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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-09-2009

Concierto de Juanes: la despolitizacin del socialismo

Santiago Alba Rico
La Jiribilla


El llamado Concierto de Juanes o Concierto por la Paz celebrado el pasado 20 de septiembre en la Plaza de la Revolucin de La Habana ha provocado el ensimo intercambio de golpes entre los partidarios de la Revolucin y los partidarios de la antropofagia. Nada nuevo en este casi protocolario forcejeo si no fuese porque no s si alguien lo ha observado por una vez los pugilistas han invertido los papeles o, ms exactamente, se han intercambiado los argumentos; y esto con el efecto paradjico de dar la razn a los antropfagos y la victoria a los revolucionarios. Me explico. Los defensores del concierto (Jess Gmez Cairo, Salvador Capote o Luis Toledo, por ejemplo) han insistido en negar el carcter poltico del mismo, invocando en su favor valores digamos burgueses: el triunfo de la cultura, el arte contra la barbarie, el derecho de los jvenes a escuchar buenas canciones, la msica de calidad por encima de las diferencias ideolgicas. Del otro lado, frente a esta reivindicacin del arte puro como abstracto conciliador de voluntades, los propagandistas anticubanos han recurrido sin parar a registros casi guevaristas para censurar a los participantes en el evento: la necesidad de tomar partido, el compromiso del artista, la msica como vehculo de movilizacin. Si dejamos a un lado el fanatismo de Miami, escuetamente destructivo, resulta cuando menos curioso ver cmo los medios de comunicacin espaoles anticubanos la mayora no han dejado de exigir ms o menos veladamente a los cantantes ms altos niveles de conciencia poltica frente a las trampas de la paz abstracta y la msica pacificadora. El caso del diario El Pas ha sido una vez ms ejemplar. En sendos artculos del 25 de septiembre, Vernica Caldern y Diego Manrique dejan a un lado el contenido musical del concierto para explorar las complicidades de Juanes y compaa con la dictadura castrista y lamentar precisamente la falta de compromiso de los jvenes all reunidos sin la menor conciencia, espoleados solamente por el hambre de msica pop.

Por una vez los cubanos han querido hacer una cosa sencillamente bonita, amable, sin punta ni garra, para todos los pblicos (y no sin razn quizs el escritor colombiano Carlos Alberto Ruiz sealaba con melancola el carcter intencionadamente apoltico del concierto). Los cubanos han querido cantar sin ms y entonces sus enemigos, los que siempre defienden la pureza del arte y abominan de toda contaminacin ideolgica, se han puesto a gritar: Poltica! Poltica! Todo es poltica!. En lugar de reunirse delante de la Oficina de Intereses deEEUU para gritar consignas antimperialistas, los cubanos se concentran en una plaza para escuchar msica y entonces sus enemigos se enfurecen todava ms: Ah, no, no nos engais, eso es ms poltico an. Por una vez los cubanos se parecen a todos los dems y entonces los que llevan 50 aos queriendo arrollar, negar, extirpar su diferencia se irritan ms que nunca: Nada de eso, tenis que ser ininterrumpidamente socialistas.

Por una vez los cubanos hacen una cosa bonita y por una vez sus enemigos tienen razn: el arte, la msica, la cultura son poltica. Est bien que lo reconozcan, aunque sea de nuevo contra Cuba (y no contra Madonna en Israel, contra Al Di Meola en Tnez o contra Julio Iglesias en Miami). La gran ilusin del capitalismo es la de creerse la de hacer creer que ha establecido las nicas condiciones posibles en las que el arte puede ser por fin slo arte. Es todo lo contrario. Cantar no es inocente en una oscuridad de lobos; caminar no es indiferente en un campo minado; elegir un vestido o un refresco, conceder un beso, hacer un regalo, dormir la siesta, no son acciones neutrales en una economa global de antropofagia ininterrumpida. Tampoco puede serlo, claro est, en una de las pocas sociedades del planeta que se defiende colectivamente contra esa locura organizada. El llamado Concierto de Juanes o Concierto por la Paz fue un acto poltico y, a la espera de saber qu efectos introduce en Cuba y en sus relaciones con los vecinos, conviene que Juanes, Miguel Bos y Vctor Manuel por citar a los ms mediocres y reaccionarios de los participantes sepan que tambin esta vez, como cada vez que cantan en Bogot o en Madrid, han participado en un acto poltico, aunque quizs el menos poltico de todos o el potencialmente ms artstico de su carrera (que es lo que los pona en realidad un poco fuera de lugar).

Porque tiene razn Carlos Alberto Ruiz al llamar la atencin sobre la despolitizacin intencionada del llamado Concierto de Juanes o Concierto por la Paz, aunque quizs no acierta a valorar todo lo que tiene de prometedora o de reveladora esta intencin. Al contrario de lo que nos han querido hacer creer, los artistas capitalistas y los escritores capitalistas y los pintores capitalistas y los msicos capitalistas (por no hablar de los ingenieros capitalistas y los albailes capitalistas) son ms capitalistas que artistas, escritores, pintores o msicos. Bajo una economa global de antropofagia ininterrumpida, somos ininterrumpidamente capitalistas, y nuestros gestos son tanto ms polticos cuanto ms despolitizados nos parecen: cuando hacemos la compra, cuando amamos, cuando nos divertimos. Bajo el socialismo ocurre lo contrario. Se lucha por el socialismo para no ser todo el rato socialista; para que, en efecto, el amor y el vestido, el pincel y la nota, el poema y la risa, queden algn da al margen de la poltica. Somos capitalistas las 24 horas del da, pero no seremos socialistas sino de manera intermitente, en los momentos en que haya que defender las condiciones que nos permitirn ser otras cosas. Por eso, Gmez Cairo, Capote y Luis Toledo tienen tanta razn como Carlos Alberto Ruiz: porque la premeditada despolitizacin del llamado Concierto de Juanes hace comparecer en un relmpago ese mundo por el que Cuba viene trabajando desde hace 50 aos en el que la cultura es slo cultura y el arte es arte y las buenas canciones son, sobre todo, buenas canciones. Ninguna despolitizacin puede ser ms poltica, en sentido radical, que la que abriga este embrin. La nica duda es la de saber si Cuba ha asentado tan firmemente el socialismo que puede emprender esta despolitizacin sin peligro o si, por el contrario, esta despolitizacin se produce demasiado pronto y entraa por eso mismo algn riesgo para el socialismo.

Me gust mucho la respuesta que dio un informtico habanero de 24 aos a un periodista del diario espaol Pblico que le preguntaba por el concierto: Lo que no entiendo mucho es eso de concierto por la paz Aqu hay paz!. En el mismo sentido se expresaba en un artculo de La Jornada Arleen Rodrguez Derivet: En cuanto a la paz, difcilmente haya otra tierra, de norte a sur y de este a oeste del planeta, donde la alegra tenga tanto que ver con la ausencia de violencia. Por qu este pequeo y pacfico pas, moderadamente pobre, comparativamente generoso, consciente y solidario, merece tanta atencin y siempre negativa? Por qu ha molestado tanto en Miami y en Madrid que por una vez los cubanos quisieran cantar sin ms? Por qu les ha enfurecido de esta manera que por una vez no se reunieran para citar al incomprensible Marx o al prolfico Mart, para denunciar demaggicamente el terrorismo de EEUU o los horrores del bloqueo, sino para escuchar msica pop y aplaudir a unos cuantos cantantes, unos buenos y otros menos buenos? Por qu les ha parecido tan mal a los abominadores del socialismo que durante un par de horas los cubanos dejaran de ser socialistas para pasarlo sencillamente bien sin necesidad de matar a nadie?

Quizs basta con formular estas preguntas para encontrar ya muchas respuestas.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/2009/n437_09/437_45.html

Traducido al ingls por Manuel Talens y revisado por Machetera: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8836&lg=en



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