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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2009

Apuntes sobre estrategia y tctica para la emancipacin social en Chile

Andrs Figueroa Cornejo
Rebelin



En la base de las relaciones de poder que gobiernan las condiciones de existencia de la humanidad, se encuentra la lucha de clases. En la fase del capitalismo imperialista en su poca madura o crepuscular, la lucha de clases se manifiesta de manera solapada o explcita, dependiendo de un conjunto de variables determinadas por el contexto histrico, las relaciones de fuerza, y el estado de conciencia de las grandes mayoras mundiales, regionales y nacionales. Asimismo, si bien en general se observan dos amplios bloques en contradiccin multidimensional permanente, los explotados y oprimidos trabajadores y pueblos- contra las clases propietarias; la complejidad del desarrollo de las fuerzas productivas en el presente estadio de la hegemona del capital sobre el trabajo, arroja a la realidad un conjunto de contradicciones secundarias entre los propios sectores de la burguesa y de los trabajadores y los pueblos. Sin atender la dinmica de la lucha de clases, no como mecnica y simple pugna entre burguesa y proletariado, resulta imposible disear una estrategia y tctica plenamente ajustada a las condiciones concretas y reales sobre las que navegan las fuerzas mandatadas a cambiar la vida y, por extensin, con posibilidades de xito. Por tanto, para la elaboracin detallada del proyecto liberador chileno, resulta imprescindible la investigacin ms acuciosa posible del actual estado de las clases sociales, la organizacin del trabajo en la presente fase del capitalismo en el pas, del Estado y sus expresiones de dominacin poltico-militares, de la industria del consenso y la alienacin, y de los dispositivos y polticas concretas destinadas por las clases mandantes para reproducir el patrn de acumulacin capitalista y contener socialmente las fuerzas liberadoras de la mayora popular y trabajadora.

Si bien la contradiccin esencial del modo de produccin capitalista se sintetiza en la produccin social cada vez ms ampliada de la riqueza contra su apropiacin privada cada vez ms concentrada; esto es, la reyerta histrica entre capital y trabajo; de ella se desprenden antagonismos complementarios insoslayables. Se trata de las contradicciones entre capital y naturaleza, capital y pueblos originarios, y capital y segmentos sociales castigados material, simblica y culturalmente, como las minoras sexuales, la juventud pobre, las mujeres mal pagadas o cuyas faenas domsticas forman parte de la plusvala indirecta devenida del trabajo asalariado.

La estrategia de cualquier proyecto de emancipacin social genuino en Chile est asociada a la construccin-conquista del poder poltico, y subsecuente edificacin de una sociedad post capitalista cuyas nuevas relaciones se funden sobre la destruccin de la propiedad privada, el protagonismo poltico decisorio, primordial y definitivo de los pueblos y los trabajadores en la formulacin de un nuevo orden de las cosas; la preeminencia de la cooperacin y las relaciones colectivas sobre la irracionalidad del capital y el fetiche de la mercanca, y el despliegue de las fuerzas creadoras de las grandes mayoras. La confeccin de una sociedad post capitalista, naturalmente cuenta con un programa concreto ligado a la subordinacin de las relaciones capitalistas (que matizadamente subsistirn en tanto las relaciones de fuerza mundiales realmente existentes no se modifiquen sustantivamente en el sentido aqu descrito) a travs de la hegemona de la propiedad social sobre los recursos naturales, los derechos sociales bsicos (salud, educacin, vivienda, previsin, recreacin), los medios de comunicacin y el crdito, y la reestructuracin profunda de la tenencia de la tierra para, por un lado, garantizar la soberana alimentaria de Chile, y por otro, cautelar los derechos polticos y culturales (territorio y autodeterminacin) de los pueblos originarios. Y, por supuesto, el control participativo, democrtico y regulado de los motores de la economa por parte de los propios pueblos y trabajadores. En este sentido, el desmantelamiento del Estado capitalista y la acentuacin de la lucha de clases para acabar en el menor tiempo posible con la burguesa transnacionalizada y el gran capital mixto o nativo (siempre subordinado al capital de las mega-corporaciones), son rostros de un mismo movimiento. Ello comporta titnicas labores de democracia y protagonismo populares, polticos, sociales, culturales y militares. El reloj de los intereses histricos de los pueblos y los trabajadores corre con la prisa del rayo a la hora de la construccin-conquista del poder y la implementacin de relaciones sociales basadas en el hombre y la mujer, la igualdad y la libertad, la cooperacin, la planificacin estratgica y radicalmente democrtica de la economa, y un plan general de industrializacin enemigo del productivismo destructivo, amigo de la naturaleza, pluricultural y plurinacional, respetuoso del consumo racional, y formador de una cultura del trabajo colectivo destinado al inters comn. Se habla de un plan de industrializacin para superar la condicin de dependencia respecto de los pases capitalistas centrales y de la divisin internacional del trabajo dominante que sitan a Chile, para su explotacin y avasallamiento, como mera economa primaria exportadora asociada a la minera, la madera y la pesca.

Asimismo, la emancipacin chilena (o en un solo pas) tampoco resulta probable sin la existencia de Estados o clases subalternas de naciones del Continente y el mundo que funcionen como retaguardia de cooperacin estratgica. De lo contrario, el aislamiento de una victoria especfica, bajo la hegemona del capital reinante, tiene sus das contados y, en el mejor de los casos, vera su desarrollo violentamente acotado programtica y polticamente por el imperialismo y sus Estados regionales, satlites de sus intereses, mediante la asfixia econmica, comercial, poltica y militar. Por ello, el carcter internacionalista de la emancipacin chilena debe estar en su ADN.

Para la ejecucin de la estrategia es preciso contar con un movimiento de masas de luchas anticapitalistas de extensin y profundidad indiscutibles cuantitativa y cualitativamente, y de un partido altamente organizado, cuya constitucin poltica y orgnica rime dialcticamente con el movimiento de masas en construccin. Pero el partido no es el movimiento de masas, ni el movimiento de masas es el partido. Se conjugan, se condicen polticamente, se permean, pero jams se confunden. Ello debido a los roles y tareas especficas y especiales pertinentes a cada campo de construccin. Se trata de continentes interdependientes, pero necesariamente diferenciados. La historia de las victorias populares en el mundo es taxativa al respecto. Por ejemplo, el Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores MPT- es un instrumento poltico-social con vocacin de mayoras, poroso, amplio, inclusivo y de composicin necesariamente heterognea (sin lastimar su independencia de clase), capaz de congregar al conjunto de sectores castigados por el capital. Sin embargo, no es el partido, independientemente de que asuma esa rbrica legal para fines eventualmente electorales.

La tctica de cualquier proyecto de emancipacin social genuino en Chile pasa, de acuerdo al actual estado de cosas, palmo a palmo y combinadamente, por la construccin de la hegemona de los intereses histricos de los pueblos y los trabajadores. Es decir, el laborioso proceso de acumulacin de fuerzas sociales anticapitalistas apuntan a la generacin de un bloque histrico transformador y alternativo a la dominacin de las relaciones capitalistas en todos los planos, y a travs de todas las formas de lucha, siempre condicionadas por el estadio de la lucha de clases en curso y transformacin permanente. Esto es, por el contexto de las relaciones de fuerza realmente existentes en la sociedad en un momento dado. En este sentido, y debido a que las clases dominantes no se suicidan ante los intereses de las clases dominadas, el poder popular y la violencia poltica ejercida por el pueblo corresponden a puntos de llegada necesarios. Asimismo, la lucha electoral en Chile es un gesto tctico del movimiento de los pueblos y los trabajadores, pero, probadamente, no el decisorio. La lucha de clases jams se sintetiza en el parlamento o, incluso, en el Ejecutivo de la democracia burguesa tutelada chilena, sino en las fuerzas sociales organizadas de las clases subalternas en movimiento y pugnas concretas contra el Estado y el capital. La representacin poltica es parte de la estrategia del Estado corporativo chileno destinado a encorsetar al eventual movimiento popular y sus expresiones polticas ms aceradas. Es perentorio concentrarse en la participacin por sobre la representacin. Las luchas del movimiento real de los pueblos y los trabajadores son la materia esencial para las transformaciones orientadas hacia el objetivo estratgico propuesto. Las representaciones de los intereses populares en el poder Legislativo o Ejecutivo capitalista slo colaboran con el movimiento real de los pueblos y los trabajadores, y son luchas complementarias al interior de un diseo emancipatorio general asociado a la insubordinacin blindada de los pueblos.

Las tareas ligadas a la confeccin de la hegemona de los intereses de los pueblos y los trabajadores, cuenta con una arquitectura tctica (dependiente de la estrategia) donde la construccin de un instrumento poltico unitario, con independencia de clase y plataformas de lucha adecuadas a los contextos y condiciones de fuerza, juega un papel irremplazable. Al respecto, el MPT es un paso tctico trascendental, por cuanto concentra empeos dispersos sobre acuerdos bsicos, pero fundamentales, y constituye el motor mnimo de arranque para las labores liberadoras que demanda el perodo. Su urgente territorializacin debe prosperar desde el seno de las luchas concretas de los pueblos y los trabajadores. Sobre todo de aquellos sectores que forman los eslabones ms frgiles del complejo social regido por las relaciones impuestas por el capital.

El MPT (Movimiento del Pueblo y de los Trabajadores) tiene que enfrentar con estatura e inteligencia la manera de establecer alianzas sustantivas con franjas de pueblo mapuche en lucha; con mediambientalistas y feministas disfuncionales a las polticas paraestatales; con trabajadores sindicalizados y la inmensa mayora de asalariados no sindicalizados. Sobre este ltimo aspecto, es pertinente discutir en profundidad, desprejuiciadamente y desalojando las mitificaciones histricas, la pertinencia de encarar una nueva agrupacin central de trabajadores de contenidos clasistas y de lucha, independiente del Estado corporativo y sus expresiones polticas, capaz de constelar de manera creativa a los asalariados organizados y a los trabajadores ms precarizados, imposibilitados de sindicalizarse legalmente; a los subcontratados, los pagados a honorarios sin ninguna seguridad social garantizada, los jvenes y los migrantes con sueldos de hambre, las mujeres superexplotadas; a todos quienes jams han podido negociar colectivamente sus condiciones laborales.

El MPT debe convertirse en contraparte protagnica en la lucha de las ideas frente al sentido comn dominante y su industria unidimensional de enajenacin. La cooperacin popular frente al individualismo, la politica solidaria de los de abajo contra el egosmo y la competencia embrutecedora de los de arriba. La cultura popular fundada en la crtica a travs de todos los medios por modestos que sean contra la alienacin meditica de masas dominante.

Las actuales condiciones de explotacin y mal vivir no son fatales. Ms bien son el gatillo histrico, concreto e ideolgico, que sustenta las razones profundas para cambiar la vida y emprender la caminata dura hacia la superacin del capitalismo.


Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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