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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-10-2009

Prisionero de los ms peligrosos guardianes sionistas
El Nobel, la marca y el presidente

Gilad Atzmon
www.gilad.co.uk

Traducido para Rebelin por S. Segu


El personal anda dividido sobre si ha sido una decisin correcta otorgar a Obama el Premio Nobel de la Paz. De hecho, casi todo el mundo a mi alrededor est indignado: qu paz?, se preguntan; qu pasa con Irak, Afganistn, Guantnamo, Palestina?; estamos cansados de promesas, insisten. El Comit del Premio Nobel por su parte, ha destacado el apoyo de Obama a los organismos internacionales, la creacin de vnculos con el mundo musulmn, su actuacin en favor de la no-proliferacin nuclear, y su combate contra el cambio climtico. Los que no se dejan impresionar por Obama aseguran que lo anterior es slo retrica vaca, cuando no pura chchara. "Queremos ver hechos, exigimos hechos en la prctica."

A pesar de que los crticos de Obama plantean algunas objeciones vlidas, por alguna razn parece que no alcanzan a comprender la distincin entre la marca Obama y el presidente Obama. La marca apuesta por la esperanza y el humanismo, tiende a decir cosas correctas en las ocasiones ms oportunas, es ticamente consciente, emplea la razn de vez en cuando e incluso se las arregla para hablar en serio con la suficiente frecuencia. La marca Obama es, sin duda, un evento refrescante en la escena poltica occidental.

El presidente Obama es una historia totalmente diferente: lucha, cumple muy poco, no mantiene las promesas, dice una cosa y hace lo contrario. El presidente Obama es un poltico, y los polticos suelen ser poco dignos de confianza hasta que se demuestre lo contrario.

El fracaso de Obama en fusionar la marca y el presidente en una realidad tica continua es una tragedia colosal, que no slo es la tragedia de Obama, sino que es en realidad nuestro propio desastre. A la vez que la marca se las arregla para hacer algunas declaraciones esperanzadoras, humanistas y universales, el presidente est en realidad prisionero de unos guardianes sionistas de lo ms peligrosos. Obama tiene una gran cuenta abierta que pagar a la gente que le dio las llaves de su blanca morada actual. En otras palabras, tiene muchos sionistas que apaciguar, adems de una serie de sayanim rabiosos (1) que han logrado invadir su oficina. En cierta medida, el fracaso de Obama de establecer una continuidad adecuada entre la marca y el presidente se debe a la inviabilidad de una continuidad entre humanismo y sionismo.

Lamentablemente, en el discurso liberal occidental no hay instrumentos polticos visibles para hacer frente a los lobbies sionistas y sus infiltrados dentro de los gobiernos de EE. UU. o de cualquier otra democracia occidental. En lo que es una tremenda catstrofe, no hay forma prctica o poltica para detener a los Wolfowitzes que nos conducen a otra guerra genocida ilegal. Al igual que en Estados Unidos, ningn poltico o medio de comunicacin britnico tiene el valor de explicar en detalle los estrechos vnculos entre el gobierno de Blair y los principales recaudadores de fondos de su partido en el momento en que Gran Bretaa fue a una guerra ilegal sionista en Irak. Occidente en general y el imperio de habla inglesa en particular han perdido su instinto de supervivencia. Sera correcto afirmar que en el marco el discurso posterior a la Segunda Guerra Mundial no disponemos del aparato poltico que nos permita defendernos de la infiltracin de los intereses sionistas extranjeros. Cuando estamos convencidos de que hemos logrado silenciar un Wolfowitz, cinco Emanuel Rahms aparecen en escena.

Es exactamente aqu donde el Premio Nobel de la Paz entra en juego. En lugar de esperar a que Obama lance otra guerra sionista, en lugar de dejarlo bombardear Irn con armas nucleares slo para hacer del Estado judo un lugar seguro", ellos, el Comit del Premio Nobel, lo han trado tirando de la manga y le han dado su mayor trofeo en una etapa muy temprana de su mandato presidencial. Bsicamente, lo han vinculado a su marca, es decir, al humanismo, la armona y la reconciliacin. Le han dicho: "Escchenos seor presidente: aqu tiene su trofeo, y una vez que lo acepte puede que tenga que decir NO a los siocons que tiene en casa, puesto que las personas premiada con la medalla de la paz no pueden lanzar guerras." Obama puede tener que encontrar algn otro tipo de poltica para lograr la paz, en lugar de matar musulmanes. El tiempo dir si la apuesta del Comit del Nobel es justificada. Por el momento, podemos estar de acuerdo con el Comit del Nobel y el ofrecimiento hecho a Obama de una oportunidad para enlazar la marca y el presidente en una posicin unificada, digna y tica. Esperemos que ste asuma el reto.

En lo que respecta al Comit del Premio Nobel, es probablemente la cosa ms inteligente que pudo hacer. De hecho, el Comit debera haberlo pensado hace mucho tiempo. En lugar de esperar tanto, debera haber concedido el premio a Blair y Bush al comienzo de sus mandatos. Con ello podra haber salvado la vida de millones de iraques y afganos. Tambin debera haber sopesado la posibilidad de concedrselo a Shimon Peres, ya en la dcada de 1950, y as haber impedido que construyese el reactor nuclear de Dimona y que despus se convirtiese en un sio-terminator. Henry Kissinger? Un caso muy similar: deberan haberle concedido la medalla de la paz en su Brit Mil (ceremonia de la circuncisin), cuando tena slo ocho das de edad. As se podra haber salvado la vida de millones de personas.

El Premio Nobel de la Paz debera ser utilizado como un medio de prevencin. En lugar de gastarlo en tediosos y aburridos humanistas, que no hacen nada salvo embellecer un poco el mundo, deberamos emplearlo como mtodo de prevencin. En los asuntos del mundo actual, deberamos usarlo como un compromiso inducido para con la paz, a fin de poder evitar el riesgo de nuevas guerras sionistas.

Si lo entiendo bien, el Premio Nobel de la Paz est ah para ayudar a la marca Obama a soportar la presin a que someten al presidente Obama su camarilla siocon.

(1) Sayanim: agentes secretos judos residentes fuera de Israel, que proporcionan asistencia a los agentes del Mossad en sus operaciones, y sirven los intereses israeles y sionistas.

Gilad Atzmon es msico, compositor y productor de jazz, y escritor.

S. Segu es miembro de Rebelin y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica.

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a los autores, el traductor y la fuente.

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/the-nobel-prize-the-brand-and-the-president.html

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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