadamente 40 millones segn una estimacin reciente de la ONU). Para las dos primeras existen remedios y sistemas de proteccin baratos, pero parece que ningn medio de comunicacin est interesado. Estos estn, ms bien, embarcados en una nueva modalidad de lanzamiento a discrecin de bateras de porcentajes sobre la mortalidad con la que la gripe A va a embestir a jvenes, nios, embarazadas, obesos cuando la peligrosidad potencial y tasa de contagio de la gripe A son incluso menores que los de la gripe estacional ordinaria (que causa medio milln de muertes anuales en todo el mundo frente a los cerca de tres mil que ha provocado hasta ahora la gripe A, la mayora de ellas durante el invierno austral y en pacientes con otras enfermedades apreciablemente ms dainas).

Ante esta disparidad de nmeros, es fcil extraarse. Medio milln de muertes de la gripe estacional ordinaria frente a las 3000 de la gripe A El problema parece un poco desproporcionado. Pero no para las cadenas de televisin que abren todos los das sus informativos con datos actualizados de los nmeros de contagios, con un seguimiento morboso de las muertes, amplificando las seales de alarma continuas sobre la facilidad del contagio de este nuevo virus. Misas al aire abierto, prohibicin de besar la cruz o el santo para frenar la pandemia. A la vista de los telediarios, los nios parecen ser el mayor grupo de riesgo (cuando, realmente, no es as) y las escuelas los mayores centro de contagio mortal sobre la capa de la tierra. Hay que separar pupitres, lavarse las manos entre clase y clase, aislar en salas poco ventiladas a aquellos nios que tosan

Nadie est a salvo de esta nueva amenaza (The Pandemic Threat, rezaba el briefing monogrfico que The Economist dedic a la nueva gripe) parecen gritar a todas horas los medios de comunicacin y los polticos. Los nios, las embarazadas, los ancianos todos! estamos amenazados a no ser que tomemos las medidas pertinentes. La OMS, que es un organismo serio, ha elevado a 6 el nivel de alerta, repiten. Rpido!, vayamos a la farmacia a comprar todas las mascarillas y jabones desinfectantes antivirales milagrosos que tengan!

Espera, espera Estoy utilizando la palabra comprar cuando estamos sumergidos en una crisis econmica global en la que la palabra que debera imperar es la de austeridad, reducir a cero los gastos superfluos? En efecto: estamos utilizando la palabra comprar. COMPRAR, gastar dinero, hacer que el dinero circule.

Las empresas farmacuticas no dan abasto. Las farmacias tampoco: los cargamentos de mascarillas y dems panaceas se agotan a las pocas horas de ser recibidos. Gracias a este aumento inesperado de la demanda han podido salvar la crisis generando asimismo, unos cuantos beneficios. Qu suerte para ellas, verdad? Suerte que las empresas farmacuticas siempre estn ah para cuidar de nuestra salud. Aunque la peligrosidad potencial de esta nueva gripe A es prcticamente nula, qu suerte para la industria farmacutica que existen los medios de comunicacin y la OMS para alertarnos de este Pandemic Threat. Para crear en la sociedad mundial una necesidad acuciante que anteriormente era inexistente y que subsana a base de cajetillas de pastillas y de dinero.

Parndonos un poco a pensar, maliciosa y cnicamente, qu deberamos decir? Qu suerte han tenido las farmacuticas o qu bien se han montado la jugada para hacer que el dinero circule y se quede estancado en unos pocos bolsillos?

El medicamento ms utilizado para combatir la gripe A es el llamado Tamiflu, cuya patente pertenece al grupo Gilead Sciences norteamericano y cuya fabricacin lleva a cabo la empresa Roche suiza. El Tamiflu es un medicamento apto para el tratamiento de varios tipos de gripe, eso reza su prospecto, y es el medicamento del que muchos gobiernos se han abastecido para combatir la gripe A. A pesar de ello, el Tamiflu no ha demostrado ser un tratamiento eficaz y s ha demostrado tener unos efectos secundarios bastante perniciosos (como trastornos psiquitricos que desencadenaron que primero fuese retirado, y despus prohibido, en Japn donde 14 nios murieron por sus efectos secundarios).

No obstante, la empresa Roche ha confesado que no produce suficientes cajetillas de Tamifl para abastecer la demanda mundial. Pero se niega a compartir su patente para que los laboratorios especializados en medicamentos genricos puedan fabricarlo para que aunando esfuerzos, entre todos, podamos frenar esta enfermedad que parece capaz de hacer tambalear los cimientos de nuestra civilizacin (hacer pblica la patente significara, por supuesto, la prdida de una gran proporcin de los ingresos de las empresas Roche y Gilead Science). Roche ya pas a la fama anteriormente por demandar al gobierno Sudafricano por su intento de fabricar retrovirales del VIH (que por supuesto distribuira entre los infectados por un precio muy inferior al que lo distribuye la empresa suiza) por invadir sus patentes. Y uno de los mximos accionistas de Gilead Sciences se llama Donald Rumsfeld.

El ex secretario de estado de Gerorge W. Bush debe estar de enhorabuena. Ha visto como, en pocas semanas, su empresa ha pasado de cosechar una cada del 14% de su beneficio neto durante el ao 2008 a que sus acciones subieran un 82% desde que anunci que tendra lista la vacuna contra la gripe A antes de que empezara el invierno en el hemisferio Norte. Y eso que para el desarrollo de una vacuna se suele necesitar varios aos de concienzuda experimentacin y ensayos clnicos, no un par de meses.

Una extraa coincidencia esto de la crisis econmica, la cada en picado de los beneficios de dichas empresas farmacuticas y el bombardeo informativo sobre la perniciosidad de la gripe A. A modo de apunte, en el ao 1976, durante una campaa de prevencin y vacunacin de la gripe porcina (una versin previa del H1N1 actual como hemos indicado anteriormente), desencaden una epidemia neurolgica de tales proporciones que dicha campaa tuvo que ser interrumpida.

Otro apunte, este a modo de conclusin, es una pequea referencia al documental Bowling for Columbine de Michael Moore. En l, se hace evidente que sumergir a los ciudadanos en un estado de psicosis y ansiedad continua (bombardendolos desde los medios de comunicacin con noticias de muertes y asesinatos) es una buena manera para conseguir que dichos ciudadanos consuman ms, gasten ms, sin reparar demasiado en ello. La sensacin de vivir acechado por un miedo permanente, de una falta de seguridad contra la cual no se puede hacer nada, convierte a los ciudadanos medios en carteras andantes predispuestas a vaciarse lo ms rpidamente posible. Parece que la OMS, los mass media y los gobiernos de todo el mundo han tomado buena nota de ello.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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