Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2009

Una carta a Joaqun Miras sobre subjetividad y proyectos de emancipacin

Jordi Torrent
Rebelin


Querido Joaqun:

Muchas gracias por tu amable nota, as como por el notable texto sobre "La dificultad de desnaturalizar nuestra forma de vida", ms la sugestiva coda del intercambio entre Salvador y t que lo acompaa. Me parece que era inevitable que de la cuestin de la subjetividad se derivaran de inmediato mltiples arborescencias, algo fcilmente constatable en tu texto y en el cruce de ideas a que da lugar. No me cabe duda, adems, que no pocas de las cuestiones que habis abordado son de importancia real en el intento de recomponer desde una perspectiva necesariamente crtica el proyecto de emancipacin. Tomando pie en alguno de los pasos de vuestros textos, permteme que incluya en esta nota de agradecimiento un par de consideraciones.

A mi ver resulta pertinente situar la alusin a la metodologa popperiana del "ensayo/error" dentro de la problemtica del creer/saber, una problemtica que incluso afecta asertos incuestionados desde Aristteles. Como por ejemplo ese mismo, debido al propio Estagirita, de que el hombre es un animal que desea "saber"; acaso no sera ms apropiado afirmar que el hombre es una animal que lo que desea primordialmente es "creer"? Me parece que la pregunta adquiere, si cabe, mayor pertinencia si se la sita en el contexto -eminentemente poltico- de vuestra reflexin. Porque no creo que sea discutible el hecho de que la mayora de la poblacin, salvo una parte cuantitativamente minoritaria interesada en ignorarlo, "sabe" que el sistema es una pura aberracin, y que antepone a ese "saber" una serie de imaginarios de fuerte componente "creencial" (centralidad de la economa, bondades de la expansin indefinida de la pseudo-racionalidad de la produccin y del consumo, hedonismo barato, etc.: la lista de supersticiones es inacabable). Una constatacin semejante legitima cualquier incertidumbre, en particular la que pueda girar en torno a otro interrogante no menos pertinente que el anterior, y que cada uno de nosotros responder mediante un optimismo/pesimismo de gradacin variable: nos encontramos en una fase caracterizada por un letargo provisional -por tanto con salida- asentada en un superable "conformismo generalizado", o ms bien hemos entrado desde hace un par de dcadas en una prolongada regresin histrica de inescrutable trmino -y salida-?

La posibilidad de transformacin depende tambin- de que se "crea" en ella, as como, sobre todo, de que se posea la suficiente voluntad como para emprenderla. Tanto Sacristn como Castoriadis insistan en que el "creer" debe de ir indisolublemente ligado al "querer", a la voluntad (cuya raz est en el deseo), de lo contrario, poco o nada es lo que puede hacerse: lo registramos todos los das. Y eso hace emerger de nuevo la cuestin de la subjetividad o, por mejor decir, de la recomposicin de la misma cuando los sujetos tradicionales en que se materializ histricamente han modificado su naturaleza. En este sentido, no me parece en absoluto casual que ambos pensadores mostraran una notoria beligerancia en relacin al marxismo cientifista -objetivista-, tan en boga durante aos. Como bien sabes, frente a la intencin de presentar el marxismo como una ciencia desencarnada (Althusser, Colletti, Della Volpe et minoresque alii), Castoriadis y Sacristn reivindicaron la importancia del subjetivismo revolucionario. No es difcil advertir que la atencin que ambos dispensaron al surgimiento de nuevos movimientos sociales enraizados en problemas, digamos con Sacristn, post-leninistas, as como la comn desconfianza manifestada en relacin a los -falsos- poderes demirgicos de la Gran Teora, guardan estrecha relacin con el apremio con el que se dedicaron a repensar no pocos de los obstculos con los que la propia tradicin (teora y praxis) segua desconstituyendo cuanto favoreciera el surgimiento y consolidacin de dicha subjetividad. Ah es nada. Incidentalmente: no s si estars de acuerdo conmigo en interpretar determinados episodios histricos de la tradicin (La Comuna, Soviets, colectivizaciones 36/37, etc.) como "momentos" en los cuales la subjetividad alcanza dos de sus mayores logros: a) hacer visible que el lugar "verdadero" de la poltica no es el que tan reduccionista como resignadamente se le atribuye: el lugar de la poltica est en todas partes, "es" la sociedad entera. Y b) mostrar in acto su capacidad para crear nuevas formas (eidos) de existencia basadas en la auto-organizacin y la radical autonoma, individual y colectiva. En mi opinin, semejante capacidad, empricamente desmostrable, permite, entre otras cosas, refutar -tambin- la arrogancia mediante la que suele desplegarse el desastrado discurso hegemnico de estos infortunados tiempos.

Apunte final sobre derrotas y derrotados. Comparto sin reserva alguna la perspectiva desde la que ambos contemplis el asunto. Ciertamente, habr quien pueda juzgarla escorada en exceso hacia el babor romntico. De hacerlo as, se equivocara. Al igual que lo expres E. P. Thompson, siempre he pensado que se siente uno en mejor compaa con los vencidos que con quienes han salido (momentneamente?) victoriosos y prosiguen vendindonos "lo que hay" como la nica -"natural"- realidad. Intilmente. Nadie va a convencernos de que el sentido del movimiento emancipatorio ha encontrado finalmente su epifana en Saura o en Herrera. Del contenido general de tu texto, as como del de las intervenciones que lo cierra, no cuesta inferir que el proyecto de emancipacin prosigue reclamando el esfuerzo de todos cuantos (derrotados hoy, s, pero quin sabe maana: la historia es sorpresa, deca Castoriadis) participan de la idea de aquel brillante lgico francs, Jean Cavaills, fusilado por los nazis (1944):"On ne combat pas pour tre libre, mais parce quon lest dj."

Nada ms, salvo rogarte que llegado el momento tengas la amabilidad de comunicarme fechas y espacio donde tendrn lugar las jornadas a las cuales aludes en tu nota: me complacera mucho poder asistir a ellas.

Muchas gracias por todas tus atenciones.

Un abrazo,

Jordi

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter