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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2009

Ahmadineyad y el fantasma del Holocausto

Nazanin Amirian
Rebelin


Sera un error descifrar la fijacin de Mahmud Ahmadineyad por Israel en clave religiosa, por su compromiso con la causa palestina o en el marco de la disputa que libran Tehern y Tel Aviv por la hegemona de uno de los enclaves ms estratgicos del mundo. Sus motivos van por otros derroteros.

Hace unos meses, una avalancha de suposiciones invadi la prensa iran cuando un diario oficial, por descuido, revel que el apellido original de Ahmadineyad es Saborjhian, el de un clan judo iran. Dato irrelevante si no fuese porque en la Repblica Islmica un judo no puede ocupar ningn cargo pblico. Este vecino de Aradan haba cambiado su apellido por Ahmadineyad Descendiente de Mahoma, al emigrar con su familia a Tehern. Tras el escndalo, el reformista Mehdi Karrubi le pregunt acerca de su verdadera identidad, el antiguo Saburjian evadi el tema. Tras autoproclamarse presidente, nombr jefe de su oficina a Rahim Mashai, quien hubo calificado al pueblo israel amigo de Irn. Ex jefe de los Servicios Secretos y dirigente del principal partido que apoya a Ahamdineyad, Asgar Olad, tambin procede de familia hebrea. Slo faltaba que desde Israel atizara el fuego de la sospecha! Un diario hebreo animaba a los Parsims, la comunidad juda iran, a darle el voto en las elecciones de junio, y Meir Dagan, el jefe del Mossad, deca que Israel tendra un grave problema si Ahmadineyad perdiera en las elecciones. Mohsen Reza, ex comandante de los Guardianes Islmicos, le llam pblicamente agente de Israel. Misterios genealgicos y de espionaje por resolver, no hay duda de que los discursos de Ahmadineyad le van de perlas a su colega Netanyahu, que siendo consciente de que el apoyo del islamista a la causa palestina no es ms que una tctica poltica, se sirve de la amenaza iran para continuar su poltica militarista en la zona.

Durante el ltimo asalto de Israel a Gaza, el mero apoyo verbal de Tehern a Palestina sorprendi a Hams y a Israel, convencidos de una implicacin directa de Irn, que opt por no enfrentarse a uno de los ejrcitos ms poderosos del mundo. Atrapado en su propia propaganda, el rgimen, por un lado animaba a los jvenes a ir a Gaza, y por otro, mandaba al hermano de Ahmadineyad a desalojarlos una vez en el aeropuerto. Aprovechando este clima blico, Ahmadineyad paraliz la mocin de censura contra sus ministros y cerr varias publicaciones por criticar a Hams por su estrategia suicida ante el poderoso ejercito israel. El pretexto, la necesidad de unirse contra la amenaza israel.

Con este enfoque, su intento de reabrir el extemporneo debate del Holocausto, ms que desenmascarar el doble rasero de los organismos internaciones para medir los crmenes cometidos por los diferentes Estados o denunciar el recurso de Tel Aviv al victimismo cuando bombardea Palestina, contamina un trato honesto y sano sobre aquella barbarie, en la que adems de judos, tambin fueron exterminados cientos de miles de comunistas, anarquistas ydemcratas anti-fascistas, entre otros. No se dice que, por ejemplo, de los 25 millones de personas que los nazis mataron en la Unin Sovitica, slo 6 millones eran militares.

En Ahmadinayed, razones polticas, econmicas y militares se unen al afn de desmentir los rumores sobre su origen. Su exagerada exhibicin como salvador del pueblo palestino -cortina de humo para ocultar los crmenes que comete contra los ciudadanos de su pas- incluso ha levantado los gritos de un rotativo ultraconservador como el Jomhuri.e Eslami, que le recuerda que es presidente de Irn y no de palestina, y que deje de desviar la atencin de los problemas de la poblacin.

Cuando organiz el infame encuentro sobre el Holocausto reuniendo a los Ku Klux Klan y nazis -con los que comparte el exterminio marxista, de homosexuales, y en las tcnicas de acabar con sus adversarios-, en Irn se preguntaban qu motivos haba para despilfarrar tantos millones en hablar de algo que sucedi hace sesenta aos amiles de kilmetros de all. Ayatol Abtahi se quejaba de que no es justo que el mundo entero vea a los iranes, un pueblo con tanta civilizacin, sentado junto a los fascistas, mientras decenas de polticos e intelectuales propusieron llevarle a los tribunales por atentar contra la seguridad nacional del pas provocando a Israel.

El empeoramiento de las relaciones con Occidente y mantener aislado el pas, de paso, ha aportado un ingente beneficio por el trfico de mercancas a los militares, que controlan la economa del pas y son el principal apoyo de Ahmadineyad.

Hay ms. La cada del precio del crudo de 180 dlares el barril a unos 50 en un ao, para un gobierno que basa su presupuesto en un 70% en la renta del petrleo, se traduce en una crisis total. Pretende aumentar la tensin en la zona para empujar al alza el precio del barril? La galopante inflacin, la falta de inversin en un Irn polticamente inestable y el desempleo de unos 12 millones de jvenes, anuncian un estallido social. Una guerra como cortina de humo le servir, adems, para aplastar el movimiento de los ciudadanos por los derechos civiles que avanza sin parar. Basa su experiencia en la guerra con Iraq en los 80, cuando exterminaron a miles de opositores y luego montaron el escndalo sobre los Versculos Satnicos, a fin de que el mundo no viese las fosas comunes que ocultaban la mayor matanza poltica de la historia contempornea del pas.

Irn desconoce semejante retrica antijuda. Esta milenaria tierra acogi a los hebreos cuando Ciro el Grande, creador de la Primera Declaracin de Derechos Humanos, les liber de la cautividad en Babilonia y les invit a vivir en un Irn que respetaba la identidad de los pueblos que lo integraban. Hecho reflejado en Isaas, que llama mesas a Ciro.

Fue as como Esther se convirti en la reina juda de Irn y que an siguen en pie los 32 lugares sagrados de este pueblo, como la tumba del profeta Daniel.

De los casi 100.000 parsims que vivan en Irn hasta 1978, unos 70.000 salieron junto con los cerca de cinco millones de iranes que abandonaron el pas a consecuencia de la represin poltica, religiosa, tnica y de gnero, en el mayor xodo de la poblacin durante su larga historia.

Irn e Israel hoy, gobernados por la ultraderecha religiosa, se retroalimentan para garantizar su supervivencia en tensin y conflictos.

Fuente: www.nazaninamirian.es

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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