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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-10-2009

Discurso del historiador britnico ante la asamblea del campus de la Universidad de California en Berkeley
La degradacin del sistema de universidades pblicas en el estado de California

Timothy Clark
Sin Permiso


Mi nombre es Timothy Clark. Llegu a Berkeley en 1988, y los 21 aos en los que he enseado e investigado aqu han sido en muchos respectos los ms gratificantes de mi vida. Por eso mis sentimientos son dolorosamente contradictorios, ya os lo podis figurar, cuando miro a estos amigos, nuevos y viejos. Es un honor y un privilegio tener la ocasin de dar la primera charla en esta ocasin, pero, al propio tiempo, es tambin una tragedia.

Dejadme empezar por el honor. Lo que veo frente a m pancartas, rostros, reivindicaciones es la vida de la universidad, tal como yo la entiendo. Es la universidad que cobra forma en la esfera pblica: que escapa de la sala de juntas acadmica, que es indiferente a la jerga de empresarios y buscadores de patentes, y que nos recuerda lo que la universidad es realmente. Una universidad no es una marca comercial. No es una organizacin paraguas para una variedad de 150 laboratorios de corporaciones empresariales con capacidad, cada uno de ellos, de cerrar contratos con sus patrocinadores sobre la cantidad, mucha o poca, de conocimiento nuevo producido por ellos que va a ser privatizada inmediatamente. Una universidad una universidad pblica no es como una escuela privada suiza para ensear buenos modales a las hijas y a los hijos de los pocos cada vez menos que pueden permitirse pagar sus matrculas. Una universidad no construye su futuro sobre las espaldas de los ms vulnerables en su seno: los hombres y mujeres que mantienen los espacios en que aprendemos seguros y limpios y capaces de seguir funcionando. Una universidad tal es el ltimo y vital elemento de su vida intelectual y moral no ve su propia crisis con independencia de la crisis que est amenazando al conjunto del estado [de California]. Sabe lo que est ocurriendo en las aulas de las escuelas de Richmond y Oakland y San Jos. Siente la desesperacin de aquellos para quienes el instituto de enseanza media municipal o el sistema de universidades pblicas de California parecan ofrecer una va de promocin y que ahora ven cmo se cancelan cursos y se condenan edificios. Y todo esto eso es lo imperdonable en un estado cuyas concentraciones de riqueza privada y empresarial siguen siendo inmensas, pero al que un sistema poltico fracasado se ha avilantado a poner lmites, aun a sabiendas de que lo est en juego es la vida y la muerte mismas de nuestra sociedad.

Se dir que en comparacin con los duros tiempos por los que est pasando el conjunto de California la universidad todava funciona. Yo replico a eso por partida doble. Para empezar: evidentemente, no estamos diciendo que sufrimos al mismo nivel que los verdaderamente desaventajados y vulnerables, que soportan el grueso de la carga derivada de la quiebra financiera del estado. Reconocemos lo que todava tenemos; pero, al propio tiempo sabemos que un sistema de educacin pblica en un gran estado como California es una unidad compleja e interdependiente, y que deberamos luchar con todos los medios que podamos, sin necesidad de disculparnos, para preservar su urdimbre. El sistema de la Universidad de California es un recurso precioso un recurso pblico construido durante ms de un siglo con el dinero de los contribuyentes, con la generosidad y la inteligencia privadas y con la energa intelectual de generaciones de estudiantes, profesores y empleados. Un estado en sus cabales no destruye ese recurso cuando vienen tiempos difciles.

Pero eso, no nos equivoquemos, es lo que est ocurriendo. Cuntas veces, estas dos ltimas semanas, han encontrado cerradas los estudiantes las oficinas de su departamento, cuando necesitaban urgentemente asesorarse sobre cursos y requisitos de inscripcin, debido a insuficiencia de personal? Cuntas veces se os ha tenido que recordar que si necesitabais estudiar en la biblioteca el prximo fin de semana una necesidad bsica de la vida universitaria tendras que desistir, porque las bibliotecas en Berkeley no pueden permitirse abrir ni sbados ni domingos? (A diferencia de las de las de las Universidades de Misisip y de Alaska.) Una colega me cont ayer una conversacin que haba tenido una de tantas parecidas esa misma semana con un fiel y abnegado empleado del personal de su edificio, el nico que no haba sido despedido, y que le preguntaba con voz de verdadera desesperacin: Pero cmo se supone que voy a poder hacer ahora mi trabajo? Cmo puede una sola persona evitar que toda la instalacin se deteriore irreversiblemente?.

No es tiempo de una poltica de denuncia. S que muchas de estas decisiones las han tenido que tomar a la fuerza los decanos y los directores de departamentos, que seguramente no vean otro modo de hacer lo que se les obligaba a hacer desde arriba. Pero visto como poltica de conjunto, a lo que estamos asistiendo es a algo que me hace hervir de indignacin. Es destructivo y profundamente injusto. Se acerca demasiado si puedo servirme de la infame expresin de un famoso miembro de nuestra facultad a un fallo de rganos en nuestro modelo de gestin de la crisis. Y si nuestras autoridades del rectorado de la Universidad de California creen que al final podrn abatirnos con las inveteradas tcticas del prontuario de la reaccin divide, engaa, oculta, desmoraliza, estn muy equivocados. Volveremos a luchar.

Finalmente, pues, permitidme esbozar las lneas bsicas de una alternativa. Estamos en una situacin de verdadera emergencia, lo reconocemos, y muchos de nosotros estamos dispuestos a contribuir a resolverla. Qu queremos? Qu nos hara sumarnos a la tarea como activos participantes en labores de reconstruccin?

Bueno, supongamos que se nos presenta un plan honrado, transparente y coherente para la preservacin de la universidad pblica en tiempos difciles Supongamos que en este plan los sacrificios realmente se reparten, que los proyectos mascota y los hinchados programas de construccin de edificios y los gastos ocultos no quedan fuera de consideracin cuando se discute de recortes presupuestarios Supongamos que a las partes generadoras de beneficios del sistema de la Universidad de California (que existen, por cierto) se les exigiera tal vez slo temporalmente, como colaboracin en una situacin de verdadera emergencia contribuir, en proporcin con sus excedentes, a las necesidades urgentes del corazn docente de la universidad Supongamos que la preservacin de la genuina diversidad econmica, racial y tnica de los estudiantes de la Universidad de California fuera una absoluta prioridad, una parte innegociable del carcter de nuestra institucin Supongamos que resultara sencillamente impensable que el futuro de la universidad se decidiera, como planean [el rector] Yudof y las autoridades acadmicas, por una comisin de tcnicos y gestores acadmicos profesionales que raramente, o nunca, han visto un aula o un laboratorio de verdad

Entonces nos sumaramos a la labor. Y eso puede ocurrir, amigos mos. Nos hallamos en un momento cercano al desplome, y nadie pretende que la salida sea indolora. Muchsimo depende de la vida poltica del conjunto del estado de California. De nosotros depende la argumentacin a favor de una universidad pblica de una educacin pblica en una democracia en crisis. La crisis es real. Pero las crisis generan opciones. Arrojan luz sobre los gestores y sobre su jerga. Hacen posible otra visin. Nos recuerdan la importancia de ensear y de aprender, la importancia de la produccin de conocimiento nuevo: por qu son tan vitales para la vida del conjunto de la sociedad. Y nos llaman a luchar para preservar el espacio en el que eso es posible. La lucha ha comenzado.

Timothy James Clark es prestigioso historiador marxista del arte, nacido en Bristol (Reino Unido) en 1943, y profesor de arte moderno desde 1988 en la Universidad de California, Berkeley. Es un especialista mundialmente reconocido en los pintores Nicolas Poussin, Pieter Bruegel y Paolo Veronese.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Miguel de Puoenrostro

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2802


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