Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2009

La ONU debe adoptar de inmediato el informe Goldstone
Fin a la impunidad criminal de Israel!

Omar Barghouti
Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La sociedad civil palestina ha condenado enrgica y casi unnimemente la ltima decisin de la Autoridad Palestina de postergar la adopcin por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU del informe preparado por la misin de investigacin de la ONU, dirigida por el juez Richard Goldstone sobre la reciente guerra de agresin israel contra el pueblo palestino en la ocupada Franja de Gaza. Una demanda comn en casi todas las declaraciones palestinas emitidas al respecto es que la ONU adopte el informe y acte sin una demora indebida sobre la base de sus recomendaciones a fin de terminar con la impunidad criminal de Israel y responsabilizarlo ante el derecho internacional por sus crmenes de guerra y crmenes contra la humanidad cometidos en Gaza y, por cierto, en todo el territorio palestino ocupado.

Sucumbiendo a las presiones de EE.UU. y al descarado chantaje israel, se informa que el propio presidente de la AP fue el responsable de la decisin de postergar la discusin del informe Goldstone en el Consejo, truncando las esperanzas de palestinos por doquier as como de las organizaciones internacionales de derechos humanos y de movimientos de solidaridad de que Israel finalmente enfrente un proceso de responsabilizacin legal que debiera haber tenido lugar hace tiempo y que sus vctimas obtengan un cierto grado de justicia. Esta decisin de la AP, que en efecto retarda la adopcin del informe por lo menos hasta marzo de 2010, lo que otorga a Israel una excelente oportunidad para enterrarlo con la complicidad de EE.UU., de la UE, de rabes y ahora de palestinos, constituye el caso ms flagrante hasta la fecha de traicin de la AP de los derechos palestinos y de rendicin a los dictados israeles.

No es, sin embargo, por primera vez que la AP ha actuado siguiendo rdenes de Washington y amenazas de Tel Aviv contra los expresos intereses del pueblo palestino. La histrica opinin consultiva de la Corte Internacional de Justicia en julio de 2004 que declar ilegales el Muro de Israel y sus colonias construidas en territorio palestino ocupado haba presentado una poco frecuente oportunidad diplomtica, poltica y legal que podra haber sido utilizada para aislar a Israel, como lo fue Sudfrica del apartheid despus de una decisin similar de la CIJ en 1971 contra su ocupacin de Namibia. Por desgracia, la AP la desperdici y sistemticamente de modo bastante sospechoso, en realidad ni siquiera llam a los gobiernos del mundo a cumplir con sus obligaciones sealadas en la opinin consultiva.

Toda la clusula sobre Israel y los derechos palestinos que deba ser discutida en la reciente Conferencia de Examen de Durban de la ONU en Ginebra fue abandonada despus de recibir la luz verde del representante palestino. Los esfuerzos de las naciones no-alineadas y del ex presidente de la Asamblea General de la ONU, padre Miguel d'Escoto Brockmann, por impulsar una resolucin de la ONU condenando los crmenes de guerra de Israel en Gaza y estableciendo un tribunal internacional, fueron frustrados sobre todo por el embajador palestino ante la ONU, llevando a varios destacados diplomticos y expertos en derecho internacional a preguntarse de qu lado estaba el representante oficial palestino.

El Acuerdo de Libre Comercio Mercosur-Israel fue casi ratificado por Brasil en septiembre pasado despus que el embajador palestino en ese pas expresara su aprobacin, instando slo a Brasil a excluir los productos de los asentamientos israeles del Acuerdo. Gracias a la rpida accin de organizaciones palestinas y brasileas de la sociedad civil y eventualmente por el Comit Ejecutivo de la OLP, se impidi esa ratificacin y el comit parlamentario brasileo a cargo de ese expediente recomend que el gobierno no aprobara el ALC hasta que Israel cumpla con el derecho internacional.

En todos estos casos y en muchos similares, las instrucciones a los representantes palestinos provinieron de Ramala, donde el gobierno de la AP ha usurpado ilegalmente los poderes de la OLP para dirigir la diplomacia palestina y fijar la poltica exterior, entregando los derechos palestinos y actuando contra los intereses nacionales palestinos, sin preocuparse por la responsabilizacin ante ningn representante elegido del pueblo palestino.

Esta ltima colusin directa de la AP con la campaa de Israel por blanquear sus crmenes y socavar la aplicacin del derecho internacional para castigar esos crmenes ocurri unos pocos das despus que el gobierno de extrema derecha israel chantajeara pblicamente a la AP, exigiendo el retiro de su apoyo a la adopcin del informe Goldstone a cambio del permiso para que un segundo proveedor de comunicaciones mvil opere en el territorio palestino ocupado. Por lo tanto, debilita los grandes esfuerzos de organizaciones de derechos humanos y muchos activistas por hacer justicia a las vctimas palestinas de la ltima masacre de Israel en Gaza: los ms de 1.400 muertos (predominantemente civiles); los miles de heridos; los 1,5 millones que siguen sufriendo por la destruccin injustificable de infraestructura, instituciones educacionales y sanitarias, fbricas, tierras agrcolas, centrales elctricas, y otras instalaciones vitales, y por el prolongado cerco israel en su contra.

Es nada menos que una traicin contra la efectiva campaa de Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS) de la sociedad civil palestina contra Israel, con todo su reciente y notable crecimiento y logros en las principales sociedades y sindicatos occidentales.

Tambin es una traicin hacia el movimiento global de solidaridad que ha trabajado incansable y creativamente, sobre todo dentro del marco de la campaa de BDS en rpido desarrollo, para terminar con la impunidad de Israel y defender los derechos humanos universales.

Es crucial que se recuerde que la AP no tiene ningn mandato legal o democrtico para hablar en nombre del pueblo de Palestina o para representar a los palestinos en la ONU o en alguna de sus agencias o instituciones. El actual gobierno de la AP no ha obtenido nunca la necesaria aprobacin constitucional del Consejo Legislativo palestino democrticamente elegido. Incluso si tuviera un tal mandato, slo representara a los palestinos que viven bajo la ocupacin militar de Israel en Cisjordania y Gaza, excluyendo a la gran mayora del pueblo de Palestina, particularmente a los refugiados.

Slo la Organizacin por la Liberacin de Palestina, la OLP, puede reivindicar en teora la representacin de la totalidad del pueblo palestino: dentro de Palestina histrica y en el exilio. Sin embargo, para que una reivindicacin semejante sea sustanciada y universalmente aceptada por los palestinos en todas partes, la OLP tendra que ser renovada desde la base en un proceso transparente, democrtico e inclusivo que involucre a los palestinos por doquier e incluya a todos los partidos polticos que actualmente estn afuera de las estructuras de la OLP. Paralelamente con esta reclamacin democrtica o recuperacin popular de la OLP por la gente y sus uniones e instituciones representativas, la AP debe ser desmantelada responsable y gradualmente, y sus actuales poderes, particularmente los escaos representativos en la ONU y en otras instituciones regionales e internacionales, deben ser devueltos a quienes pertenecen, a la verdadera representante de todo el pueblo de Palestina, la OLP reavivada y democratizada. Esta disolucin de la AP, sin embargo, debe evitar en todo momento la creacin de un vaco legal y poltico, ya que la historia muestra que los poderes hegemnicos son los que probablemente llenaran un tal vaco en detrimento de los oprimidos.

El hecho es que la AP ha sido gradual e irreversiblemente transformada desde su establecimiento hace 15 aos, de un simple a menudo impotente, obsequioso y presionado subcontratista del rgimen de ocupacin israel, que lo alivia de sus deberes civiles ms engorrosos, como ser el suministro de servicios y el cobro de impuestos y, de un modo ms crucial, ayudndole a salvaguardar la seguridad de su ejrcito de ocupacin y sus colonos, a ser un colaborador dispuesto que constituye la ms importante arma estratgica de Israel en la defensa de Israel contra su creciente aislamiento y prdida de legitimidad en la escena mundial como un Estado colonial y de apartheid. Las centenares de armas nucleares de Israel y su ejrcito, el cuarto por su tamao en el mundo, demostraron su impotencia o por lo menos su irrelevancia ante el creciente movimiento de BDS, sobre todo despus de los actos de genocidio de Israel en Gaza. El apoyo diplomtico, poltico, econmico y cientfico casi ilimitado que Israel recibe de los gobiernos de EE.UU. y Europa, y su impunidad sin paralelo, no lo han protegido contra la lgubre suerte de Sudfrica del apartheid.

Incluso antes de la guerra de Israel contra Gaza, muchos sindicatos en todo el mundo se haban unido a la campaa de BDS, de Canad a Sudfrica, y del Reino Unido y Noruega a Brasil. La campaa de BDS pas a una nueva fase avanzada despus de Gaza, gracias a los cuatro aos de preparacin del terreno y de difusin de BDS, el choque internacional al ver las lluvias de fsforo blanco de Israel sobre los nios de Gaza albergados en refugios de la ONU, y el sentimiento universal de que el orden internacional no ha logrado responsabilizar a Israel ni lo ha llevado siquiera a que detenga su matanza de civiles, para no hablar de su continua campaa de limpieza tnica en Cisjordania ocupada, particularmente en Jerusaln Este. Finalmente alcanz a la corriente dominante.

En febrero, semanas despus del fin del bao de sangre israel en Gaza, el South African Transport and Allied Workers Union (SATAWU) hizo historia al negarse a descargar un barco israel en Durban. En abril, el Congreso Sindical Escocs sigui la iniciativa de la federacin sindical sudafricana, COSATU, y del Congreso Irlands de Sindicatos al adoptar BDS contra Israel para lograr su cumplimiento del derecho internacional. En mayo, la University and College Union (UCU), que representa unos 120.000 acadmicos britnicos, reiter su apoyo anual a la lgica del boicot contra Israel, llamando a organizar una conferencia inter-sindical de BDS para ms adelante durante este ao a fin de discutir estrategias efectivas para implementar el boicot.

Ms recientemente, en septiembre pasado, el fondo de pensiones del gobierno noruego, el tercero por su tamao en el mundo, desinvirti de un contratista militar israel que suministra equipamiento al Muro ilegal en violacin del dictamen de la CIJ. Poco despus, un ministerio espaol excluy a un equipo acadmico israel, que representa un colegio construido ilegalmente en tierra palestina ocupada, de la participacin en una competencia acadmica. Tambin en septiembre, el Congreso de Sindicatos de Gran Bretaa, que representa a ms de 6,5 millones de trabajadores, adopt el boicot, introduciendo un nuevo captulo en la propagacin de BDS recuerda a los observadores el comienzo del fin del rgimen del apartheid en Sudfrica. Segn indicadores concretos, persistentes y crecientes, los palestinos estn presenciando la llegada de su momento sudafricano.

En medio de todo esto llega el informe Goldstone, de modo bastante sorprendente considerando las fuertes conexiones del juez con Israel y el sionismo que bien puede ser la gota que colm el vaso: evidencia irrefutable, meticulosamente investigada y documentada, de la perpetracin deliberada por Israel de crmenes de guerra y de crmenes contra la humanidad. A pesar de sus obvios defectos, este informe present a Israel la desalentadora y no enteramente improbable perspectiva de ser juzgado por un tribunal internacional, un acontecimiento que terminara efectivamente con la impunidad de Israel y abrira la posibilidad de aplicar finalmente la justicia internacional a sus crmenes y persistentes violaciones del derecho internacional. En ese calamitoso contexto para Israel, slo un arma estratgica en su arsenal poda ser utilizada para impedir la prevista aplastante derrota legal y poltica: la AP. Y por cierto la utiliz en el momento justo, de una manera mortfera, casi destruyendo el informe Goldstone.

En ltima instancia, el que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU no haya adoptado el informe Goldstone es otra prueba, por si fuera necesaria, de que los palestinos no pueden esperar en el momento histrico actual obtener justicia de la as llamada comunidad internacional controlada por EE.UU. Slo mediante campaas de la sociedad civil de boicot y desinversin intensificadas, sostenibles y sensibles al contexto puede haber alguna esperanza de que Israel se vea obligado un da a terminar con su ilegalidad y con su desdn criminal por los derechos humanos y a reconocer el derecho inalienable de los palestinos a la autodeterminacin. Ese derecho, como lo expresa la inmensa mayora del pueblo palestino, incluye el fin de la ocupacin, el fin del sistema legalizado e institucionalizado de discriminacin racial, o apartheid, y el reconocimiento del derecho fundamental, apoyado por la ONU, de los refugiados palestinos a retornar a sus hogares de origen, como todos los dems refugiados en todo el mundo, incluidos los refugiados judos de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, no nos podemos permitir renunciar simplemente a la ONU. Las organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil internacional deben continuar ayudando a la lucha palestina por presionar a la ONU, por lo menos a su Asamblea General, para que adopte las recomendaciones del informe Goldstone y acte correspondientemente a todos sus niveles. Si la ONU no lo hace enviar un mensaje inequvoco a Israel de que su impunidad sigue intacta y que la comunidad internacional se mantendr apticamente al margen la prxima vez que cometa crmenes an ms flagrantes contra el pueblo indgena de Palestina. Eso debilitara gravemente el vigor de la ley y promovera en su lugar la ley de la selva, donde nadie estar protegido contra el caos total y la matanza sin fin.

 

 

Omar Barghouti es miembro fundador del movimiento BDS (www.BDSmovement.net)

Fuente: http://www.zmag.org/znet/viewArticle/22782



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