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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2009

De Caracas a San Juan
La multitud soberana

Carlos Rivera Lugo
Rebelin


La burguesa le ha temido a la multitud como el diablo a la cruz, sobre todo por su potencial revolucionario. Por ello ha pretendido caricaturizarla como masa ignorante e incapaz de gobernarse a s misma. Sin embargo, histricamente, cuando las mltiples voces y voluntades singulares de esa multitud convergen ms all de sus diversas experiencias y reclamos, se constituye en soberano popular para darse a s misma, a partir de la decisin y la fuerza de todos, la justicia que la ley del capital le niega.

Esa multitud surge hoy como el nico sujeto capaz de realizar la democracia como el gobierno de todos, por todos y para todos. La posibilidad de lo comn slo se hace posible hoy desde la autodeterminacin de los muchos. Es el nuevo partido de los insurgentes cuyas acciones contestatarias poseen una resonancia transformativa al margen de la esfera de decisin poltica de los viejos partidos y el desacreditado Estado. Su reto mayor ha sido transformar su insurgencia en un proceso constitutivo de una gobernanza alternativa.

El despertar poltico de esa multitud y el proyecto de gobernanza alternativa que nace de su seno ha sido crucial en las ltimas dos dcadas ante el fracaso estrepitoso del neoliberalismo en nuestra regin y las significativas desigualdades que ha dejado como secuela. Por ejemplo, el Caracazo de finales de febrero de 1989 constituy la primera expresin de esa multitud insurgente que se tir a las calles para rechazar las polticas neoliberales del gobierno del entonces presidente venezolano Carlos Andrs Prez, las cuales slo haban servido para beneficiar a unos pocos y someter a la inmensa mayora a la ms abyecta miseria. El gobierno reprimi violentamente la rebelin civil, lo que incapacit al gobierno de all en adelante para garantizar la gobernabilidad del pas.

A partir de su insurgencia, la multitud ya no se senta representado por el Estado, as que menos iba a reconocer su autoridad u obedecer sus decisiones. En 1992 hay dos intentos de golpe de estado. Ese mismo ao, sin embargo, el presidente Prez es forzado por el Congreso Nacional ha abandonar su cargo, entre otras razones por acusaciones de corrupcin. Ya para 1998 la multitud se constituye en soberano popular para decretar el acta de defuncin de los partidos de la burguesa y elegir a uno de los suyos: Hugo Chvez Fras. En 1999, decide reinventar la legalidad y refundar el pas mediante la aprobacin de una nueva Constitucin, representativa de su voluntad soberana.

Entre enero de de 2000 y octubre de 2003, Bolivia fue escenario de dos gestas insurgentes, la Guerra del Agua y la Guerra del Gas, detonadas ambas por los desmanes de las polticas neoliberales de su gobierno de entonces. La movilizacin popular no se dej amedrentar por las amenazas del gobierno y rompi su cerco represivo tendindole, a su vez, un cerco a la capital. Desde todos los rincones del pas, desde todas sus actividades productivas, se fueron sumando a la insurreccin civil. Ocuparon ciudades, barrios y caminos hasta obligar al presidente Gonzalo Snchez de Lozada a renunciar y huir del pas.

No conforme con la huida del mandatario criminal, la multitud enardecida y apoderada se constituy en soberano popular y no descans hasta que llev a uno de los suyos, el aymara Evo Morales, a la presidencia en el 2005, con el objetivo de refundar el pas. Se constituye as por primera vez un Estado de los movimientos sociales comprometido con el desarrollo de un modelo productivo comprometido con el adelanto efectivo del bien comn y una sociedad radicalmente democrtica, es decir, de todos y para todos. En enero de 2009 aprueba una nueva Constitucin que consagra el nuevo proyecto de pas reclamado por esa multitud insurgente transformada, por primera vez, en soberano popular.

En Ecuador, la multitud se encarn en la insurgencia de los forajidos de 2005, ante la traicin del entonces presidente Lucio Gutirrez, quien sali electo a base de su compromiso para alejar el pas del modelo neoliberal y una vez jur el cargo le dio la espalda al mandato electoral para entonces dedicarse a continuar con las nefastas polticas neoliberales que tanto dao le estaban produciendo a la mayora del pas. La rebelin de los forajidos como pretendi descalificar Gutirrez a los ciudadanos alzados, queriendo con ello significar que estaban fuera de la legalidad vigente- forz al mandatario impugnado por el soberano popular a abandonar su cargo y el pas.

La revuelta popular ecuatoriana potenci a su vez un reagrupamiento poltico que dio pie a lo que se conoce como una Alianza Pas, un movimiento que dio al traste con las decrpitas estructuras poltico-partidistas precedentes, y que colocar en la presidencia, a partir de enero de 2007, a Rafael Correa. Al igual que en los casos de Venezuela y Bolivia, la corrupcin del poder segn constituido hasta ese momento requiri que el soberano popular organizase una Asamblea Constituyente cuyos trabajos culminaron exitosamente en el 2008 con la puesta en marcha de un nuevo proyecto de pas, segn codificado en una nueva Constitucin comprometida con el desarrollo de una nueva economa y sociedad solidarias.

Ms recientemente, en Honduras se ha potenciado un proceso de refundacin constitucional que, si bien es cierto pretendi ser aniquilado por el golpe de estado cvico-militar de finales de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya, slo se ha visto fortalecido por la resistencia popular al golpe. Su presencia se hace sentir por cada rincn del pas y as su fuerza para obligar a la convocatoria de un proceso constituyente que refunde el pas. La superacin de la actual crisis ya no se consigue con la restitucin de Zelaya a la presidencia, sino que requiere que la ruptura del orden constitucional actual, sea entendida como el agotamiento de una legalidad hecha a la medida de la oligarqua. De ah el imperativo de pasar de la protesta a la propuesta de un nuevo orden constitucional, esta vez representativo del soberano popular y comprometido con el adelanto del bien comn.

En ese marco, la multitud insurgente parece tambin asomarse en Puerto Rico como reaccin a los daos producidos por las polticas neoliberales del actual gobernador colonial Luis Fortuo. En los ltimos meses hemos estado presenciando una metamorfosis de la protesta individual y local hacia formas de resistencia constitutiva de experiencias de lo comn desde las cuales podamos ir construyendo un nuevo proyecto de pas. En ese sentido, tal vez nos ha llegado la hora de que entendamos que, al igual que en otras partes de la Amrica nuestra, no estamos meramente ante una crisis cualquiera sino que, potencialmente, estamos frente a una ruptura sistmica.

Las contradicciones que se viven son insalvables. El gobierno neoliberal de Fortuo opta por someter a la fuerza al pueblo ante su monumental incapacidad para ganarse democrticamente el consentimiento de ste a las polticas suyas, ampliamente rechazadas por el dao que le infligen a sectores significativos del pas. Aparte del despido de miles de empleados pblicos y el desmantelamiento de instituciones y servicios gubernamentales en detrimento del bienestar general, adems de la entrega anunciada de bienes pblicos y comunes a los intereses privados, procede tambin a reprimir a los estudiantes y a tomar represalias contra los abogados y abogadas por su defensa del derecho de protesta de los ciudadanos. En sus ltimos aleteos, el neoliberalismo termina acudiendo a la criminalizacin de la ciudadana toda, cuyas protestas son tachadas de actos terroristas.

En fin, las contradicciones estallan por doquier y con ello se atisba, como respuesta, lo que pueden y deben ser las primeras expresiones del soberano popular, el nico que nos puede llevar hacia la imperiosa salvacin nacional y refundacin democrtica de nuestro modo de vida actual.

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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