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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2009

Bombas y mentiras en torno a Irn

Txente Rekondo
Rebelin


Las noticias sobre la existencia de una planta nuclear "secreta" en Irn se ha convertido estos das en todo un bombazo informativo para algunos medios occidentales. Sin embargo, la realidad vuelve a situar a cada uno en su sitio, y una sosegada mirada a los acontecimientos en torno a ese tema nos muestra una cara muy distinta de lo que est aconteciendo en torno a Irn y a su programa nuclear.

Cuando se anunci a bombo y platillo el "descubrimiento" de esa planta nuclear se puso en marcha todo una maquinaria destinada a "reforzar las tesis que apuntaban a la decisin iran de fabricar armas nucleares". Los datos posteriores, que no han recibido el mismo tratamiento informativo, no dejan en buen lugar a los defensores de esas teoras.

As, las supuestas fuentes (documentos de determinadas agencias de seguridad) no han podido concretarse ni mostrarse, y un repaso detallado a los documentos citados tan slo nos muestran "sospechas, pero en ningn caso evidencias reales" sobre las acusaciones vertidas. Adems, si tenemos en cuenta que ya en el pasado documentos similares han sido alterados y manipulados fraudulentamente, el primer pilar de las teoras sealadas cae por su propio peso.

Pero adems, fue el propio gobierno iran el que anunci a la Agencia Internacional de Energa Atmica (IAEA) por medio de una carta la existencia de la misma, cumpliendo los requisitos que internacionalmente se demandan para poner en marcha dichas infraestructuras. Tehern tambin ha abierto las puertas para que los inspectores de la citada agencia comprueben in situ que Irn no est desarrollando un programa de construccin de armamento nuclear.

La realidad, por tanto, es bien distinta. Existe un importante nmero de informes de las 16 agencias de seguridad estadounidenses en los que se reconoce, tras un exhaustivo espionaje, que Irn no est construyendo esas armas y que no ha reanudado su programa de desarrollo de las mismas.

Adems, Irn "respeta el Tratado de No Proliferacin, ha aceptado pblicamente no producir armas nucleares, est sometido a un severo control por parte de la IAEA y de todos los servicios de inteligencia de Estados Unidos", ante ello, es imposible mantener un programa de armamento nuclear sin ser descubierto.

Los dirigentes iranes han manifestado pblicamente que estn dispuestos a buscar soluciones a travs de "un dilogo comprensivo y constructivo", pero dejando claro que no renuncian a defender "los derechos de su pas en materia nuclear".

En este contexto resulta muy interesante al trmino acuado por el prestigioso profesor y analista Juan Cole, nuclear latency, conocido tambin como "la opcin japonesa", porque el pas nipn, con su importante desarrollo cientfico y su poder econmico, podra producir un arma nuclear en un breve espacio de tiempo si su gobierno as lo decidiera. Segn esa teora, Irn tratara de lograr un estado latente en torno a la energa nuclear para conseguir una dependencia energtica, consciente de que las reservas petrolferas se acabarn algn da, y por otro lado esa situacin le ayudara a frenar los intentos de un ataque exterior.

Como bien seala el profesor Cole, esa situacin "tiene todas las ventajas de poseer una bomba pero sin las desagradables consecuencias que acarrea su posesin real". Y tampoco conviene olvidar que esa situacin tampoco contraviene las directrices del Acuerdo de No Proliferacin Nuclear, dificultando los deseos de EEUU y sus aliados de acometer una campaa de castigo contra el rgimen iran.

Los intereses geopolticos de Estados Unidos son otro de los componentes de la ecuacin actual. A nadie se le escapan los deseos norteamericanos para hacerse con el control de las ricas reservas energticas de la regin. La invasin y ocupacin de Iraq o la bsqueda de un cambio de rgimen en Irn marcan en buena medida la agenda de Washington en la zona.

Desde hace algn tiempo, los asesores de la Casa Blanca y el poderoso lobby sionista estaran presionando para que Obama adopte medidas ms duras contra Irn. Tras el fracaso movimiento generado en torno a las recientes elecciones presidenciales, esos actores buscan otras frmulas para lograr sus propsitos.

La opcin de un ataque militar contra Irn no es tan sencilla, ya que tras un anlisis de las consecuencias, el panorama que se presenta empeorara an ms la situacin. La apuesta militarista conllevara una decidida reaccin por parte iran, y sus consecuencias se manifestaran en toda la regin (estrecho de Hormuz, Iraq, Afganistn e incluso pennsula arbiga, donde las minoras chitas son importantes en algunos estados, sin olvidar Lbano o la calle del mundo rabe).

Por su parte, la puesta en marcha de un estrategia de embargo y sanciones, destinada a crear problemas econmicos y tensiones sociales a Tehern, no debera obviar las consecuencias directas que debera sufrir la poblacin civil, y el caso del vecino Iraq, sometido a esas medidas entre 1991 y 2003, es un buen ejemplo. En este pas, ms de un milln de personas, muchos de ellos nios y nias, murieron en ese perodo a consecuencia de la falta de alimentos, enfermedades o ausencia de agua potable.

El doble rasero tambin hace su aparicin en este complejo escenario. Todas las acusaciones y mentiras sobre Irn y su supuesto armamento nuclear contrastan con el silencio de esas mismas fuentes ante la actitud de Israel, o de otros aliados de EEUU como India o Pakistn.

A da de hoy, Israel tiene un arsenal de ms de 200 armas nucleares, no permite ningn control internacional de la IAEA ni ha firmado el Tratado de No Proliferacin (lo mismo que India y Pakistn); adems, el gobierno de Tel Aviv ha agredido, invadido y ocupado pases vecinos (algo que no ha hecho Irn en la era moderna), y mantiene una poltica genocida contra la poblacin palestina. Ante todo ello EEUU y sus aliados occidentales optan por el silencio y por seguir apoyando a esos estados, lo que finalmente les confiere a stos una sensacin de impunidad internacional que les facilita su postura intransigente y militarista.

La campaa meditica contra Irn busca, en definitiva, presionar a la actual administracin de Obama para que adopte una postura ms acorde con los deseos de los halcones estadounidenses y sus aliados sionistas. Y en ese contexto tambin es interesante repasar lo acontecido hace unos das en Ginebra en las conversaciones entre Irn y el grupo de los seis (EEUU, Rusia, China, Francia, Gran Bretaa y Alemania). En la ciudad suiza, adems de producirse un encuentro bilateral entre Irn y EEUU, se ha logrado un principio de acuerdo basado en dos puntos. En primer lugar, Tehern facilitar las inspecciones de la IAEA en la planta cercana a Qom, y en segundo lugar, Francia y Rusia sern los encargados de enriquecer la produccin de uranio iran para fines mdicos.

Como sealan los representantes iranes, el logro de este tipo de acuerdos debe sustentarse en el "respeto mutuo" y no en la imposicin unilateral de algunos actores. Abrir un nuevo frente de guerra no producir ms que sufrimiento para la poblacin iran y tendr sus consecuencias directas para el resto del mundo. De ah que la bsqueda de soluciones dialogadas y negociadas sea la frmula ideal para ste y para otros casos similares en el mundo.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN).

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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