Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2009

Caminos y agentes del saqueo en Amrica Latina

Ana Esther Cecea
Rebelin


Nos encontramos actualmente en un momento de crisis. Crisis sistmica que no anuncia una cada o estallido inmediato, sino que es la expresin de la vocacin mutante del capitalismo y de su capacidad de adaptacin o readecuacin a las condiciones cambiantes del acontecer no slo econmico sino social. Si bien el carcter sistmico de la crisis muestra la insustentabilidad civilizatoria del capitalismo, ni lo elimina de manera natural, ni le impide buscar su recomposicin. La crisis da paso a una mucho mayor concentracin de la riqueza y el poder y concede condiciones de fuerza y al mismo tiempo de vulnerabilidad a un poder cada vez ms exclusivo y excluyente que, en su arrogancia, va poniendo en operacin mecanismos variados de soporte y de articulacin o cohesin en un entorno crecientemente contradictorio.

La crisis cclica, en las circunstancias actuales, es indicativa de la incapacidad del mercado para garantizar por s solo las condiciones generales del proceso de acumulacin del capital y de apropiacin privada de la riqueza y, en ese sentido, apela a los mecanismos de contencin social para asegurar aquello que el mercado no logra cohesionar y controlar, sobre todo cuando la economa capitalista es al tiempo legal e ilegal. A nadie escapa que la crisis econmica no est tocando los sectores ilegales que sin duda contribuyeron a generarla y muy probablemente sern parte de su solucin.

Como quiera, la crisis exige un cambio de estrategia y un cambio de modalidad de dominacin que abarca todas las dimensiones de la organizacin social, territorial y poltica del sistema, sobre todo porque la necesidad de restablecimiento de las condiciones generales de valorizacin correspondiente a los momentos de ajuste cclico, caractersticos del funcionamiento regular del proceso de acumulacin de capital, ocurre ahora en un contexto de cuestionamiento integral, de crisis sistmica, de incapacidad para resolver internamente la contradiccin progreso-depredacin que proviene de los fundamentos mismos de la sociedad capitalista como lugar del dominio de la naturaleza por el hombre.

Por este motivo la crisis actual no es solamente financiera ni se resuelve con subsidios y ajustes estatales o con fusiones y centralizacin del capital. Eso permite seguir adelante pero simultneamente agrava la situacin de suicidio tcnico en que se encuentra irremediablemente el capitalismo, a pesar de su capacidad para mantener al mundo entero bajo sus reglas de funcionamiento, aun sabiendo que tienden, paradjicamente, a la insustentabilidad de la vida misma.

La IIRSA como estrategia de poder hegemnico

La fuerza interna del capitalismo se defiende y se reconstruye permanentemente a travs del diseo de un conjunto de estrategias integrales, multidimensionales, que se despliegan planetariamente, entre las que se encuentran los megaproyectos de reordenamiento territorial, que son necesariamente tambin de reordenamiento poltico, como el de la Integracin de la Infraestructura Regional de Sudamrica, IIRSA. La principal virtud de proyectos como IIRSA es la de ser capaces de restablecer y potenciar las condiciones generales de la valorizacin, ms que la de generar negocios suculentos en su propia puesta en prctica, cosa que tambin ocurre.

Observados desde una perspectiva amplia, la IIRSA y el Plan Puebla Panam son dos partes de un mismo proyecto: los dos fueron supuestamente ideados por algn Presidente de la regin, en un caso Fox, en Mxico, y en el otro Cardoso, en Brasil. Con toda la distancia cultural, intelectual y poltica que hay entre ambos, presuntamente al mismo tiempo disearon dos proyectos similares y geogrficamente empatados. Las negociaciones y puestas en prctica especficas varan de acuerdo a las condiciones subregionales, pero los fundamentos de los proyectos no: construir una infraestructura de comunicaciones, transportes y generacin de energa que constituya un gil y dinmico sistema circulatorio que permita enlazar las economas regionales al mercado mundial.

Un nico proyecto de mercantilizacin total de la naturaleza para uso masivo desde el centro de Mxico hasta la punta de Tierra del Fuego. No se trata de la explotacin de los elementos naturales para uso domstico, ni local ni nacional, sino de su explotacin de acuerdo con las dimensiones de un comercio planetario sostenido, en un 50 %, por empresas transnacionales. La infraestructura que se propone y que se requiere-es justamente la que permitir a Amrica Latina convertirse en una pieza clave en el mercado internacional de bienes primarios, a costa de la devastacin de sus territorios, abriendo nuevamente esas venas de la abundancia que sangran a la pachamama y que alimentan la acumulacin de capital y la lucha mundial por la hegemona. El diseo de esta infraestructura va del corazn a las extremidades, del centro de Sudamrica hacia los puertos en el caso de IIRSA y de Colombia-Panam hacia la frontera con Estados Unidos en el caso del Proyecto Mesoamericano, nuevo nombre del Plan Puebla Panam.

La dimensin de la explotacin del territorio de Amrica Latina y de extraccin de sus elementos valiosos se encuentra en relacin con los niveles crecientes demandados por una economa mundial que responde a las vertiginosas necesidades de multiplicacin de las propias ganancias mucho ms que a las necesidades reales de la poblacin del mundo, y llama a una agilizacin de la circulacin de mercancas para reducir al mximo los momentos improductivos del capital. El nivel de extraccin y produccin de las empresas involucradas, aun cuando su origen sea local, se ha modificado en proporcin a esta nueva demanda de recursos. Casos como el de Vale do Ro Doce son sintomticos de las nuevas dinmicas: empresa enraizada en la produccin minera en una zona de gran abundancia de yacimientos es poco a poco extranjerizada a travs de la colocacin de acciones en la bolsa de valores de Nueva York o similares y sus niveles de produccin, ya grandes, se multiplican de acuerdo con las necesidades de valorizacin de los capitales propietarios. El ritmo de los trenes que transportan el hierro al puerto se increment y la cantidad de vagones cargados se multiplic en los ltimos aos, asegurando con ello la posesin privada, fuera de la tierra, ya en calidad de mercanca, de un elemento natural que se ha convertido en parte importante de la disputa hegemnica. Con esto se generacin de energa que constituya un gil y dinmico sistema circulatorio que permita enlazar las economas regionales al mercado mundial.

Un nico proyecto de mercantilizacin total de la naturaleza para uso masivo desde el centro de Mxico hasta la punta de Tierra del Fuego. No se trata de la explotacin de los elementos naturales para uso domstico, ni local ni nacional, sino de su explotacin de acuerdo con las dimensiones de un comercio planetario sostenido, en un 50 %, por empresas transnacionales. La infraestructura que se propone y que se requiere-es justamente la que permitir a Amrica Latina convertirse en una pieza clave en el mercado internacional de bienes primarios, a costa de la devastacin de sus territorios, abriendo nuevamente esas venas de la abundancia que sangran a la pachamama y que alimentan la acumulacin de capital y la lucha mundial por la hegemona. El diseo de esta infraestructura va del corazn a las extremidades, del centro de Sudamrica hacia los puertos en el caso de IIRSA y de Colombia-Panam hacia la frontera con Estados Unidos en el caso del Proyecto Mesoamericano, nuevo nombre del Plan Puebla Panam.

La dimensin de la explotacin del territorio de Amrica Latina y de extraccin de sus elementos valiosos se encuentra en relacin con los niveles crecientes demandados por una economa mundial que responde a las vertiginosas necesidades de multiplicacin de las propias ganancias mucho ms que a las necesidades reales de la poblacin del mundo, y llama a una agilizacin de la circulacin de mercancas para reducir al mximo los momentos improductivos del capital. El nivel de extraccin y produccin de las empresas involucradas, aun cuando su origen sea local, se ha modificado en proporcin a esta nueva demanda de recursos. Casos como el de Vale do Ro Doce son sintomticos de las nuevas dinmicas: empresa enraizada en la produccin minera en una zona de gran abundancia de yacimientos es poco a poco extranjerizada a travs de la colocacin de acciones en la bolsa de valores de Nueva York o similares y sus niveles de produccin, ya grandes, se multiplican de acuerdo con las necesidades de valorizacin de los capitales propietarios. El ritmo de los trenes que transportan el hierro al puerto se increment y la cantidad de vagones cargados se multiplic en los ltimos aos, asegurando con ello la posesin privada, fuera de la tierra, ya en calidad de mercanca, de un elemento natural que se ha convertido en parte importante de la disputa hegemnica. Con esto se acrecienta el saqueo del que han sido objeto los pueblos latinoamericanos desde hace ms de 500 aos, con los inicios de la conquista-colonizacin, y se somete a los territorios, espacio de la relacin naturaleza-sociedad a una depredacin salvaje e irreversiblehace ms de 500 aos, con los inicios de la conquista-colonizacin, y se somete a los territorios, espacio de la relacin naturaleza-sociedad a una depredacin salvaje e irreversible (3).

La exportacin de materias primas, vista por los analistas macroeconmicos como un signo de desarrollo y prosperidad, est alterando las condiciones mismas de la vida por su carcter masivo y por responder a necesidades ajenas a las de las sociedades locales. Y lo mismo ocurre con las modernas vas de transporte que se proponen y se estn habilitando con la IIRSA. Las rutas de la IIRSA colocan al enorme territorio sudamericano a disposicin de las necesidades de saqueo de los recursos estratgicos, como puede observarse en el mapa 1 que muestra lo que yo considero el diseo estratgico de la IIRSA .




Ahora los canales interocenicos no buscan la ruta ms corta entre ocanos sino la ms vasta, la ms rica. Los 80 kms del Canal de Panam son ahora sustituidos por 20 mil km de la ruta amaznica. Esta diferencia de criterios pone en evidencia que la conexin tiene otros propsitos que los buscados en el pasado, de conformidad con el aumento de capacidades y envergadura de la apropiacin capitalista. Con las rutas de la IIRSA se asegura no solamente la extraccin de recursos de cada una de sus partes, sino que esa extraccin se realice de manera articulada. Se vinculan intereses nacionales o locales con intereses transnacionales e incluso estratgicos.

Las rutas de IIRSA pasan por las fuentes de agua, minerales, gas y petrleo; por los corredores industriales del subcontinente; por las reas de diversidad gentica ms importantes del mundo, por los refugios indgenas y por todo aquello que es valioso y apropiable en Sudamrica. La ampliacin de los caudales de los ros para dedicarlos al trnsito intenso est poniendo en riesgo los pantanales y degradando las condiciones de vida de especies animales y vegetales al tiempo que violenta los modos de vida de comunidades aledaas o vinculadas; la explotacin y exportacin masiva de minerales castiga a la selva con un trfico pesado constante que va comindose rpidamente la mancha amaznica y amenaza los glaciares; las modalidades locales de organizacin de la vida se ven confrontadas con una dinmica vertiginosa que no les corresponde y que las altera externa e irreversiblemente.

El entramado de intereses de la IIRSA

Han sido ampliamente denunciados los daos presentes o previsibles que acompaan este proyecto y aun as la insistencia por mantenerlo es tenaz. Cabe preguntarse entonces qu clase de intereses prevalecen sobre los altsimos riesgos ecolgicos y sociales que entraa la IIRSA.

Por un lado, el hecho de contar con la anuencia o incluso el entusiasmo de muchos de los gobiernos latinoamericanos es resultado de una combinacin en la que gobiernos y empresas locales reciben algunos beneficios que, a su nivel, pueden ser significativos.

Por otro lado, evidentemente una red infraestructural de las caractersticas de la planeada es sin duda un facilitador de las actividades extractivas, y econmicas en general, de los grandes capitales del mundo en busca de recursos competidos y valiosos, que en muchos casos pueden ser considerados estratgicos para la reproduccin global del sistema y, por tanto, para el aseguramiento no slo de las condiciones de vida del capitalismo sino tambin de la hegemona.

La construccin misma de la infraestructura parece no ser el plato ms codiciado. Las grandes transnacionales tienen como foco de inters la explotacin de los recursos, mucho ms que los negocios grandes para los inversores locales, pero relativamente pequeos para ellas, de construccin de carreteras, ferrovas, hidrovas, represas y otros similares.

Por la manera como se han comportado los gobiernos y las empresas, parece haber casi un acuerdo de complementariedad en el que ambos se benefician y por ello mismo ambos defienden el proyecto como propio. El abigarramiento de intereses se ha acrecentado ltimamente por la entrada de capitales extranjeros a empresas locales, las ms de las veces relacionadas con las actividades extractivas, como es el caso de Vale do Ro Doce. Estas empresas se potencian, aumentan su produccin y, evidentemente, sus exportaciones; se vinculan ms estrechamente al mercado mundial, pero siguen apareciendo como nacionales cuando en varios casos su capital es ya mayoritariamente extranjero.

Quiz la empresa latinoamericana ms favorecida por la IIRSA actualmente es la Odebrecht, que se anuncia como empresa brasilea. Por tratarse de una empresa de ingeniera y construccin, en esta primera etapa se ha involucrado en proyectos en toda la regin de IIRSA.

Odebrecht tiene inversiones en Amrica en 13 pases, adems de Brasil. Abarca geogrficamente desde Mxico hasta Argentina, con actividades tambin en el Caribe (Repblica Dominicana), Centroamrica (Costa Rica, Panam) y Sudamrica (Venezuela, Colombia, Ecuador, Per, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay), como puede observarse en el mapa, que muestra la cercana de las reas de sus proyectos de inversin con las que contienen los recursos ms valiosos.




En las actividades extractivas histricamente se ha registrado la presencia de grandes transnacionales extranjeras, y de ah esta vinculacin de intereses que mencionbamos. Es un sector en el que la competencia dificulta la entrada de capitales nacionales, sobre todo despus de la desproteccin y el cambio de criterios sobre los patrimonios nacionales inducidos por el neoliberalismo.

Revisando las listas de las 500 empresas ms grandes del mundo elaborada desde hace ya largo tiempo por la revista Fortune, y las de las 500 ms grandes de Amrica elaborada por la revista Amrica economa, lo que se observa es la escasa participacin de empresas latinoamericanas en las actividades de mayor envergadura. An cuando se encuentren en estas actividades, su participacin es de mucho menor monta, excepto en los casos de Odebrecht, Aracruz y Votorantim, las tres originalmente brasileas.

La extraccin de petrleo y gas tiene en algunos pases exclusividad de empresas del Estado pero, en lo que toca al resto, las empresas principales en este sector son Exxon, Royal Dutch, British Petroleum, Chevron, CONOCO-Phillips, ENI, Petrobras, Repsol-YPF, SK, Occidental Petroleum, Lukoil, EnCana y Oil and Natural Gas. La localizacin de proyectos de estas empresas no deja duda de su buen tino pues se encuentran en todas las regiones de importantes yacimientos, como se observa en el mapa. Estas locaciones quedan bien protegidas por las facilidades infraestructurales proyectadas por IIRSA, de manera que su acceso al mercado mundial, de por s ya bastante gil, se vera an mejorado.




Los minerales, elementos que conforman la estructura material bsica de los procesos productivos, tienen en Amrica Latina uno de sus espacios de mayor diversidad y abundancia. Los minerales metlicos son foco de atraccin de grandes empresas de dimensin planetaria como Anglo American, BHP Billinton, Ro Tinto, Vale do Ro Doce, Xstrata y Nippon Mining Holdings, y su distribucin territorial las lleva a diversas regiones sudamericanas que en todos los casos tendrn la virtud de ser articuladas a travs de las rutas de IIRSA (ver mapa).




La apropiacin de bosques, naturales o generados artificialmente, tiene sus principales zonas en puntos muy especficos. Su despliegue territorial es mucho menos extendido que los de las actividades anteriores, pero se trata tambin de capitales de gran envergadura, vinculados con la produccin de celulosa y papel (ver mapa). Las empresas principales que se encuentran en el sector son Stora Enzo, Weyerhauser, Aracruz Celulose, Votorantim Celulose, Kablin, Suzano Papel e Celulosa, CELCO y CMPC, las dos ltimas con inversiones en el sur de Chile.




Evidentemente adems de todas las empresas mencionadas hay un entramado de empresas ms pequeas vinculadas con las actividades de las grandes, sin embargo o bien son completamente dependientes de stas, o sus niveles de produccin no repercuten en los grandes mercados ni definen las dinmicas de la economa.

La idea de mostrar el despliegue geogrfico de estas grandes inversiones proviene del inters de revisar la capacidad de estos agentes capitalistas para ocupar y definir el territorio y sus dinmicas. Una de las cosas que nos debe preocupar es cmo el territorio est siendo expropiado y cmo proyectos como IIRSA refuerzan esa tendencia.

Y, en realidad, aunque en este terreno podemos constatar la gran cantidad y diversidad de los intereses en juego, es el sujeto hegemnico quien marcha a la cabeza del proceso. Nosotros tenemos un clculo del territorio extranjero ocupado por bases militares estadounidenses pero sera necesario medir el ocupado por las propiedades de las empresas para tener una idea cabal de la dimensin territorial de la dominacin.

Con esos clculos podramos encontrarnos en mejores condiciones para valorar si es IIRSA un proyecto de los Estados sudamericanos o una exigencia de esos grandes capitales que arrastran a los Estados a formular las polticas que los benefician, porque qu son los Estados hoy si no una parte de ese sujeto econmico, de ese sujeto dominante que a veces se llama capital brasileo, a veces capital ecuatoriano, muchsimas ms veces capital estadounidense pero que, finalmente, revela una fusin de intereses en relacin con el gran capital de las empresas trasnacionales, impulsadas, protegidas y representadas por el Estado norteamericano.

Incluso hoy aunque es difcil hablar de nacionalidad del capital, efectivamente hay un enorme peso del capital estadounidense en todas las actividades ms importantes, ms dinmicas y con mayor futuro en el mundo. Eso autoriza a seguir hablando del sujeto estadounidense como sujeto hegemnico, es decir, ese gran capital que se aglutina en torno al Estado estadounidense aunque contenga algunos mexicanos, brasileos, japoneses o capitales provenientes de cualquier otro lugar pero incorporados orgnicamente a esa estructura de poder.

--

(1) Este trabajo cont con la valiosa contribucin de Rodrigo Yedra, miembro del Observatorio Latinoamericano de Geopoltica.

(2) Directora del Observatorio Latinoamericano de Geopoltica en el Instituto de Investigaciones Econmicas, Universidad Nacional Autnoma de Mxico. Coordinadora del grupo de trabajo Hegemonas y Emancipaciones de CLACSO. Libros: Produccin estratgica y hegemona mundial (Mxico: Siglo XXI); Hegemonas y emancipaciones en el siglo XXI (Buenos Aires-Sao Paulo: CLACSO); Desafos de las emancipaciones en un contexto militarizado (Buenos Aires: CLACSO); Derivas del mundo en el que caben todos los mundos (Mxico: Siglo XXI); De los saberes de la dominacin y la emancipacin (Buenos Aires: CLACSO).

(3) Basta observar lo que est aconteciendo en el estado brasileo de Par, originalmente selvtico, lleno hoy de pastizales para el ganado y de crteres mineros que deforestan, transforman las lgicas locales de socialidad y organizacin de la reproduccin.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa de la autora, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter