Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2009

Las Fuerzas Armadas golpistas de Honduras

Jaime Alegra F.
Rebelin


Estamos de acuerdo en que no existe en el mundo constitucin alguna que avale ningn golpe de estado militar, sea ste de derechas o de izquierdas. Pasando al escenario hondureo, los brbaros del poder econmico y de la alta jerarqua eclesistica de ese pas argumentan que el ejrcito acat decisiones que le fueron conferidas por la Corte Suprema de Justicia para sacar mediante Golpe de Estado militar al Presidente Constitucional Manuel Zelaya por vulnerar la constitucin. Este tipo de retrica manida y retorcida slo cabe en mentes criminales y perversas. Por si fuera poco, pretenden adems justificar la aberracin golpista con el fantasma de Hugo Chvez, promotor de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Amrica (ALBA). Por cierto, el pueblo de Honduras por dcadas no ha dejado de ocupar el tercer lugar entre los pases ms pobres de Amrica, cuya pobreza crtica repercute casi en el 70% de su poblacin y, sin ayuda de Chvez. No es de extraar que dichos niveles de pobreza se corresponden con la derecha ms retrograda y deplorable de America Latina, no tienen vergenza ni moral.

El golpe de Estado planificado por el grupo de poder econmico y empresarial, perpetrado por las fuerzas armadas no ha sido otra cosa que el desprecio a la legalidad, a la institucionalidad y al pueblo hondureo.

Pero el tema que deseo abordar esta relacionado directamente con las Fuerzas Armadas golpistas. Y es que estn pasando los peores momentos de su historia, ms temprano que tarde recibirn la factura del pueblo. El ejrcito de Honduras no esta preparado para una ofensiva del pueblo con todo lo que tenga. De hecho, la sola conformacin del Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado represent un contragolpe inesperado para este. Nunca antes en su trayectoria golpista el ejrcito haba experimentado un perodo tan largo de resistencia por parte del pueblo oprimido, y lo que falta. De hecho, algunas manifestaciones recientes del General Romeo Vsquez, aunque poco perceptibles debido a su denotada mediocridad, lejos de las de un hombre de honor, apuntan a la pronta aceptacin del Plan reas por parte de la mayora de los golpistas.

La Resistencia ya est optando por nuevas formas de lucha que dejan fuera el Plan reas y, puestos ya los muertos y desaparecidos durante los ms de tres meses de resistencia, Zelaya slo es una cuestin simblica en el marco de la restitucin democrtica. Como dijera recientemente en la Universidad Politcnica de Madrid un representante diplomtico de la Resistencia, la tarea para nosotros de mayor envergadura es que se provoque la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, y a partir de ah poder con todos los actores sociales, incluidos los mismos golpistas, porque al final son hondureos, y ahora estn en desventaja en relacin a la fuerza que tiene el pueblo hondureo, continua, ellos podrn tener la fuerza poltica y econmica pero la fuerza social que es la mayor en esta relacin de poderes, la tenemos nosotros.

A mi juicio, esta relacin de poderes a favor de la fuerza social hondurea dice mucho y debe preocupar al ejrcito, tomando en cuenta que las Fuerzas Armadas de Honduras, visto desde su trayectoria, su formacin se ha especializado nicamente en estrategias de mecanismos de represin, tortura y asesinato selectivo contra el pueblo hondureo durante los eventos golpistas de perodos cortos. Los escuadrones de la muerte son la sntesis de ese tipo de formacin.

El Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado ha dejado claro que la lucha del pueblo hondureo es pacifica, pero que podra cambiar con otras formas de lucha en la medida que les repriman. En este sentido, de darse ese cambio de lucha, pondra en la cuerda floja al ejrcito golpista. Ya una vez fue reprobado por el pueblo de Honduras y relegado al papel de ejrcito cobarde durante la guerra con El Salvador en 1969, incapaz de defender a su pueblo frente a los soldados salvadoreos que estuvieron a un palmo de Tegucigalpa y que por la intervencin de la OEA estos tuvieron que abandonar los territorios ocupados. El pueblo pobre de Honduras, adems de sentirse defraudado por un ejrcito incompetente que los dej a merced de la imposicin de las fuerzas salvadoreas, se convenci que ste solo serva para reprimirle cuando luchaba por sus reivindicaciones.

Las Fuerzas Armadas, tradicionalmente defensoras y protectoras de una oligarqua con arraigo en el dominio pleno de todos los poderes del Estado, se enfrenta ahora a una fuerza social histricamente marginada y ultrajada, dispuesta a luchar hasta las ltimas consecuencias, consciente que ya no tiene nada que perder porque la vida no le merece vivirla en las actuales condiciones de pobreza crtica.

Jaime Alegra F. es Doctor en Ciencias Biolgicas con nfasis en Planificacin Ambiental y Profesor de Universidad.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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