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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-10-2009

Premio Nobel de la Paz a Obama
Premio consuelo

Atilio A. Boron
Rebelin


En una inslita decisin, el Comit Nobel de Noruega puso fin a siete meses de bsqueda entre los 205 nominados para el Premio Nobel de la Paz y se lo concedi a Barack Obama. En el camino qued nuestra entraable senadora colombiana Piedad Crdoba, cuyos esfuerzos en pro de la paz en su desgarrado pas merecan con creces la recompensa del Premio adjudicado al presidente estadounidense. ste fue nominado, y no es un dato menor, cuando apenas se cumplan dos meses de su ingreso a la Casa Blanca. Qu hizo por la paz mundial en ese breve plazo? Pronunciar lavados discursos y formular nebulosas exhortaciones. En cambio la senadora lleva aos exponiendo su integridad fsica detrs de sus palabras y sus acciones a favor de la pacificacin de Colombia. Pero el Comit noruego no lo entendi as y Piedad fue una vez ms postergada. Mujer, negra, de izquierda, latinoamericana: demasiados defectos para los prudentes integrantes del Comit, siempre polticamente correctos, eternos bienpensantes que slo por equivocacin elegiran a un personaje pblico cuyas luchas por la paz no sean aceptables para el imperio. El Dalai Lama lo es; Piedad no. Para aqul el Premio; para sta el ninguneo.

Por eso no sorprende que la decisin del Comit noruego haya provocado reacciones muy diversas en el sistema internacional: desde el estupor hasta una gigantesca risotada. Las declaraciones del presidente de ese rgano, Thorbjorn Jagland, no tienen desperdicio: es importante para el Comit reconocer a las personas que estn luchando y son idealistas, pero no podemos hacer eso todos los aos. De vez en cuando debemos internarnos en el reino de la realpolitik. Al fin de cuentas es siempre una mezcla de idealismo y realpolitik lo que puede cambiar al mundo. El problema con Obama es que su idealismo se queda en el plano de la retrica, mientras que en el mundo de la realpolitik sus iniciativas no podran ser ms antagnicas con la bsqueda de la paz en este mundo.

Segn informa Robert Higgs, un especialista en presupuestos militares del Independent Institute de Oakland, California, la forma en que Washington elabora el presupuesto de defensa oculta sistemticamente su verdadero monto. Al analizar las cifras elevadas al Congreso por George W. Bush para el ao fiscal 2007-2008 Higgs concluy que representaban poco ms de la mitad de la cifra que sera efectivamente desembolsada, llegando por eso mismo a superar la barrera, impensable hasta ese entonces, de un billn de dlares. Es decir, un milln de millones de dlares. Y esto es as porque, segn Higgs, a la suma originalmente asignada al Pentgono es preciso sumar los gastos relacionados con la defensa que se ejecutan por fuera del Pentgono, los fondos extraordinarios demandados por las guerras de Iraq y Afganistn, los intereses devengados por el endeudamiento en que incurre la Casa Blanca para afrontar estos gastos y los que se originan en la atencin mdica y psicolgica de los 33.000 hombres y mujeres que sufrieron heridas durante las guerras de Estados Unidos y que requieren un abultado presupuesto de la Administracin Nacional de Veteranos. Obama no ha hecho absolutamente nada para detener esta infernal mquina de muerte y destruccin; al contrario, bajo su gestin este presupuesto se increment, de modo que aquella barrera del billn de dlares ya qued bien atrs. Por eso resulta sumamente irritante que cuando por boca de su Secretaria de Estado la Casa Blanca denuncia los gastos desproporcionados en armamentos en lugar de ver la viga que tiene en su propio ojo, el blanco de sus crticas no sea otra que la Venezuela bolivariana!

El flamante Premio Nobel de la Paz aument el presupuesto para la guerra en Afganistn al paso que contempla incrementar el nmero de tropas desplegadas en ese pas; sus tropas siguen ocupando Iraq; no da seales de revisar la decisin de George Bush Jr. de activar la Cuarta Flota; avanza en un tratado todava secreto con lvaro Uribe para desplegar siete bases militares estadounidenses en Colombia, y se habla de cinco ms que estaran a punto de confirmarse, con lo cual est preparando (o se convierte en cmplice) de una nueva escalada belicista contra Amrica Latina; mantienea su embajador en Tegucigalpa, cuando prcticamente todos se marcharon, y de ese modo respalda a los golpistas hondureos; mantiene el bloqueo contra Cuba y ni se inmuta ante la injusta crcel de los cinco cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo. Claro, el Comit noruego sufre peridicamente algunos desvaros no se sabe si ocasionados por su ignorancia de los asuntos mundiales, presiones oportunistas o las delicias del acquavit noruego-, lo que se traduce en decisiones tan absurdas como la actual. Pero si en su momento le concedieron el Premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger, correctamente definido por Gore Vidal como el mayor criminal de guerra que anda suelto por el mundo, cmo se lo iban a negar a Obama, sobre todo despus del desaire que sufriera a manos de Lula en Copenhague? La realpolitik exiga reparar inmediatamente ese error. Porque al fin y al cabo, como declar el propio presidente de Estados Unidos al enterarse de su premio, ste representa la reafirmacin del liderazgo estadounidense en nombre de las aspiraciones de los pueblos de todas las naciones. Y, en un sbito ataque de realismo, los compaeros del Comit noruego pusieron su granito de arena para fortalecer la declinante hegemona estadounidense en el sistema internacional. Se sospecha que por esta ayudita ellos tambin, en su momento, sern debidamente recompensados.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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