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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-10-2009

El "s" irlands no despeja el camino hacia un modelo ms democrtico de la Unin Europea

Editorial de Gara
Gara


Ms que alegra, el resultado del segundo referndum celebrado en la Repblica de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa provoc un generalizado alivio entre los dirigentes polticos de la Unin Europea porque, si el no se hubiera vuelto a imponer como ocurri hace un ao, el sentimiento que habra embargado a quienes dirigen las instituciones comunitarias y el de los lderes de los principales estados que la conforman habra sido una mezcla a partes iguales entre la frustracin y el ridculo. En esta ocasin, los irlandeses han votado mayoritariamente a favor del documento en lo que no deja de ser un ejercicio democrtico, porque igualmente podan haberse inclinado hacia el no, aunque la propia reedicin de esta consulta tenga un incontestable tufo antidemocrtico, ya que esta nueva oportunidad slo les ha sido brindada porque en la primera ocasin no votaron de acuerdo a lo que dictaban las lites polticas de la UE. Ahora, claro est, nadie buscar subterfugios legales para que el referndum se repita en la isla, por ejemplo, dentro de un ao o de cinco.

Lo que resulta paradjico es que las primeras reacciones de esa lite quisieran destacar, precisamente, el carcter democrtico del apoyo recogido por el Tratado tras su paso por las urnas irlandesas, obviando que la mayora de los estados miembro eludieron esa consulta para evitar, en primer lugar, que la democracia se consolide como un modelo de participacin del conjunto de la ciudadana en la toma de decisiones y, al mismo tiempo, que el periplo del cuestionado documento no se eternizara en el tiempo.

Ms all de las repercusiones polticas y sociales que este resultado tenga en Irlanda, en el conjunto de la Unin pocas cosas cambiarn. El Tratado de Lisboa no es ms que una reforma muy limitada del funcionamiento de las instituciones comunitarias y, si finalmente se llega a aplicar, sus consecuencias ya estarn descontadas en el balance general de quienes siguen de cerca la evolucin de la Unin desde su ampliacin a Veintisiete.

Tampoco conviene olvidar que el problema irlands, ya resuelto, no es el ltimo escollo que tienen que superar los promotores del Tratado, que ayer miraban con cierta preocupacin hacia Varsovia y Praga. Tanto el Parlamento polaco como el checo han dado ya sus respectivo ses, pero los presidentes de ambos pases an no han puesto su firma sobre esos acuerdos (nuevos ejemplos de una democracia limitada a la lucha de intereses particulares entre las lites polticas). Lech Kaczynski se ha comprometido a rubricar el s polaco tras conocer el resultado favorable en Irlanda, pero Vaclav Klaus intenta ponerlo ms difcil. Ayer mismo, cuando en Dubln se daba a conocer el resultado del referndum, el presidente checo participaba en Praga en una manifestacin contra el Tratado de Lisboa. No obstante, la adhesin de Praga no depende realmente de la firma presidencial, sino de un fallo del Tribunal Constitucional, y sera una sorpresa mayscula que ste fuera negativo una vez que ya se posicion a favor en primera instancia.

Menos consistentes parecen por el momento las especulaciones sobre la promesa preelectoral de los conservadores ingleses de someter a referndum el Tratado en caso de que, como auguran las encuestas, en los comicios que se llevarn a cabo la prxima primavera desbanquen a los laboristas del poder en Londres. Para entonces es ms probable que los tories ni siquiera tengan que justificar un cambio de posicin porque el plazo para celebrar la consulta ya se habr agotado.

http://www.gara.net/paperezkoa/20091004/159821/es/El-si-irlandes-no-despeja-camino-hacia-modelo-mas-democratico-Union-Europea



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