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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2009

Entrevista al escritor uruguayo Eduardo Galeano
Vivir de verdad implica vivir apasionadamente

Miguel Faur Polloni
Rebelin


Un pas con el nombre de un ro

Tres buses, una cacciola, taxis, micros, colectivos: 36 horas. Santiago y su calor demente. Luego la cordillera, largas nocturnas pampas y mi amada Buenos Aires. La luz del primer tren hasta el Delta del Tigre. Ro de la Plata, el ro-mar adormecindonos. Llegar a Colonia y cruzar praderas hasta alcanzar, de noche, al Montevideo que Galeano tan bien dibuj en La Cancin de Nosotros. Era febrero y era carnaval, las calles en donde el da pareca ser slo una excusa para la siesta en espera de la noche y su juego de disfraces. Yo soaba con esta ciudad, la intua en las canciones de Fernando Cabrera, la ola en el mate amargo de todos los das, la pintaba azulosa como nos cant Drexler.

La Galeano

Llegbamos al Uruguay en busca del hombre a quien le robramos el nombre. Un nombre con el que bautizamos una experiencia que en Chile, durante diez aos, jug a sembrar afanes utpicos en territorios de la Academia. La Galeano, alguna vez intento de Universidad Social, siempre escuela de adultos y jvenes no para cambiar el mundo sino para crearlo de nuevo. Esta Galeano estaba de cumple-dcada en 2009 y quera invitar a su fiesta a la vctima del robo. Era justo.

El da de los abrazos

Un par de mails bastaron para concretar el encuentro. Galeano ya saba de nosotros por esos recovecos del azar o quizs por esa edicin de la revista galeana Las Palabras Andantes que le entregu a Daniel Viglietti en Caracas. Nunca lo supimos. Estbamos a punto de vernos las caras y los corazones por un ratito para burlar los aos que demor esta cita. El Caf Brasilero era el punto de convergencia, un aoso rincn bohemio anclado junto al puerto, donde Eduardo nos espera desde hace unos minutos. Lo vimos por el ventanal, pidindose un caf, vestido como siempre- de azul oscuro. Van conmigo Ignacia Moraga y Vania Gonzlez. Entramos.

Embarazadas dudas a la intemperie

Nosotros trazamos borradores de cmo cambiar algo (en) el mundo. Sin gua ni certeza alguna. A la intemperie. Qu son las dudas embarazadas, Eduardo? Yo hablo siempre que hay que dudar, que dudar es bueno, contra una tradicin a mi juicio nefasta- de la izquierda tradicional que elogiaba siempre a la certeza y desconfiaba de la duda. Creo que la duda es muy buena, porque la duda genera certezas ms dignas de confianza que las certezas heredadas desde la verdad dogmtica. Yo tengo algunas certezas pero que cada maana desayunan dudas, por suerte!, porque esas dudas que desafan las certezas las alimentan. Yo creo que el barbudo este don Carlitos Marx no se equivoc cuando crey que la contradiccin es el motor de la historia humana. En efecto, es la duda la que hace posible que las contradicciones que toda certeza encierra puedan expresarse de una manera fecunda y libre. Eso implica una negacin del pasado dogmtico, la idea de que el buen militante es un buen papagayo, un mono de buena conducta, que sabe copiar pero no sabe crear: una idea ajena a lo que el mundo necesita hoy por hoy para salir de este callejn sin salida.

Lo pequeo es hermoso

Y para salir de ese callejn estn los movimientos sociales, utopas hechas a mano y sin permiso, a pulso, en la calle y el barrio: Y unidos por esta especie de esperanza comn, esperanza de que la realidad no sea un destino, que la realidad sea un desafo, donde todo pueda cambiar. No estamos condenados a repetir la Historia, podemos imaginarla, podemos hacerla. Galeano es siempre una de las voces ms queridas en instancias como los Foros Sociales Mundiales, donde uno llegaba sintiendo que sta es una familia ms familia que la familia que tengo, porque es una familia sin fronteras, donde el nico parentesco no es biolgico sino la certeza de que otro mundo es posible.

Contra los dolores evitables

Lo que yo he aprendido, ms bien a los golpes, a los porrazos, es a distinguir los dolores evitables de los dolores inevitables. O sea que los dolores que nacen de la pasin humana: el amor que pasa, la vida que pesa, la muerte que pisa, son dolores que nada, joderse, contra eso nada, pero que hay muchos otros dolores evitables que el sistema de poder multiplica. Yo siempre digo que no solamente te cobran el impuesto al valor agregado sino tambin el impuesto al dolor agregado: por si fueran pocos los dolores inevitables de la condicin humana, el sistema te agrega otros, y entonces surgen los dolores evitables. Cada minuto mueren de hambre o de enfermedad curable 10 nios: se es un dolor evitable, si ser evitable que cada minuto este mismo mundo gasta tres millones de dlares en gastos militares, en la industria de la muerte, entonces bueno, a ver, es evitable o no es evitable? estamos condenados a trabajar para el exterminio del prjimo? o es un sistema el que nos prepara para eso? Porque si eso es una fatalidad del destino, bueno, apag y vamos, como han hecho varios viejos compaeros que han decidido ms vale pasarla bien y olvidarse

Los otros nos salvan

Y nos pierden, comenta entre risas cuando le cito a Rulfo, en esa idea que al final siempre son los dems, los otros, los que nos salvan: en la medida en que la existencia es social eso lo dijo Marx y es una cosa de sentido comn- no hay existencia solitaria, ni siquiera un nufrago en una isla perdida en el ocano como puede haber sido Robinson Crusoe, tuvo una inexistencia solitaria, no slo porque se acerc ah ese tal Viernes, sino tambin porque uno est habitado por la memoria de la vida vivida.

Ser, cada uno, una multitud

Recuerdo un fragmento que quiero mucho de Das y Noches de Amor y de Guerra:

Yo tena treinta aos, pero entre la memoria y las ganas de seguir se haba amontonado mucho dolor y mucho miedo. Haba sido muchas personas, yo. Cuntas cdulas de identidad tena?

Y s, cada persona est llena de otras, hay una multitud dentro de m y dentro ti y dentro ti y dentro ti (apuntndonos con el ndice), cada uno es muchsimos, nadie est de veras solo. En todo caso, si te toca estar solo, no hay que vivirlo como ninguna tragedia, con la cantidad de gente que tens adentro no te vas a aburrir, ms bien tens que pedirles que por favor no jodan, que te dejen en paz. Estamos todos habitados por las vidas que vivimos ylas experiencias que tuvimos, nuestras desdichas, nuestros amores, nuestros desamores, amigos, las esperanzas, las desesperanzas, las traiciones, uf! si habr cosas dentro de uno! Estamos llenos de gente.

Y si eran ellas?

Yo soy muy preguntn, muy curioso. Tuve la suerte de ver las pinturas de las cuevas de Altamira, en Santander, cuando todava el acceso era libre, o sea antes de que las encerraran y las metieran en cristales. Entonces me tumbaron en una cama de piedra, (ah supe que estaban en el techo y no en las paredes), y en aquel momento yo me pregunt: cmo podan esos brutos pintar tan delicadamente? Si eran unos bestias que tenan que pelear a brazo partido contra los osos, contra los tigres, unos bestias totales, ms bestias que los animales salvajes contra los que disputaban el derecho de existir, cmo podan pintar as, tan delicadamente? ellos? La pregunta era o eran ellas?

Cuando nios somos todos paganos

Al momento del encuentro Galeano estaba de luto: haca ya dos das que haba enterrado a Morgan, ese enorme y tierno perro que lo acompaaba en sus paseos por la Rambla. En uno de ellos, como siempre le ocurre a Eduardo, la vida le tendi un abrazo: venamos los dos ah caminando, con mala msica, y en eso viene en direccin inversa una nenita chiquita, yo calculo que no tena ni dos aos, muy chiquita, brincaba y saludaba, Hola pastito! Hola pastito! esas cosas a m me devuelven las ganas de vivir porque a esa edad somos todos paganos. Despus nos divorciamos de la naturaleza, nos divorciamos unos de otros, por culpa de una cultura que yo creo que ha hecho un dao enorme al gnero humano, que es la cultura dominante, no? Pero a esa edad somos todos paganos, todos creemos. Esa misma nia vive unos pocos metros de mi casa, ahora tiene dos aos y medio, saluda a la luna y conversa con ella con toda naturalidad. Imagina la cantidad de indios que fueron quemados en Amrica por tener esas costumbres, de hablar con la lluvia, de hablar con la luna, de creer que la Tierra es sagrada, la cantidad que fueron asados por creer eso.

La realidad, una mierda, una maravilla

La verdad es que cada da yo me desespero y cada da me desesperanzo. Me preguntan a m usted es optimista? Depende de la hora, a la hora que me agarrs. Yo no creo en los optimistas full time, esas sonrisas de oreja a oreja, que no importa, adelante que todo va a estar bien, no es lo mo. Yo creo que la realidad es una mierda pero tambin es una maravilla, el mundo es las dos cosas: una mierda y una maravilla. Ahora le un poema que me gust mucho, que me dej ac en el caf un poeta joven de Crdoba, Argentina, un chico que tendr 18 19 aos. l imagina que est conversando con un perro viejo que duerme bajo un puente, muy castigado por la vida, entonces el perro le dice 'El mundo es una pulga muy, pero muy difcil de rascar', me pareci estupenda, mir que linda definicin del mundo!, y s, eso es el mundo. Adems me gust porque no es nada solemne, lo hizo con ternura, no dijo el mundo es este astro del que somos husped, esta piedra que habitamos, nada de eso, el mundo es una pulga muy difcil de rascar, perfecto, brbaro!.

Amares de la vida cotidiana para inventar el mundo cada da

Galeano es un hombre enamorado. No slo de la vida, lo sabemos, tambin de Helena de los Sueos Mgicos. Habla de ella con una pasin y una ternura que slo puede tener un amante adolescente. Soy polgamo pero con una misma mujer, ha dicho en varias ocasiones. Me imagino sus libros como pequeos atrapasueos en donde a veces, por fortuna o simple casualidad, cae uno de esos pjaros de la imaginacin que Helena echa a volar por las noches. Y estn por ah revoloteando, aves caticas, cocuyos multicolores, en distintos textos y momentos de su vida. Sueo soar siempre escribi Arantxa alguna vez. Por eso, pienso ahora, comparten ellas el mismo hbito: vagar los mundos que nos reinventan cada da. Como hoy.

Entra en la noche como quien entra en un cine

Esta mujer tiene sueos prodigiosos, impresionantes, muy humillantes para m, se dedica a humillarme cada maana: hay un sadismo femenino (risas). Son muchsimos sueos as, impresionantes- que ella tiene para sintetizar la vida, para ser capaz de expresar en un lenguaje que es el lenguaje del arte, expresar procesos vitales, las cosas que ocurren en el mundo a travs de una pequea minscula historia. Ella no escribe pero es como una narradora, entra en la noche como quien entra en un cine, y ah hace sus pelculas, narra cinematogrficamente la realidad.

Mujeres que dicen chau

Galeano estuvo a punto de morir de un infarto. Haba pasado su vida diciendo adis, lo confes a sus treinta de vivir y soar. Tambin a esa edad perdi a uno de sus amores ms sangrados. Flavia era Mariana para salvarle la vida a Flavia. Y cuando ella no estuvo ms, creo que Galeano muri un poco. Le comento sobre dos de sus cuentos que a m me incendian por dentro: Gara y La muchacha del tajo en el mentn. Y s, son para la misma persona . Son la misma mujer. Y claro, esa clase de mujeres que dice chau y t, no hay ms que hacer, romperse el corazn de tanto usarlo como dice en Resurrecciones. Le doy las gracias entonces por poner alguna vez en palabras lo que yo siempre quise decir y no pude, an no puedo, eso que l le escribi a una mujer que bien pudo llamarse Helena, Mariana o Ignacia:

"La confundir con otras. Le buscar el nombre y la voz y la cara. Le sentir el olor en la calle. Me voy a emborrachar y no me servir de nada, pens, y supe, como no sea con saliva o lgrimas de esa mujer".

Ventana sobre la pasin humana

Galeano est ac, con nosotros en este caf, bajo el sol y la brisa marina montevideana, y no puedo dejar de pensar que tambin ac estuvo con tantos otros personajes maravillosos. A las paredes del Brasilero se arriman, por ejemplo, fotos de Zitarrosa y de Benedetti. Recuerdo que este mismo hombre que nos habla de santos y demonios estuvo tambin por nombrar a los ms queridos- junto al Che y a Cortzar. Qu te dejaron, Eduardo? En el fondo es quizs es una fe en la pasin humana. Buda deca que la pasin es la fuente del dolor, y que para suprimir el dolor hay que suprimir la pasin, pero a mi no me interesa ser una piedra perdida en el espacio. Yo creo que de eso se trata, del orgullo de la pasin: que venga la pasin con toda su carga de dolor, es el precio de estar vivo. Vivir duele y bueno, al que no le guste que se mate, pero digo vivir para vivir de verdad implica vivir apasionadamente.

Gracias a la vida

Al despedirnos, Galeano nos cuenta que un viejo cliente del caf, hace unos das, miraba atentamente las fotos en las paredes, en muchas de las cuales aparece Eduardo en solitario o envuelto en clidos abrazos. "Estn casi todos muertos, fjese", le deca maliciosamente. Nos remos. Galeano no le teme a la muerte, se le nota. Hace muy poquito acaba de salir victorioso ante un cncer. En su vida le ha ido ganando porfiadamente a muchas bestias asesinas. No hay nada que temer. Recordamos a Violeta Parra y esa forma tan dulce de decir adis. Sin odios ni resentimientos, agradeciendo su intenso andar por este mundo. Gracias a la vida es la cancin favorita de Eduardo, me lo confiesa. A qu le das gracias t, hoy?, le pregunto. Sonriendo, mirando al fondo de s mismo, me responde: a todo lo que dice la cancin.

Miguel Faur Polloni. Escritor y educador chileno, creador de la Universidad Social Eduardo Galeano. Activista de movimientos por los Derechos Humanos, la No Violencia y las libertades civiles. Columnista en diversos medios alternativos internacionales.

Rebelin ha publicado este artculo a peticin expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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