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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-10-2009

Ocho aos de la invasin
Qu hay detrs de la guerra de Afganistn?

Enrico Piovesana
PeaceReporter

Traducido para Rebelin por S. Segu


La minera de uranio? El oleoducto transafgano? La posicin geoestratgica? O tal vez el control del trfico de drogas?

Por qu, hace exactamente ocho aos, los Estados Unidos y sus aliados invadieron y ocuparon Afganistn? Qu intereses estn ocultos detrs de las explicaciones oficiales de esta guerra? Las hiptesis formuladas en estos aos son muchas, pero ninguna suficientemente convincente. A excepcin de una, aunque muy difcil de probar.

Los recursos energticos. En informe publicado en diciembre de 2000 en el sitio web de la Energy Information Administration (EIA), organismo de estadstica del Departamento de Energa de Estados Unidos (que luego fue retirado), Afganistn se presenta como un pas con escasos recursos energticos (nunca explotados) que, segn datos que se remontan al periodo de la ocupacin sovitica, consisten en unas reservas de petrleo de 95 millones de barriles (concentradas en la zona de Herat), depsitos de gas natural de 5 billones de pies cbicos (en el Shebergan), ms 400 millones de toneladas de carbn (entre Badakshan y Herat).

Recursos demasiado pequeos para justificar una invasin militar cuyo coste hasta la fecha, slo para los Estados Unidos, es de casi 230 mil millones de dlares.

Muchos en Afganistn hablan de yacimientos de uranio en el desierto de la provincia meridional de Helmand, donde el control y la explotacin estaran en el centro de una dura disputa entre fuerzas estadounidenses y britnicas. Pero por ahora esta historia no ha tenido ninguna confirmacin.

El oleoducto transafgano. Muchos estiman que es la verdadera motivacin que llev a los Estados Unidos a invadir Afganistn en 2001.

El proyecto de construir una conduccin de 1.680 kilmetros de largo para transportar gas de Dauletabad , en Turkmenistn, hasta Pakistn a travs de Afganistn occidental (Herat y Kandahar) se inici en 1996 por la compaa petrolfera estadounidense Unocal (para la que trabajaban tanto Hamid Karzai como Zalmay Khalizad) en cooperacin con el rgimen talibn (en 1996, Unocal abri una oficina en Kandahar y el ao siguiente miembros del gobierno talibn fueron recibidos en EEUU).

La idea fue abandonada a finales de los aos 90 a la espera de que la situacin poltica y militar en Afganistn mejore (fuente: EIA, diciembre de 2000). Dada la imposibilidad de abrir el corredor sur de Asia, Occidente opt por el del Cucaso meridional, y en 2006 se inaugura un gasoducto que transporta gas de Turkmenistn a Turqua a travs del Mar Caspio, Azerbaiyn y Georgia (y que a partir de 2015 se conectar al gasoducto Nabuco).

El proyecto de gasoducto transafgano, sin embargo, no se abandona. Los tres pases involucrados vuelven a estudiarlo a partir de 2002, y en abril de 2008 firman un acuerdo con India, que prev la apertura del oleoducto en 2018 (previsin excesivamente optimista, segn los analistas en el sector). Para financiar el proyecto (7.600 millones de dlares) se cuenta con el Banco Asitico de Desarrollo (del que Estados Unidos y Japn son los principales accionistas.) Las empresas petroleras interesadas son estadounidenses, britnicas y canadienses.

Aunque importante, parece arriesgado identificar con este proyecto de muy difcil realizacin y superado por otras rutas el motivo de la continua ocupacin de Afganistn por los occidentales.

La ubicacin estratgica. Afganistn tiene la desgracia de estar en el corazn del continente asitico, en una posicin estratgica que permite a quien controle el pas monitorear de cerca todas las potencias nucleares de la regin: China, Rusia, India y Pakistn; y completar el cerco de Irn, pas que en caso de guerra con EE. UU. se enfrentara a un ataque por dos frentes: Iraq y Afganistn.

Sin embargo, segn muchos analistas militares, la voluntad estadounidense de controlar Afganistn debe leerse, sobre todo, en clave de contraposicin a China, considerada por el Pentgono como la mayor amenaza potencial a la hegemona militar y econmica mundial de Estados Unidos no slo en Asia sino tambin en el Oriente Prximo, frica y Amrica Latina. Una amenaza que se hizo ms real despus de la creacin en junio de 2001, de la alianza poltico-militar liderada por China: la Organizacin de Cooperacin de Shanghai (OCS), que rene a China, Rusia, las repblicas de Asia Central, y pronto, tal vez incluso Irn. Y que, en el futuro, dada su integracin gradual con la Organizacin del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), la alianza poltico-militar liderada por Rusia, podra extender su influencia hasta Europa oriental (Belars) y el Cucaso (Armenia), convirtindose, a todos los efectos, en una alianza contrapuesta a una OTAN liderada por EEUU. Un Afganistn bajo control americano es una espina en el costado de China, en particular por su proximidad a Xinjang, una regin riqusima en petrleo y desestabilizada por el nacionalismo uigur (tradicionalmente sostenido por la CIA).

La importancia geoestratgica de Afganistn es innegable y ha desempeado ciertamente un papel importante en la decisin de EE. UU. de ocupar el pas y establecer bases militares permanentes.

El negocio de las drogas. Pero quizs detrs de la guerra en Afganistn se escondan intereses an mayores y ms inconfesables: los relacionados con el control del trfico mundial de herona, uno de los negocios ms rentables del planeta, con un volumen de negocio anual estimado en alrededor de 150 mil millones de dlares por ao.

No es ningn secreto que el auge en la produccin de opio y herona en los aos 70, en el llamado Tringulo de Oro (Laos, Birmania, Camboya), fue dirigida por la CIA, que con el producto de las operaciones de trfico de drogas financiaba sus operaciones anticomunistas del Sudeste Asitico. El mismo sistema igualmente bien conocido fue adoptado por la CIA en los aos 80 en Amrica Latina, para financiar, con el producto de la cocana, la guerrilla antisandinista de la Contra en Nicaragua, y en Afganistn, con los ingresos de la herona, la resistencia antisovitica de los mujaheddin.

En Afganistn, el negocio continu tambin en los aos 90 y se increment con la llegada al poder de los talibanes, con el conocido respaldo de la CIA. Hasta 2000, cuando el mul Omar, a fin de obtener apoyo internacional para su rgimen, decidi prohibir la produccin de opio, que en 2001 cay a niveles cercanos a cero. Una produccin que en el Afganistn "liberado" y controlado por los militares y los servicios secretos de EEUU se reanuda a pleno ritmo desde 2002 (cuando los talibanes an no haban regresado) pulverizando todos los rcords histricos y transformando en pocos aos este pas de Asia meridional en el principal productor de herona del mundo (93 por ciento de la produccin mundial). Una situacin que las fuerzas de EE. UU. presentes en Afganistn se han negado sistemticamente a afrontar, afirmando que ste no era su trabajo y dejndolo en manos del gobierno ttere de Kabul.

Segn un nmero cada vez mayor y ms heterogneo de expertos y de personas bien informadas, la CIA habra subcontratado la produccin y el procesamiento de la herona al narco-Estado encabezado por Karzai, protegiendo por su parte las rutas de evacuacin por va terrestre (Pakistn, Irn y Tayikistn) y gestionando directamente los despachos por va area hacia el exterior.

Una nueva Air Amrica? (1) Segn una investigacin realizada por el canal de televisin ruso Vesti, la herona afgana sale de Afganistn a bordo de aviones estadounidenses de carga militar directamente desde las bases de Ganci en Kirguistn, y de Inchirlik, en Turqua. Y segn ha escrito en The Guardian el periodista afgano Nushin Arbabzadah, a menudo oculta en atades de los militares de EE. UU., llenos de droga en lugar de cadveres.

"Creo que es posible que esto suceda, aunque no puedo intentarlo", coment diplomticamente el embajador ruso en Kabul, Zamir Kabulov.

El periodista ruso Arkadi Gubnov, de Vremya Novostei, haciendo pblica una informacin proporcionada por una fuente de los servicios secretos afganos, ha escrito el 85 por ciento de toda la droga producidas en Afganistn se transporta al exterior por medio de la aviacin estadounidense.

El pasado verano, el general ruso Mahmut Gareev, ex comandante de las tropas soviticas en Afganistn, manifest a Russia Today: Los estadounidenses no hacen nada contra la produccin de droga en Afganistn porque les proporciona, por lo menos, 50 mil millones de dlares al ao. No es un misterio que los estadounidenses transportan la droga en sus aeronaves militares al extranjero.

El periodista estadounidense Dave Gibson, de NewsMax, ha citado una fuente annima de los servicios de inteligencia de EE. UU. al afirmar que la CIA siempre ha estado involucrada en el trfico mundial de drogas, y en Afganistn simplemente llevan a cabo su negocio favorito, como hicieron durante la guerra de Vietnam.

El economista ruso Mikhail Khazin dijo en una entrevista que los estadounidenses estn trabajando duro para mantener el trfico de estupefacientes en Afganistn a travs de las garantas de seguridad que la CIA da a los traficantes locales de drogas.

Estados Unidos no se opone al narcotrfico afgano para no socavar la estabilidad de un gobierno apoyado por los principales traficantes de drogas en el pas, empezando por el hermano de Karzai, escribe el famoso periodista norteamericano Eric Margolis en el Huffington Post. Lo sucedido en el pasado en Indochina y Amrica Central indica que la CIA podra estar implicada en el trfico de drogas afganas en mayor medida que la que ya sabemos. En ambos casos, los aviones de la CIA transportaban drogas al extranjero en nombre de sus aliados locales, y lo mismo podra ocurrir en Afganistn. Cuando la historia de la guerra se haya escrito, la srdida participacin de Washington en el trfico de herona afgana ser uno de los captulos ms vergonzosos.

Narcodlares para salvar a los bancos en crisis? Antonio Maria Costa, director general de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), en una entrevista al semanario austraco Profil declar: "El narcotrfico es la nica industria en crecimiento. Las ganancias son reinvertidas slo en parte en actividades ilegales, el resto del dinero se coloca en la economa legal mediante operaciones de blanqueo. No sabemos cunto, pero el volumen es impresionante. Esto significa la entrada de capital de inversin. Hay indicios de que estos fondos tambin acabaron en el sector financiero, que est bajo presin evidente desde la segunda mitad del ao pasado (debido a la crisis financiera mundial, N. del autor).

El dinero del trfico de drogas es actualmente el nico capital lquido disponible para inversin. En la segunda mitad de 2008, la liquidez era el principal problema del sistema bancario, de ah que este capital en efectivo se haya convertido en un factor importante. Parece que los prstamos bancarios han sido financiados con dinero que proviene del narcotrfico y otras actividades ilegales. Es, obviamente, difcil de probar, pero hay indicios de que algunos bancos se han salvado por estos medios.

(1) Air America: lnea area estadounidense establecida en 1946, propiedad de la Central Intelligence Agency (CIA) y gestionada por su Divisin de Operaciones Especiales, responsable de las actividades secretas de la Compaa, desde 1950 hasta 1976. Para ms informacin sobre participacin de la CIA y de Air America en el trfico, vase Alfred W. McCoy: The Politics of Heroin in Southeast Asia, 1972. (N. del t.).

Fuente: http://it.peacereporter.net/stampa/18036



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