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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2009

Una mirada al retrovisor para comprender el presente (VI)
De Friedman y von Hayek a Greenspan pasando por el do Banco Mundial-FMI. Los dogmas neoliberales

Eric Toussaint
CADTM


La corriente neoliberal convirti a la Universidad de Chicago institucin donde Friedman hizo toda su carrera universitaria y von Hayek ense desde 1950 hasta 1961 en uno de sus bastiones, al punto de que ms tarde se hablara de la Escuela de Chicago y de los Chicago Boys de Friedman. ste declar, en 1970, que haba hecho triunfar la contrarrevolucin en la teora monetaria que caracterizaba por el renovado acento en el papel de la cantidad de moneda. |2| Friedman afirmaba que cualquier variacin de la masa monetaria es seguida de una variacin en el mismo sentido de los precios, de la produccin y de los ingresos. Adems aada que se trata de una ley observada desde hace siglos y que es asimilable a las leyes surgidas de las ciencias naturales. De esto dedujo que el Estado no puede relanzar la demanda emitiendo moneda so pena de aumentar en las mismas proporciones la tasa de inflacin. Propuso entonces una enmienda constitucional que implicara que la masa monetaria debe variar a tasa constante, igual a la tasa de crecimiento a largo plazo de la produccin nacional. |3|

Para Friedman, como para J. B. Say, el funcionamiento libre del mercado es suficiente para asegurar la distribucin ptima de los recursos y el pleno empleo de las capacidades de produccin. Esta visin se contradice con la realidad, pero ello no impide que sea difundida sistemticamente y aceptada como una evidencia.

Friedman estaba claramente embarcado en un proyecto poltico y se coloc del lado reaccionario. En 1964 fue consejero econmico del candidato republicano a la presidencia, Barry Goldwater. Cumpli la misma funcin con Richard Nixon en 1968 y con Ronald Reagan en 1980. Tras el golpe de Estado del general Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, Friedman lleg a ser asesor econmico de Pinochet, apoyando la represin y aconsejando la toma de medidas antisociales extremas. Michel Beaud y Gilles Dostaler agregan: En 1977, Milton Friedman public una obra titulada Contra Galbraith, con el material de las conferencias pronunciadas en Gran Bretaa. En una de stas, propona a Gran Bretaa, para salir de sus males, una terapia de choque inspirada en parte en la que se haba puesto en marcha en Chile. |4| Por su parte, von Hayek indicaba igualmente su preferencia por los mtodos dictatoriales sanguinarios del general Pinochet. Un dictador puede gobernar de manera liberal, as como es posible que una democracia gobierne sin el menor liberalismo. Mi preferencia personal es una dictadura liberal y no un gobierno democrtico donde todo liberalismo est ausente, respondi a un periodista chileno en 1981. |5| Tras diez aos de aplicacin de estas recetas econmicas, Chile sufri una recesin que hizo caer el PIB en un 15% entre 1982 y 1983, en un momento en que la tasa de desempleo alcanzaba el 30%. |6| Adems, si Chile conoci en los aos noventa cierto xito econmico, fue por romper netamente con las recetas de los Chicago Boys.

Si Ronald Reagan se inspir en Friedman, Margaret Thatcher reivindicaba la influencia de von Hayek: No fue sino a mediados de los setenta, cuando las obras de von Hayek figuraron en primer lugar entre las lecturas que me diera Keith Joseph [consejero econmico de Margaret Thatcher que particip en reuniones de la Sociedad de Mont Plerin, N. de R.], que comprend realmente las ideas que planteaba. Fue entonces cuando consider sus argumentos desde el punto de vista del tipo de Estado que queramos los conservadores (un gobierno limitado bajo el reino de la ley), mas que desde el punto de vista del tipo de Estado a evitar (un Estado socialista, donde los burcratas gobiernan sin freno). |7|

Si observamos con atencin, a partir del 11 de septiembre de 1973, Chile constituy en el hemisferio sur un laboratorio en el que se implant, de una manera especialmente violenta y brutal, el proyecto neoliberal. Despus de esta experimentacin chilena de la dictadura del general Augusto Pinochet, el proyecto neoliberal se generaliz en el hemisferio norte, comenzando por Gran Bretaa y Estados Unidos. Por cierto, los mtodos no fueron los mismos pero el fondo de la orientacin social y econmica era idntico. Las referencias ideolgicas eran las mismas.

Robert Lucas y la negacin del desempleo involuntario

La contrarrevolucin neoliberal fue muy lejos en la trayectoria reaccionaria. Segn Robert Lucas (1937- ), que se caracteriza como seguidor de la nueva macroeconoma clsica, el desempleo involuntario no existe. Sin embargo, para Keynes, la existencia del desempleo involuntario era una evidencia. Por el contrario, segn Lucas, el desempleo es provocado por las opciones que toma el trabajador entre el ocio y el trabajo. Siempre segn Lucas, el economista que quiera comprender la evolucin del mercado laboral debe postular que los trabajadores tienen un comportamiento racional de maximizacin en el arbitraje que operan entre el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio. En otros trminos, un trabajador desempleado es una persona que eligi aumentar su tiempo de ocio, aunque esto represente una cada o una prdida total de sus ingresos.

El FMI y la inexistencia del desempleo involuntario

Segn Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economa de 2001, el dogma de la inexistencia del desempleo involuntario est fuertemente arraigado en el seno del FMI: En algunas universidades, cuyos graduados el FMI contrata de forma habitual, las asignaturas centrales giran en torno a modelos en donde nunca existe el desempleo. Despus de todo, en el modelo competitivo que subyace en el fundamentalismo del mercado del FMI la demanda siempre iguala a la oferta. Si la demanda de trabajo es igual a la oferta, nunca hay desempleo involuntario. Todo el que no trabaje evidentemente ha elegido no hacerlo. En esta interpretacin, el desempleo de la Gran Depresin, cuando una de cada cuatro personas estaba sin trabajo, deriv de un sbito incremento en el deseo de ocio. [...] Estos modelos acaso proporcionen algn entretenimiento a los acadmicos, pero son particularmente impropios para entender los aprietos de un pas como Sudfrica, que ha sufrido tasas de desempleo superiores al 25 % desde el desmantelamiento del apartheid.

Los economistas del FMI no podan, evidentemente, ignorar la existencia del desempleo. Dado que, segn el fundamentalismo del mercado [...] no puede haber desempleo, el problema no puede estar en los mercados. Debe provenir de otra parte: de sindicatos codiciosos y polticos que interfieren en la accin del libre mercado demandando y consiguiendo salarios excesivamente altos. El corolario poltico es obvio: si hay desempleo se deben reducir los salarios. |8|

Por su parte, Robert Lucas afirma, en el marco de la ortodoxia clsica que haban combatido tanto Marx como Keynes, que existe una tasa natural de desempleo que no se puede tratar de modificar mediante polticas de reactivacin de empleo, ya que stas son contraproducentes. Robert Lucas es profesor de la Universidad de Chicago y su aporte a la ofensiva neoliberal fue recompensado en 1995 con el premio Nobel de Economa. Lucas y sus colegas elaboraron una crtica radical de la poltica de Reagan, porque no era coherente con los postulados monetaristas, y en eso tenan razn. Haban aprobado la voluntad de Reagan de aplicar una poltica monetarista con el objetivo de reducir la masa monetaria, pero enunciaron que esto era incompatible con una reduccin de impuestos, a lo que se agregaba un aumento de los gastos militares, situacin que slo poda desembocar en un agravamiento del dficit pblico. Aprobaban la reduccin de los gastos sociales pero rechazaron el aumento de los gastos militares. Este rechazo, que no tena nada de tico, mostraba claramente la incoherencia real entre el discurso monetarista de Reagan y su prctica poltica, que implicaba un aumento del dficit pblico.

Reagan aplic parcialmente una receta keynesiana para hacer salir a Estados Unidos de la recesin, reactivando los gastos pblicos. Lo hizo de una forma reaccionaria, destinando ese aumento al armamento y a la investigacin espacial para su proyecto de guerra de las galaxias. Sin embargo, desde el punto de vista de los intereses imperialistas norteamericanos, dicha apuesta, criticada por los dogmticos neoliberales o neoclsicos, tuvo resultados ms bien positivos. Pero el costo social fue enorme.

Un postulado clave de la ola neoliberal: el mercado libre asegura la asignacin ptima de los recursos

Para que la mano permanezca invisible es preciso que el ojo sea ciego |9|

Evidentemente, se puede argir que no hay ningn ejemplo de funcionamiento en donde no existan trabas del mercado. Esto sucede no slo en pases donde los poderes pblicos y los trabajadores organizados rechazan el dogma neoliberal y se empean en defender su sistema de seguridad social o en una cierta estabilidad en el empleo o de algunos servicios pblicos, sino tambin en todas las economas con polticas neoliberales aplicadas con la mayor agresividad. Los neoliberales en el poder en Estados Unidos desde 1980 han reducido, por cierto, lo que denuncian como trabas al libre funcionamiento del mercado (por ejemplo, consiguieron disminuir la fuerza del movimiento sindical reduciendo los mecanismos de proteccin social), pero reforzaron otras: una mayor concentracin de empresas que conduce a una situacin de oligopolio en algunos sectores; privatizacin de las empresas pblicas que escapan a todo control democrtico; mantenimiento del proteccionismo contra sus competidores extranjeros (barreras aduaneras y otros mecanismos de limitacin del libre intercambio, subvenciones a los exportadores); barreras a la libre circulacin de la fuerza de trabajo; refuerzo del poder de los actores financieros, que evoluciona hacia una tirana de los mercados; multiplicacin de actos de delincuencia financiera, que traban el libre funcionamiento del mercado. Observemos los escndalos financieros desde el affaire Enron hasta el esquema piramidal Ponzi de Bernard Madoff.

Pero, al mismo tiempo, las desigualdades aumentaron en Estados Unidos: la pobreza alcanz a un sector cada vez ms importante de la poblacin; una gran parte de los empleos creados fueron precarios y mal pagados; el nmero de personas encarceladas pas de 250.000 en 1975 a 744.000 en 1985, y alcanz los 2,3 millones en junio de 2008 (de los que cerca de la mitad son afroamericanos y una cuarta parte latinos); el aspecto criminal de una gran parte de las actividades econmicas realizadas por los altos responsables de las empresas privadas y del Estado nunca fue tan elevado, ya que fue estimulado por las medidas de desregulacin financiera.

El ltimo argumento de los neoliberales para defender su balance dice que nunca existir una distribucin ptima de los recursos porque en ninguna parte hay un funcionamiento sin trabas del mercado. Se trata entonces de luchar contra esas trabas con la perspectiva lejana de una prosperidad general. En realidad, se pretende, en nombre de la bsqueda del mercado libre (la tierra prometida de los neoliberales), anular las conquistas de los trabajadores y de los oprimidos en general, presentndolas como actos de rigidez reaccionaria.

Un artilugio de los neoliberales: presentar al oprimido/a bajo la forma del opresor

De hecho, este argumento no es novedoso: trata de designar al movimiento sindical y las legislaciones que protegen a los trabajadores como instrumentos de opresin usados por los privilegiados que tienen un trabajo bien pago contra los que tienen el coraje de aceptar el trabajo precario lo que se le ofrece.

Friedrich von Hayek escriba, ya en 1944, en Camino de servidumbre: Jams una clase fue explotada de forma tan cruel como lo son las capas ms dbiles de la clase obrera por sus hermanos privilegiados, explotacin que es posible debido a la reglamentacin de la competencia. Pocos eslganes han hecho tanto mal como el de la estabilizacin de los precios y de los salarios: asegurando los ingresos de unos, se hace cada vez ms precaria la situacin de los otros.. |10|

Cincuenta aos ms tarde, en su informe de 1995 titulado El Mundo del Trabajo en una Economa sin Fronteras, el Banco Mundial declaraba grosso modo las mismas cosas que Hayek. A continuacin, algunos extractos:

Por los obstculos que pone en la creacin de empleos, una reglamentacin de seguridad del empleo muy rgida se arriesga a proteger slo a aquellos que tienen un empleo asalariado, a expensas de los excluidos, los desempleados y los trabajadores del sector informal, as como los del sector rural . |11| Luchemos contra la proteccin del empleo puesto que existe a costa de los oprimidos!

Existe un gran temor en que aquellos que sern los primeros beneficiarios de la seguridad social generalmente los trabajadores de condicin acomodada lo sean a expensas de otros trabajadores . |12|Luchemos contra la seguridad social!

No hay dudas de que los sindicatos actan frecuentemente obteniendo y monopolizando mejoras en las condiciones de salario y trabajo de sus adherentes a costa de los poseedores de capitales, de los consumidores y de la mano de obra no sindicalizada ni organizada . |13| Luchemos contra los sindicatos!

Von Hayek y Friedman tienen actualmente mulos en algunos Estados. Vaclav Klaus, ahora presidente de la republica checa, declar en el semanario britnico The Economist: El sistema social de Europa occidental es demasiado prisionero de reglas y controles excesivos. El Estado-providencia, con todas sus transferencias de pagos generosas no condicionadas por criterios o por el esfuerzo o los mritos de las personas implicadas, destruye los fundamentos morales del trabajo y el sentimiento de responsabilidad individual. Los funcionarios estn demasiado protegidos. Es preciso decir que la revolucin thatcheriana, es decir antikeynesiana y liberal, se encuentra a mitad del vado en Europa Occidental. Es preciso que llegue a la otra orilla. |14|

En otro documento redactado especialmente por el Banco Mundial para aportar su contribucin a la Cumbre mundial sobre el Desarrollo Social, organizada por la ONU en marzo de 1995 en Copenhague, ste declaraba pura y simplemente que para los pases del Tercer Mundo.

Salario mnimo, seguro de desempleo, indemnizacin por despidos y legislacin de seguridad de empleo no son de ninguna utilidad para los trabajadores del campo y del sector informal, que constituyen esencialmente los pobres en los pases en desarrollo. |15| Este tipo de declaracin encaja perfectamente con la de otro defensor del neoliberalismo, George Gilder, para quien: La seguridad social erosiona actualmente el trabajo y la familia y mantiene as a los pobres en la pobreza. |16| Puede ser til precisar que Gilder propone estas medidas para el conjunto del planeta, incluidos los pases industrializados! Estas declaraciones de Gilder y del Banco Mundial nos hacen recordar la afirmacin de Thomas Robert Malthus: En definitiva, las leyes para los pobres pueden ser consideradas como aquellas que debilitan a la vez el gusto y la facultad de elevarse de la gente del comn; debilitando as uno de los ms poderosos motivos del trabajo. Alan Greenspan, pisndole los talones a Malthus, Gilder, von Hayek y el Banco Mundial, escribe: Las redes de seguridad social existen prcticamente en todos partes, en mayor o menor medida. Por su naturaleza, inhiben el ejercicio pleno del laisser-faire, sobre todo mediante las leyes laborales y programas de redistribucin de la renta. |17|

Por otro lado, Greenspan no ve por qu se fijaran lmites a la remuneracin de los ejecutivos: Aun teniendo en cuenta los aspectos defectuosos del gobierno empresarial, los salarios de los ejecutivos cuentan en ltima instancia con el asentimiento, cabe suponer voluntario, de los accionistas de la compaa. Como he sealado antes: no debera existir papel para el gobierno en esta transaccin. El control salarial, como el control de precios, conduce invariablemente a graves distorsiones inesperadas. Y agrega la guinda al pastel neoliberal: ... el paradigma del director general autcrata parece la nica solucin que permite el funcionamiento eficaz de una empresa. No podemos sortear el imperativo autoritario de la actual estructura corporativa... |18|

Debemos revelar la capacidad visionaria de ese gran neoliberal que es Alan Greenspan. En el momento en que se derrumbaba todo el andamiaje financiero que haba ayudado a crear, Greenspan escriba: Para facilitar la financiacin, el aseguramiento, y la puntualidad de todo ese comercio, el volumen de las transacciones transfronterizas en instrumentos financieros ha tenido que aumentar ms rpido incluso que el propio comercio. Hubo que inventar o desarrollar variedades de finanzas nuevas por completo: derivados de crdito, activos titulizados, futuros de petrleo y dems han hecho todos que el sistema comercial mundial funcione con mucha mayor eficiencia. En muchos aspectos, la aparente estabilidad de nuestro sistema comercial y financiero global es una reafirmacin del simple y contrastado principio que Adam Smith formulara en 1776: el comercio libre de unos individuos con otros en pos de su propio inters conduce a una economa creciente y estable. |19|

Pero que espera el Banco Central de Suecia para concederle el premio Nobel de Economa? |20|

Traducido por Griselda Pinero y Ral Quiroz

Bibliografa

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Notas |1| Esta 6 parte es la ltima de la serie : Una mirada al retrovisor para comprender el presente. La 1 parte fue publicada en el sitio www.cadtm.org el 11 de junio de 2009 con el ttulo Adam Smith est ms cerca de Karl Marx que de los neoliberales que actualmente lo ensalzan http://www.cadtm.org/Adam-Smith-esta-mas-cerca-de-Karl,4461; la segunda parte, titulada La obstinada ideologa neoliberal, apareci el 15 de junio y la tercera, El eclipse liberal de los aos treinta a los aos setenta del siglo xx, el 24 de junio, La obstinada ideologa neoliberal; la tercera parte El eclipse liberal de los aos treinta a los aos setenta del siglo XX se publico el 24 de junio 2009 http://www.cadtm.org/El-eclipse-liberal-de-los-anos; la cuarta parte El impetuoso retorno de la ideologa liberal en los aos setenta se publico el 21 de septiembre 2009 http://www.cadtm.org/El-impetuoso-retorno-de-la

|2| Milton Friedman, The Counter-Revolution in Monetary Theory, London of Economic Affairs. En castellano: La economa monetarista, Editorial Gedisa, Barcelona, 1992

|3| Michel Beaud y Gilles Dostaler, La Pense conomique depuis Keynes, Editions du Seuil, Paris 1996, pp. 274-275

|4| Idem, p. 188.

|5| Pierre Salama y Jacques Valier, Pauvret et ingalits dans le tiers monde, La Dcouverte, Paris, 1994.

|6| Vase Ominami in Rafael Urriola, coord. La Globalizacin de los desajustes, Nueva Sociedad, Caracas, 1996.

|7| Margaret Thatcher, El camino hacia el poder, Aguilar, Madrid, 1995, citado por Charles-Andr Udry en Los Orgenes del neoliberalismo: F. von Hayek: el apstol del neoliberalismo, Desde los Cuatro Puntos, n1, Mxico, 1997.

|8| Joseph Stiglitz, El malestar en la globalizacin, Taurus Ediciones, Madrid, 2002, cap.2, p. 67.

|9| Daniel Bensad, Marx lintempestif, Fayard, Paris, 1995

|10| Friedrich von Hayek, Camino de servidumbre, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 2008.

|11| Banco Mundial, Informe sobre el desarrollo en el mundo. El mundo del trabajo en una economa sin fronteras, Banco Mundial, Washington, D.C., 1995a

|12| Idem.

|13| Idem.

|14| Citado por Perry Anderson, Historia y lecciones del neoliberalismo, Universidad de California, Los Angeles, www.correntroig.org/IMG/pdf/...

|15| Banco Mundial, Promover el desarrollo social. Contribucin del Banco Mundial a la Cumbre social, Banco Mundial, Washington D.C., 1995b

|16| George Gilder.. Riqueza y pobreza, Instituto de Estudios Econmicos, Madrid, 1985.

|17| Alan Greenspan, La era de las turbulencias, Ediciones B, Barcelona, 2007, p.568.

|18| Idem, p. 491.

|19| Idem, p. 414.

|20| Recordemos: Myron Scholes y Robert Morton recibieron el premio Nobel de Economa en 1997 por su modle mathmatique dvaluation des options. (modelo matmatico de evaluacin de opciones). El fondo especulativo, LCTM, que aconsejaban se encontr al borde de la quiebra en 1998. Y fue Alan Greenspan uno de los principales artfices de su salvamento, en septiembre de 1998.

Fuente: http://www.cadtm.org/De-Friedman-y-von-Hayek-a


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