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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2009

Espaa
No es solo subir o bajar impuestos

Juan Torres Lpez
Temas para el Debate


Incomprensiblemente, el gobierno se ha metido en un pantanal poltico a causa de sus propuestas fiscales contradictorias y de los anuncios de ida y vuelta sobre la conveniencia, un da, de subir impuestos o de bajarlos, otro.

El problema no radica en la discusin abstracta sobre si subir o bajar los impuestos es o no de izquierdas que solo contribuye a confundir a los ciudadanos.

Suponiendo que en estos momentos supisemos con certeza qu medida se puede calificar claramente o no como de izquierdas, lo cierto es que lo relevante no sera la magnitud de las tasas impositivas sino su resultado sobre el conjunto de la sociedad y sobre cada grupo social en concreto. De lo que menos se habla.

Lo peor ni siquiera es el coste electoral que sin duda lleva consigo manifestar una carencia de estrategia tan evidente y presentarse ante los ciudadanos con propuestas que cambian un da detrs de otro.

Lo que me parece especialmente grave es que no tener las ideas claras en materia fiscal es carecer de las coordenadas bsicas en que puede establecer el modelo econmico del que tanto estamos hablando, es como conducir a ciegas o gobernar dejando que la sociedad marche a la deriva, algo que evidentemente apenas importa a quienes tienen las espaldas cubiertas con buenas rentas o patrimonios suficientes y que, por el contrario, perjudica muy gravemente a los ms dbiles y desprotegidos.

Detrs de cada impuesto no solo hay ms o menos recaudacin, lo que en cualquier caso no deja de ser importante, sobre todo, en una coyuntura como la actual. Hay adems incentivos de uno y otro signo que pueden facilitar o dificultar decisivamente la creacin de riqueza y empleo y, sobre todo, hay redistribucin de las rentas, es decir, ms o menos justicia y bienestar. Por eso las cuestiones impositivas y fiscales en general son tan importantes y no suelen funcionar bien sino cuando van de la mano de un amplio y transparente debate social. Y por eso no es ni mucho menos una casualidad que las democracias ms asentadas y fuertes del planeta sean las que ms confan en los impuestos para lograr mayor progreso y cohesin social y en donde, frente a los cantos de sirena de los ricos, hay una ciudadana ms convencida de su utilidad y que no est dispuesta a renunciar a ellos porque comprueba da a da que son la base de su bienestar.

Como tampoco es casual que el predominio de la ideologa desfiscalizadora de los ltimos aos, en realidad la cobertura necesaria para llevar a cabo polticas que favorecen a los grupos con rentas y patrimonios ms elevados, haya ido de la mano en los ltimos treinta aos de un debilitamiento paralelo de las democracias, que cada vez hurtan ms debates sobre cuestiones econmicas y financieras a los ciudadanos para dejar las decisiones polticas a los mercados o, simplemente, en manos de los grupos privados con mayor poder e influencia.

Se pueden dar las vueltas que se quiera pero lo cierto es que los estudios que se han realizado en todo el mundo y en Espaa en particular sobre los efectos de las reformas fiscales de nuestra poca no dejan lugar a dudas.

Las llevadas a cabo por el gobierno de Aznar y ms tarde por el de Rodrguez Zapatero han beneficiado principalmente a los perceptores de rentas ms elevadas, a las del capital y, particularmente, a las procedentes de la actividad inmobiliaria.

En contra de lo que la retrica gubernamental ha podido decir, lo cierto es que en Espaa se ha producido en los ltimos aos un doble proceso de distribucin y redistribucin de las rentas que en muy buena medida se ha podido producir gracias a los cambios fiscales regresivos que se han ido adoptando. Uno, de las rentas del trabajo a las del capital. Y otro, desde las del capital nacional al extranjero como consecuencia de la venta de activos y de las condiciones fiscales tan privilegiadas que se han establecido para llevarlas a cabo y para disponer luego de las rentas generedas.

Los trabajadores y tambin miles de pequeos y medianos empresarios han sido los principales paganos de unas reformas fiscales que solo una inocua justicia constitucional ha podido considerar que respetan nuestra Constitucin. O es que acaso los principios de capacidad econmica, justicia, igualdad o progresividad de su artculo 31 pueden realmente considerarse compatibles con la conversin de Espaa en un "verdadero paraso para el blanqueo de capitales" ("Fraude, corrupcin y blanqueo de capitales en Espaa". Organizacin Profesional de Inspectores de Hacienda del Estado, Noviembre 2007), como han denunciado expertos nacionales y extranjeros? O con la existencia de SICAV que pagan un 1% en el momento de la obtencin de las rentas y un 18% cuando se reparten; de las Sociedades y Fondos de Capital Riesgo, bonificados al 99%; de las Entidades de tenencia de Valores Extranjeros, exentas de tributacin en dividendos y plusvalas; con el tipo de 18% en el IRPF para las rentas de los productos de ahorro; con la tributacin nica del 24% para algunos privilegiados no residentes; o, en trminos ms generales, con el predominio de los impuestos indirectos sobre los indirectos?

En lugar de hablar en irrelevantes trminos genricos sobre la subida o bajada de los impuestos, engaando as a la gente al hacerle creer que lo hacen de igual forma para todos, lo que en Espaa hay que poner de una vez sobre la mesa es el carcter profundamente injusto que ha alcanzado nuestro sistema fiscal. Los tcnicos del Ministerio de Hacienda denuncian que el 86% de los que tienen ingresos superiores a 10 millones de euros y el 45% de los que tienen entre 1 y 10 millones eluden sus obligaciones fiscales, mientras que los inspectores denuncian constantemente que no hay voluntad poltica de luchar contra el fraude fiscal que es el ms alto de Europa. Y que nadie se lleve a engao, porque eso ha sucedido y sucede mientras que los gobiernos siguen subiendo la presin fiscal, aunque eso es haciendo recaer la mayor parte de la recaudacin y de su incremento en las espaldas de trabajadores y pequeos y medianos propietarios y empresarios.

Cmo se puede consentir que solo se haya investigado el 1% de los billetes de 500 euros que circulan en Espaa o que no haya ya un plan efectivo contra el fraude fiscal que, segn los tcnicos que saben llevarlo a cabo, podra proporcionar al Estado unos 25.000 millones de euros anuales?

La cuestin que tenemos por delante en trminos fiscales es bastante clara. Seguir aceptando que los ricos no tienen compromisos con la Hacienda Pblica o invertir las reformas de estos ltimos aos para avanzar hacia una mayor justicia fiscal que permita que nuestros estndares de gasto se aproximen a los de nuestro entorno y para generar incentivos a favor de quienes crean riqueza y empleo y no, como hasta ahora, de quienes se dedican a la especulacin y a dar pelotazos inmobiliarios o financieros.

Naturalmente, y sobre todo despus de lo que se ha venido haciendo, no ser fcil invertir esa tendencia pero al menos est claro por dnde habra que empezar para que eso sea posible. Resulta imprescindible el debate social claro, transparente y fiel a la verdad para que los ciudadanos entiendan de una vez que es la derecha, que ahora se opone a cualquier medida fiscal que tome el gobierno, la que subi los impuestos quince veces durante el gobierno de Aznar y quien realmente hace que suba la carga fiscal de los ms dbiles.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelin, editor de www.altereconomia.org y miembro del Consejo cientfico de ATTAC-Espaa. Su web: www.juantorreslopez.com



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