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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2009

En el ojo de la aguja
Los visajes cambiantes del racismo en el continente africano

Mara Daniela Cortes
Rebelin


Recientes investigaciones historiogrficas han advertido las limitaciones de estudiar a la raza solo desde los aspectos del fenotipo. Aunque las diferencias de color de piel son reales, las reglas para organizar estas clasificaciones deben ser entendidas como construcciones sociales. Es as que la etiqueta racial es fundamentalmente un acto social y cultural de interpretacin, y como tal slo puede entenderse dentro de un contexto histrico particular. En otras palabras, la cuestin de la diferencia, y consecuentemente las categoras que refieren a la otredad singularmente, pueden ser comprendidas en el contexto de los procesos histricos que los generaron. El presente trabajo tiene la intencin de sintetizar y traer al debate algunos de los ltimos aportes cientficos en torno a una problemtica particularmente controvertida. Me refiero a la cuestin del Racismo en el continente Africano. El objetivo de este ensayo es intentar problematizar aquellas concepciones clsicas que vinculan a tal nocin, en tres secciones relacionadas. En primer lugar, la dimensin de la trata negra en las concepciones racistas imperantes del mercantilismo europeo, no solo como propulsor de la discusin de la esclavitud en forma de sometimiento del hombre por el hombre, sino que tambin aquellas interrelaciones humanas donde interrumpe el poder, la exclusin y el control social. En segundo lugar, tratar de desenmaraar del cuerpo imaginario racista civilizatorio de la conquista Imperialista, los objetivos estratgico poltico- econmico que llev a tal ocupacin del continente africano. Teniendo en cuenta la incorporacin de las ciencias sociales como instrumentos de dominacin- justificacin. Y en tercer, y ltimo lugar, litigar la concepcin de la inexistencia del color en los actos racistas, nocin sostenida por varios investigadores actuales, con dos casos paradigmticos del continente africano. Por un lado, la cuestin del Apartheid Sudafricano y sus correlatos actuales. Y por otro, la conflictividad identitaria racialista del ciudadano rwands.

En la perspectiva de Michel Foucault, abordar el tema del racismo es construir una historia de los que carecen de poder, de los excluidos, porque pensar el mundo en trminos de raza implica establecer una separacin con el otro. En este sentido tratar al racismo como campo y trabajo; como campo porque me permite graficar espacios de disputa social por el poder, donde lo que esta en juego es la defensa de una determinada identidad colectiva, que se intenta erigir como nica y valedera, por lo tanto digna de ser vivida, y como trabajo porque alude al proceso de superioridad de esa comunidad en tanto productor de sentido, en razn al uso del pasado como una estrategia esgrimida por el poder que detenta para legitimar esa sociedad su accionar. Para algunos, elevarlo como objeto de estudio implica una definicin restringida que vincule los atributos estrictamente fsicos, genticos o biolgicos de un grupo y sus supuestos caracteres intelectuales y morales. Al realizar sta aproximacin conceptual se limitara la comprensin de ciertas prcticas que parecen estar mejor agrupadas bajo la denominacin simple de racismo y que en sentido amplio es un conjunto de representaciones, de valores y normas expresadas en prcticas sociales que conducen a la inferiorizacin y exclusin del otro, cuyos atributos fsicos y culturales son percibidos como distintos de los que comparte el grupo dominante, hegemnico. En sntesis, el racismo implica la constatacin de las diferencias, en su materializacin en el mbito social, poltico y econmico, as como tambin en los argumentos de las conductas de rechazo, exclusin y exterminio.

TRAS LAS HUELLAS DEL RACISMO: EL HOMBRE COMO MERCANCIA, EL COLOR COMO ESTIGMA

En frica, como en otros continentes, la esclavitud no era desconocida antes de la llegada de los europeos. A diferencia de Grecia antigua, donde el esclavo era asimilado a la categora de "cosa", en este continente, posea derechos cvicos y derechos de propiedad, existiendo adems, mltiples procedimientos de emancipacin. Se distingua generalmente entre esclavos de casa y esclavos de guerra, aunque estos ltimos terminaban por formar parte de la primera categora despus de cierto tiempo. Los esclavos de guerra eran ciertamente el botn ms importante, causa de las escaramuzas que se producan entre grupos tnicos y jefaturas tribales. Al trmino de la batalla todos los prisioneros que se haban alcanzado a capturar eran esclavizados. Pero la forma de esclavitud de largo ms difundida en frica era aquella de los esclavos domsticos, sugerida y frecuentemente impuesta a ciertas familias por la necesidad de un suplemento de mano de obra para las actividades domsticas o el trabajo de los campos. Los esclavos domsticos vivan en familia y estaban integrados en aquel modo de produccin clnica y parental. Por lo tanto, la accin esclavista en el interior del continente africano se ejerci sobre aquellos individuos que por catstrofes naturales o guerras quedaban desarticulados de sus sociedades y tenan que integrarse en otras que no eran las de su origen; sin romper el orden social esta forma de esclavitud operaba como un sistema de cohesin impidiendo el aislamiento y el individualismo en sociedades que, basadas en el comunitarismo familiar, consideran al hombre slo como parte del conjunto social. En general, el esclavo se integraba rpidamente en la familia que lo posea.

A partir del s VIII las sociedades del oeste africano vivieron el proceso de islamizacin. Favoreciendo al intercambio, comunicaciones y comercio; como consecuencia los pueblos de Sudn occidental, entregaban a los rabes una cantidad de esclavos que eran transportados hasta lejanas tierras. La compra no fue el nico medio por el cual los rabes accedieron a los esclavos africanos, el rapto as como la entrega de una dote fue habitual. Este trfico no represent un despoblamiento intenso; las rutas no permitan grandes desplazamientos y los esclavos eran slo parte de un comercio acotado. En 1971, Lenguell consider que la trata negrera de los rabes se la puede denominar como simbitica, por la preocupacin de la preservacin del hombre. En 1444 las costas de Mauritania fueron ocupadas por los rabes, los cuales empezaron a hacer prisioneros africanos, transportndolos hacia los pases del Magreb, pero sobre todo a Egipto y Medio Oriente. sta fue el inicio de la trata negrera africana. En la sociedad musulmana la esclavitud era una prctica corriente y en el curso de la penetracin islmica sobre el continente africano los rabes han hecho muchos esclavos, transfirindolos al otro lado del Shara. La esclavitud practicada por los rabes era muy distinta de la transatlntica que sera emprendida poco despus por los negreros europeos. En los pases rabes las mujeres raptadas en las costas africanas eran normalmente destinadas a los harenes de los emires, de los jefes musulmanes, de los marabutos, y frecuentemente podan salir de esclavas y cubrir funciones muy elevadas. En Egipto algunas de ellas tuvieron hijos que se convirtieron en importantes lderes polticos y religiosos. Los hombres eran habitualmente empleados en el servicio domstico, pero podan alcanzar a cubrir tambin cargos importantes, en el ejrcito o en la vida poltica. Una categora particular de esclavos era la de los eunucos, destinados a servir en los harenes de los sultanes y de los prncipes rabes. Tambin los eunucos podan alcanzar posiciones elevadas. La condicin de eunuco para los rabes era importante ya que impeda la formacin de un grupo privilegiado dentro de su comunidad. Los africanos eran hechos esclavos no en cuanto a su color, sino nicamente en cuanto no musulmanes. Si aceptaban convertirse en musulmanes podan ser liberados y gradualmente igualados. En cada caso estaba previsto un procedimiento que poda conducirlos a recuperar la libertad perdida. Para Ki-Zerbo, la trata practicada por los rabes dista mucho a la de los portugueses, y posteriores europeos; principalmente porque considera que la esclavitud trasatlntica practicada por los europeos cristianos se perfila a lo industrial, a diferencia de lo artesanal de los orientales.

La expansin europea hacia el sur se debi a varios factores, principalmente, al descubrimiento del oro. Europa necesita un contacto directo con las zonas de extraccin de oro africana, para poder fabricar su circulante, expandir su sistema comercial, estimular la economa interna y pagar el comercio de especias asiticas. Para Betthel el estmulo del metal, desemboc en la atraccin del africano como mercadera comercial. Segn Ki-Zerbo a sta poca se la conoce como bullionismo mercantilista, segn la cual no exista ms riqueza que el oro. En cuanto a las especias de Asia Oriental, pasaban por tantas manos que sus costos en Europa eran elevados. De aqu proviene la idea de cortar con los circuitos comerciales rabes, buscando nuevas rutas martimas, rodeando frica. Esto se hizo posible gracias al aporte de los navegantes europeos en la construccin de carabelas, brjulas, timn vertical. Tambin contando con la innovacin china de la plvora.

La era moderna del trfico de esclavos africanos empez a partir de la conquista de Ceuta en 1415, por parte de los portugueses. Usando esta ciudad como punto de partida, Portugal empez sus viajes de descubrimiento navegando por la costa africana occidental, llegando a Cabo Verde (1444), Sierra Leona (1460), Ghana (1482) y Angola (1483), abriendo a la influencia europea todas las tierras que en el futuro iban a figurar de forma significativa en el trfico de esclavos. El infante portugus Henrique, llamado el Navegante deca buscamos cristianos y especias. Lo que los europeos produjeron fue un giro en la historia de la esclavitud de frica; exportaron esclavos en cantidades alarmantes a regiones desconocidas para los africanos y modificaron la concepcin de esclavitud asimilando directamente ESCLAVO = COSA, con todo lo que esta caracterizacin implica para la vida del hombre. El diferente empez a ser nombrado, y como dice John Langon la categora de negro es una identidad construida desde afuera, que niega la verdad del observado, como otro, como hombre, y definitivamente como sujeto. El esclavo negro se construy en una categora social homognea que representa al polo inferior en esta relacin asimtrica de dominado dominador, colonizado colonizador. En tanto que el racismo, es un conjunto de representaciones, de valores y normas expresadas en prcticas sociales que conducen a la inferiorizacin y exclusin del otro, cuyos atributos fsicos y culturales son percibidos como distintos de los que comparte el grupo hegemnico, construidas sobre la base de una clasificacin falsa del gnero humano, esta jerarquizacin pretende legitimar una distribucin desigual del poder para ejercitar la dominacin sobre un grupo o sobre un pueblo. En este sentido, entiendo por poder a una cuestin interrelacional, una red de interdependencias cuya verdadera naturaleza esta en la relacin entre dominante y dominado. El europeo impona una identidad supratnica que ocultaba y negaba las identidades de los distintos grupos tnicos que habitaban en frica. Devolviendo como imagen del otro un estereotipo conforme a sus intereses como dominador. De ese modo, desintegrando las identidades colectivas para reintegrarlas en el lugar de la subordinacin. No es casualidad que la trata negrera europea y trasatlntica llame la atencin y suscite debates; no es slo por la escasa y confusa documentacin, sino tambin por la exclusividad que los negros africanos tomaron en dicho proceso, a diferencia de los musulmanes que esclavizaban indiferentemente a blancos y negros. Llegados a Amrica los esclavos perdan su nombre y eran reducidos al estado de animales. No haba ninguna forma de norma o ley en tutela de los esclavos. Una vez que el propietario haba adquirido al esclavo poda hacerle todo lo que quisiera: asesinarlo, mutilarlo, cortarle la lengua por el placer de ser servido en silencio. Desde mediados del siglo XV hasta en ltimo cuarto del s XIX, unos 11 millones de africanos fueron exportados hacia las Amricas con una mortandad media de un 15% durante las travesas.

Los portugueses se daban cuenta desde el principio que las costas de frica occidental ms abajo de Senegal formaban un territorio muy peligroso para el desembarque. La selva impenetrable y pestilente, esconda una jabalina o una flecha detrs de cada rbol, y las primitivas armas de fuego de los europeos ms que darles ventaja servan en estas circunstancias para poco. Para solventar el problema de su enorme inferioridad numrica y al mismo tiempo optimizar sus armas de fuego, los traficantes levantaron sus factoras fortificadas en pequeas islotes cerca de la costa o en las embocaduras de los grandes ros si haba suficiente campo abierto alrededor. Lo que no hay que perder de vista, que aunque los europeos realizaban pillajes y grandes caceras para obtener esclavos, mayormente, los traficantes se limitaban a intercambiar, con la tribu que ocupaba el territorio lindante con su factora, mercancas baratas contra presos de guerra. Hubo muchos jefes tnicos que se rehusaron a hacerlo y justamente por esto fueron maltratados y a veces muertos. La trata desencaden guerras crnicas, acentu la violencia entre grupos tnicos y, fue una de las causas del desmoronamiento de muchos reinos africanos. Es indudable que se cre un sistema de complicidad entre los reyes negros que aceptaron entrar en el sistema esclavista y los extranjeros (comerciantes, negreros), que reciban manufacturas, pero tambin alcohol y armas. A veces se compraban los esclavos pagndolos solamente con alcohol, viejos vestidos desechados recuperados de los desvanes y stanos de las casas europeas, o armas. En el caso de los vestidos, lo que verdaderamente importaba era el color. Deban tener colores vivaces, porque el rey y los dignatarios amaban desplegar colores vistosos en sus apariciones en pblico. Habitualmente se haca creer a los jefes africanos que en Europa se podan adquirir armas solamente cambindolas por esclavos. Y la disponibilidad de armas por parte de los jefes africanos no haca ms que acrecentar el clima general de inseguridad e inestabilidad. Se iba a acechar a las personas en las aldeas, en sus casas, persiguindolas hasta el interior de la floresta. Esto constrea a la gente a abandonar las aldeas y a llevar una vida errante, bloqueando as la normal evolucin de la sociedad africana. Para M`Bokolo los Estado africanos se dejaron pillar por los negreros europeos. El comercio o la muerte se convirti en parte de su contradiccin ms fuerte; ya que como comunidad debe ampliar sus riquezas para un mejor vivir, pero a la vez preservar la vida, algo marginal en la poltica de estas etnias.

A fines del s XVI el comercio negrero se concentraba en las manos portuguesas debido a que los lusitanos eran los que tenan el dominio de las tierras africanas en la regin de extraccin de esclavos, lo que defini el monopolio portugus sobre esta actividad mercantil. Segn Meillassoux la esclavitud que se configur con la trata negra europea despoj a las mujeres del sexo y a las madres de nios, ya que la clase esclava no tena otro rgano para parir que un vientre de hierro y dinero. La reproduccin mercantil de esclavos se logr gracias a tres virtudes del sistema, la metamorfosis de productos inertes en seres humanos, la prolongacin del tiempo de trabajo reproductivo y la transformacin de todos los productos de ambos sexos en reproductores de esclavos. Como considera Docks, la esclavitud no es una relacin de dominacin y explotacin entre otras ms, un simple momento del pasado, sino es la vinculacin de explotacin primaria y primordial, aquella de cual proviene la servidumbre, hacia la que tiende el amo, y que este no abandona sino a la fuerza. Esto supone que el amo posee sobre el esclavo usus, fructus, abusus. La compra del esclavo mercanca se desprende de ello. La fuerza de trabajo todava no es una mercanca; no hay un mercado de trabajo totalmente constituido, pero s, lo que es muy diferente, mercados de esclavos. En tanto, que no vende su fuerza de trabajo, es el esclavo mercanca. En palabras del historiador El esclavo colectivo debe ser trabajador productivo de la renta del amo. Porque la relacin amo esclavo es una relacin de produccin.

A principios del s XVI la demanda de esclavos en las plantaciones americanas por parte de los funcionarios reales coloniales oblig a la Corona lusitana a instrumentar una poltica de importacin y control de las costas proveedoras de esclavos negros; por eso se impuso la licencia, como permiso de introduccin de negros. El desarrollo de la trata negrera esclavista a travs del Atlntico se sostuvo en mecanismos muy complejos de estrategias econmicas para financiarla. Los portugueses aseguraron el comercio de esclavos negros mediante el pago de un derecho. El derecho a recaudacin era arrendado por medio de un asiento (contrato) a un contratador, que entregaba los concientos a los traficantes. El asiento representa el permiso para el embarque de esclavos desde frica. Este sistema consista en un contrato monoplico. Los barcos negreros son conocidos por el nombre de tumbeiros, coches de muertos. Debido a la gran tasa de mortalidad y a los peligros del viaje, no haba muchos beneficios para los traficantes, especialmente cuando el precio del esclavo era bajo. Cuando se zarpaba, se contaban los sobrevivientes, y se esperaba un tiempo para que se recuperaran, para luego subastarlos. Segn Bethell, a los europeos les interes el comercio de esclavos porque la prosperidad de Amrica dependa de su mano de obra. Cada concesin, licencia o asiento estipulaba un nuevo mximo de negros que deberan llevarse al Nuevo Mundo. El ascenso al trono de Felipe II no signific la prdida de poder econmico de los portugueses en las costas africanas.

A partir de la segunda mitad del s XVI Espaa y Portugal empezaron a perder su monopolio en Amrica y frica; a su vez, Holanda, Inglaterra y Francia iniciaron sus conquistas en el Nuevo Mundo. La trata negrera de estas dcadas se convierte en una de las empresas ms codiciadas por las potencias europeas mercantilistas. En este momento cesa la importancia de los asientos, orientndose la trata a verdaderos tratados de naciones, dado que el comercio en general haba rebasado los lmites particulares, convirtindose en factor decisivo para el desarrollo y prosperidad de las potencias martimas europeas. La incorporacin del Sistema de Compaas fue la norma que adquiri la competencia de Francia, Inglaterra, Portugal y Holanda con Espaa por el dominio de Amrica, as como por el monopolio comercial. La trata negrera era, pues, parte de ese monopolio que se pretenda controlar a travs de las compaas que concentraban un volumen considerable de capitales. La rivalidad entre las potencias europeas no slo causaba acciones blicas internacionales, sino conflictos internos en cada pas entre comerciantes y compaas, detentoras de los beneficios del trfico. Francia consigui la exclusividad de la trata negrera con el ascenso al poder de la Casa Borbona. En los primeros aos del s XVIII, Inglaterra logra desplazar a Francia del comercio de esclavo. La hegemona indiscutible que toma en aquellos aos se torna favorable en su despegue al capitalismo. Legalmente Inglaterra tena en las manos al trfico martimo negrero, a pesar de que sus competidores franceses, holandeses y portugueses continuaran con el comercio ilegal.

La Iglesia catlica se mostr a favor de la esclavitud. No solo fue poseedora sino que tambin polica ideolgica de la prctica esclavista, y sobretodo se adjudic el control junto a los administradores. La influencia de la Iglesia se hizo notar en los dominios del amo, ya que este tena la obligacin de bautizarlo una vez comprado. Slo quedaba a eleccin del seor si impartir o no la enseanza cristiana. Muchos daban ese poder a los sacerdotes lugareos, ya que impartan el sentimiento de resignacin y aceptacin de su condicin de cautivos. Adems los amos eran los mediados de los beneficios de la caridad y paternalismo de los sacerdotes. Sin duda, que la Iglesia justific la esclavitud del continente africano, ms no de las comunidades indgenas. Para la comunidad catlica los negros eran esclavizados por ser los descendientes de Cam, hijo de No. Por haber avergonzado a su padre, su casta sera maldita, y se la reconocera por el estigma de su pigmentacin: ...Eran, pues, los hijos de No, que salieron del arca, Sem, Cam y Jafet: este mismo Cam es el padre de Canan. Dichos tres son los hijos de No: y de stos se propag el gnero humano sobre toda la Tierra y No, que era labrador, comenz a labrar la tierra y plant una via. Y bebiendo de su vino, qued embriagado y desnudo en medio de su tienda. Lo cual, como hubiese visto Cam, padre de Canan, esto es, la desnudez vergonzosa de si padre, sali fuera a contrselo a sus hermanos. Pero Sam y Jafet, echndole una capa o manta sobre los hombres, caminando hacia atrs, cubrieron la desnudez de su padre. Luego que despert No de la embriaguez, sabiendo lo que haba hecho con l su hijo menor, dijo: Maldito sea Canan, esclavo ser de los esclavos se sus hermanos. Y aadi: Bendito Seor Dios de Sem, sea Canan esclavo suyo. Dilate Dios Jefet, y habite en las tiendas de Sem, y sea Canan su esclavo.... (Gnesis 9, 18-27).

Para los cristianos todos los hombres de la Tierra son descendientes de Adn y de No. El Libro Sagrado revelaba las respuestas precisas y categricas sobre las cuestiones relativas al origen del hombre, tratadas en trminos teolgicos. La diversidad humana, para los cristianos, era fruto de la voluntad divina. La negritud era concebida como parte de la maldicin de Dios a Cam sobre sus hijos Canan: ...Los hijos de No se repartieron por diversas partes del mundo... Cam, hijo tercero, se fue con los suyos a la parte de frica, a Bactria, Judea... parece que la maldicin que le ech su padre No en particular a todos sus descendientes de aquellas partes de la Etiopa y Guinea, no slo en ser esclavos los ms, sino en el color moreno, efecto de la maldicin ejecutada; si ya no es que la constelacin y clima de la tierra haya ayudado... (Vzquez de Espinosa, 1969).

Otra parte de la comunidad cristiana consideraba que la negritud era el signo con que Dios castig a Cain. Si los negros no tenan alma se poda comercializarlos tranquilamente, sin escrpulos; y si tenan alma era necesario hacer de todo por salvarla. Si el negro no hubiese sido considerado como un sub hombre no podra haber sido objeto de comercio. Esto no es nuevo, ya los agrnomos latinos asimilaban al esclavo con el ganado y los aperos. El esclavo era el instrumentum vocale, el ganado el instrumentum semivocale y las herramientas el instrumentum mutuum. Lo nico que diferenciaba a unos de otros en la consideracin tcnica de la administracin rural era su distinta capacidad para el lenguaje. La deshumanizacin era la condicin bsica de la esclavizacin. Lo destacable de la trata colonial es que explican su lugar en la jerarqua humana o en la escala del ser, desde el origen. Justificando de ese modo la condicin de libres o esclavos. Creencias teidas por la filosofa aristotlica: algunos nacen para ser servir, y otros para ser servidos.

Quienes consideraban que el hombre estaba hecho a imagen y semejanza de Dios, interpretaban que la negritud era producto de la deformacin del clima. Est no slo influye en el color, en el cuerpo, lo moral sino que los moldea a su imagen. Eran brbaros por naturaleza. Los hombres negros o silvestres que viven en el bosque y en las montaas, apartados de la civilizacin, carecen de comunicacin, y sobretodo no saben vivir en comunidad. En realidad, es en este momento, en el que el esclavo negro se lo despersonaliza; ste otro no es un par, solo es una cosa, un objeto comerciable. En definitiva, el comerciante lo ve como un instrumento de produccin. La etiqueta racial fundament el acto social y cultural de interpretacin. El color era el indicador de origen y, posicin social; en otras palabras, negro quera decir esclavo. En este proceso se desprende el sentido de una sociedad organizada jerrquicamente donde un grupo se considera superior al otro, superior al excluido; siente el derecho de controlarlo. En esta asimetra en la que un grupo se considera hegemnico, se produce una disrupcin esencial en las relaciones sociales, no de igualdad sino de diferencia e iniquidad. Por lo tanto, el racismo esta estrechamente ligado al etnocentrismo, y a la exclusin, no en un fenmeno abstracto, sin actores, sino que se inscribe en estas relaciones sociales de poder. Impensables sin una estructura de control social. Este conjunto de medios de intervencin, sean positivos o negativos, puesto en marcha por la sociedad, son el fin para dar normas a sus propios miembros, para no ver comportamientos desviados. Para someterlos se desarroll una cruel tecnologa para la tortura y el suplicio: los grilletes, las sogas, el cepo, las cadenas, el ltigo y la marca con hierros al rojo vivo para asegurar la propiedad. Los esclavos adoptaron infinidad de formas de resistencia como contrapartida al dominio de los amos: los gritos, la lucha, la huida, el trabajo realizado en ms tiempo que el exigido, el robo de propiedades, los sabotajes, las huelgas de brazos cados, el asesinato de capataces y amos, la quema de los edificios de las haciendas, las sublevaciones, las rebeliones, etc. Pero tampoco, dejar de omitir la dificultad que implica resistirse viviendo, o ms precisamente, "sobre-viviendo" extenuado, aterrorizado, enfermo, herido, sediento, golpeado, famlico y agotado intelectual y psicolgicamente. Gustavus Vass en su autobiografa recuerda: ... Un da, cuando tenamos un mar liso y un viento moderado, dos de mis decados paisanos que fueron encadenados juntos, (estaba cerca de ellos en ese momento) prefiriendo la muerte a tal vida de miseria, de alguna manera pasaron a travs de las redes y saltaron en el mar: inmediatamente, otro desanimado compaero, que, a causa de su enfermedad, fue puesto fuera de los hierros, tambin sigui su ejemplo; y creo que muchos ms muy pronto habran hecho igual, si no hubieran sido detenidos prevenidas por los tripulantes de la nave, que fueron alertados inmediatamente... .

Aqu se hace claro que a los negreros no les conviene ese tipo de resistencia. No slo por la prdida de dinero, sino tambin de control sobre el grupo de esclavos. Lo que no cabe duda, es que la resistencia constituy la contrapartida de la esclavitud. Esto nace del hecho de que el esclavo nunca puede reducirse a la categora de "objeto" a la que se le quiere confinar. Por esto, la esclavitud siempre implic una vigilancia continua y los castigos fsicos fueron de aplicacin comn para los esclavos. Para Docks, la esclavitud tiene su primigenia en tal concepcin: el esclavo es aquel que tendra que haber sido muerto y sobrevive por la gracia del amo; es un muerto viviente. No es solo aquel que conserva la vida por la gracia del amo, sino que es tambin, el que ha temido a la muerte. Preferir la vida a la libertad es ser esclavo. Entonces, aceptar la muerte significa el fin de la esclavitud. Poner fin a la vida implica dejar de ser muerto viviente. Si la liberacin es un deseo, la resistencia un arma. En este complejo entramado, se une el sueo del retorno. El sueo de un vnculo renovado con la comunidad de origen, o por lo menos de una comunidad de la misma naturaleza: la ciudad de los esclavos.

La legitimacin ideolgica proviene de diferentes fuentes, no slo teolgicas. Los europeos vociferaban que los negros esclavizados que vendan eran amorales, por ser prisioneros de guerra, criminales, o indigentes. Irnicamente Vissire expone que los tratantes creen en la ...solidaridad de los continentes: Europa, para valorizar a Amrica convoca a frica.... El tratante holands Bosman escribe en 1704 ... es necesario que ustedes sepan que aqu se realizan un mercado de hombres como el de animales entre nosotros.... A diferencia de la gran mayora de tratante, no le interesa relativizar su accin, aludiendo que este trfico era natural en frica. Agrega a las pocas pginas, porque los azotes son necesarios: ...esto os parece sin duda cruel y brbaro, pero es necesario hacerlo; sin embrago, tenemos cuidado de hundir el hierro muy profundamente, y sobre todo en las mujeres que son por lo comn las ms delicadas... . Este sistema de poder se sostiene en la estructura de control social; las sanciones, los castigos fsicos, la interdiccin y el aislamiento, la reprobacin social y el rechazo hasta el caso de extremo hambre, manifiestan el control social por medio de la violencia y la amenaza de muerte constante. El sistema esclavista ir dando a travs de sus necesidades y prcticas, la justificacin de una lgica de la exclusin. Necesidades demogrficas, insuficiente cantidad de esclavos; necesidades agrcolas, los esclavos negros son ms resistentes al clima y al trabajo; necesidades econmicas, una nueva cultura emanada del conocimiento de los productos americanos (caf, cacao, tabaco, etc.) generan las condiciones a la dependencia de la mano de obra esclava, inclusive a la dependencia de la metrpolis al comercio colonial. En sta lgica se encierra la necesidad vital de la trata negrera, aceite del engranaje mercantilista.

En pleno s. XVIII el racismo toma un cariz biolgico, en el que la autoridad de la ciencia se hace sentir. Efectivamente en ese siglo, los argumentos tericos de la Enciclopedia se convierten en inapelables, daban la autoridad y el poder para justificar los abusos flagelantes de la trata. Los viajes de aquellos aos muestran a un frica feroz, canbal, amazona, con torturas, y decapitaciones, sin ms salvaje. Los lectores contemporneos sensibles a esta escritura contribuyeron a provocar repulsin y rechazo, y a confirmar un imaginario en el que los negros son una subhumanidad, dignos de ser esclavizados. La biologa ser la ciencia madre en est cuestin de la raza. Mediante la experimentacin y observacin, la ciencia trata de apartarse de la mitologa bblica, y dar cuenta de la diversidad de la humanidad desde la razn. Uno de los destacados cientficos de la poca es el Conde de Buffn. Este controvertido personaje ha sido objeto de varias disputas acadmicas. Frente a una posicin que lo considera el precursor del racismo biolgico, Martinez Campo sostiene que es un bilogo con una postura antropolgica antirracista. En el lado apuesto se encuentran los que representan al bilogo como una postura clara de etnocntrismo, fundamentador moral del colonialismo y justificador de la obra civilizadora del hombre blanco frente al salvaje basada en la superioridad. Particularmente me inclin por la ltima postura, y principalmente lo considero un racialista. Buffn se ha adelantado a los bilogos del s. XIX, al establecer que el gnero humano se divide en razas, de acuerdo a sus aspectos fsicos. Sus investigaciones se basaron en la lectura de viajeros, y observaciones propias, lleg a la conclusin que los pueblos ubicados al norte de los esquimales parecen abortos de otras razas. Asocia su idolatra al color de piel, estatura, cabello y ojos. Considera que los negros son producto directo del clima. Son seres inferiores, por lo que es normal dominarlo y someterlos. Entre sus escritos se pueden rastrear los siguientes fragmentos ... huelen de tal manera cuando estn acalorados que es imposible aproximarse a ellos; apestan tanto que su olor estn fuerte como los puercos... todos estos pueblos miserables son feos y mal hechos; el aire y la tierra influyen mucho en la forma de los hombres. Solo ha habido originalmente una sola especie de hombres que al haberse multiplicado y esparcido por toda la superficie de la tierra, ha sufrido diferentes cambios, debido a la influencia del clima, a la diferencia de la alimentacin, a la manera de vivir... a la mezcla variada al infinito de los individuos ms o menos semejantes... han terminado por sufrir alteraciones, es decir degeneraciones. En todo momento se da la mezcla confusa de lo natural con lo cultural. Concluye que en los climas templados se encuentran los hombres ms bellos, y mejor formados. El clima de estos pases forma, segn l, el verdadero color natural del hombre, de ah que Europa septentrional sea el modelo de la humanidad. Valga la redundancia, es el hombre blanco quien se convierte en referente esttico y natural de belleza, paradigma del verdadero hombre, en lo fsico, lo cultural, lo social, lo econmico y lo poltico. El nosotros se configura como el hombre blanco de la ciudad, el otro como el salvaje, de ms all. El racismo salido del perodo negrero encuentra en estas circunstancias la ocasin de renovarse. En efecto, el discurso de los europeos sobre frica se haca, ahora, sobre el "arcasmo ", el "retraso ", el "salvajismo" del continente. Poniendo a Occidente como modelo. Sin dudas, que los postulados del Conde de Buffn son netamente etnocntrico, y particularmente eurocntrico.

El papel clave del racismo, desde sus primeras apariciones en la poca de la trata negra, ha sido la negacin de la participacin social, poltica y econmica a este grupo y la legitimacin de diversas formas de explotacin. Est incrustado en las relaciones de poder; refleja la capacidad de determinado grupo de formular una ideologa que no slo legitima una relacin de poder particular entre comunidades tnicas, sino que resulta ser un mecanismo til para reproducir esa relacin. Dentro del discurso racista el poder se ejerce epistemolgicamente en las prcticas duales de nombrar y evaluar al otro, ya que ambas actividades permiten la clasificacin de los individuos y les atribuyen un rol pasivo: reciben lo que decide el que sustenta el poder. La identidad blanca, la mayoritaria, se considera legtima duea de las cosas, de los esclavos. Las calificaciones determinan el estatus social de la persona. En todo este proceso, sin embargo, el hecho social ms significativo es, sin duda, la exacerbacin del color como criterio cotidiano social. Pues, ser calificado como blanco, era de por s solo indicador de la condicin de libre. La identidad socio profesional de los hombres libres, se crea a partir de la expresin vivir de..., en oposicin al esclavo que servan a ... alguien . Es en este proceso de nominacin y negacin del sujeto del Otro, en el que se inscribe el subttulo del trabajo: Tras las huellas del racismo. El hombre como mercanca, el color como estigma. En definitiva, la nocin de color heredada de sta poca, no designaba, especficamente, matices de pigmentacin o distinto grados de mestizaje, sino que trataba de definir lugares en la sociedad, en los cuales la etnia y la condicin estaban indisolublemente unidas.

ESTADOS COLONIALES: LA ETIQUETA RACIAL SE HACE LEY

A fines del s. XVIII la trata empez a ser cuestionada por un cierto sector humanista, que tomar la pelea bajo sus riendas a principios del siguiente siglo. El prestigio que tena ser negrero en las primeras dcadas de la actividad esta desmoronndose. El tratante ingls Snelgrave sostena a fines del s XVIII que ... aquellos que hacen este negocio tienen tantas razones para justificarse del reproche que se les hace como los que existen para autorizar otras ramas del comercio. Cuntas ventajas no trae no slo a los mercaderes sino a los mismos esclavos?.... Mientras que la Iglesia Catlica en el siglo XVI consideraba decente arrancar de su pas a los negros para salvar sus almas, en el XIX habiendo constatado el tremendo gasto humano, numerosos misioneros se levantarn contra el genocidio y tratarn de dar su apoyo a las tendencias para controlar e incluso conquistar frica por parte de los europeos, para poner fin a la matanza. Desde mediados de siglo XIX se har progresivo la prohibicin de la trata de negros. Pero la renovacin del inters no se explica por cuestiones humanistas, sino como lo destaca Ki-Zerbo tiene un trasfondo econmico-poltico. En efecto, primero Gran Bretaa, y luego los dems pases europeos, van a sufrir un cambio en las estructuras, la revolucin industrial. La invencin de la mquina de vapor que se aplica en la hilatura, generar radicalmente nuevas necesidades. Ya no haba necesidad de brazos esclavos, las mquina agrcolas los estaban reemplazando. Adems los negros podan servir de mano de obra en la misma frica, para proporcionar las materias primas y alimentos para los consumidores europeos. Sin dejar de lado, que se convertirn en mercados selectos de la produccin europea. Las metas de los capitalistas europeos se configurarn en buscar en frica las posibilidades de extraccin de plantaciones y minas, controlando tales recursos, y de disponer de una gran masa de consumidores. El avance europeo se deber sobre todo a los viajeros y aventureros, y a las columnas militares britnicas y francesas. Pues frica era un territorio a explorar. El coronel britnico Worsley escriba en sus memorias: ...el abismo entre las civilizaciones era demasiado grande para tender un puente entre las orillas, a veces incluso demasiado grande para un entendimiento mutuo. Peridicamente, cuando los hombre rompan las barreras del idioma, montes, ocano, murallas, se quedaban boquiabiertos ante lo que vean. Cmo podan los hombres llevar existencia tan animalezca? Eran realmente hombres?...

Debido a la carrera ms pronunciada por el Reparto del Mundo entre las potencias, y ante el avance exorbitante de los britnicos en frica, se trat en la Conferencia de Berln (1885) de fijar las reglas de juego. La industrializacin estaba ya muy avanzada en ciertos pases europeos, que por otro lado tena que defenderse del podero agrcola e industrial de pases como EEUU y Rusia, cuya produccin, gracias a las mejoras de los transportes terrestres y martimos, compiten con los europeos. Se establecieron barreras aduaneras, hasta Gran Bretaa cabeza del librecambismo cambi de idea. Haba que asegurar el monopolio de las regiones productores de materias primas y de las salidas de los productos manufacturados propios. La Conferencia guiada por Bismarck plantea que la ocupacin de la costa no basta para reclamar una soberana de la portencia, a menos que ste fuese ocupado con notificacin a las potencias, adems los ros del Congo y Nger se los declara libres para el comercio internacional. As se inicia la carrera hacia frica, el principal crimen imperialista. Como dice Ki-Zerbo se ocupa un territorio porque se piensa que es necesario para proteger las ocupaciones anteriores; se ocupa, adems, porque se halla al alcance de la mano; se conquista para adelantarse al vecino.... Este investigador considera que la Historia de frica que se la puede entender desde los giros que el mundo occidental impuso. Uno de ellos es el vertedero de sangre de la trata negra, y el segundo el reparto y edad de oro de las potencias extranjeras. En el que se destacan Gran Bretaa, Francia, la Blgica de Leopoldo II, y la Alemania de Bismack.

Para Bandelier, la situacin colonial, es la dominacin impuesta por una minora extranjera racial y culturalmente diferente, que acta en nombre de una superioridad racial o tnica y cultural; dicha minora se impone a una poblacin autctona que constituye una mayora numrica, pero que se la puede considerar inferior desde un punto de vista material. La dominacin es llevada a cabo por pases industrializados, imponindose a otros pases con una industria poco desarrollada y una economa atrasada o en crisis. La empresa colonial, esta legitimada en la base de una ideologa (tentativas de deposicin religiosa para permitir la evangelizacin cristiana, una accin directa de un aprendizaje importado, y en la transmisin de un modelo de cultura considerado superior), una poltica y administracin (control de la justicia, control de las autoridades locales, oposicin al rgimen poltico local), y una empresa material (control de la tierra, y una economa ligada a la metrpolis). La penetracin colonial se enmarca en la lgica: de la apropiacin, privacin (tierras) y produccin (materias primas y mano de obra). Siempre considerando que lo descubierto no le pertenece a nadie.

La necesidad del Imperialismo fue la de conocer a sus colonias, desde sus instituciones hasta su modo de vida; tanto el evolucionismo como el funcionalismo antropolgico ayud a ese objetivo. Mostrando que las sociedades primitivas son estticas, y por ende necesitan del contacto cultural para poder reorganizarse y equilibrase en el sistema; adems negaron el pasado de cada pueblo investigado, permitiendo justificar el dominio colonial, como el inicio de la historia de esas sociedades. La fraseologa cientfica catalog a las sociedades en tres estadios: primitivo, brbaro y civilizado. Mezclando factores culturales y sociales con rasgos fsicos. En la primera mitad del s XIX, uno de los destacados cientficos que configur la nocin de raza fue el Conde de Gobineau. Este representante de la aristocracia francesa consideraba, en su ensayo sobre las desigualdades humanas que el desarrollo o retroceso social dependa de factores fsicos comprobables; siendo de vital importancia la conquista de un pueblo por otro de raza superior, por su condicin de ser civilizado: la variedad negra es la ms baja y ocupa los peldaos inferiores. El carcter dado a su forma bsica le impone su destino desde el instante mismo de la concepcin. Nunca pasa de las zonas ms restringidas del intelecto... Escritos posteriores del evolucionismo y funcionalismo, as como la etnografa, destacan que las comunidades africanas encarnan el salvajismo, anttesis de los ms preciados valores decimonnicos, pudor y castidad practicados supuestamente por los europeos. El gran Linneo deca los africanos son famlicos, indecentes, y dominados por el capricho...; y Cuvier la prominencia de la parte inferior del rostro y el grosor de sus labios la aproximacin a todas luces de los simios... estado de la ms absoluta barbarie.... El negro se haba convertido en la parte del eslabn perdido en la historia de la naturaleza, en ese sentido, y en tanto objetivo de estudio, su lugar estaba en los museos de historia natural y en los zoolgicos. Parte de la diversin burguesa. Obvio que se lo desterr de la historia de la Humanidad. A pesar que esta seudo-ciencia quiso mostrar los rasgos fsicos civilizatorios europeos, queda claro que no son las diferencias fsicas observables entre los grupos humanos las que crean por s nociones populares de raza en una determinada sociedad, sino la acepcin social, ms o menos consensuada y consiente, de que tales diferencias son socialmente relevantes. A partir de ello se legitima formal o informalmente una jerarquizacin social que puede transformarse en algunas sociedades en una criterio bsico de estratificacin social.

Este proceso de superioridad tiene que ver que en el transcurrir de su experiencia Europa intenta definirse y explicarse, afirmarse replicando que no es como frica, ir definiendo un discurso de gran coherencia, una coherencia que se cimienta en la interpretacin que tiene sobre ese continente. Poco importar la correspondencia o no con el frica real, inabarcable y probablemente incomprensible, puesto que es la relacin, de dominio y poder, la que define la mirada. frica es una idea, pero es una idea que tiene una historia, una tradicin de pensamiento pletricos en imgenes y vocabulario que le han dado una realidad y una presencia en y para Occidente. El discurso occidentalista habilita a un acceso a frica, revelando en su misma elaboracin, una mirada que filtrada para conocer(la) aumenta la distancia con respecto a ese mundo que intenta atrapar. Derrida sostiene en varios trabajos, que Occidente est asentado en la idea de centro, ya sea la Verdad, Esencia, Ley, Dios o el mismo hombre. Para el filsofo, al occidental se le hace incomprensible la idea de vaco; en este sentido, los occidentales han heredado la importancia de la presencia antes que la ausencia. De all, proviene la necesidad de excluir a los otros centros, quienes en la prctica dejaran de ser una operacin para devenir en el verdadero Otro. El deseo de ser el centro nico proyectar una idea binaria, en los cuales un trmino ser central y el otro marginal. La nica posibilidad de llegar a la realidad es por medio de conceptos e ideas que se tenga de los centros marginales. Decir OTRO equivale decir diferente, distinto. Pero la diferencia adquiere inters en la medida en que nosotros y los otros entramos en un mismo sistema. En esta concepcin poco importa las resistencias armadas por las comunidades que habitan el continente, porque no existen como parte de la historia. Para Carina Mendez, si pudiramos explicar la relacin Occidente Oriente como una operacin discursiva, cabra decir que frica es a la vez una presencia ausente. En otras palabras, exhibirlo a travs de un concepto equivaldra a representarlo, y al representarlo lo ausenta: ...el otro es pensado desde Occidente. Pero qu es el pensamiento sino el refuerzo del sujeto de representarse los objetos, drselos, ponrselos para l y ante l?.... Vale decir, el signo no es otra cosa que la representacin; pues representar es sustituir a un ausente, y de ese modo confirmar su ausencia. La representacin es la imagen opaca del Otro, y en ese eclipse esta la duplicacin de la ausencia.

A medida que se arraigaba las conquistas imperialistas, el evolucionismo clsico dej de considerar al negro como un animal para convertirlo en el primitivo, el nio necesitado de tutelaje. Por lo tanto ante los ojos del mundo los colonialistas estaban cumpliendo la tarea de educar a esos nios faltos de razn. En este momento los test de inteligencia se hicieron ecos de los requerimientos imperialistas. Tal es as que muchos sostenan que el negro era una hoja en blanco donde podemos escribir todo lo que deseamos, sin la necesidad de borrar primero viejas impresiones... . Al ser la raza negra producto de una degeneracin, los cientistas sociales se vieron en la obligacin moral de preguntarse cmo regenerarla y si es posible. La respuesta es por la disciplina y el trabajo, de modo que los aspectos ms agraviantes del sistema imperialista, se encuentran justificados porque estn dirigidos al progreso de la raza negra . Como propone Mamdani, puesto que la vida econmica en los territorios africanos era en general precapitalista a fines del s XIX, apenas exista un mercado de mano de obra en el que contratar trabajadores. Si la convencin internacional haba abolido el comercio de esclavos, razonaban, esto no era exactamente lo mismo que haber abolido la esclavitud. Si el fin del comercio de esclavos disminua los suministros locales de mano de obra, la escasez se iba a llenar con varios tipos de mano de obra no libre: trabajo forzado. Para poder comprender cabalmente este proceso, Mamdani busca encuadrar su anlisis en el sentido que las autoridades coloniales concibieron a la tenencia consuetudinaria de la tierra para las comunidades africanas. Al tratar de comprender las normas de acceso simplemente en trminos de la falta de propiedad privada de la tierra, las potencias coloniales acabaran teniendo una nocin consuetudinaria de tenencia de la tierra que implicaba al menos tres tergiversaciones. La primera consista en pensar a la comunidad como propietaria consuetudinaria de la tierra, sin llegar a comprender que el derecho individual o corporativo no son excluyentes. La segunda tergiversacin, apunta a considerar que los hombre con poderes rituales sobre la tierra son los lderes polticos con nombramiento como detentores y ejecutores de esa propiedad. Vale decir, para las autoridades coloniales estos sacerdotes tenan el derecho de asignar el uso de la tenencia a la comunidad, ya que la tierra les perteneca. La tercera tergiversacin, une a las dems, ya que como derecho comunal consuetudinario, el extrao a la comunidad no tiene derecho al uso. A raz de esto idean un plan de accin que haba que encontrar a todos los propietarios de la tierra, adems de brindarles proteccin contra la explotacin negndoseles el derecho a disponer libremente de sus intereses.

Es el acceso consuetudinario a la tierra lo que define al campesino libre en frica, es tambin este acceso el que le da la autonoma y lo hace un campesino libre que se auto- reproduce. El hecho de que sea consuetudinario, no lo hace menos coercitivo. El rgimen que hizo cumplir las compulsiones se conoci como la autoridad nativa, ese sujeto que las autoridades coloniales entendieron como jefe. stos eran los que se encargaban de extraer mano de obra y sus productos por la fuerza de las unidades de los campesinos libres para las autoridades coloniales. Adems de ganar un salario del Estado central los jefes tenan tambin una fuente autnoma de ingreso: tributo personal. Este proceso gener un despotismo descentralizado. El imperativo poltico implic un rgido dualismo de la tenencia entre reservas de campesinos y granjas de colonos. Mientras que las granjas eran de dominio absoluto, las reservas implicaban el derecho consuetudinario, donde el objetivo era contener la mano de obra migratoria dentro de una posesin comunal.

Para redondear la idea que trabaja Mamdani, el campesino libre africano de la poca colonial, es un productor directo en tierras que estn protegidas del impacto de las fuerzas de mercado, y en esta medida sometidas a compulsin por las autoridades nativas a causa de un derecho consuetudinario a la tierra. Por lo tanto, los migrantes provenan de las reservas tribales en las que tenan un derecho consuetudinario de acceso a la tierra y a las que estaba obligado a regresar peridicamente. El derecho de regreso y compulsin estn justificados en cuento derecho consuetudinario. En las primeras dcadas, se exiga el trabajo forzado no slo para el cultivo y las obras pblicas, sino tambin para el trabajo primordial de cargador. Debido a que los medios de transportes eran escasos los puertos de exportacin estaban a distancias inmensas, estos trabajadores forzados construyeron sin mquinas las vas frreas que comunicarn con los enclaves importantes. En algunas zonas se prefiri crear reservas de mano de obra para abaratar costos de traslado. Lleg a existir una categora de trabajo forzoso que se agreg a la obligacin de mano de obre reglamentada que satisfacas las necesidades de compaas y grandes obras pblicas y que se convirti en una manera de cumplir con los impuestos mixtos. Este tipo de trabajo coercitivo tuvo su corolario en altas de mortalidad. Meillaussoux considera que este proceso de la explotacin colonial y avance del capitalismo, no necesariamente destruye a un modo de produccin domstica, sino que la agricultura de alimentacin permanece casi totalmente al margen de la esfera capitalista, pero est, directa o indirectamente, en relacin con la economa de mercado mediante el abastecimiento de mano de obra alimentada por el sector domstico. Lo que el imperialismo pone en juego son los medios de reproduccin de una fuerza de trabajo barata en provecho del capital. Es mediante la preservacin de un sector domstico productor de alimentos como el imperialismo realiza y sobretodo perpeta la acumulacin primitiva. Por lo tanto no es a nivel de las alianzas de clases capitalista y jefe de linajes corrompidos como se articula los modos de produccin, sino de manera orgnica, e ntima en el plano econmico. Lo que el capitalista ve como ganancia es parte de un tiempo de trabajo vendido a bajo costo.

Por lo tanto, la economa del campesino libre estaba en los intersticios de mercados y compulsiones. Vale aclarar, la distancia es ms bien entre la intervencin directa de la fuerza en el proceso mismo de produccin (coercin extraeconmica) y su presencia indirecta y externa para garantizar las bases legales para la reproduccin de las relaciones mercantiles. En una fuente de Camern de puede leer has de darme 40 hombres, y el jefe de la aldea pidi que pasarn el mensaje... entonces los mensajeros armados con sus fusiles embisten a los aldeanos... y agarran a quienes quieren... Quieres ser liberado? Entonces dame un pollo. Dame 5 francos... no los tienes, mala suerte.... A medida que la organizacin colonial se impona, las jerarquas sociales se hacas cada vez ms evidentes. Sobretodo en el explotacin del trabajo forzado.

El doble juego que las autoridades coloniales pusieron en la idea de trabajo forzado reforz por un lado a la autoridad nativa, creando as un despotismo descentralizado; y por otro impuls a las ideas racistas de civilizacin. Como rescata Mamdani, la diferenciacin que se gest entre nativos y colonos debe ser entendida no solo como categoras sobre la raza, sino necesariamente como entidades polticas que hicieron una forma particular de Estado. Si se vuelven fuertes polticamente, es porque fueron impuestos legalmente por un Estado que hizo una distincin entre los indgenas (nativos) y quienes no lo son (colonos). Este campo se volvi propicio para la discriminacin poltica, social y civil. Al estigmatizar lo indgena como carente de civilizacin y razn suficiente para negar sus derechos a los conquistados, y al valorar lo extranjero como sello de civilizacin y convertirlo en una garanta de derecho, privilegios, los inmigrantes, colonos y nativos fueron clasificados racialmente como identidades legales y polticas. Quisiera aclarar, que las identidades sociales se definen como posiciones relativas, acaso negociables por estar en funcin de unos actores comprometidos en una red de relaciones, en un conflicto o sobre un lugar que nunca es puramente poltico, ni exclusivamente social, ni ntegramente religioso; por este motivo la particular topologa del espacio social, permiten reivindicaciones o asignaciones identitarias nuevas. La exclusin y alteridad, son factores de todo orden cuya instauracin requiere el trazado de una lnea que separa a quienes lo encarnan o lo reproducen y que por ello son considerados miembros legtimos de la comunidad, de aquellos otros que no se ajustan a sus consideraciones, y que por ello, potencial o manifiestamente representan un peligro para ella. La comunidad se presenta frente a los ltimos como estructura cerrada y reactiva, que mantiene latente o hace estallar el conflicto. Pero como aclara Mamdani, cuando la materia prima de la identidad poltica se extrae del campo de la cultura, como es la identidad tnica, el vnculo entre identidad y poder es que lo nos permite entender cmo las identidades culturales se traducen en identidades polticas, y por tanto distinguir entre ellas.

Los Estados coloniales en frica por lo general prefirieron un gobierno indirecto, intento proyectar en la prctica el plan legal que fractura la identidad singular, racial y mayoritaria, nativa, en varias identidades minoritarias plurales y tnicas, tribus. Es en este sentido que busca crear en los jefes nativos clones de la modernidad occidental mediante un discurso civilizatorio y de asimilacin. Esto gener una doble crisis, en primer lugar el proyecto civilizatorio tenda a dividir a la sociedad entre una minora extranjera civilizada y una mayora nativa atrasada. Y en segundo lugar, intelectuales y empresarios nativos, aspiraban a reemplazar al gobierno extranjero con el autogobierno como la base de una modernidad nativa. En este nudo est la base de la crisis del gobierno directo. Por lo tanto el plan de accin para llevar est concepcin a las comunidades africanas se ideo en base a los censos coloniales. Ests planillas dividan en dos grupos a la poblacin: unos razas, y otros tribus. Los no nativos son etiquetados como razas, mientras que los nativos pertenecen a las tribus. Pero est distincin tiene un significado directo a nivel legal. Todas las razas eran gobernadas por una sola ley, la romana. Obviamente que existe una discriminacin interna racial, entre las razas de amos (europeos) y las razas sometidas (asiticos y rabes). En cambio, las tribus como ya advert se manejan con el derecho consuetudinario, sus leyes son usos y costumbres. Se supone que las razas tienen un futuro comn, no as las tribus. En este sentido, las consecuencias sociopolticas del racismo estn sujetas al poder que poseen los racistas. As, un grupo puede considerar a sus vecinos como endmicamente inferiores, pero si carece de poder para imponer sus puntos de vista, stos sern limitados y no tendrn ninguna trascendencia. Cuando un grupo impone una concepcin del mundo que contiene elementos racistas, la sociedad en cuestin se divide automticamente entre grupos mayoritarios y minoritarios. Los grupos minoritarios no son necesariamente inferiores en nmero, sino que son aquellos que se enfrentan con el prejuicio y el tratamiento desigual porque son vistos, de alguna manera, como inferiores. En esa dinmica, la expresin minora es sinnimo de falta relativa de poder y el grupo mayoritario, por el contrario, posee el poder poltico, econmico, social e ideolgico.

Lo que el Estado Colonial consagr en las comunidades africanas fue la autoridad de los jefes nativos. Adems que se movieron como fundamentalistas del perodo moderno. Al promover y poner en prctica dos propuestas engarzadas: una, que todo grupo colonizado tena una tradicin original y pura, religiosa o tnica, y dos, que deba obligarse a todo grupo colonizado a regresar a esa condicin original, y que esto se hara por medio de la ley. Una identidad legal no es voluntaria y tampoco mltiple, como es el caso de la identidad social. Una vez aplicada legalmente, la identidad cultural es llevada al campo de la poltica y se vuelve poltica. Una identidad as no puede considerarse como un vestigio de la tradicin a causa de su historia antigua, ni puede considerarse como una simple invencin de la potencia colonial por su aplicacin legal. An cuando estn basadas en una genealoga que precede al colonialismo, identidades populares como la religin y el grupo tnico deben entenderse como la creacin misma de la modernidad colonial. Distinguir entre identidades culturales y legales/polticas es distinguir entre la identificacin propia y la identificacin del Estado.

DEL VISO NEGRO COMO ESTIGMA A LA INEXISTENCIA DEL COLOR

Ms que verificar mi hiptesis de las races del racismo, el ensayo hasta este momento ha estado apoyado en la relacin de dos categoras interelacionadas: RACISMO Y PODER, vinculacin que deriva necesariamente la EXCLUSIN. Porque como demostr el racismo es intolerante y excluyente, priva a los segregados de sus propias normas, confinndolos a un mundo de control social. En otras palabras, si el racismo es hegemnico impone a los segregados normas externas a travs del castigo y terror. Este sistema de poder es el que se aplic en la trata negrera y se duplic en el trabajo forzado colonialista. En este sentido, fue necesario comprender los significados polticos que la etiqueta racial adopt, para explicar la dinmica del propio racismo en ese determinado momento. Consecuentemente, se reforma a lo largo del tiempo, en tanto que cambia por los intereses y estrategias, por las interacciones entre diferentes grupos. La etiqueta racial es as fundamentalmente un acto social y cultural de interpretacin, y como tal slo puede entenderse dentro de un contexto histrico particular. El racismo no es una simple herencia del esclavismo o del colonialismo. Incluye prcticas que son producidas, discutidas y valoradas de mltiples formas y que tienen mltiples efectos.

Para Dossier ...El creciente proceso de la no diferenciacin entre blancos pobres y negros o mestizos libres habra llevado a que se silenciase el color de ambos grupos. La desaparicin del color est relacionada con una creciente absorcin de negros y mestizos dentro del mundo libre, que ya no es monopolio de los blancos, aunque el calificativo negro se an sinnimo de esclavo y, a la vez, con una desintegracin social de la igualdad conferida por la libertad, o sea, desintegracin social de una identidad en el color blanco, asociada a la potencial esclava.... El debate de la inexistencia del color en actos racistas se encaus en el anlisis que se gener con la segregacin espacial y social de crecientes sectores de la poblacin producto de decisiones econmico- poltico que reorganizan, entre otras cosas, el mercado de trabajo formal, que demanda una mayor calificacin y deja fuera de la competencia a una masa marginal.

Segn Meillassoux se debera repensar el juego enmaraado de la existencia del doble mercado. Ya que para l, apunta a dividir orgnicamente al proletariado en dos categoras de acuerdo a la forma de explotacin que est sometido: la de los trabajadores integrados, que se reproducen ntegramente en el sector capitalista; y los trabajadores migrantes/inmigrantes ilegales, que slo se reproducen parcialmente. Este doble mercado se apoya a travs de diversas discriminaciones; la primera es sobre la distincin entre salario directo (reconstitucin) y salario indirecto (mantenimiento/ reproduccin). La segunda es la sabia inestabilidad del empleo que los sectores dominantes saben aprovechar pagando bajos salarios, con el fin de mantener alejados a los trabajadores integrados. En este sentido los actos xenfobos y racistas son funcionales para mantener el control y facilitar el funcionamiento de este doble mercado. Aunque los prejuicios ataen al color, el juego tramposo est en la calificacin a priori del trabajador migrante/inmigrante, llevndolo a empleos peor pagos, y justificando su superexplotacin. El racismo juega una funcin clave en el mantenimiento de estos dos mercados. Por un lado, la de producir terror en una fraccin del proletariado, ya que siempre es latente el miedo a que se rebele el sobrexplotado. Y por otro, contribuye a retrasar la conciencia de clase, al oponer a los autctonos del inmigrante, a la tribu tnica del obrero asalariado urbano. Mientras que a nivel nacional, esa masa de campesinos - proletariados son atrados por necesidad al sector capitalista, ya que su economa domstica los rechaza por no poder solventar su subsistencia, por lo que el empleador toma de ganancia su tiempo muerto(renta), a diferencia de los inmigrantes ilegales que son obligados a retornar por no ser reconocidos sus derechos de seguro social y empleo. En este sentido es necesario replantearse el estudio del Apartheid en Sudfrica.

Sudfrica

Para lograr entender la poltica gestada en los aos 50` en Sudfrica, es necesario retrotraerse al descubrimiento ingleses de diamantes y oro de las zonas de Kimberley, en 1886. La industria minera suscit, junto a un mercado en expansin, una enorme demanda de mano de obra africana. Tras las guerras que desbastaron a las comunidades boers, los ingleses pudieron establecer las bases de un Estado moderno con una administracin adecuada, un sistema indgena uniforme y un sistema educativo mejorado. Paralelamente, la Corona Britnica decidi supervisar y mantener bajo el Commwealth a la Unin Sudafricana, independiente desde 1910. Con la intensin de obtener una mano de obra barata africana para las minas, se ide la poltica de segregacin. Lo cual asignaba a los africanos unas reservas de las cuales los jefes, las leyes, y las costumbres tribales estaban sometidas al control blanco. En este sentido, la ley sobre las Tierras de 1913 se cre con el objeto de separar el territorio en zonas blancas y reservas negras bajo el control blanco. Adems los negro slo podan acceder a las zonas urbanas si trabajaban para las empresas blancas. Para Mamdani, esta Ley ocasion a la larga un campesinado marginal, que no le quedaba otras que convertirse en una fuerza de trabajo cautiva. Reforzada con nuevas leyes que prohiban la libre circulacin y desplazamiento de las comunidades, as evitaban que los africanos buscaran mejores condiciones de empleo; siendo obligatorio los pases y el empleo continuo, por la existencia de la ley de vagos. En 1923 se termin de dar forma a la regulacin del trabajo migratorio en Sudfrica con la Ley de Zonas Urbanas (bant). Aquel negro que desee vivir en la ciudad tiene que gestionar su permiso, y si se aprobaba no poda residir ms de once meses. Es necesario recordar que los trabajadores migrantes son, para Mamdani, campesinos libres en un escenario industrial urbano, obligados por sus derechos consuetudinarios a la compulsin del trabajo y al retorno a su reserva. Como explica Meillassoux, para los capitalistas mineros ingleses es necesario preservar, por medios legales y represivos, un lugar donde la fuerza de trabajo pueda reproducirse por s misma, pero en el estricto nivel de la subsistencia; por eso son admitidos por tiempos cortos para evitar que el empleador se haga cargo de la masa de migrantes. Las minas lo que intentaron fue retener un flujo regular de estos trabajadores, a travs del reclutamiento sistemtico procedentes de las reservas. Su peor adversario en el acaparamiento de la mano de obra es el dueo de la finca, que genera constantes deudas a los campesinos para su retorno.

Los aos 30` fueron desbastadores para los afrikaners poco preparados a las crisis del capitalismo. El Estado Colonial tuvo que intervenir en el mantenimiento de la mano de obra migratoria y poner un manto de seguridad a las inversiones de los blancos pobres. El Apartheid de los 50` era en cierto modo parte de un perfeccionamiento del sistema de segregacin, que responda ms a un ajuste poltico que econmico. Implic dos movimientos: una reorganizacin del aparato de control nativo, tanto en las reservas como en las ciudades, y el traslado forzoso para desplazar radicalmente a la poblacin nativa a zonas de gobierno indirecto. Obviamente, que el apartheid fue la consolidacin de la autoridad del gobierno indirecto, la institucionalizacin de la segregacin, bajo la autoridad nativa en las tierras rurales, y bajo la autoridad policial en los albergues urbanos. El trabajador migratorio termin de dar forma a su costado semiproletariado negativamente definido, porque en realidad era un trabajador campesino. Los albergues eran instituciones autorizadas a alojar a los campesinos migrantes durante su estada en la ciudad, cumpliendo con su respectivo trabajo. Est poltica es la decisin firme de impedir la urbanizacin de los africanos.

Mamdani sostiene que no se debe mirar al migrante como actor pasivo, ya que en los aos 50` estos fueron parte de luchas aguerridas contra los jefes en el campo, llevando consigo lo urbano en lo rural. Sobretodo en los 70`, donde eran parte del sector militante y sindicalizado que se hacia ecos del movimiento estudiantil Conciencia Negra. A la sindicalizacin de esos aos, se la debe despegar de los factores sociolgico que comnmente se recalcan: derrumbe de la base rural, relativa estabilidad del trabajo en zonas urbanas, albergue como lugar de la organizacin colectiva, falta de opcin en relacin con el trabajo comparada con las de los trabajadores urbanos, y la absoluta vileza del trabajo compulsivo. ste proceso se debe comprender cabalmente con la organizacin interna de los nuevos sindicatos. La diferencia ms notoria la dan los sindicatos comunales: con raigambre en los antecedentes de la Conciencia Negra, fomentaron internamente la participacin democrtica de sus miembros; a diferencia de los sindicatos industriales, con dirigentes blancos, cimentados en una representacin democrtica de sus miembros. Con las huelgas de Durban (1972) y Soweto (1973) el Estado colonial logr fracturar la alianza migrante- obrero urbano a travs de la exclusin de los migrantes de todos los sindicatos registrados. A pesar de las directrices del gobierno, los sindicatos haban ganado la primera batalla con el Estado del Apartheid. Las tensiones surgieron en los aos 80` como resultado de procesos sociales subterrneo que minaron la captacin del movimiento sindical. Los sindicatos manufactureros se fueron apartando de su base en los albergues, debido a la mutacin del trabajo y trabajador, y en parte al cambio de dirigencia sindical. En estos aos, el migrante fue cada vez ms marginado del plan sindical de sabotear al Estado del Apartheid. Cuando en 1986 se aboli el control de la corriente migratoria y la obligacin de pases, y se da paso al regreso de exiliados (Congreso Nacional) se abre el paso a elecciones no raciales por primera vez en 1994. Migrantes y albergues se haban convertido en la parte vulnerable de los sindicatos y de la actividad civil, tanto por la represin estatal como las terceras fuerzas.

Como lo expone Bond el fin del apartheid racial no alter la enorme grieta estructural en lo que se refiere a la riqueza que separa a la mayora negra de la minora blanca. De hecho, con el ascenso al gobierno del Congreso Nacional Africano (Mandela) y su puesta en marcha de polticas neoliberales, terminaron por exacerbar las desigualdades de clase, raza y gnero. La pretendida democracia social se eclipsa ante un programa de privatizacin de los servicios, que el Estado no hoza en encargar la resolucin de los problemas sociales y ambientales. Sudfrica termin siendo parte del tablero de las corporaciones, que debatan sobre el futuro de las telecomunicaciones, transporte, electricidad y agua . En palabras de Bond: la realidad Sudafricana reemplaz el apartheid racial por un apartheid de clase, donde el subdesarrollo y segregacin sistemtica de la mayora oprimida se hace evidente mediante prcticas econmicas, polticas, legales y culturales estructurales. Lo que queda en evidencia es que, a pesar que Dossier insista en la asistencia de actos polticos racistas cimentados en la inexistencia del color, los resultados de las polticas neoliberales del Congreso Africano terminan por peuperizar a la masa de africanos negros, ante la desventaja que genera el mismo sistema. La sobrevivencia de aquellos que pueden financiar los servicios.

Rwanda

Para Mamdani Rwanda Colonial era distinta, ya que los censos no identificaban a tribus alguna. solo conoca razas: hutus como bantes y tutsis como hamites. Presuponiendo que los primeros eran incivilizados, y los segundos todo lo contrario, civilizados. Por lo tanto, el Estado Colonial Belga identificaba identidades polticas basadas en trminos raciales, no tnicos. Con el movimiento revolucionario de 1959 se pone en duda quin es el enemigo? y quin el pueblo?. Siendo el primer episodio significativo que convirti a tutsis y hutus en nombres que identificaban adversarios. Quienes perdieron sostenan que era una batalla de los pobres contra los ricos, de la mayora hutu contra la minora tutsi. Est tendencia empez a ser quebrada cuando los tutsi intentaron restaurar la monarqua disuelta. El violento movimiento hutu arras con todo lo que identificaba a este grupo, hasta con los jefes tutsis. Para que se hiciera justicia el nuevo Estado Republicano dominado por los hutus insista en la continuidad de la prctica colonial de censos, para identificar la nacin, del extranjero.

Para Mamdani la conflictividad tutsi-hutu no estaba arraigada antes de la colonia; ya que en un primer momento los dos grupos tnicos luchaban contra los tutsi que estaban en el poder aliados a las potencias coloniales. Otro hecho de envergadura, es que estas personas no identifican con el nombre hutu sino bakigas montaeses. Hutu era la identidad poltica de todos aquellos que estaban sometidos al poder del Estado rwands. Adems, antes de la introduccin de los imperialistas, exista un ennoblecimiento ritual de hutus, los individuos prsperos se volvan tutsi. Lo mismo que los tutsi podan bajar a la calidad de hutus. Lo que el colonialismo belga introdujo fue justificacin del privilegio tutsi. Por primera vez, la etiqueta racial colonial en Rwanda identifica a tutsi como extranjero, y hutu como indgena. De modo que su privilegio era hamtico, racialmente extranjero. Se podra considerar que los sucesos del 59` son desembocadura de la gnesis colonialista, que se perpetu en el tiempo. Porque al catalogar por razas el Estado convirti la ideologa social en racista. Vale decir, la reproduccin de la etiqueta racial tuvo lugar a travs del proyecto poltico nacionalista que tradujo la identidad colonial de los hutus como la raza indgena en la nacin ruandeza poscolonial, traduciendo as el proyecto de raza colonial en el proyecto de construccin de la nacin despus de la colonia.

Los tutsis exiliados del 50` encontraron refugio principalmente en Uganda, donde pasaron a ser parte del Ejrcito Nacional de Resistencia (ENR). En cada avance por la liberacin de Uganda de las potencias coloniales, quedaba sin resolver la cuestin jurdica del tutsi exiliado, en relacin a su postulacin o representacin en la asamblea ugandesa. Esto se resolvi ante una redefinicin del derecho colonial otorgndole la ciudadana ugandesa a los exiliados residentes de ms de 10 aos. Pero el problema no acab aqu, ya que se deba redistribuir las tenencias incorporadas. Otra vez el problema de los tutsi y su cuerpo jurdico en Uganda se puso en duda. Se cambi de ley de residencia y ciudadana, y se extirp el problema de raz. Organizando el cruce forzado de los tutsis exiliados a Rwanda. No slo fue un regreso armado a Rwanda, sino tambin una expulsin armada de Uganda.

En Rwanda la Segunda Repblica consider que los tutsis exiliados que enfrentaban la vuelta son eternos extranjeros para los cuales la desnacionalizacin rwandesa ser perpetua. Mientras que los tutsis residentes se los elev polticamente como una minora rwandesa que poda esperar legtimamente una representacin minoritaria en sus instituciones poltica. Ya no se habla de la raza tutsi, sino de la etnia. El concepto de etnia, si bien permite prescindir del trmino de raza, en realidad deja un espacio mas o menos amplio para los factores fsicos. Una suerte de biologsmo que se combinara con rasgos culturales. Para Diaz Polanco, el mayor peligro de esta concepcin ronda en su ampliacin relativista de las culturas, segn las cuales las etnias son entidades especficas, autnomas entre s, iguales entre s. Segn el antroplogo, cuando este relativismo se aplica a las reivindicaciones tnicas, el racismo se refuerzan con la avalancha de estereotipos; lo cual, no es inusual el hecho de que ciertas colectividades culturales se definan como superiores y consideren inferiores a otras culturas, porque cuando existe una revalorizacin positiva de los atributos identitarios de cierto grupo o comunidad social, suele emplearse el trmino etnicidad, en cambio cuando se destaca una serie de caractersticas negativas de los grupos identitarios se denomina etnicismo. Para el investigador, el tratamiento de lo tnico en varias dimensiones de la poltica y la ideologa encubren doctrinas y comportamientos racistas de varios sectores sociales. En determinadas coyunturas histricas el racismo ser la vara que divida las aguas entre el nosotros, y los otros .

Pero el regreso militar de los exiliados tutsis no fue fcil, la lnea radical de los hutus consideraba que volvan a restablecer la monarqua. Esto desencaden la segunda guerra civil en Rwanda en 1990/1994. Llegando a lmites inusitados de violencia racial, que Mamdani se atreve a decir genocida. Dossier se hace tangible en la experiencia repetida de guerras civiles rwandesas, la inexistencia del color queda mediatizado ante reclamos nacionalistas que se arraigaron en la colonia. Pero sobretodo, tanto raza como grupo tnico deben comprenderse como la politizacin de identidades extradas de otros campos: la raza como identidad poltica de los no indgenas (colonos) y el grupo tnico como la identidad de los indgenas (nativos).

Queda todava un amplio debate si la postura de Dossier de la inexistencia del color es slo vlida para las comunidades afroamericanas. Queda claro que no son las diferencias fsicas observables entre los grupos humanos las que crean por s nociones populares de raza en una determinada sociedad, sino la acepcin social, ms o menos consensuada y consiente, de que tales diferencias son socialmente relevantes. A partir de ello se legitima formal o informalmente una jerarquizacin social que puede transformarse en algunas sociedades en una criterio bsico de estratificacin social. Como escriba Berhes en 1971 racismo es todo conjunto de creencias en que las diferencias orgnicas, transmitidas por la va gentica (reales o imaginarias) entre los grupos humanos, estn intrnsecamente asociadas con la presencia o ausencia y, por lo tanto, en que tales diferencias son una base legtima para establecer distinciones injusta entre los grupos. Pero cada visaje del racismo tiene un trasfondo de explotacin econmica.

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Mara Daniela Cortes miembro del Observatorio de Conflictos, Ctedra de Historia de Asia y Africa II, Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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