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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2004

Guerras, vandalismo e Irak
Cuando decir es hacer

Umberto Eco
El Mundo


En uno de los ltimos nmeros de la revista Expresso, Eugenio Scalfari terminaba su columna escribiendo: Est prohibido hablar de la resistencia iraqu sin pasar por fascista o imbcil. Uno dice: exagera, como de costumbre.

Pero, el mismo da, en el Corriere della Sera, Angelo Panebianco escriba: Los resistentes, como les llaman algunos desconsiderados occidentales.... Un observador marciano dira que, en Italia, mientras a nuestro alrededor se cortan cabezas y saltan por los aires trenes y hoteles, seguimos jugando con las palabras.

El citado marciano dira que las palabras cuestan poco, dado que ley en Shakespeare que una rosa sera siempre una rosa con cualquier otro nombre. Y sin embargo, a menudo utilizar una palabra en vez de otra cuenta mucho.

Est claro que algunos de los que hablan de resistencia iraqu pretenden apoyar lo que consideran una guerra del pueblo. Otros, por el contrario, parecen sobrentender que dar el nombre de resistentes a los degolladores significa echar por tierra a nuestra Resistencia.

Lo curioso es que gran parte de los que consideran escandaloso utilizar el trmino resistencia son precisamente los que, desde hace tiempo, intentan deslegitimar a nuestra Resistencia, describiendo a los partisanos como una banda de degolladores. Paciencia. Pero es que se olvida que resistencia es un trmino tcnico y no implica juicios morales.

Ante todo existe la guerra civil, que se produce cuando ciudadanos que hablan la misma lengua se disparan entre s. Era guerra civil la revuelta vandeana, lo era la guerra de Espaa, lo fue nuestra Resistencia, porque haba italianos de ambos lados.

Salvo que la nuestra fue tambin un movimiento de resistencia, dado que con este trmino se indica el levantamiento de parte de los ciudadanos de un pas contra una potencia ocupante. Si despus de los desembarcos aliados en Sicilia o en Anzio se hubiesen formado bandas de italianos que hubiesen atacado a los angloamericanos, se habra hablado tambin de resistencia, incluso por parte de los que pensaban que los aliados eran los buenos.

Incluso el bandidismo meridional fue una forma de resistencia filoborbnica, salvo que los piamonteses (buenos) echaron fuera a todos los malos, a los que recordamos slo como bandidos. Por otra parte, los alemanes llamaban a los partisanos bandidos.

Raramente una guerra civil alcanza dimensiones campales (ocurri, sin embargo, en Espaa) y, a menudo, se trata de guerra de bandas.Y la guerra de bandas es tambin un movimiento de resistencia, hecha de golpes de ataca y huye.

A veces, en una guerra de bandas se inmiscuyen tambin los seores de la guerra con sus bandas privadas, a menudo bandas sin ideologa, que se aprovechan del desorden. Pues bien, la Guerra de Irak parece presentar aspectos de guerra civil (son iraques los que matan a otros iraques) y de movimiento de resistencia, con el aadido de todo tipo de bandas.

Estas bandas actan contra los extranjeros. Y poco importa si dichos extranjeros estn en el bando justo o equivocado y, ni siquiera, si han sido llamados y bien acogidos por una parte de los ciudadanos. Si los locales luchan contra tropas ocupantes extranjeras forman parte de la resistencia, y eso no hay nadie que lo pueda negar.

Otra cosa es el terrorismo, que tiene otra naturaleza, otros fines y otra estrategia. Hubo y, en parte, todava hay, terrorismo en Italia, sin que sea ni resistencia ni guerra civil. Y hay terrorismo en Irak, que acta traversalmente entre las bandas de resistentes y las distintas facciones en guerra civil.

En las guerras civiles y en los movimientos de resistencia se sabe quin es y dnde est (ms o menos) el enemigo. Con el terrorismo, no. El terrorista puede ser incluso el seor que se sienta a su lado en el tren.

Las guerras civiles y las resistencias se hacen con combates directos o rastreo de los enemigos, mientras que el terrorismo se combate con los servicios secretos. Guerras civiles y resistencias luchan en un lugar; el terrorismo, en cambio, hay que combatirlo en todas partes, donde los terroristas tengan sus santuarios y sus refugios.

La tragedia de Irak es que all hay de todo y puede suceder que un grupo de resistentes utilice tcnicas terroristas o que los terroristas, a los que por cierto no les basta con cazar a los extranjeros, se presenten como resistentes.

Esto complica las cosas. Pero negarse a utilizar los trminos tcnicos las complica todava ms. Supongamos que, considerando Atraco a mano armada una bellsima pelcula, donde haba malos y buenos, alguien se niegue a llamar atraco a mano armada al asalto de un banco y prefiera hablar de robo con habilidad.

Pero el hurto con habilidad se combate con agentes de uniforme que patrullan las calles y los lugares tursticos y que, a menudo, ya conocen a los pequeos profesionales locales. En cambio, para defenderse del atraco a bancos hacen falta costosos aparatos electrnicos y patrullas de intervencin rpida, contra enemigos todava desconocidos.

Y sin embargo, elegir el nombre equivocado puede parecer, a veces, tranquilizador, pero tambin induce a elegir los remedios equivocados.Creer que se puede combatir al enemigo terrorista con patrullas con las que habitualmente se lucha contra los movimientos de resistencia es una pa ilusin. Pero creer que se puede combatir contra el que ataca y huye con mtodos que deberan utilizarse contra los terroristas, es igualmente equivocado. Por lo tanto, sera necesario utilizar los trminos tcnicos cuando sea necesario, sin someterse a pasiones o a chantajes.



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