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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2009

Un arma provisional para seguir la lucha
Afganistn, teatro en tiempos de guerra

Hjalmar Jorge Joffre Eichhorn
Diagonal


Cuando la desesperacin de un pas invadido llega a lmites insospechados y la guerra se apoltrona en las vidas de la gente, el teatro se vuelve un arma provisional para seguir la lucha contra todas las formas de injerencia fundamentalista.

Cuando regan los talibn por lo menos haba seguridad, ahora ya no hay ni eso. Si la situacin no mejora pronto volver a la lucha armada. Ms vale morir con un arma en la mano que vivir como mendigo, pidiendo limosnas a los que se han beneficiado de la presencia extranjera, dice el mismo veterano con conviccin absoluta.

Mientras tanto, Sardar emplea el teatro como un arma provisional para seguir su lucha contra todas las formas de injerencia fundamentalista. De hecho, le gusta tanto su nuevo papel, que al final termin como el personaje principal en una pieza de teatro que recorri 11 provincias de Afganistn en 2008. La pieza, un monlogo llamado AH 7808, trata del doloroso proceso de recuperacin de la verdad histrica despus de 30 aos de guerra. Un tema altamente sensible e inevitable en un pas donde ms de dos millones de personas han perdido la vida en las ltimas dcadas. Para la gran mayora de las actuaciones se eligieron lugares simblicos que reforzaran el contenido de la pieza. Uno de estos lugares es el antiguo Centro cultural de Kabul, levantado por los rusos y hoy totalmente destruido y convertido en hogar para centenares de nios de la calle y drogadictos de herona. La atmsfera es tensa. Durante el primer acto, la esposa de un ministro se levanta entre gritos, rechazando la pieza por reabrir las heridas del pasado. Pide al pblico que abandone el local y salga con ella.

El pblico, unas cien personas, en su gran mayora familiares de personas muertas o desaparecidas, no hace caso y decide quedarse para seguir revisando lo que para ellos nunca se ha ido: el dolor por la muerte de un ser querido. Entre lgrimas y gemidos, cada vez que el personaje lamenta la sangrienta historia nacional, la gente asiente con la cabeza, aplaude o pide que el Gobierno finalmente asuma su responsabilidad: encarcelar a los seores de la guerra, muchos de ellos hoy parlamentarios u hombres de negocios. Para otros espectadores, las lgrimas se transforman en rabia descontrolada.

La pieza es una importante contribucin a la construccin de paz en el pas. Pero, a la hora de la verdad, dnde estn el gobierno de Karzai y la comunidad internacional? Son unos cobardes y mentirosos. En este pas no hay justicia, dice una seora entre los aplausos de sus compaeras. Hay que organizarse y hablar con voz colectiva. Y esto es lo que ocurri despus de otra funcin, esta vez cerca de la ciudad de Bamiyan, donde los talibanes destruyeron los antiguos y gigantes budas en 2001: al terminar la pieza de teatro, la gente del lugar form una asociacin de vctimas de la guerra, a fin de reclamar y pedir que nunca se olvide el pasado.

La pieza nos ha ayudado a superar el silencio impuesto por las autoridades y levantar nuestra voz colectiva para crear un pas ms justo, dice el representante de la asociacin. Puesto que nadie nos ayuda, debemos nosotros encontrar formas de resistir la amnesia oficial.

Bulle la creacin escnica No todas las iniciativas de teatro en el pas tienen un declarado objetivo poltico. Hace poco que el teatro en general se est creando un nicho entre las actividades culturales ms tradicionales, como la poesa o la msica. La facultad de Bellas Artes en la Universidad de Kabul est llena de estudiantes que suean con la carrera de actor en un pas donde hace muy poco el mero hecho de escuchar msica era ya suficiente para jugarse la vida. Hoy en da, existen decenas de grupos teatrales que interpretan a Shakespeare o las tragedias griegas, aunque todava se censuran guiones escritos por autores afganos. De hecho, casi todas las producciones teatrales tienen que pasar por el ministerio de Informacin y Cultura, lo que hace que el contenido de las obras a menudo se oriente a los deseos del ministro y la ideologa oficial.

En los ltimos tiempos tambin han surgido varias iniciativas de teatro de base que emplean mtodos participativos y emancipatorios como el Teatro del Oprimido y el Teatro Espontneo. Desde el verano de 2007, y a pesar de ciertos peligros para los integrantes, se realizan una serie de intentos de aprovechar el teatro para trabajar con los grupos ms marginados de la sociedad en varias partes del pas, aunque como muchos proyectos, el focus geogrfico han sido los grandes centros urbanos y especialmente la capital.

Los participantes son, en su gran mayora, mujeres de todas las edades, muchas de ellas analfabetas y presentes sin el permiso de sus familias, pero muy entusiasmadas por aprovechar los espacios de libertad ofrecidos por el teatro. A uno de los talleres, una de ellas, no asisti un da por haber sido severamente golpeada por su marido despus de que ste se enterara de su participacin secreta. Sin embargo, al da siguiente la mujer volvi diciendo que no quera perder ni un da ms su participacin, ya que no se haba sentido nunca tan respetada y libre como durante el taller.

Adems de proveer espacios de libertad, el teatro participativo fomenta el dilogo sobre temas que muchas veces no se discuten por miedo y desconfianza, parecera que la gente se autocensura para asegurar su supervivencia. Hoy slo hay una organizacin afgana la Afghanistan Human Rights and Democracy Organization (AHRDO) que est intentando crear una plataforma para el teatro participativo. Asuntos como la violencia domstica, la corrupcin gubernamental, los problemas tnicos o las tradiciones culturales son debatidos con fervor y pasin, aunque la implementacin de soluciones concretas en condiciones tan adversas muchas veces parezca un sueo lejano.

Esa misma adversidad ha forjado una fuerza fsica y espiritual que ha hecho que la gente no se rinda ante nadie ni ante nada, desarrollando de esta manera una admirable capacidad de supervivencia, siempre con la esperanza de das mejores.

Gracias al teatro participativo, tuve la oportunidad de contar la historia de la muerte de mis hijos por primera vez. Ahora me siento ms fuerte y libre, convencida de que vale la pena trabajar por una verdadera democracia en mi pas, afirma entre sollozos una mujer de edad bastante avanzada. El teatro me ha ayudado a convertir mis lgrimas en energa para seguir luchando por una vida mas digna, dice Sardar, el ex-guerrillero que, como revel un da, perdi a seis hermanos a manos de un grupo islamista, apoyado entonces por EE.UU.

Es ste el potencial transformador que tiene el teatro en tiempos de guerra. Es una autntica arma para la transformacin social y poltica. Hasta la victoria siempre.

Nadie se atreve a restaurar el Teatro de Kabul

Existe una compaa de teatro ligada al ministerio, el Teatro de Kabul, que tiene actores de renombre y ensaya en el antiguo teatro de Kabul, hoy una ruina que nadie se atreve a restaurar, quiz por temor a verlo nuevamente destruido por algn acto de violencia. Tambin existen varios teatros mviles que prestan sus servicios a las ONG nacionales e internacionales y que recorren el pas con piezas esencialmente educativas, por ejemplo con temas relacionados con el cultivo y el uso de la droga. Estas piezas, por lo general presentadas en espacios pblicos, atraen a una gran cantidad de gente, aunque no est claro si se trata de inters por el teatro mismo o por la falta de entretenimiento. La falta de entretenimiento es tan grande en todo el pas que cualquier distraccin, por nimia que sea, la gente la aprovecha para llenar sus vidas con un poco de alegra.

Hjalmar Jorge Joffre Eichhorn. Director de teatro

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/Afganistan-teatro-en-tiempos-de.html



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