Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2009

Entrevista a la filsofa Concha Fernndez Martorell y nota final de la psicloga Rosa Caadell
Aulas desiertas

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


[] hay que ofrecer a la siguiente generacin lo que sabemos, transmitirles nuestros conocimientos y habilidades, con la mayor amabilidad posible, evitando a toda costa actitudes represoras e intransigentes, para que se aprenda el placer del aprendizaje y los conocimientos, el gusto por la atmsfera agradable y no el modelo disciplinar. Si pretendes que los jvenes aprendan la responsabilidad, el respeto y el trabajo bien hecho, no puedes ms que hacerlo t y esperar que te sigan, jams crear la obligacin, en todo caso el compromiso. 

Concha Fernndez Martorell es doctora en filosofa, estudiosa de la obra de Walter Benjamn y autora de El aula desierta, su libro ms reciente publicado por Montesinos, Barcelona, 2008. Catedrtica de filosofa, directora de un instituto de enseanza secundaria, la profesora e investigadora Concha Fernndez es tambin colaboradora usual de revistas como El Viejo Topo.

Despus de felicitarle por su ensayo, me gustara empezar preguntndole por sus motivaciones. Por qu ha escrito El aula desierta? Desierta de qu? No hay superpoblacin en las aulas de la enseanza secundaria?

Hace diez o doce aos que comenc a observar y reflexionar sobre el fenmeno de la educacin; me llam la atencin la problemtica que se desencaden justo en el momento en que se ampli la edad de enseanza obligatoria hasta los 16 aos. Por que se disparaban todas las alertas precisamente cuando se pona en marcha un bien social indiscutible? Lo cierto es que comenzaron a incorporarse a la enseanza secundaria alumnos desmotivados, portadores de mltiples problemticas que hacan estallar en el aula, poniendo de relieve el desastre social que alimentaba su imaginacin.

Inmersa en este contexto, me dispuse a observar: el comportamiento dscolo de unos pocos alumnos, pero que llenan mucho; el malestar de los profesores, que no slo vieron su trabajo enormemente complicado por esta nueva circunstancia sino que adems fueron acusados e insultados pblicamente por las instancias educativas (expertos y polticos); y la nueva disposicin del conocimiento y el aprendizaje reducidos a la verdad del constructivismo. Me interes muchsimo investigar qu estaba pasando.

Respecto a la segunda parte de la pregunta, le dir que entend el desierto como la metfora del vaco y la desercin. Quizs es una imagen excesiva pero s que encaja con la desesperanza de los profesores y la actitud de rechazo de muchos alumnos que llevan a la escuela su propia desesperacin, estampndola contra los cristales y las fachadas. Tierra balda es la difcil realidad que viven nios y jvenes fuera de la escuela y cada maana traen en su mochila un puadito para que la veamos un poco. El desierto simboliza tambin la desercin por parte de todos: profesores, padres, alumnos, polticos, medios; pero incluye tambin la posibilidad del oasis, el instituto podra ser en realidad un pequeo oasis y es esto lo que a nadie parece interesar.

El subttulo de su libro es La experiencia educativa en el contexto de la economa global. Cules son las caractersticas bsicas de ese contexto econmico que inciden directamente en el hecho educativo?

Las condiciones del neoliberalismo han marcado el hecho educativo desde la gestin hasta los contenidos. La aplicacin de los conceptos y prcticas de la empresa al mbito de la educacin se puede observar a simple vista: escuela competitiva, oferta flexible; educacin centrada en el individuo al margen del contexto social, etc. Creo que los diversos aspectos, que voy haciendo aparecer en el libro, se pueden resumir en dos: 1) La educacin pblica es vista como un enorme campo de negocio, que hasta ahora ha quedado blindado de la intromisin del capital y la publicidad, es el nico espacio donde no ha entrado. 2) La edad comprendida entre 12 y 18 aos, en el caso de los institutos, o antes, si pensamos tambin en las escuelas, es un mercado potencial enorme, todava sin explotar.

Ambas cosas significan la intromisin del capital privado en el mundo escolar, con el consiguiente efecto de supeditacin a las normas impuestas por el mercado y desencadenando una desigualdad inmediata entre los centros.

Podra ilustrar su afirmacin, podra darnos un ejemplo de supeditacin de la escuela a las normas impuestas por el mercado?

Desde el momento en que los centros pblicos puedan gestionar los recursos y buscar las fuentes de ingresos, es evidente que se vern sometidos a la negociacin con las empresas. He odo muchas veces decir a los directores que ya les gustara tener esa capacidad de decisin, pero creo que no se dan mucha cuenta de lo que supone, de las concesiones a que se pueden ver obligados.

Si su ensayo pudiera tener otro subttulo acaso hubiera podido titularse Contra el constructivismo. Cules son sus principales crticas a esta teora pedaggica?

El constructivismo es una teora psicopedaggica sobre el aprendizaje que se ha querido revestir de verdad cientfica: es como los nios aprenden realmente, dicen los constructivistas. Ciertamente es una teora til para pensar el proceso de asimilacin de conocimiento, incluso es una forma razonable de explicar el modo como encajamos la informacin, construyendo esquemas y estructuras en nuestra mente. Pero al definirse como verdad aideolgica, al reducir todo el saber a la forma constructivista y al reconvertir todos los conocimientos en contenidos altamente estructurados, se convierte de inmediato en una opcin ideolgica que, por su aspiracin a la objetividad, oculta, precisamente, su carcter regulador.

Desde mi punto de vista, los aspectos ms cuestionables podran resumirse en los siguientes: 1) El hecho de que la mente construye los conocimientos, lo cual es slo una forma de hablar de algo tan oscuro como el aprendizaje, no significa que los conocimientos haya que imponerlos ya construidos, encapsulados en formatos, pues se pierde el carcter heterogneo y mltiple de los conocimientos y elimina la tarea del profesor. 2) Las tcnicas constructivistas, muy ligadas a la informtica, persiguen los resultados y llevan al usuario hacia l, lo cual es muy discutible en el aprendizaje. 3) El constructivismo centr su estudio en la actividad mental y el desarrollo del nio, como si ste viviera aislado de un contexto social y afectivo. Cuando sabemos muy bien, hay estudios serios que as lo afirman, que el contexto familiar, cultural y econmico social del nio condiciona hasta el 85% su xito escolar.

Sorprende que en algunos pasajes de su libro haga comentarios crticos sobre el constructivismo destacando su adaptabilidad al neoliberalismo. Muchas otras teoras, en otros campos del saber muy alejados, tambin son funcionales a esa justificacin del capitalismo sin bozales y no por ello las desconsideramos. No hace usted una lectura excesivamente poltica de una teora que, en definitiva, es una conjetura pedaggica que presenta algunas aristas razonables?

Como conjetura pedaggica me parece que tiene aciertos importantes pero, precisamente, se invalida a s misma al querer presentarse como verdad objetiva. Por lo que respecta a si hago una lectura excesivamente poltica, le dir que cualquier opcin pedaggica est atravesada por la poltica y que la primera ambicin de la poltica ha sido siempre introducirse en el mbito educativo; si esto lo aplicamos al constructivismo, que se ha querido definir como aideolgico al mismo tiempo que ha sido utilizado de forma generalizada por el neoliberalismo, independientemente del pas y la tradicin pedaggica en que se desarrollara, creo que tal vez haya que matizar que responde a los objetivos de esa poltica econmica. Abrir la escuela a la competitividad, dicen nuestros polticos, para lograr el xito escolar, como si esto no tuviera nada que ver con las condiciones econmicas y sociales en que se desarrolla el nio. El constructivismo se ajusta perfectamente a este principio neoliberal.

Seala usted que el objetivo de su libro es desvelar cules son los valores y estrategias que gobiernan la escuela, ocultados bajo discursos sin duda bienintencionados. Qu estrategias son esas, qu valores permanecen ocultos?

El discurso pedaggico que fundamenta la Ley de Educacin, desde la LOGSE hasta la LOE, dice buscar la igualdad de oportunidades, la integracin y la inclusin, despertar la creatividad y el espritu crtico, todos estos son valores positivos, que todos defendemos, y llenan el discurso pedaggico. Sin embargo, el discurso real y verdadero de las instituciones mantiene la desigualdad y la explotacin, reprime la libre expresin y la creatividad y es acorde con todo el sistema de produccin que impide lograr sus buenas intenciones. En mi libro, he tratado de dar a ver, desde ngulos diversos, este doble discurso.

Cuando habla usted de instituciones se refiere, supongo, a ministerios o conselleries gubernamentales, aunque tal vez no slo a ese tipo de instituciones. Podra aclararnos este punto? Por lo dems, podra ilustrar su afirmacin de que el discurso real y verdadero de las instituciones mantiene la desigualdad y la explotacin?

Me refiero en general al discurso ideolgico; por un lado, manifiesta sus buenas intenciones y, por otro, lleva a cabo polticas que favorecen a sectores muy concretos. Hay ejemplos mltiples, pero si nos centramos en el campo de la educacin, cuando se habla de igualdad de oportunidades y luego se inyecta dinero pblico en los centros privados, se est llevando a cabo un discurso, por un lado, y unas actuaciones muy concretas, por otro, que, en ltimo trmino, favorecen la desigualdad. Es realmente curioso, por ejemplo, el ltimo concierto del bachillerato que acaban de anunciar. Los polticos aaden: as se acabar con la doble red: pblica y concertada. Cmo se puede decir que el concierto de la privada es para acabar con la doble red, si eso es precisamente su origen? El discurso poltico es realmente demaggico, pero est alcanzando unos niveles de cinismo preocupantes, ya no podemos estar seguros de nada.

Cita usted con gusto, y acuerdo confesado, a R. Vaneigem: la racionalidad econmica impone la clasificacin y estratificacin del alumno cuya educacin no tiene nada que ver con la formacin de su personalidad sino con el papel econmico y social que tiene reservado. Cmo consigue ese resultado la racionalidad econmica imperante? Cmo coloca sus avarientas manos en una institucin ciudadana como la escuela? Qu papel juega el profesorado en esa trama?

Simplemente aplicando a la escuela el mismo criterio de racionalidad econmica que caracteriza al capitalismo: la flexibilidad. Se produce una desigualdad en la formacin ajustada a las desigualdades creadas por el propio sistema econmico, desde el momento en que, en nuestro pas, y especialmente en Catalua, hay tres vas de educacin: pblica, concertada y privada. La situacin actual ya es propicia a esta desigualdad, y resulta especialmente injusto cuando hablamos de la doble va pblica / concertada, ambas sufragadas con fondos pblicos pero cuyos alumnos estn claramente seleccionados. Ahora bien, el problema se incrementar con la nueva ley (LEC) que prev, cuando menos, que la financiacin se produzca desde la autonoma de los centros, dando un papel fuerte a la figura del director.

Ante este alubin de propuestas novedosas y poco claras, difciles de imaginar y comprender si no ests muy atento, el profesorado tengo la impresin de que est un poco desorientado, y sus quejas van en direccin equivocada, siendo aprovechadas por los polticos. Por ejemplo, recuerdo que estuve en un congreso de directores y se deca que ante determinadas acciones de los alumnos el director no tiene capacidad para hacer nada. Me extra mucho que toda la queja se centrara en esta impotencia, pero he visto repetidamente este extrao argumento que clama por una direccin fuerte y con poder de decisin. La ley responde entonces a este clamor, pero todo ello es, bajo mi punto de vista, una trampa, que tiene el objetivo de acabar, en primer trmino, con el carcter asambleario de los institutos pblicos.

Sabemos que los profesores de la enseanza pblica son seleccionados, tienen una larga experiencia y no estn explotados, a diferencia de los que trabajan en la enseanza privada, pero su labor, por muy buena que sea, no tiene prestigio, no cuenta a la hora de tomar la decisin de llevar a un hijo al instituto.

Ya que ha sacado a colacin la nueva Ley de Educacin catalana y aunque me imagino su respuesta podra hacer una valoracin sucinta de esta nueva normativa? Por qu ha conseguido un consenso tan amplio que incluye a CiU y la protesta estrictamente lingstica del PP y Ciutadans?

Creo que la LEC viene a poner en marcha, de una forma decidida, la introduccin del mbito educativo en el circuito del mundo empresarial. Convertir la escuela en una empresa, como critica Christian Laval, y dotarla de todos los parmetros que le son propios. La autonoma de los centros, las direcciones con capacidad de decisin y todas las disposiciones que vienen a alimentar ambos principios, disponen el espacio escolar a la manera de un medio de produccin, con objetivos, resultados etc. algo que, si se aplica a educacin, tiene efectos realmente distorsionadores.

Destaca usted la formacin de la personalidad del estudiantado como una de las grandes finalidades de la educacin. Es as? Si lo es, cmo debera la escuela ayudar a generar esa personalidad?

Sin duda, la educacin ha tenido siempre el objetivo de modelar la personalidad intelectual y emocional de los nios y jvenes. El actual sistema utiliza tambin principios activos que se instalan en la piel del nio a travs de las normas y mtodos de enseanza. Podramos decir que siempre adecuamos la mente de nuestros menores con el trato que les damos, las frases que utilizamos para dirigirnos a ellos, lo que les decimos y el modo en que lo hacemos, y esto ocurre de una manera muy sutil, en cada momento de sus vidas. Este hecho, por otra parte inevitable, ha de ser tenido muy en cuenta, porque determinadas actitudes pueden marcar de forma indeleble la personalidad. Yo dira que hay que ofrecer a la siguiente generacin lo que sabemos, transmitirles nuestros conocimientos y habilidades, con la mayor amabilidad posible, evitando a toda costa actitudes represoras e intransigentes, para que se aprenda el placer del aprendizaje y los conocimientos, el gusto por la atmsfera agradable y no el modelo disciplinar. Si pretendes que los jvenes aprendan la responsabilidad, el respeto y el trabajo bien hecho, no puedes ms que hacerlo t y esperar que te sigan, jams crear la obligacin, en todo caso el compromiso.

Cree usted que el profesorado est a la altura de las circunstancias, de las nada fciles circunstancias actuales? Por qu en ocasiones traza en su ensayo una lnea de demarcacin entre maestros y profesores de secundaria?

Tengo la impresin de que el profesorado est muy desconcertado; creo que realmente todo se mantiene gracias a ellos, la mayora trabajan muy bien, porque gozan de la ventaja de dedicarse cada uno a lo que les gusta, desde las ciencias naturales y la msica a la filosofa o el deporte, y en realidad disfrutan con lo que hacen porque hasta cierto punto son los trabajadores con ms libertad, con horas para profundizar en lo que les interesa. Pero estn enormemente desprestigiados y a ellos mismos les cuesta creer en el inters y la importancia de su trabajo porque el propsito es desvalorizarlo, son demasiado libres para que resulten eficaces a determinados poderes, el objetivo es que desaparezcan como tales, borrarlos, difuminarlos, convertirles en educadores, y esto significa vigilantes que hagan cumplir normas y que cumplan estrictamente los programas prefijados. Los profesores no pueden dejarse engaar por toda esta mala fe, yo he escrito este libro para hacerles notar ciertas cosas. Son muchos y quizs sta era la nica manera de aniquilar la enorme fuerza que poseen.

La diferencia entre maestros y profesores, yo no la marco como tal. En el texto me refiero normalmente a los profesores, que yo conozco mejor. Solo a veces hablo de los maestros para hablar de forma ms general; creo que tal vez los maestros conocen mejor su papel y estn un poco ms seguros de s mismos.

Cree usted que la enseanza secundaria en Espaa era mejor en los aos ochenta y que todos sus problemas han irrumpido con la LOGSE y leyes afines y la ampliacin de estudios obligatorios hasta los 16 aos?

En Espaa hubo un momento explosivo en educacin. Se crearon muchos centros de enseanza pblica al inicio de la democracia; coincidiendo con las expectativas de libertad poltica y de expresin se fragu una situacin social muy vital y participativa. Los institutos jugaron un papel importante en este momento como espacios de dinamizacin cultural. Creo que la LOGSE vino realmente a detener esta fiesta del conocimiento, el auge y crecimiento de los institutos pblicos, que gozaban de un prestigio muy superior a la enseanza privada; creo que deliberadamente se trunc un camino de educacin emancipatoria que no era acorde con los planes de la nueva economa; creo que se hizo lo posible por desvirtuar la educacin pblica y para ello solo hizo falta unas pocas medidas: subvencionar la concertada y propiciar una seleccin, desprestigiar la pblica a travs de los medios y borrar el papel del profesor.

Deliberadamente dice usted. Est sealando, por tanto, que desde ministerios y consejeros del PSOE, bajo cuyos gobiernos se aprob la ley, se planific cmo acabar con esa fiesta de conocimiento que usted describe y cmo hacer ms funcional el sistema educativo al sistema. Es eso?

Fue en ese momento cuando comenzaron a establecerse los conciertos masivos de los centros privados. Creo que deliberadamente se llevaron a cabo medidas favorables a establecer la famosa doble red. Si en aquel momento se hubiera hecho el esfuerzo defender y promocionar la enseanza pblica, los centros privados hubieran cerrado sus puertas sin ms. La concertacin y una buena campaa de desprestigio de la pblica, encamin a la gente, por s sola, a las puertas de los centros concertados.

Fracas la LOGSE, como suele afirmarse, por la escasa participacin y formacin del profesorado?

Que significa que fracas la LOGSE? Lo que fracas es la posibilidad de una educacin pblica generalizada, capaz de ofrecer a los jvenes espacios de conocimiento y libertad para poder crecer. Creo ms bien que se habla de fracaso de la LOGSE con el objetivo de profundizar ms en el proceso de convertir la escuela en una empresa.

Ciertamente, el profesorado no ha colaborado en esta farsa y ha tenido que pagar con su desprestigio esta falta de participacin. Lo que ocurre es que no ha sabido ver qu estaba pasando y a menudo se queja de los alumnos, cuando ellos no son el problema.

El tema de la formacin es interesante, porque ha sido tambin un caballo de batalla. Los profesores estaban muy bien formados para su trabajo, pero ha cambiado el enfoque, la educacin para todos, y esto requiere otra perspectiva de las cosas. Las autoridades no se molestaron en explicar esto, sino ms bien en recriminarles que hay que cambiar la tripulacin del barco de la enseanza secundaria. Todo ello sin una voluntad econmica que pusiera en marcha todos los medios necesarios a los cambios. El tema de la formacin est ah como para justificar que el fallo de toda la reforma, tan bien pensada desde los despachos, es responsabilidad de los profesores, que no han querido cumplir bien con todo lo que se les haba ordenado.

Habla usted de la utopa escolar con mirada crtica: la utopa escolar, seala, consiste en llenar el espacio educativo de tpicos idealistas, alimentar un discurso deliberadamente alejado de la realidad que impida reconoce los autnticos problemas. Cree usted que ste es realmente el objetivo de los que apuestan por esas utopas escolares? Si me permite, no se podra caracterizar del mismo modo algunos de sus planteamientos educativo-formativos? No tienen tambin su arista utpica?

Para poder responder, habra que concretar a qu se refiere con mis planteamientos utpicos, pero s puedo decir dos cosas: cuando hablo de esas tpicas utopas me refiero a los discursos bienpensantes que se introducen en la escuela y nadie lleva a la prctica fuera de ella, incluso los propios nios y jvenes son vctimas de injusticias flagrantes que se pretende corregir en el aula. Me quejo de este absurdo, parece como si se pretendiera corregir en los nios comportamientos que hay en los adultos y en las propias polticas econmicas y sociales. No solo es absurdo, es realmente una perversin. Yo propongo favorecer un clima de justicia, de crtica, de respeto, de libertad y de responsabilidad que debe comenzar por los adultos que rodean al joven, en este caso en los centros educativos. Fomentar el comportamiento respetuoso y la creatividad no repitindolo hasta la saciedad sino hacindolo con los propios jvenes y cuando ellos perciben que sus mayores hacen las cosas para ellos, de manera sincera y sin pedir nada a cambio, son siempre agradecidos, como deca Rousseau, responden siempre bien. Esta es, para m, la nica utopa que creo que hay que trasladar al aula, crear un buen ambiente de respeto y comprensin, de normas adecuadas a la convivencia y hacerles comprender su necesidad con el dilogo. Esta forma de actuar no suele fallar. Como tambin escribi Luis Vives, la benevolencia y favor de los dems se conquista, no tanto hacindoles creer que eres corts o noble, sino estimndolos y honrndolos de verdad. Y esto no lo conseguirs hasta tanto estn convencidos de que t les estimas superiores a ti y de que son dignos de tu respeto y cortesa. Este es realmente el enfoque inverso a lo que normalmente hacen los mayores con los jvenes.

Inicia usted El aula desierta con una cita de Hamlet. Los tiempos estn confusos. Oh, maldita desgracia, que haya nacido yo para ponerles en orden. Qu orden impondra usted a estos tiempos confusos si estuviera en sus manos?

Escog esta cita como una invitacin a todas las personas a que traten de explicar lo que saben, su experiencia directa en cualquier mbito. Cualquier persona puede adoptar el papel de poner un poco de orden en su pequeo hbitat. Hamlet somos todos. Supone tambin la idea de que los tiempos siempre estn confusos, en cualquier momento de la historia; aunque unos son ms caticos que otros, a cada generacin le corresponde cuestionar su tiempo y verlo confuso desde la objetividad que ofrece cualquier situacin para quienes acaban de llegar, para el nuevo que se presenta; cada generacin tiene tambin la obligacin de cambiar las cosas de sitio, crear nuevas disposiciones, aquellas que les parezcan ms adecuadas, para dar curso histrico a sus ideas y aspiraciones.

 En la enseanza secundaria han irrumpido desde una dcada aproximadamente los nuevos ciclos formativos. La apuesta y cuidado de las administraciones por ellos es evidente. Por qu ese inters tan acentuado? Por qu tantos medios para ciclos de grado medio y superior y tan escasos para la ESO por ejemplo?

No conozco los ciclos formativos.

Qu papel cree usted que deberan jugar los padres, madres y tutores en la enseanza secundaria? Es bueno que hayan puesto sus pies y reflexiones en los centros de enseanza o les mueve una finalidad protectora que, en ltima instancia, perjudica a sus hijos e hijas?

Me parece saludable que los padres se interesen y se involucren en la educacin, realmente es imprescindible que estn detrs de sus hijos, que les apoyen y que haya una buena comunicacin. Se pueden hacer muchas cosas, corregir y solucionar pequeos problemas para que no vayan a ms. Tambin es muy positivo que participen en la vida de los institutos, algo que hacen bastante poco. No hay que entenderlo como sobreproteccin sino como inters. El problema se produce, precisamente, cuando los padres aparecen en los centros slo para denunciar, para exigir, para ejercer algn tipo de presin o amenaza, cosa que ocurre con cierta frecuencia; normalmente son padres que no sobreprotegen a sus hijos sino al contrario, los tienen realmente abandonados y exhiben esta actitud dispuesta a la denuncia para tapar su abandono o, tambin, porque esa es la nica manera que saben actuar para superar su enorme inseguridad, un no saber hacer, que primero lo ejercen con sus hijos y despus con los maestros. Esto no es sobreproteccin. Cuando ocurre es necesario tener mucha paciencia y dejarles hablar, tener aguante y cuando observas una pequea brecha por la que se escapa algo de sensibilidad, entrar por ah con cautela y mucha prudencia. Al final la mayora se van dndote las gracias por esa pequea sesin de terapia gratuita. Realmente es agotador pero para m es muy interesante, conoces a las personas en un plano que no tienes otras oportunidades y te permite saber muchas cosas del ser humano y de cmo vivimos. Slo mostrando inters por su problema les apacigua.

Apunta usted que incluso en las fotografas de los peridicos los institutos parecen crceles siniestras por donde circulan jvenes encapuchados y con cabezas rapadas. Qu papel juegan los medios en esa degradacin de las instituciones educativas preuniversitarias?

No s muy bien si hay voluntad o no por su parte, porque hoy en da los medios transmiten informaciones de agencia, pero lo cierto es que la imagen que transmiten de los institutos pblicos es realmente siniestra y muy penosa para quienes trabajamos en los centros. Guardo estos recortes de peridico que cito en el libro y resultan bastante inhspitos. La idea que yo propongo en el libro es de que hay la intencin de presentar una imagen degradada de los centros pblicos, en el seno del desprestigio general hacia toda la educacin pblica que, naturalmente, favorece a la privada. Todo lo peor ocurre siempre en los institutos y ciertamente tales noticias desvan la mirada de los padres hacia la concertada.

 El seor Montilla, el president de la Generalitat de Cayalunya, lleva a sus hijos al colegio alemn. La clase media, en una parte no marginal, parece que ha abandonado la escuela pblica. Por qu? Qu buscan en instituciones como los jesuitas, colegios del Opus o en las escuelas de esclavas de Mara?

Tengo la impresin de que pretenden aislar a sus hijos de situaciones conflictivas y de relaciones que pueden disturbar la evolucin escolar. En los institutos se forman guetos, alumnos ms difciles unidos a la inmigracin, de ellos se separan acudiendo a centros concertados, la mayora religiosos. Yo no conozco la situacin actual, pero los alumnos que han cursado la ESO en colegios religiosos, al llegar al instituto dicen notar una gran diferencia, se respira ms libertad dentro de que hay normas muy claras, pero nadie les interpela por su manera de vestir o por su imagen, por ejemplo.

Si me permite que le seale una posible apora, quiz su labor de profesora refute en parte su teorizacin como escritora, como investigadora. Despus de leerla, uno piensa que no es fcil conseguir grandes xitos educativos actualmente sin embargo usted misma los ha conseguido. Basta mirar las fotografas que acompaan su libro. De dnde han surgido? Cmo lo ha conseguido? Es usted una profesora mgica, acaso una herona? Son estas actitudes las que exigen nuestra poca?

Mi objetivo como investigadora es poner de manifiesto mi observacin sobre este fenmeno, he tratado de estudiar las causas de una situacin que a todos nos parece mejorable y analizar los elementos que juegan un papel en un conjunto de malentendidos. Pero yo no creo que la educacin funcione tan mal que no puedan conseguirse xitos, creo ms bien que hay una voluntad de deteriorar el espacio educativo tal y como lo hemos conocido en los centros pblicos durante los ltimos 30 aos, con la finalidad de dar un golpe de timn. Precisamente lo que he querido mostrar con mi aula de filosofa es que se pueden hacer muchas cosas en el entorno educativo actual, aun con todos los problemas, lo que se quiere negar. Hay que crear espacios en los que los jvenes se puedan expresar libremente, disponer entornos que favorezcan la creatividad y, por parte de los adultos, propiciar estas situaciones; sin duda cuando el profesor tiene la voluntad de poner en marcha proyectos, los alumnos le siguen con asombrosa facilidad. El problema es que no se ha diseado un marco terico para este tipo de prcticas, porque quienes las llevan a cabo son los propios profesores y a ellos nunca se les ha dejado hablar.

Concreto algo ms: en uno de los captulos habla usted del aula de filosofa que alberg durante cuatro cursos el IES Mediterrnia del Masnou, instituto del que creo que usted ahora es directora. Escribe usted que la experiencia intentaba crear un espacio de reflexin cultural. Sigue en pie ese espacio? Qu pretenda con la creacin de ese espacio de reflexin?

Durante cuatro aos, ped que me asignaran la misma aula para ocuparla con todos los grupos a mi cargo. Animaba a los alumnos a que aportaran trabajos propios, recortes de prensa, informaciones de internet; les invitaba a que relacionaran elementos culturales diversos, que los pusieran en juego, que trataran de visualizar ideas o escribir sobre cosas que les interesaran. Quise crear ese espacio con el objetivo de despertar en ellos el inters por la cultura, la proximidad hacia las creaciones de grandes o menores autores, impulsar el anlisis crtico y la conciencia de que ellos forman parte de ese gran relato, que pueden tomar posesin de l y crear a su vez. El inters de los alumnos era enorme y participaban aportando materiales muy diversos.

Tras estos cuatro aos, no pude continuar, el director me dijo que no me poda seguir asignando el aula. Actualmente soy directora y no puedo ocuparme de un aula propia, hay que estar bastante encima para que funcione bien, hay que cuidarla, es importante que est bonita y no se deteriore. Como directora s que me ha interesado impulsar experiencias de este tipo a nivel del instituto: actividades culturales y cientficas, conferencias, la Semana de las Artes ... Tal vez cuando ya no sea directora volver a inventar otras prcticas educativas.

Para finalizar, si me permite una pregunta demasiado general, cree usted que la actual crisis econmica, social y cultural afectar negativamente a la escuela pblica?

Tengo la impresin de que esta crisis va a venir muy bien como excusa para comenzar a privatizar la educacin pblica a pasos agigantados y convertirla, de forma que parezca natural, en una empresa. El mensaje que se est introduciendo por todas partes es este. A los directores les hacen sentir lo bien que podran trabajar si tuvieran capacidad para decidir sobre el profesorado, sobre los recursos y sobre el tratamiento del alumnado. A los profesores les introducen en una prctica educativa sobre cmo conseguir que los alumnos adquieran competencias (no conocimientos), es decir, que sean competentes. Sobre estos dos ejes se fundamenta la nueva ley y la crisis es la coartada perfecta para aplicar rpidamente muchos de los trminos.

Una addenda de Rosa Caadell:

Debo confesar que el libro de Concha Fernndez es uno de los pocos libros sobre educacin que he ledo con autntico gusto en los ltimos diez aos. Ser porque es valiente, sincero y escrito desde el amor a la docencia. Amor que comparto ampliamente. Ser porque es capaz an de reivindicar la importancia ideolgica de la escuela, en unos tiempos en los que slo importan los resultados y en los que ya se ha perdido la idea que la educacin poda y deba ser transformadora. Ser porque defiende con fuerza y argumentos la importancia de la educacin pblica, en tiempos en que la privatizacin parece la nica viable. Ser porque defiende a los adolescentes, en los que como ella muy bien dice, se centran todas las contradicciones sociales de nuestra poca. Ser, finalmente, porque defiende al profesorado que, en los centros pblicos, da a da luchan por dar una educacin de cualidad, con pocos recursos y un gran desprestigio. Todo el libro de Concha Fernndez es una gran invitacin a okupar esta aula que pretenden dejar vaca. Gracias por escribirlo.

Rosa Caadell. Psicloga. Profesora. Portavoz de USTECSTEs

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter