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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-10-2009

El cambio de piel de la Funcacin Nacional Cubano Americana (FNCA)

Carlos Fazio
La Jornada


Cuando en septiembre pasado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunci su decisin de prolongar un ao ms el bloqueo econmico, comercial y financiero a Cuba, estaba dando continuidad a una poltica instrumentada por 10 sucesivas administraciones de la Casa Blanca, rechazada de manera masiva por la comunidad internacional. La determinacin de Obama marc un paso atrs en medidas anteriores como suprimir las restricciones a los viajes y las remesas de cubanoestadunidenses a la isla, e incluso en su aprobacin para dejar sin efecto la expulsin de Cuba de la Organizacin de Estados Americanos. Al hacerlo, Obama cedi a las presiones de los halcones de Washington y de los integrantes del complejo militar industrial.

Es obvio que, tratndose de Cuba, detrs de las campaas de desprestigio urdidas por el Partido Republicano y la ultraderecha estadunidense, que atribuyen un supuesto socialismo al inquilino de la Casa Blanca, tambin se alinea la contrarrevolucin anticastrista de Miami. En particular, la Fundacin Nacional Cubano Americana (FNCA).

El golpeteo contra Obama tiene como objetivo tratar de incidir en el diseo de la nueva poltica hacia la isla. En ese contexto, y de cara a los nuevos aires de cambio, la FNCA est inmersa en una renovacin de imagen. Es decir, trata de dejar atrs su pasado como organizacin paramilitar terrorista bajo el paraguas de la Agencia Central de Inteligencia y al servicio de las guerras sucias del Pentgono en el orbe, para reconvertirse en un organismo conciliador y humanista.

El intento de cambio de fachada de la fundacin, viejo satlite de inteligencia de Washington desde los aos de la guerra fra, fue expuesto en una larga entrevista concedida por su presidente, Francisco Jos Pepe Hernndez, a la periodista Laura Wides-Muoz, de la agencia de prensa estadunidense Ap. All, Hernndez se ufana de que Obama anul las restricciones a los viajes de los cubanoestadunidenses a Cuba por recomendacin de la FNCA. Y ya en carrera, afirm que l y su amigo Luis Posada Carriles no son terroristas.

Admiti, s, que siempre quiso derrocar al gobierno cubano, pero no aterrorizar al pueblo de Cuba. Y all minti sin pudor. Su largo historial de guerrero sucio y encubierto de la CIA est documentado. Con un agregado: su conversin, ahora, a los mtodos pacficos se debe a que no es que no le gustara, dijo, recurrir a la violencia terrorista contra Cuba, sino que, como soy inteligente y tengo mucha experiencia en estas cosas, s que no es posible, y que es contraproducente en estos momentos porque el pueblo cubano no lo quiere y no tenemos suficientes recursos.

En definitiva, pues, cul es el cambio? Es slo cuestin de recursos. La estrategia de la fundacin en la etapa constituye una operacin contrarrevolucionaria de nuevo tipo, con un marcado perfil injerencista y anexionista, con base en acciones de aislamiento y propaganda a travs de medios de difusin masiva de Miami y los llamados periodistas independientes con apoyo de las ONG humanitarias.

Cabe consignar que desde su fundacin, la FNCA ha desplegado una combinacin de mtodos que incluyen acciones terroristas y un fuerte lobby en el Congreso estadunidense para imponer sanciones criminales contra la isla en el contexto de una poltica de presiones y chantajes sobre los gobiernos que comerciaban con Cuba. Tambin impuls acciones de desobediencia civil y gener crisis internas cuyo objetivo eran derrocar al gobierno de La Habana.

El historial de la fundacin y el de Pepe Hernndez nuevo asesor de Obama incluye el financiamiento y acompaamiento de medidas intervencionistas y extraterritoriales, va las leyes Torricelli y Helms-Burton, que han buscado, sin xito, provocar la cada de la revolucin a travs del hambre del pueblo cubano. Acciones injerencistas que no responden, precisamente, a mtodos pacficos, a lo que se suma la actividad de Radio y Tv Mart, dirigida a alentar sabotajes e incitar una sublevacin interna en la isla, as como la migracin ilegal de ciudadanos cubanos para inducir un incidente bilateral entre La Habana y Washington como coartada para una invasin estadunidense.

No es ningn secreto que en la actualidad la FNCA destina cuantiosos recursos a erosionar los programas de solidaridad de Cuba como, por ejemplo, Barrio Adentro, en Venezuela. Parte de ese presupuesto proviene de los bolsillos millonarios de la elite empresarial que conforma la cpula directiva de la organizacin, que en 2007 superaba los 300 mil dlares. Parte de ese dinero est dirigido a promover la desercin de mdicos cubanos, aunque la mayor parte sirve para blindar a los grupsculos contrarrevolucionarios en la isla, incluidas las llamadas damas de blanco, que han reconocido pblicamente que no se avergenzan de recibir financiamiento de la contrarrevolucin de Miami.

Parece claro que no es en la Fundacin Nacional Cubano Americana donde el Instituto Brookings del cual proviene el actual embajador estadunidense en Mxico, Carlos Pascual podr encontrar la legitimacin para sus propuestas a Barack Obama.

La flexibilizacin de la FNCA y su capo Pepe Hernndez no es tal. No forma parte de una voluntad poltica de cambio, sino que les ha sido impuesta por la evolucin que ha tenido la comunidad cubanoestadunidense de Miami, a pesar de los esfuerzos que durante ms de 30 aos despleg la fundacin para que prevalecieran las posiciones ms recalcitrantes.

Confiar en un cambio de los dirigentes de la FNCA parece irreal, por lo que convocarla a participar en los debates sobre la formulacin de las polticas hacia Cuba no slo es infantil, sino un grave error. Pero claro, en definitiva, todo eso tiene que ver con el enigma de los dos Obamas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/10/05/index.php?section=opinion&article=018a1pol&partner=rss




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