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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2009

Nuevo golpe en Centroamrica?

Carlos Tena
Insurgente


Sorprende en extremo que, cuando a pocos kilmetros de Managua se mantiene una dictadura como la de Micheletti en Honduras, la gran parte de los medios de comunicacin masiva nicaragense (propiedad de unas pocas familias millonarias) arremetan desde hace aos contra el gobierno constitucional de Daniel Ortega. La ferocidad, periodicidad y manipulacin de la realidad que se orquesta en prensa, emisoras de radio y canales de TV, recuerda a las campaas que padeci el presidente de Venezuela, Hugo Chvez, previas y posteriores al Carmonazo, que en Nicaragua no han cesado an desde que Ortega asumiera la presidencia del gobierno en 2006, o para ser ms exactos, el 10 de enero de 2007.

Las continuas descalificaciones e insultos por parte del entramado meditico (en el que nicamente Radio Primersima y Radio Ya compensan los ataques), se han acelerado en fondo y forma en estos das, cuando la Corte Suprema de Justicia ha dictaminado la validez de los argumentos del lder sandinista, para poder presentarse a las prximas elecciones. No olvidemos, que el presidente hondureo Zelaya fue derrocado violentamente por el ejrcito y sus adversarios polticos, que justificaron la asonada en base a una pretensin similar, hace tan slo unas semanas (28 de Junio de 2009), por parte del mandatario constitucional.

El dato obliga a los analistas a deducir, sin temor a equvoco, que Amrica Latina se encuentra ante una situacin de golpes antidemocrticos blandos, menos sangrientos que los que asolaron el continente desde comienzos del siglo XX hasta mediados los aos 80, dirigidos y orquestados, como es habitual, desde el empresariado ms ultraliberal (para el que los medios de difusin masiva resultan imprescindibles), donde hoy cuentan con la comprensin de negociantes del ramo, como el archimillonario mexicano Carlos Slim (ntimo amigo del Seor X, o sea, Felipe Gonzlez), su colega espaol Juan Luis Cebrin, intelectuales de extrema derecha como el peruano-hispano-britnico Mario Vargas Llosa o primeros ministros expertos en prostitucin de lujo, como el italiano Silvio Berlusconi.

Ello es consecuencia directa de la actual dulzura con que distingue la Casa Blanca al dictador hondureo, que se desprende fcilmente por el doble discurso que utiliza el presidente Barak Obama y su flamante Secretaria de Estado, Hillary Clinton, o la tibieza de la propia OEA para con este tipo de rebeliones militares, en las que tan slo hay que lamentar la muerte de unos pocos ciudadanos (segn El Pas, provocadores violentos), que clamaban en las calles de Honduras por el regreso de la democracia, pero lejos de las miles de detenciones y asesinatos en masa que sufrieron durante decenios la poblaciones del continente, cometidas con la venia de los diferentes gobiernos USA y sus ejrcitos, cuya participacin y asesoramiento militar (tortura incluida) an se palpa en pases como El Salvador, Chile, Paraguay, Colombia, Per, Panam, Guatemala y otros.

Parece que Micheletti agrada en Washington, en el FBI, en la CIA, en la sede de Prisa y hasta en el Vaticano (epicentros de diferente, pero notoria influencia social), con todos los matices que se quiera presuponer. Y lo ms curioso es que, cuando se descubren los lazos entre golpismo y delincuencia comn, sale a relucir el asilo poltico en EEUU para con todos ellos, como en los caso del ex alcalde de Maracaibo Manuel Rosales, en Venezuela, directamente implicado en una tentativa de magnicidio contra Chvez; o Luis Posada Carriles, responsable de la voladura de un avin de Cubana de Aviacin que cost la vida a 176 personas, y que hoy se pasea tranquilamente por Florida; el de Patricia Poleo, periodista en una cadena de TV en Caracas, acusada del asesinato del fiscal Danilo Anderson.

Espero que en el caso de directivos de peridicos tan conocidos en Nicaragua como Nuevo Diario o La Prensa, Danilo Aguirre y Jaime Chamorro, respectivamente, que han sido o son procesados y condenados por injurias, o por estafa millonaria, no suceda algo parecido. Hoy, arropados por sus correligionarios de la llamada prensa independiente, claman por su inocencia, en tanto desarrollan su estrategia de acoso y derribo meditico del presidente Daniel Ortega, telefoneando a sus socios espaoles, mexicanos, chilenos, argentinos o franceses, para que les echen una mano en la estrategia de acoso y derribo del enemigo socialista, si es posible sin derramamiento de sangre inocente. Las primeras planas de esas gacetas lucen titulares donde reza el dictador Ortega, con la misma alegra con la que sus homlogos espaoles llamaban presidente a Jos Mara Aznar.

Olvidan, al parecer, que un verdadero strapa hubiera clausurado de un plumazo esos peridicos, radios y estaciones de televisin, desde donde an continan su sarta de insultos y desafos, llegando al colmo de la paranoia meditica cuando, como esta semana, el objetivo ya no es el propio Ortega, sino los magistrados que integran la Corte de Justicia Suprema del pas.

No es aventurado afirmar que ambos ejecutivos estn alentando a la poblacin, o al menos creando un peligroso caldo de cultivo, para hacer creble e inevitable un golpe a la Micheletti, contando con la obligada bendicin y aquiescencia de la Iglesia Catlica nicaragense (como en Honduras), que no con la del ejrcito, a distancia de sus colegas hondureos, aunque bastante lejos del ejemplo de los militares venezolanos, bolivianos, ecuatorianos o cubanos, cuya defensa de la voluntad popular es admirable, si la comparamos con otras fuerzas armadas, incluido el mismo continente europeo. Tranquilizan, en cierta medida, las palabras de un taxista de Managua a quien firma estas lneas: Aqu, lo que se hizo con Zelaya no se puede hacer con Ortega. Seriamos miles los ciudadanos, las compaeras, los trabajadores que adems tenemos una buena formacin militar, y saldramos a la calle en defensa de la democracia, para detener, como en Caracas, un posible golpe.

Quines estn interesados en que se repita la historia reciente? Se hallan los medios de comunicacin neoliberales, la propia OEA, la Casa Blanca o la Comunidad Europea, dispuestos a condenar un nuevo golpe de estado en Centroamrica, por incruento que fuera, esgrimiendo un inexistente respeto por las legalidad internacional, el cumplimiento de las normativas propias de sus organizaciones respectivas en lo que se refiere a defensa de la democracia, sabiendo que, en el caso de la OEA, jams se os expulsar de su seno a regmenes genocidas como los que masacraron Uruguay, Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Guatemala, El Salvador, etc. y que en pleno siglo XXI tan slo sirven para organizar y apadrinar conversaciones entre las partes enfrentadas? Es posible que alguien crea o confe, en que se puede llegar a un acuerdo entre partidarios de una dictadura y demcratas convencidos, sin que sufran los segundos una espectacular derrota?

Tal vez s. Espaa lo demostr en 1977, y as nos luce el pelo.

Fuente: http://www.redasociativa.org/elinsurgente/modules.php?name=News&file=article&sid=17950


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