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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2009

Los casos de Honduras y Colombia
La doble moral de los liberales

Vicen Navarro
El Plural


El pensamiento liberal siempre ha utilizado un discurso que enfatiza, en teora, la defensa de los derechos individuales como razn de su propia existencia. En su versin econmica, esta filosofa poltica utiliza este marco ideolgico para promover la supremaca del mercado, en el cual el individuo consumidor supuestamente define las prioridades de la sociedad a travs de su consumo. De ah se deriva segn el credo liberal- la supremaca del mercado sobre el estado. No es pues sorprendente que haya sido el mundo empresarial el que haya promocionado con mayor intensidad el liberalismo, presentndose a si mismo como el gran defensor de las libertades individuales.

La experiencia histrica, sin embargo, muestra que tal tradicin liberal raramente ha respetado sus postulados ideolgicos de respeto y defensa de las libertades individuales. Es bien conocido que uno de los mayores puntos de referencia del liberalismo, el economista Milton Friedman, apoy la dictadura del General Pinochet (ver Navarro, La prensa liberal y Milton Friedman, en www.vnavarro.org seccin economa poltica). En Espaa conocemos muy bien esta incoherencia liberal. Fue precisamente un portavoz muy visible del liberalismo espaol, el banquero Juan March, el que, cuando vio sus intereses empresariales afectados por las polticas pblicas del gobierno republicano democrticamente elegido, apoy el golpe militar del ao 1936 que instaur una de las dictaduras ms crueles y sangrientas que haya conocido Europa en el siglo XX. Segn el Profesor Edward Malefakis de la Universidad de Columbia, en Nueva York, investigador del fascismo en Europa, por cada asesinato poltico que hizo Mussolini, el dictador Franco hizo 30.000. En realidad, la Banca (que era el poder fctico promotor del liberalismo en Espaa, hecho que contina hoy) fue el grupo fctico, liderado por la Banca March, que financi aquel golpe militar. Un tanto semejante ocurri en Catalua con otro gran empresario liberal de la industria catalana, Francesc Camb, el cual apoy tambin vivamente el golpe militar cuando vio sus intereses de clase afectados por las polticas pblicas del gobierno republicano democrticamente elegido.

Una situacin semejante ha ocurrido a raz del reciente golpe militar en Honduras que depuso a un gobierno democrticamente elegido. Los medios de informacin liberales espaoles explicaron el golpe militar utilizando el mismo argumento que utilizaron los golpistas en Honduras para justificarlo, es decir, la necesidad de impedir que el Presidente Zelaya modificara la Constitucin para perpetuarse en el poder. Una voz prominente de este coro liberal ha sido la de Mario Vargas Llosa que como era de prever, en un artculo en El Pas ("El golpe de las burlas", 12.07.09), aunque crtico en las formas, defendi la destitucin del Presidente Zelaya, con los mismos argumentos. Segn l, no poda permitirse que Zelaya se perpetuara en el poder. Mario Vargas Llosa, as como la mayora de medios liberales, aadieron que la destitucin de tal mandatario era tambin una lgica consecuencia de la falta de apoyos al Presidente Zelaya y a su elevada impopularidad, citando encuestas que en otro artculo mostr estar claramente manipuladas ("Las falsedades sobre Honduras", Pblico, 23.07.09).

El golpe militar en Honduras inici una enorme represin en contra de las fuerzas polticas que apoyaban al Presidente Zelaya, represin que incluy la disminucin sustancial de los derechos polticos y civiles de la poblacin hondurea, con el cierre de medios de informacin contrarios al nuevo gobierno golpista y persecucin de periodistas crticos del nuevo rgimen. Otras medidas represivas incluyeron la interrupcin del suministro elctrico a medios no favorables al nuevo rgimen, la violenta supresin de manifestaciones a favor del Presidente Zelaya, asesinatos y arresto de lderes de la resistencia frente al gobierno golpista, restriccin de movimientos de la poblacin y muchas otras medidas represivas que apenas aparecieron descritas en aquellos medios liberales. Ninguno de ellos (repito, ni uno) denunci aquella represin. Y Mario Vargas Llosa, que se presenta como un gran defensor de los derechos individuales, ha permanecido en un silencio ensordecedor.

Esta enorme represin ha alcanzado su mxima expresin en la vuelta a Honduras del Presidente Zelaya. Hay hoy un estado de sitio con una ocupacin del pas por parte de su propio Ejrcito. Recordando la situacin de Chile durante el golpe del general Pinochet, tambin un estadio, el estadio de Chochi Sosa est siendo utilizado como campo de detencin para los resistentes al regimen. Este estado de sitio es la mejor prueba de la falsedad de los argumentos utilizados tanto por los golpistas hondureos como por Mario Vargas Llosa que subrayaron la supuesta impopularidad del Presidente Zelaya. Si el Presidente Zelaya era tan impopular como ellos indicaron, como explican que el nuevo gobierno golpista haya sido forzado a imponer tanta represin y brutalidad? Y repito la pregunta, si el golpe era tan popular, cmo explican tanta resistencia? En realidad, la historia de Amrica Latina est llena de casos como Honduras. Cuando las oligarquas dominantes (todas ellas muy liberales) ven sus intereses afectados por las polticas pblicas de un gobierno democrticamente elegido, sacan su Ejrcito a la calle, iniciando las dictaduras que han dominado aquel continente. Y casi siempre, por cierto, con el apoyo de las voces liberales, supuestamente defensoras de la Constitucin (ver mi artculo la "Se repite la historia en Latinoamrica?" El Plural, 21.09.2009).

El silencio de estas voces liberales hacia aquella brutal represin, se ha roto ahora, no para condenar la represin, sino para condenar la vuelta de Zelaya a su pas del cual es Presidente. Sealan que no tena que haber vuelto pues ha contribuido a crear las tensiones existentes. Las tensiones sin embargo, han sido creadas por los golpistas que realizaron el golpe y que han rechazado todas las medidas de resolucin del conflicto.

El apoyo liberal a Uribe

Esta condena de los liberales hacia Zelaya contrasta con su apoyo al Gobierno Uribe en Colombia, el cual, est intentando cambiar la Constitucin para mantenerse en el poder. No hay evidencia, por cierto, de que Zelaya intentara mantenerse en el poder, argumento utilizado para explicar (Mario Vargas Llosa) o justificar (los golpistas) el golpe militar. Incluso en el caso de que la encuesta del 28 de junio que Zelaya favoreci (preguntndole a la poblacin si deseaba establecer una Asamblea constituyente) se hubiera podido realizar y la poblacin hubiera favorecido el establecimiento de tal Asamblea, el Presidente Zelaya habra tenido que dejar el cargo en enero de 2010, sustituido por un nuevo presidente. Lo nico que podra haber ocurrido, en caso de que la nueva Constitucin lo permitiera y Zelaya lo deseara, es que ste podra haberse presentado a las elecciones en un futuro lejano, despus de que el mandato del nuevo presidente terminara y cuando la nueva Constitucin lo indicara. De ah que la acusacin a Zelaya de perpetuarse en el mandato presidencial sea falsa.

Ahora bien, la que no es falsa es la de Uribe que est moviendo cielo y tierra para mantenerse en el poder. Ah, s que el caso es claro y transparente. Lo dice el propio Uribe. ste quiere cambiar la Constitucin para mantenerse en el poder. Y no ha habido ninguna denuncia de Mario Vargas Llosa y otros liberales, como tampoco han denunciado la enorme represin existente en Colombia en contra de las fuerzas polticas pacficas colombianas que se oponen a su gobierno. En realidad, Colombia es uno de los pases de Latinoamrica donde sistemticamente se violan ms los derechos civiles y polticos de los individuos. La Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) ha denunciado al gobierno Uribe por la violacin sistemtica de los derechos sindicales y laborales. Como ha indicado la OIT, Colombia, dirigida por el gobierno Uribe, es el pas del mundo donde han sido asesinados ms sindicalistas y, por cierto, tambin ms periodistas. Y muchos de estos asesinados se han realizado por la polica poltica directamente dirigida desde el gobierno de Uribe. Mario Vargas Llosa ha mantenido un silencio tambin ensordecedor sobre tal represin.

Es ms, los paramilitares colombianos, una de las fuerzas ms represivas en Latinoamrica (establecidas y apoyadas por Uribe por muchos aos), han ayudado al gobierno golpista hondureo en la proteccin de la oligarqua hondurea, sin que haya sido siquiera noticia en aquellos medios liberales. Se imaginan que hubieran dicho tales medios si tropas del Gobierno Chvez hubieran ido a Honduras en apoyo de los movimientos populares en contra del gobierno golpista? La respuesta hubiera sido histrinica. Estos son ejemplos, no solo de la profunda incoherencia de los supuestos defensores de las libertades individuales, sino de su doble moral, altamente moldeable segn sus intereses de clase.

Vicen Navarro es Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas en la Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Polticas Pblicas de The Johns Hopkins University, U.S.A.

(www.vnavarro.org)

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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