Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2009

La burbuja salarial de los ejecutivos, una evolucin que va a ms, no a menos

Sam Pizzigati
Too Much


Los investigadores del Institute for Policy Studies, un think tank progresista en Washington D.C., publican desde 1994 anualmente un informe sobre los salarios de los ejecutivos. La ltima edicin de este Executive Excess recin acaba de aparecer. El veredicto del informe? En lo que se refiere a los salarios de los ejecutivos este ltimo ao, nada ha cambiado, y todo ha cambiado.

El nada viene en primer lugar en el Executive Excess 2009. Los altos ejecutivos estadounidenses, como documenta el estudio del IPS, an siguen ganando cientos de veces ms que la media de los trabajadores estadounidenses, como venan haciendo desde mediados de los noventa.

Para ser exactos: en 2008 los altos ejecutivos se llevaron a casa 319 veces el salario medio del trabajador estadounidense en un ao. Tres dcadas antes, antes de que los salarios de los ejecutivos comenzasen a escalar, los altos ejecutivos rara vez se llevaban ms de 30 veces el salario medio de un trabajador.

Los salarios de los ejecutivos, en pocas palabras, siguen siendo dolorosamente excesivos. Eso no ha cambiado demasiado, despus de todo. Qu es entonces lo que ha cambiado? Este ao, por vez primera, la mayora de los americanos parecen comprender los daos y los peligros que los excesivos salarios de los ejecutivos producen invariablemente.

Las recompensas sobredimensionadas a los ejecutivos, recoge el nuevo informe del IPS, crearon los incentivos para la imprudencia de los ejecutivos, que llev a los Estados Unidos y al mundo al borde de un cataclismo econmico. Y esto la mayora de americanos lo saben, del Presidente para abajo.

Desgraciadamente, muestra el informe, esta nueva conciencia no se ha traducido en ninguna accin significativa para limitar las recompensas en la cima de la economa americana.

Los moradores de las suites de ejecutivos de nuestra nacin, como la principal autora del estudio, Sarah Anderson, seala, todava acuden a sus negocios con las mismas visiones de montaas de oro que bailaban en sus cabezas antes del pasado septiembre.

De hecho, aade poco despus Anderson, los cerebros de la industria financiera de los Estados Unidos han convertido el desplome de las altas finanzas del ao pasado bsicamente en un trampoln para nuevos desorbitados beneficios.

El informe del IPS recoge con todo lujo de detalles cifras increbles: los 20 gigantes de la industria financiera que han recibido la mayora de dlares del rescate financiero sufragado por los contribuyentes despidieron juntos a 160.000 trabajadores desde comienzos del ao pasado. En el 2008, los 100 ms altos ejecutivos de estas empresas ganaron juntos unos 795'5 millones de dlares en compensacin.

Y el chollo no se termina aqu. A comienzos del 2009, con los precios de las acciones de la industria financiera logrando prcticamente rcords a la baja, los mayores bancos de Wall Street comenzaron a llenarse los bolsillos de sus trajes de tres botones con millones de acciones. Estas acciones concedan a su vez a los ejecutivos el derecho a comprar acciones de la compaa, tras unos aos cuesta abajo, a los precios de ocasin de principios de 2009.

Los precios de las acciones de la industria financiera, gracias a la generosidad de los contribuyentes estadounidenses, han comenzado a subir. Estas acciones significan que docenas de altos ejecutivos de la industria financiera han visto cmo este ao su cartera personal se inflaba con miles de millones, y eso sin contar el salario o los extras.

El pasado mes de enero, por ejemplo, el ejecutivo jefe de American Express Ken Chenault se embols un nuevo tipo de concesin que le da el derecho a comprar cerca de 1'2 millones de acciones a slo 16'71 dlares por accin. Las acciones de American Express terminaron vendindose a finales de agosto a cerca de 34 dlares la accin, prcticamente la mitad del precio de las acciones del gigante de las tarjetas de crdito en 2007, antes de que el desplome comenzase. Chenault espera conseguir, solamente de sus acciones de 2008, ms de 20 millones de dlares.

En otras empresas encontramos historias similares. En JP Morgan Chase, por ejemplo, cuatro altos ejecutivos han visto sus acciones de 2009 saltar a 21'6 millones de dlares. En PNC, cinco ejecutivos esperan embolsarse en beneficios 18'5 millones de dlares este 2009 con sus acciones.

En todas estas compaas, mientras tanto, los pequeos accionistas que mantienen las mismas acciones que tenan en 2007 se van hundiendo ms y ms. En PNC, las acciones de los pequeos accionistas se estn vendiendo a un 35'7 menos que en su mximo de 2007.

De hecho, segn seala el informe del IPS, los principales bancos de los Estados Unidos han inventado la mquina del movimiento perpetuo de la compensacin econmica de los ejecutivos, y siempre va a ms.

Que los precios de las acciones se hundan no es ningn problemas para los ejecutivos. Las juntas directivas simplemente aflojan nuevas hornadas de acciones, todas ellas al bajo precio de las acciones del ao en ejercicio. Y si las acciones se hunden todava ms al ao siguiente, explica el Executive Excess 2009, las juntas sencillamente distribuyen todava ms opciones de incentivos entre sus miembros, todas ellas a precios todava ms bajos para los ejecutivos.

Las juntas, resume el estudio del IPS, continuarn bajando el listn de actuaciones hasta que encuentren la altura necesaria para que los ejecutivos puedan saltar por encima de l.

Y cul es la medida ms baja de todo esto?

La burbuja salarial de los ejecutivos estadounidenses, dice la analista del IPS Sarah Anderson, sigue sin haber pinchado. El Congreso y la Casa Blanca deberan pincharla, observan Anderson y los otros autores del informe, John Canagh, Chuck Collins y quien esto escribe.

Pero tanto el Congreso como la Casa Blanca se han tragado los supuestos bsicos de funcionamiento" de Wall Street, que el rendimiento justifica cualquier ganancia inesperada que se le d a un ejecutivo, que los 'incentivos' por fechoras que representan estos beneficios imprevistos no tienen que ser regulados y que los ejecutivos nunca tienen que compartir las recompensas que rinde el 'xito' de mercado.

Los legisladores y la administracin Obama, habindose tragado todas estas suposiciones, siguen resueltamente empeados en reformas que ayudan a los accionistas a denegar beneficios imprevistos a los ejecutivos que se embolsaron ciclpeas recompensas mientras el precio de las acciones de sus compaas se desplomaba. Pero el problema de los salarios de los ejecutivos directivos al que nos enfrentamos hoy va ms all de los beneficios canalizados a los que tienen un peor comportamiento en bolsa.

Nuestro problema se ha convertido en esas recompensas gigantescas, en s mismas y por s mismas, observa el coautor del estudio del IPS Chuck Collins. Las elevadas y escandalosas recompensas dan a los ejecutivos incentivos para comportarse inapropiadamente. Recortan la plantilla. Deslocalizan. Cocinan los libros de contabilidad. Dejndoles al mando de la nave, con el tiempo acaban por estrellar la economa mundial. Y en el proceso, estos ejecutivos cuestan a millones de americanos sus trabajos, sus hogares y sus pensiones.

Unos cuantos proyectos de ley ahora enterrados en el Congreso, observa el estudio del IPS Executive Excess 2009, ofrecen algunos indicios de cmo podra ser una verdadera reforma de los salarios de los ejecutivos.

Un proyecto de ley, patrocinado por el congresista de Illinois Jan Schakowsky, extendera las ventajas fiscales y preferencias contractuales del gobierno federal a compaas que obtuviesen buenas calificaciones por su buen comportamiento. Se valorar, entre otras, que el salario de un ejecutivo no exceda la de un trabajador en ms de 100 veces la de ste.

El mensaje fundamental de la legislacin a la Norteamrica Corporativa es el siguiente: si le pagas ms de lo que debes a tus ejecutivos directivos, no vas a recibir el dinero de los contribuyentes.

Nada de lo ocurrido en la economa estadounidense (o mundial) en los ltimos aos, resume el estudio del IPS, justifica el vastsimo abismo existente entre los ejecutivos y sus trabajadores.

Los ejecutivos de alto nivel, observa el estudio, no son 'ms inteligentes' que sus trabajadores desde la ltima generacin, ni tampoco ms 'productivos'. Pero s son, por otra parte, en ms poderosos.

Ha llegado la poca de que los legisladores y la Casa Blanca desafen ese poder.

Hasta que lo hagan, concluye el estudio del IPS, el comportamiento imprudente continuar amenazando la seguridad econmica y la decencia que a los americanos gusta mantener.

Sam Pizzigati dirige Too Much, publicacin semanal digital sobre excesos y desigualdades.

Traduccin para www.sinpermiso.info: ngel Ferrero

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2781



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter