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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2009

La UE sin aliento

Carlos Taibo
Pblico


De manera llamativa, el resultado del referendo irlands sobre el Tratado de Lisboa no parece haber suscitado alegras manifiestas en los estamentos directores de la Unin Europea. Una de las explicaciones al respecto la aporta, claro, la certificacin de que an queda camino que recorrer para conseguir la plena ratificacin del tratado. Ah estn, para certificarlo, las reticencias que este sigue provocando en pases como la Repblica Checa y Polonia, y lo que pudiera ocurrir en un futuro no lejano en el Reino Unido de la mano de las iniciativas de determinados sectores del Partido Conservador.

Dejemos constancia, de cualquier modo, de que en esos estamentos directores de los que hablamos no se aprecia ninguna mala conciencia en lo que atae a lo ocurrido en Irlanda. No se olvide de que este ltimo ha sido el nico pas que ha sometido a consulta popular el Tratado de Lisboa est claro por qu los restantes miembros de la Unin han rehuido semejante forma de ratificacin y que para doblegar las opiniones hostiles al texto aprobado en la capital portuguesa se realizaron en su momento concesiones sin cuento. Hay que preguntarse, por lo dems, en virtud de qu excelsa lgica poltica se ha repetido el referendo irlands pero se han dado por buenos, en cambio, los resultados de las ratificaciones parlamentarias registradas en los restantes miembros de la UE

Dejemos atrs, con todo, esas disputas y miremos por un momento al futuro. El escaso entusiasmo que el resultado del referendo irlands ha suscitado acaso se debe a las muchas dudas que a todos nos asisten en lo que se refiere a la capacidad de la UE, con Tratado de Lisboa o sin l, para superar una crisis endmica que se revela en todos los mbitos. Cifremos los problemas en una sola cuestin: en esos estamentos directores que hoy nos interesan se barrunta cierto escepticismo en lo relativo a la cacareada capacidad del tratado lisboeta para resolver los problemas de eficacia que atenazan a la UE. Hay quien dice, en este sentido, que el texto llega demasiado tarde, cuando los problemas que pretenda resolver se han enquistado y han surgido otros nuevos. Limitmonos a resear, por aadidura, que los presumibles progresos que van a registrarse en materia de gestacin de una direccin unificada chocan con la triste realidad que nace de los nombres de las figuras polticas Jos Manuel Duro Barroso, Tony Blair, acaso algn dirigente espaol de controvertida trayectoria que estn o estarn en cabeza de las instancias correspondientes.

Para que nada falte, en fin, muchos de los pronsticos ms pesimistas han demostrado ser inequvocamente certeros. Valga un ejemplo sonoro: de manera sibilina, y tal vez al amparo de la cortina de humo que han supuesto las disputas sobre el Tratado de Lisboa, el espritu y la letra de lo que dimos en llamar directiva Bolkestein han salido adelante en el marco de una macroestrategia de mercantilizacin y privatizaciones que se revela hoy de la mano de un curioso funambulismo retrico. Y es que los mismos gobiernos el espaol, sin ir ms lejos, que de puertas adentro se declaran comprometidos con los derechos sociales, acatan sin rechistar las nfulas desreguladoras que la UE sigue alentando.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Poltica

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/336/la-ue-sin-aliento/



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