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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2009

Los columnistas de El Pas en lnea con la poltica editorial del diario espaol
Constitucionalistas sin Fronteras contra Honduras

Bartolom Clavero
Blog de Bartolom Clavero


En estos ltimos das, cuando rebrota la esperanza de una restauracin constitucional en Honduras, reverdecen por Espaa, entre intelectuales procedentes de sectores dizque progresistas, constitucionalistas improvisados, por cuanto toca al pas centroamericano, que saltan al gora con el empeo de descalificar al presidente constitucional Manuel Zelaya. Me referir tan slo a un par de casos vinculados por sus planteamientos entre s y tambin ambos con el peridico El Pas, medio de profesin sedicentemente constitucionalista que en su momento apoy sin disimulo el golpe de Estado.

Manuel Alcntara es un prestigioso catedrtico de ciencia poltica y de la administracin de la Universidad de Salamanca, actualmente Vicerrector de Relaciones Internacionales y Cooperacin, y Director del Instituto de Estudios de Iberoamrica y Portugal de la misma Universidad. El da 26 de septiembre publica en El Pas un artculo titulado "El destino de los elefantes" un tanto insulso, pues se limita a sealar, con alguna ilustracin deslavazada, que no se conoce lo suficiente e interesara por ello investigar la trayectoria de quienes han ocupado jefaturas de Estado o de Gobierno en Latinoamrica tras su salida de tan altas responsabilidades. No todo es poltica, pero casi todo puede serlo en tales casos. Y no es ningn secreto que hay vidas triunfales que se saldan en fracasos personales. O viceversa.

La intencin del artculo se revela al final: Y fracaso, y algo ms grave, ha sido la actuacin de Mel Zelaya de intentar forjar una senda para su continuidad en la vida poltica activa hondurea. En un escenario donde ya estaban elegidos los candidatos de los dos tradicionales, y muy oligrquicos, partidos del pas, propuso la celebracin de un irregular referndum en el que la ciudadana fuera consultada sobre una reforma constitucional que, entre otros elementos, incorporara la reeleccin presidencial. El desencadenamiento del golpe de Estado nos priv de conocer cmo habra actuado en el poco probable caso de que hubiera tenido cierto apoyo popular en la consulta, sin por otra parte garanta procedimental alguna . Ahora se entiende a qu viene tanta pelcula sobre la senda y el destino de los elefantes.

Todo es sorprendente en ese prrafo de cierre. Lo es la presuncin del intelectual descalificando el sistema poltico hondureo para la descalificacin que realmente le interesa, la de una persona. Lo es el despliegue de ignorancia, con el aplomo de ciencia, sobre los trminos de la consulta al pueblo planteada por Manuel Zelaya y de las previsiones sobre su resultado, las que alarmaron a la referida oligarqua precisamente por el apoyo popular asegurado. Como especialista en estadsticas polticas, el autor carga las tintas en su hipottico augurio hasta el punto de hacer absurdo, por innecesario, el golpe de Estado: en el poco probable caso de que hubiera tenido cierto apoyo popular en la consulta, sin por otra parte garanta procedimental alguna. Esto ltimo de la carencia absoluta de garantas tambin merecera comentario aparte. La sucesin atropellada de prejuicios desencadenados slo puede sostenerse por el supremacismo europeo que los alimentan y que los lectores y lectoras de El Pas suelen compartir.

Antonio Elorza es un prestigiossimo historiador del pensamiento poltico, catedrtico de la materia en la Facultad de Ciencias Polticas y Sociologa de la Universidad Complutense de Madrid y Director de su tercer Departamento de Ciencia Poltica y de la Administracin (Teorias y Formas Polticas y Geografa Humana). Columnista y articulista habitual de El Pas, el 25 de septiembre lo que publica es una carta al director titulada Honduras, golpe a golpe, con este guio desangelado de verso a verso y con un argumento verdaderamente simple. Se plantea sobre el entendido de que Micheletti ha dado el ltimo golpe y Zelaya el penltimo. Se admira el autor de que, segn l pretende pues no hay nada de ello, exista un pequeo detalle olvidado en las discusiones sobre la crisis hondurea, como la llama. Se tratara del artculo 239 de la Constitucin de Honduras: El ciudadano que haya desempeado la titularidad del Poder Ejecutivo no podr ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposicin o proponga su reforma, as como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarn de inmediato en el desempeo de sus respectivos cargos, y quedarn inhabilitados por diez aos para el ejercicio de toda funcin pblica. El escrito se cierra con una apostilla insidiosa: El lector juzgar. No hay ms porque se juega con las presuposiciones ya dichas, esto es, con la complicidad previsible del lector habitual de El Pas.

Uno, Alfonso Lpez, desde Granada, replica con presteza, en carta que se publica el da 27. Acusa el pequeo detalle que por partida doble ignora Antonio Elorza: en el citado artculo 239 no se dice por ninguna parte que sea el Ejrcito el encargado de llevar a cabo esa destitucin y adems existe un artculo de mayor importancia en la misma Constitucin de Honduras, el tercero: Nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos pblicos por la fuerza de las armas o usando medios o procedimientos que quebranten o desconozcan lo que esta Constitucin y las leyes establecen. Los actos verificados por tales autoridades son nulos. El pueblo tiene derecho a recurrir a la insurreccin en defensa del orden constitucional. Como El Pas se reserva la facultad de resumir sin consulta las cartas al director, no s si haba ms en sta, pero es suficiente. En todo caso, se edit mal, pues la cita de la Constitucin no apareca, con toda su contundencia, como tal, entre comillas o en otro tipo de letra, sino en prrafo normal aparte como si fuera una glosa o comentario de Alfonso Lpez. En este tipo de prensa estos detalles nunca son inocentes.

El Pas siempre deja la ltima palabra a sus articulistas y columnistas. El da 29 Elorza publica una respuesta. Hla en su integridad: Honduras y sus golpes. En su carta del domingo, Alfonso Lpez dice abiertamente que al probar yo que las acciones de Zelaya hacan necesario su cese, segn la Constitucin, justificaba el golpe militar. Falso. Son dos cosas diferentes y por eso yo ni mencionaba a los golpistas ni emita veredicto alguno, y se lo dejaba a los lectores. Mi propsito era subrayar que en el origen de esta crisis se encontraba el propsito abiertamente anticonstitucional de Zelaya de ser reelegido, lo cual segn la misma Constitucin le pona fuera de la ley (artculo 239). Cosa que casi todos olvidan, de Lula a Moratinos. Otra cosa es que la solucin consistiese en otro golpe, mediante la accin del Ejrcito, que efectivamente pone en marcha la aplicacin del artculo 3. De ah que para un lector de buena fe mi posicin debiera quedar clara con slo acudir al ttulo de mi carta: Honduras, golpe a golpe. Es decir, ni Micheletti, ni Zelaya: democracia .

Hace falta comentario? Se acta con el desparpajo de quien sabe que no va a tener contrarrplica en el peridico, la que podra subrayar algo tan patente como que la ocurrencia de aplicar el artculo 239 con efectos resolutorios del caso (el lector juzgar) queda en evidencia como un absoluto despropsito. Sin la contrarrplica, no puede negarse que la respuesta resulta redonda. He ah una lgica que slo tiene sentido dando por veraces las falsedades que publicara El Pas desde los das en que se gest el golpe, pues comenz antes de que ste se impusiera ofrecindole su entusiasta respaldo (si alguien duda, vanse de aquellos das no slo las columnas y editorales del director de la seccin internacional, Miguel ngel Bastenier, sino tambin la informacin misma, por as llamarla).

Para intelectuales del estilo de Elorza, Alcntara y de cuantos y cuantas se comportan como portavoces de un constitucionalismo de matriz europea sin fronteras por todo el universo, el mundo se encierra en medios como El Pas. O esto, que son rehenes del peridico, es lo que ellos piensan de lectores y lectoras. Charlas con colegas juristas e incluso constitucionalistas me confirman que no andan muy desencaminados. Saben en Espaa, por ejemplo, de la Constitucin de Bolivia lo que El Pas viene contando, un cuento del estilo del de Honduras. Y se lo creen. Ciertamente todo esto no podra funcionar sin dicho grado de adhesin. El Pas en Espaa es ms que un peridico.

Zelaya plante y plantea lo que Elorza pretende que l, Elorza, y no aquel, Zelaya, est planteando: democracia. Ante una Constitucin como la de Honduras, de origen y tracto efectivamente oligrquicos con fuertes candados que impiden la reforma no superficial, Zelaya propona una consulta que abriera la posibilidad de un proceso constituyente, por fin democrtico, mediante procedimiento y con objetivo comprometidamente democrticos. Los golpistas lanzaron el infundio que medios como El Pas hicieron suyo y propagaron con la mayor diligencia sobre la marcha, el infundio que intelectuales como Elorza y Alcntara mantienen todava como si fuera la verdad contrastada e incontrovertida, el infundio de que Zelaya planteaba un referndum para, entre otros elementos, su perpetuacin en el poder.

Apuesto a que las noticias de El Pas fueron las primeras que gentes como Elorza, Alcntara y dems feligresa tuvieron sobre lo que estaba fragundose en Honduras. Pues la profesin segn la entienden lo exige, Elorza y Alcntara aparentan estar al cabo de lo que pasa por Latinoamrica, pero su propia seguridad les traiciona. Si hubieran tenido informacin previa sobre los proyectos de Zelaya, hubieran sido, no digo que ms sensatos, pero por lo menos ms prudentes. Iluso sera esperar que sean sensibles ante los actuales retos democrticos de Latinoamrica. O que, con todo el peso de intereses econmicos de por medio, lo sea alguna vez El Pas.

Bartolom Clavero es Catedrtico de la Universidad de Sevilla y Miembro del Foro Permanente para las Cuestiones Indgenas de Naciones Unidas.

Fuente: http://clavero.derechosindigenas.org/?p=3575



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