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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-10-2009

Lo que los medios de comunicacin no dirn nunca

Salim Lamrani
www.michelcollon.info

Traducido del francs por Roco Anguiano


Con ocasin de la publicacin de su quinto libro, presentamos una entrevista exclusiva de Salim Lamrani para Cuba S France, seguida de un captulo de la obra titulado: Los mercenarios de la Casa Blanca.

Cuba S: Acaba de publicar un nuevo libro. Puede decirnos algo ms sobre l?

Salim Lamrani: Este libro trata de la desinformacin meditica en Occidente respecto a Cuba e ilustra el enorme abismo que existe entre la imagen que da nuestra prensa de Cuba y la realidad del pas. Esta obra abre tambin algunos interrogantes sobre el papel de los medios de comunicacin: se ocupan de dar una informacin fiable y objetiva a los ciudadanos o tratan de defender el orden poltico, econmico y social establecido?

Cules son los temas esenciales?

Hay varios, pero me centro sobre todo en aquellos que ms aparecen en los medios de comunicacin occidentales, a saber: la cuestin de los derechos humanos, la oposicin cubana, la emigracin y el futuro de Cuba.

La obra incluye un prlogo de Nelson Mandela.

Nelson Mandela es una persona extraordinaria y una fuente de inspiracin para todos aquellos que luchan contra la injusticia y por un mundo mejor. Me ha hecho el gran honor de prologar mi libro y tengo con l una deuda de gratitud infinita.

* * *

Extracto del captulo 4: Los mercenarios de la Casa Blanca

La disidencia cubana cuenta con una cobertura meditica excepcional en Occidente, muy desproporcionada respecto a su tamao e influencia. No existe ninguna oposicin latinoamericana tan mimada por las transnacionales de la informacin. Segn la prensa, esa disidencia es vctima de una salvaje represin por parte de las autoridades cubanas y no dispone de ningn espacio de expresin. Sin embargo, no pasa una sola semana sin que los medios de comunicacin occidentales publiquen alguna entrevista a famosos opositores supuestamente amordazados por el rgimen castrista. Son representativos de la sociedad cubana? Son independientes de cualquier influencia extranjera?

1. Los opositores

La oposicin cubana tiene un estatus especial. Por una parte, es muy apreciada por la prensa occidental. En efecto, ningn grupo de opositores en Amrica Latina, excepto tal vez la oposicin venezolana, dispone de semejante aura meditica. Por otra parte, recibe colosales sumas de dinero de Estados Unidos, sobre las que los medios de comunicacin no dicen ni una palabra y goza de una libertad de accin que escandalizara a los fiscales de todo el mundo.

El 21 de junio de 2007, la Cmara de Representantes de Estados Unidos decidi aprobar el presupuesto de 45,7 millones de dlares para el ao 2007-2008, presentado por el Presidente Bush y destinado a la disidencia cubana. As, 254 congresistas, entre ellos 66 demcratas, respaldaron la estrategia de la Casa Blanca para derrocar al gobierno cubano. El legislador de Florida, Lincoln Daz-Balart, descendiente directo del antiguo dictador Fulgencio Batista, acogi esta ayuda con entusiasmo. Esta victoria representa un apoyo para la oposicin poltica interna cubana, seal. La ayuda a los opositores no es simblica sino concreta aadi. Asimismo, hizo pblica una carta de algunos insignes disidentes cubanos que afirman que la ayuda estadounidense es vital para la supervivencia de los militantes (1)

La Cmara ha aprobado tambin, para el ao 2007-2008, una suma de 33,5 millones de dlares (seis millones ms que en 2006) para Radio y TV Mart. Estos dos medios estadounidenses emiten ilegalmente programas subversivos hacia Cuba con la intencin de incitar a la poblacin a subvertir el orden establecido (2).

Ese mismo da, el 21 de junio de 2007, el representante de la diplomacia estadounidense en La Habana, Michael Parmly, recibi con gran pompa a los celebrrimos disidentes Ren Gmez Manzano, Flix Bonne, Martha Beatriz Roque y Vladimiro Roca en su suntuosa residencia privada. Estos ltimos venan a agradecer su generosidad al preciado mecenas (3).

Los medios de comunicacin occidentales, normalmente tan prolijos con Cuba, permanecieron extraamente silenciosos sobre estos dos hechos. Las razones son relativamente sencillas. Las personas que se afanan en presentar desde hace aos como valerosos militantes en busca de la democracia, en realidad, solo son vulgares mercenarios que se venden al mejor postor. La palabra mercenario no es un trmino desproporcionado o exagerado. Segn el diccionario Littr, se trata de cualquier individuo que trabaja por dinero, dispuesto a hacer todo lo que le pidan por dinero (4). Manzano, Bonne, Roque y Roca encajan perfectamente en esta definicin.

Sin embargo, esto no es nuevo. Desde hace decenas de aos, Estados Unidos intenta por todos los medios crear y dirigir una oposicin interna en Cuba para acabar con el proceso revolucionario cubano. Los archivos de Estados Unidos son elocuentes a este respecto. Adems, muchos documentos estadounidenses, oficiales y pblicos, dan fe de esta realidad que ningn periodista o analista poltico digno de ese nombre puede ignorar. La ley Torricelli de 1992, y en particular el artculo 1705, establece que "los Estados Unidos proporcionarn asistencia, a organizaciones no gubernamentales pertinentes, para apoyar a individuos y organizaciones que promuevan un cambio democrtico no violento en Cuba (5). La ley Helms-Burton de 1996 establece, en el artculo 109, que "el Presidente [de Estados Unidos] est autorizado a proporcionar asistencia y ofrecer todo tipo de ayuda a individuos u organizaciones no gubernamentales independientes para apoyar los esfuerzos destinados a construir la democracia en Cuba (6).

El primer informe de la Comisin de Apoyo a una Cuba Libre, aprobado el 6 de mayo de 2004, contempla la puesta en marcha de un slido programa de ayuda que favorezca la sociedad civil cubana. Entre las medidas propugnadas figura una financiacin de 36 millones de dlares destinada al apoyo a la oposicin democrtica y a la consolidacin de la sociedad civil emergente (7). El segundo informe de dicha Comisin, publicado el 10 de julio de 2006, contempla asimismo un presupuesto de 31 millones de dlares para financiar an ms a la oposicin interna (8).

En 2003, la justicia cubana condenaba a 75 mercenarios de Estados Unidos, lo que suscit una reprobacin meditica internacional. En cualquier otro pas del mundo, individuos como Manzano, Bonne, Roque y Roca se encontraran actualmente entre rejas (9). Ricardo Alarcn, Presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, advirti a los miembros de la disidencia que quienes conspiren con Washington y acepten sus emolumentos debern pagar las consecuencias (10)

Mientras exista esta poltica, habr personas implicadas [...] que conspirarn con los estadounidenses [y] aceptarn el dinero. Esto, segn las leyes cubanas, es un delito. No conozco ningn pas que no clasifique esta actividad como delito, seal Alarcn. Imaginen que alguien en Estados Unidos recibiera el apoyo, entrenamiento, equipamiento y asesoramiento de un gobierno extranjero. Eso constituye un delito. En Estados Unidos es un delito muy grave que puede costar muchos aos de crcel, muchos ms de los previstos aqu en Cuba", aadi (11).

Sucede lo mismo en Francia y as lo establece el artculo 411-4 del cdigo penal. Un caso acaecido en 2004 refleja de forma elocuente esta realidad. El 28 de diciembre de 2004, las autoridades francesas detuvieron a Philippe Brett y Philippe Evanno, dos colaboradores de Didier Julia. Se les consideraba responsables de un intento fallido de liberar a los dos secuestrados en Iraq, Christian Chesnot y Georges Malbrunot, en septiembre de 2004. Estos dos individuos fueron inculpados por colaboracin con una potencia extranjera con el objetivo de atentar contra los intereses fundamentales de la nacin. Fueron presentados ante los jueces antiterroristas Jean-Louis Bruguire y Marie-Antoinette Houyvet, que se ocupan de los asuntos relacionados con la seguridad del Estado. Se les acus de haber tenido contactos con la resistencia iraqu y de haber recibido asistencia logstica de Costa de Marfil. Brett y Evanno podan incurrir en penas de diez aos de reclusin criminal y de 150 000 euros de multa. Didier Julia escap de la justicia gracias a la inmunidad parlamentaria. La gravedad de los cargos que se les imputaron no provoc ninguna agitacin en la prensa internacional (12).

El informe de 2006 contempla asimismo una cantidad de 24 millones de dlares adicionales para Radio y TV Mart, destinados a ampliar la transmisin de programas subversivos hacia Cuba, quebrantando as la legislacin internacional. Los miembros de la disidencia cubana recibirn una parte de esta suma para adquirir y distribuir equipos radiofnicos y televisivos que permitan captar los programas emitidos desde Estados Unidos. Se ha invitado a otros pases a emitir programas subversivos hacia Cuba. El informe prev tambin entrenar y equipar a periodistas independientes de la prensa escrita, radiofnica y televisiva en Cuba (13).

La prensa occidental, que censur este hecho, estigmatiz la respuesta de la autoridades cubanas, denunciando las sanciones contra militantes pacficos y periodistas independientes. Segn ella, los inculpados habran sido castigados por haber expresado abiertamente su desacuerdo con la lnea oficial y haber publicado artculos difamatorios en la prensa de extrema derecha de Miami (14).

Es preciso detenerse un momento en estas acusaciones. Los dos disidentes cubanos con mayor influencia meditica en el plano internacional, que lanzan las invectivas ms agrias contra la Revolucin cubana y que gozan de gran simpata entre los extremistas de origen cubano de Miami son Oswaldo Pay y Elizardo Snchez (15). Frente a ellos, Ral Rivero es un opositor casi moderado y tmido (16). Sin embargo, fue condenado a una pena de veinte aos de reclusin criminal. Pay y Snchez no tienen ningn problema con la justicia, aunque sus escritos polticos son mucho ms virulentos que los de Rivero. La explicacin es sencilla. Hasta ahora, Pay y Snchez han rechazado siempre la financiacin generosamente ofrecida por Washington, mientras que Rivero cometi el error de aprovechar la prodigalidad econmica de la administracin Bush. Eso fue lo que se conden y no la produccin literaria o poltica supuestamente heterodoxa.

Pertenecer al mundo de la disidencia es un lucrativo negocio. Los beneficios econmicos de esta profesin son sustanciosos y despiertan la codicia de individuos poco escrupulosos. Las 75 personas condenadas no tenan ningn oficio y vivan de las retribuciones ofrecidas por las autoridades estadounidenses, a cambio de las tareas realizadas. Los sueldos considerables para el nivel de vida de la sociedad cubana propiciaron que ciertos personajes amasaran pequeas fortunas personales, que alcanzan hasta los 16 000 dlares en efectivo, mientras el salario medio oscila entre quince y veinte dlares al mes (17). De este modo, llevaban un tren de vida muy superior al de los cubanos y aprovechaban al mismo tiempo los incomparables privilegios que ofrece el sistema social cubano.

Para apreciar con exactitud la importancia de semejante suma es conveniente recordar el valor del dlar en Cuba. Por el equivalente a un dlar, un cubano puede optar entre adquirir: ciento cuatro litros de leche, cuarenta y cinco kilos de arroz, veintisis entradas para el bisbol, entre cinco y veintisis entradas para el teatro o el cine, 5200 kilovatios de electricidad o cinco cursos de ingls televisados de ciento sesenta horas cada uno. El resto de alimentos de primera necesidad (pan, judas, aceite) se encuentra en el mismo orden de precios. A esto hay que aadir la gratuidad de los servicios educativos y sanitarios. Dado que el 85% de los ciudadanos cubanos son propietarios de su vivienda, no pagan alquiler. Adems, en Cuba no existen los impuestos. Otro hecho que es nico en el mundo: los medicamentos adquiridos en las farmacias cuestan dos veces menos que lo que valan hace cincuenta aos (18). Todo ello es posible gracias a las subvenciones concedidas anualmente por el Estado cubano, tan vilipendiado por los mismos disidentes que no dudan en aprovechar las ventajosas condiciones de vida que ofrece la sociedad cubana.

Tras la intervencin diplomtica de Espaa, varias personas que estaban encarceladas desde marzo de 2003, entre ellas Ral Rivero, fueron liberadas a finales de noviembre de 2004 por razones humanitarias (19). Es preciso sealar que Rivero se aprovech de una mediatizacion internacional, solo porque era, con Oscar Elias Biscet, el nico condenado de los 75 que realmente haba ejercido la labor de periodista. Su caso es interesante en la medida en que ilustra la envergadura de la campaa de desinformacin lanzada contra Cuba. En una entrevista concedida a Reporteros sin Fronteras, Blanca Reyes, la mujer de Rivero, afirmaba que este se encontraba en condiciones de detencin infrahumanas e inaceptables. Y aada que Ral haba perdido cuarenta libras (19,5 kilos). Tiene hambre. Quiero que se sepa [que] Ral Rivero pasa hambre se lamentaba en un impulso melodramtico de circunstancias (20). Esta informacin fue retomada a bombo y platillo por toda la prensa internacional.

Sin embargo, al salir de la crcel, Rivero presentaba un excelente estado de salud, con una corpulencia notable, como mostraron las fotos tomadas por la prensa y como lo proclamaron insistentemente las autoridades cubanas (21). Mientras que Washington y sus voceros denunciaban, con una gran repercusin meditica, las terribles condiciones de vida de los prisioneros, el mismo Rivero confes que poda acceder sin restricciones a la lectura y que haba devorado con avidez la ltima novela del escritor colombiano Gabriel Garca Mrquez, Historias de mis putas tristes , obra difcil de encontrar en ese momento en las libreras francesas (22). En efecto, Rivero no vivi en un hotel de cuatro estrellas, pero tampoco en un gulag tropical como las gentes decentes suelen llamar a las crceles cubanas, como si las penitenciarias del resto del mundo fueran lugares de veraneo (23).

Sin duda, las crceles de Ab Ghraib en Iraq, donde la tortura a los prisioneros de guerra esta institucionalizada por Washington, son ms confortables. Y qu decir de la prisin de Guantnamo, tierra sin ley en donde la tortura aplicada a los detenidos es tal que ha habido numerosas tentativas de suicidio entre personas piadosas, para quienes el hecho de acabar con su vida constituye el peor de los pecados (24). En cualquier caso, muy pocos prisioneros pueden presumir de haber ledo la ltima novela de Garca Mrquez antes incluso de que esta llegara a algunas libreras europeas especializadas.

Pero esto tampoco es nuevo. En efecto, la transformacin de criminales en disidentes no data de hoy en da. La historia de Armando Valladares, el poeta paraltico condenado por delito de opinin, segn la propaganda de Washington, es muy instructiva. Detenido en 1960 por terrorismo, este ex oficial de la polica de la dictadura de Batista cont con el apoyo de una gran campaa internacional lanzada por la extrema derecha cubana de Florida a principios de los ochenta. Tras las negociaciones efectuadas por el gobierno francs de Franois Mitterand, bajo los auspicios de Rgis Debray, el prisionero fue liberado y perdi, en es mismo instante, sus talentos de poeta y su hemipleja. En cambio, conserv con esmero sus dotes de actor y, al obtener la nacionalidad estadounidense, entr al servicio del gobierno de Ronald Reagan y se convirti en embajador ante las Naciones Unidas. Rgis Debray, desengaado, escribe en su libro Les Masques: El hombre no era poeta, el poeta no era paraltico y el cubano es hoy americano (25).

Luis Ortega Sierra es un periodista cubano que se exili en Estados Unidos en 1959, tras el triunfo de la Revolucin. Es un feroz adversario del gobierno de La Habana, como muestran sus escritos. Estuvo vinculado al ex dictador cubano Fulgencio Batista que financiaba sus actividades. En una carta fechada el 22 de septiembre de 1961 para el antiguo hombre fuerte de Cuba, Ortega expresaba su simpata y su admiracin hacia l (26).

Sobre los opositores cubanos, Ortega declara lo siguiente: "los disidentes en Cuba son gente sin importancia poltica y todo el mundo comparte esta idea, incluso los que viven a su costa. Son marionetas de la mafia de Miami. Estn al servicio de la Seccin de Intereses de Estados Unidos que los pasea de un sitio a otro [...]. Son gente que recibe un salario y una orientacin ideolgica del gobierno americano. Esto no es un secreto para nadie. Es el gobierno estadounidense quien proporciona el dinero para financiar las actividades de estos seores en la isla. Pensar que este grupo pueda constituir un movimiento fuerte de oposicin al gobierno es una estupidez (27)".

Si Irn o China financiaran a opositores a Estados Unidos, Reino Unido o Francia, estos caeran inmediatamente bajo el peso de la ley. Si los medios de comunicacin occidentales fueran intelectualmente libres, solo utilizaran una palabra para referirse a los que se presentan como opositores al gobierno cubano: mercenarios.

Notas

(1) Wilfredo Cancio Isla, La Cmara da slido apoyo a la democracia en Cuba, El Nuevo Herald , 22 de junio de 2007.

(2) Ibid .

(3) Andrea Rodrguez, Disidentes cubanos usan casa de diplomtico de EEUU, The Associated Press , 21 de junio de 2007.

(4) Le Littr, V. 1.3.

(5) Cuban Democracy Act , Ttulo XVII, Seccin 1705, 1992.

(6) Helms-Burton Act , Ttulo I, Seccin 109, 1996.

(7) Colin L. Powell, Commission for Assistance to a Free Cuba , (Washington: United States Department of State, mayo de 2004). www.state.gov/documents/organization/32334.pdf (sitio consultado el 7 de mayo de 2004), pp. 16, 22.

(8) Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba , (Washington: United States Department of State, julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), pp.

(9) Salim Lamrani, Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

(10) BBC , Cuba Warns Dissidents Over US Aid , 12 de julio de 2006.

(11) Ibid.

(12) Salim Lamrani, Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis , op. cit.

(13) Condolezza Rice & Carlos Gutierrez, Commission for Assistance to a Free Cuba , (Washington: United States Department of State, julio de 2006). www.cafc.gov/documents/organization/68166.pdf (sitio consultado el 12 de julio de 2006), pp. 22

(14) Reporteros sin fronteras, Un ao despus de la detencin de 75 disidentes, Reporteros sin Fronteras llama a la movilizacin en Europa contra la represin en Cuba, 18 de marzo de 2004. www.rsf.org/article.php3?id_article=9547 (sitio consultado el 20 de marzo de 2004).

(15) Oswaldo Paya, Mensaje de Oswaldo Paya Sardias a Vaclav Havel, Presidente de la Repblica checa en su visita a la ciudad de Miami, Florida, 23 de septiembre de 2002. www.pdc-cuba.org/paya_havel.htm (sitio consultado el 25 de septiembre de 2004); El Nuevo Herald , Piden a Europa ms firmeza contra el rgimen, 7 de octubre de 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/9853178.htm (sitio consultado el 8 de octubre de 2004).

(16) Ral Rivero, El cartel del queso blanco, Luz Cubana , enero/febrero 2003, n1: 9-10.

(17) Felipe Prez Roque, Conferencia a la prensa nacional y extranjera, MINREX , 25 de marzo de 2004: 5-7.

(18) Gouvernement rvolutionnaire de Cuba , Documents , 18 de abril de 2003. www.cuba.cu/gobierno/documentos/2003/fra/n180403f.html (sitio consultado el 2 de diciembre de 2004).

(19) Andrea Rodrguez, En libertad el poeta y disidente cubano Ral Rivero, El Nuevo Herald , 30 de noviembre de 2004. www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/10303056.htm (sitio consultado el 1 de diciembre de 2004).

(20) Reporteros sin fronteras , La mujer del periodista encarcelado Ral Rivero denuncia unas condiciones de detencin inaceptables, 5 de agosto de 2003. www.rsf.org/imprimir.php3?id_article=7698 (sitio consultado el 17 de diciembre de 2004).

(21) Nancy San Martin, Cubans Tell Rivero to Consider Leaving , The Miami Herald , 1 de diciembre de 2004. www.miami.com/mld/miamiherald/10308130.htm?1c (sitio consultado el 2 de diciembre de 2004).

(22) Nancy San Martin, Cubans Tell Rivero to Consider Leaving , The Miami Herald , 1 de diciembre de 2004. www.miami.com/mld/miamiherald/10308130.htm?1c (sitio consultado el 2 de diciembre de 2004).

(23) Olivier Languepin, Dans les prisons de Castro , Le Monde , 31 de diciembre de 2004.

(24) Robert Scheer, A Devils Island for Our Times , Los Angeles Times, 28 de diciembre de 2004.

(25) Gianni Min, Un Encuentro con Fidel (La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, 1987), pp. 43-60; Jean-Marc Pillas, Nos Agents La Havane.   Comment les Cubains ont ridiculis la CIA (Paris: Albin Michel, 1995), pp. 145-51.

(26) Ivette Leyva Martnez, Despierta singular inters vida y obra de Batista, El Nuevo Herald , 3 de mayo de 2008.

(27) Lus Ortega Sierra, Fidel rebas la historia, in Luis Bez, Los que se fueron (La Habana: Casa Editora Abril, 2008), p. 221.

 

Cuba. Ce que les mdias ne vous diront jamais

Prlogo de Nelson Mandela

Paris, Editions Estrella, 2009.

300 pginas

18

Para adquirir el libro: [email protected]

Fuente: http://www.michelcollon.info/index.php?option=com_content&view=article&id=2265:cuba-ce-que-les-medias-ne-vous-diront-jamais&catid=7:attention-medias-&Itemid=12

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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